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VENTA DE DON QUIJOTE EN PUERTO LAPICE.  RUTA DEL QUIXOTE CASTILLA LA MANCHA. ESPAÑA.

CAPITULO III. DONDE SE CUENTA LA GRACIOSA MANERA QUE TUVO DON QUIXOTE DE ARMARSE CABALLERO.

1.-NÚMERO 3.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap.3, ParteI. Pag 21-22-T.I

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 DE RODILLAS ANTE EL VENTERO.

3.-TEXTO.

«Y así fatigado deste pensamiento, abrevió su venteril y limitada cena, llamó al Ventero,… se hincó de rodilas ante él, diciéndole: no me levantaré jamas de donde estoy, valeroso caballero, fasta que la vuestra cortesía me otorgue un don que pedirle quiero, el qual redundará en alabanza vuestra, y en pro del género humano.

            El Ventero que vió á su huésped á sus pies…y porfiaba con él que se levantase, y jamas quiso, hasta que le huvo de decir que él le otorgaba el don que le pedía. No esperaba yo menos, señor mio, respondió Don Quixote: y así os digo, que el don que os he pedido, es que mañana…me habeis de armar caballero, y esta noche en la capilla de este vuestro castillo velaré las armas y mañana , como tengo dicho, se cumplirá lo que tanto deseo, para poder, como se debe, ir por todas las quatro partes del mundo, , buscando las aventuras, en pro de los menesterosos…

             El Ventero que…, era un poco socarron… Díxole también que en aquel su castillo no había capilla alguna, donde poder velar armas porque estaba derribada para hacerla de nuevo: pero en caso de necesidad, él sabía que se podían velar en un patio del castillo, que á la mañana, siendo Dios servido, se harían las debidas ceremonias, de manera que él quedase armado caballero, y tan caballero, que no pudiese ser mas en el mundo….

            Prometióle Don Quixote de hacer lo que se le aconsejaba, con toda puntualidad: y así se dió luego órden como velase las armas en un corral grande que á un lado de la venta estaba, y recogiéndolas Don Quixote todas, las puso sobre una pila que junto á un pozo estaba …

   MIRA LO QUE HACES Y NO LAS TOQUES.        

Contó el Ventero á todos quantos estaban en la venta la locura de su huésped,…Antojósele en esto á uno de los arrieros que estaban en la venta ir á dar agua á su recua, y fué menester quitar las armas de Don Quixote, que estaban sobre la pila, el qual viéndole llegar, en voz alta le dixo: ó tú quienquiera que seas, atrevido caballero, que llegas á tocar las armas del mas valeroso andante que jamas se ciñó espada, mira lo que haces, y no las toques, si no quieres dexar la vida en pago de tu atrevimiento.

            No se curó el arriero destas razones (y fuera mejor que se curara, porque fuera curarse en salud) ántes, trabando de las correas , las arrojó gran trecho de sí. Lo qual visto por Don Quixote, alzó los ojos al cielo y, puesto el pensamiento (á lo que pareció) en su señora Dulcinea, dixo: acorredme, señora mía, en esta primera afrenta que á este vuestro avasallado pecho se le ofrece:…y diciendo estas y otras semejantes razones, soltando la adarga, alzó la lanza á dos manos y dió con ella tan gran golpe al arriero en la cabeza, que le derribó en el suelo …

 DON QUIXOTE ARMADO CABALLERO.           

No le pareciéron bien al Ventero las burlas de su huésped, y determinó abreviar y darle la negra órden de caballeria luego, antes que otra desgracia sucediese…Díxole como ya le había dicho, que en aquel castillo no había capilla, y para lo que restaba de hacer, tampoco era necesaria: que todo el toque de quedar armado caballero consistia en la pescozada, y en el espaldarazo…

            Todo se lo creyó Don Quixote, y dixo que él estaba allí pronto para obedecer, y que concluyese con la mayor brevedad que pudiese…Advertido…desto el Castellano, truxo luego un libro donde asentaba la paja y cebada que daba á los arrieros, y con un cabo de vela que le traia un muchacho, con las dos ya dichas doncellas, se vino á donde Don Quixote estaba, al qual mandó hincar de rodillas, y leyendo en su manual, como que decía alguna devota oración, en mitad de la leyenda alzó la mano, y dióle sobre el cuello un buen golpe, y tras él con su mesma espada un gentil espaldarazo ( siempre murmurando entre dientes , como que rezaba ) Hecho esto, mandó á una de aquellas damas, que le ciñesen la espada…Al ceñirle la espada dixo la buena señora: Dios haga á vuestra merced muy venturoso caballero, y le dé ventura en lides...y la otra le calzó la espuela, con la qual le pasó el mismo coloquio, que con la de la espada…

            Hechas de galope y apriesa las hasta allí nunca vistas ceremonias, no vió la hora Don Quixote de verse á caballo, y salir buscando las aventuras…”

EL REY ASUERO TIENDE SU CETRO A LA REINA ESTER.

4.-COMENTARIO.

              El don pedido por Don Quijote es el típico don caballeresco, el «contraignant» o «don en blanco» que supone un comportamiento de extrema generosidad pues supone comprometerse a algo, antes de saber que es lo que se va a pedir.

            Hay ejemplos de este don en los romanceros franceses, en los libros de caballería, así en el Amadís de Gaula.

            En la misma Sagrada Escritura el Rey Asuero le concede a Esther su peticiónantes de conocer lo que le va a pedir «Y dijo el rey: ¿qué deseas?, ¿y cual es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará». Esther, 5,3 y lo mismo el Rey Herodes a la hija de Herodías.(cf. Mateo, 14,7). Así el ventero le concede lo que le pide ignorando cual va ser su petición que posteriormente le declara.

            Don Quijote utiliza para pedir el don al ventero casi literalmente palabras del «orate frates» de la Misa » ad laudem et gloriam nominis sui ad utilitatem quoque nostram totiusque Ecclesiae» el cual redundará «para alabanza y gloria de su nombre y así como para nuestro bien y el de toda su Iglesia».

            El que iba a ser armado caballero debía pasar la noche anterior orando, puestas sus armas sobre el altar. El texto ha explicado el motivo por lo que tal requisito no se puede cumplir en este caso, siendo igual velar las armas al raso.

IGNACIO DE LOYOLA DEJA SU ESPADA EN EL ALTAR DE LA VIRGEN DE MONSEERRAT.         

Hay quienes dicen que Cervantes en éste y los siguientes capítulos está parodiando pasajes de la vida de san Ignacio de Loyola quien en el «Relato del Peregrino», autobiografía dictada por el santo a sus discípulos, afirma: «Y fuese su camino de Monserrate, pensando, como siempre solía, en las hazañas que había de hacer por amor de Dios. Y como tenía todo el entendimiento lleno de aquellas cosas, Amadis de Gaula y de semejantes libros veníanle algunas cosas al pensamiento semejantes a aquellas, y así determinó de velar sus armas toda una noche, sin sentarse ni acostarse, mas a ratos en pie y a ratos de rodillas, delante del altar de nuestra Señora de Monserrate, adonde tenia determinado dejar sus vestidos y vestirse las armas de Cristo. R.17).

            La frase «siendo Dios servido» es una de las muchas que vamos a encontrar en la que es utilizado el nombre de Dios.

            El ventero habiendo advertido la locura de Don Quijote quiso seguir la burla y «como á su ahijado que tan presto habia de ser», le dio un conjunto de consejos: que debía llevar dineros consigo, camisas limpias,escudero,así como medicinas para una eventual cura etc. etc.

 ACORREDME , SEÑORA MÍA, EN ESTA PRIMERA AFRENTA…           

En el encuentro de Don Quijote con el arriero y antes de actuar, lo primero que hace es encomendarse a su señora diciéndole: «acorredme, señora mía, en esta primera afrenta que á este vuestro avasallado pecho se le ofrece», tal forma de actuar, encomendarse sólo a Dulcinea y no a Dios al emprender una aventura, la conservará hasta que no le reprochen que los caballeros ponen en peligro su vida y no se encomiendan a Dios. (cf. Nº.18).

            La reacción de Don Quijote ante la actitud del arriero es la típica del carácter del personaje de esta primera parte, violenta, rápida y sin ningún tipo de deliberación previa:» soltando la adarga, alzó la lanza á dos manos y dió con ella tan gran golpe al arriero en la cabeza, que le derribó en el suelo».

  ORDENACIÓN DE UN  PRESBÍTERO.          

Resulta ocioso decir que Cervantes está parodiando un Ritual religioso: D. Quijote, velando sus armas en la pila como si se tratara de un altar, luego, puesto de rodillas ante el ventero, éste recitando y musitando oraciones , dando una pescozada en la cara y en el hombro que recuerda las palmadas de los ritos de la Confirmación y Ordenación Sacerdotal… «…las hasta allí nunca vistas ceremonias,» tenían en la época un Ritual bien fijado para armar caballeros.(cf. Libro del Orden de Caballería de Llull» Lucia Megias 1990) quien describe cada uno de los pasos para armar a uno caballero.(cf. También : Partidas,II, XIV,21).

            De «negra órden», ha calificado el ventero, a la orden de caballería.

El « Dios haga á vuestra merced muy venturoso caballero» tiene sentido de súplica.

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 El cura del Lugar.

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