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LA DEL ALVA SERÍA QUANDO…

CAPITULO IV. DE LO QUE SUCEDIÓ A NUESTRO CABALLERO QUANDO SALIÓ DE LA VENTA.

1.-NÚMERO 4.

2.-LOCALIZACIÓN: Cap.4 .Parte I. pags. 24 a 27.T.I

3.-TEXTO.

4.-NOTA.

5º.-COMENTARIO.

ANDRÉS EL MOZO DE QUINCE AÑOS APALEADO.

3.-TEXTO:

         «La del alva sería, quando Don Quixote salió de la venta …no había andado mucho, quando le pareció …salían unas voces delicadas como de persona que se quexaba. Y apénas las huvo oido , quando dixo: gracias doy al cielo por la merced que me hace, pues tan presto me pone ocasiones delante, donde yo pueda cumplir con lo que debo á mi profesión y donde pueda coger el fruto de mis buenos deseos: estas voces sin duda son de algun menesteroso ó menesterosa que ha menester mi ayuda…

            Y á pocos pasos que entró en el bosque vió atada á una yegua á una encina, y atado en otra un muchacho, desnudo de medio cuerpo arriba, hasta de edad de quince años, que era el que las voces daba, y no sin causa, porque le estaba dando con una pretina muchos azotes un labrador de buen talle , y cada azote le acompañaba con una reprensión y consejo, porque decía: la lengua queda y los ojos listos. Y el muchacho respondía: no lo haré otra vez, señor mio: por la pasion de Dios…

 NO LO HARÉ OTRA VEZ POR LA PASIÓN DE DIOS…           

Y viendo Don Quixote lo que pasaba, con voz airada dixo: descortés caballero, mal parece tomaros con quien defender no se puede: subid sobre vuestro caballo y tomad vuestra lanza (que también tenía una lanza arrimada á la encina adonde estaba arrendada la yegua), que yo os haré conocer ser de cobardes lo que estais haciendo.

            El labrador que vió sobre sí aquella figura llena de armas, blandiendo la lanza sobre su rostro, túvose por muerto…: señor caballero, este muchacho que estoy castigando, es mi criado… dice que lo hago de miserable, por no pagalle la soldada que le debo, y en Dios y en mi ánima que miente ¿Miente, delante de mí, ruin villano? dixo Don Quixote. Por el sol que nos alumbra, que estoy por pasaros de parte á parte con esta lanza; pagalde luego sin mas réplica, si no, por el Dios que nos rige, que os concluya y aniquile en este punto: desataldo luego.

             El labrador baxó la cabeza, y sin responder palabra, desató á su criado: al qual preguntó Don Quixote que quanto le debía su amo: él dixo que nueve meses á siete reales cada mes: hizo la cuenta Don Quixote…y díxole al labrador que al momento los desenvolsase, si no queria morir por ello.

             Respondió el medroso villano, que por el paso en que estaba, y juramento que había hecho ( y aun no habia jurado nada) que no eran tantos..El daño está, señor caballero, en que no tengo aquí dineros: véngase Andrés conmigo á mi casa, que yo se los pagaré un real sobre otro.

 SAN BARTOLOMÉ DESOLLADO.    

¿ Irme yo con él, dixo el muchacho, mas? ¡mal año! no señor, ni por pienso, porque en viéndome solo me desollará como á un San Bartolomé. No hará tal, replicó Don Quixote, basta que yo se lo mande para que me tenga respeto y con que él me lo jure por la ley de caballería que ha recebido , le dejaré ir libre y aseguraré la paga.

            Mire vuestra merced, señor, lo que dice, dixo el muchacho, que este mi amo no es caballero, ni ha recebido órden de caballería alguna, que es Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar.

            Importa poco eso, respondió Don Quixote, que Haldudos puede haber caballeros; quanto mas, que cada uno es hijo de sus obras. Así es verdad, dixo Andrés, pero este mi amo ¿de qué obras es hijo, pues me niega mi soldada y mi sudor y trabajo?

            No niego, hermano Andrés, respondió el labrador, y hacedme placer de veniros conmigo, que yo juro por todas las órdenes que de caballerías hay en el mundo de pagaros, como tengo dicho, un real sobre otro, y aun sahumados.

            Del sahumerio os hago gracia, dixo Don Quijote, dádselos en reales…sino por el mismo juramento, os juro de volver á buscaros, y á castigáros…sabed que yo soy el valeroso Don Quixote de la Mancha, el desfacedor de agravios y sin razones, y á Dios quedad, y no se os parta de las mientes lo prometido y jurado, sopena de la pena pronunciada. Y en diciendo esto picó á su Rocinante, y … se apartó dellos».

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DON QUIXOTE APALEADO POR EL MOZO DE MULAS. GUSTAVO DORE.

4º.- NOTA:

 El capítulo termina con una desastrosa aventura, que omitimos por no haber ninguna referencia religiosa,  en la que Don Quijote acabó apaleado, por intentar obligar a que un grupo de mercaderes que iban de Toledo a Murcia a comprar seda, que fuesen a  desagraviar a Dulcinea a la que había dado unos calificativos que D. Quijote calificó de  blasfemia.

              Los mercaderes que, por la figura del manchego conocieron su locura, le pidieron les enseñara un retrato de tal señora: «porque no encarguemos nuestras conciencias, confesando una cosa por nosotros jamás vista ni oida, y mas siendo tan en perjuicio de las Emperatices y Reynas del Alcarria y Estremadura».

   … aunque fuera tuerta, corcobada y fea, palabras que Don Quijote calificó de blasfemia.       

Don Quijote arremetió contra uno de ellos por afirmar que estaban dispuestos a confesar que, no hay en el mundo todo, doncella más hermosa que la Emperatriz de la Mancha, la sin par que Dulcinea era la más hermosa, aunque fuera tuerta, corcobada y fea, palabras que Don Quijote calificó de blasfemia.

VIDRIERA   IGNACIO DE LOYOLA DESPUÉS DE HABLAR CON EL MORO SOBRE LA VIRGINIDAD DE MARÍA.          .

A parte de esto, este pasaje de los mercaderes, vuelve a traer a la memoria otro hecho del Relato del Peregrino, aquel en el que Ignacio de Loyola se encuentra con un moro y hablando de la virginidad de María, el moro le concedía que la Virgen hubiera concebido sin intervención de varón, pero que «al parir, quedando virgen no lo podía creer». «La cual opinión por muchas razones que le dió el peregrino, no pudo deshacer».

            Después de separarse, sigue el Relato del Peregrino  diciendo que le vinieron unas mociones de volver a buscar al moro y darle de puñaladas por lo que había dicho, sintiéndose obligado a salir por su honra.

            Solucionó el problema dejando libre la brida de su montura , de modo que obraría según el camino que esta escogiese. La montura siguió por el camino distinto del que había escogido el moro.(cf. Relato.15-16).

            Don Quijote utiliza en este pasaje de los mercaderes el mismo procedimiento de dejar libre las riendas de Rocinante para que él escoja: «el qual siguió su primer intento que fué el irse camino de su caballeriza» (cf. cap. IV pág. 29); por otro lado el volver por la honra de Dulcinea fue lo que movió a Don Quixote a enfrentarse con los mercaderes con el resultado que ya sabemos.

            Hay que notar que las hipotéticas coincidencias entre el Quijote y el Relato del Peregrino , parece serían meramente formales.

IGLESIA JESUÍTICA DE SAN BARTOLOMÉ DE ALMAGRO. HOY PARROQUIA.

 5.-COMENTARIO.

             El texto comienza con una acción de gracias a Dios por parte de Don Quijote: «por la merced que me hace, pues tan presto me pone ocasiones delante, donde yo pueda cumplir con lo que debo á mi profesión y donde pueda coger el fruto de mis buenos deseos».

            Da por hecho que las voces proceden de algún menesteroso que necesita su ayuda; el menesteroso es el joven que está siendo azotado por su amo, acompañando cada azote con una reprimenda verbal.

            El mozo le jura «por la pasión de Dios», en una clara confesión de la divinidad de Cristo; que de aquí en adelante tendrá más cuidado del rebaño; no era infrecuente que los criados robaran a su amos ovejas diciendo que se habían extraviado.

            El dueño una vez visto a Don Quijote se defiende acusando al muchacho de algo distinto de por lo que parece le está pegando: «de que lo hace miserable», tacaño, pues no le paga la soldada y jura: «juro por Dios y por mi anima que miente»; es una fórmula de juramento muy utilizada en el Quijote, que pone de manifiesto la idea de la existencia del alma frente al cuerpo en el hombre.

            Otra fórmula usada en el Quijote es: «en Dios y en mi conciencia». En la que aparece la idea de conciencia moral. Dos formulas similares de juramento, la una usada preferentemente por las mujeres y la otra por los hombres.

 POR EL DIOS QUE NOS RIGE…           

Aunque en el Quijote son utilizadas indistintamente. Don Quijote no cree al labrador y le conmina, como a cobarde con un: «por el Dios que nos rige», a que le pague la soldada.

            La frase tiene también sentido de juramento, aunque exprese la idea delgobierno divino sobre el hombre. El amo pone su juramento como prueba de la verdad de sus palabras, («y aun no habia jurado nada») dice el narrador, lo que indica el escaso valor que se le concedía al juramento religioso; juraría luego por la orden de caballería que le pide Don Quijote, haga.

            La frase del labrador «que por el paso en que estaba, y juramento que había hecho» recuerda a Garcilaso: égloga II, v.653: « y por el paso en que ves, te juro».

            El habito de jurar estaba tan extendido y además, era tan frecuente su incumplimiento, que el Concilio Tridentino se ocupó expresamente de este problema. (cf. Sesión 24.c.20 De ref.).

    BARTOLOMÉ DESOLLADO        

San Bartolomé, Apóstol, Siglo I. A este santo lo representaban desde antiguo con la piel en sus brazos como quien lleva un abrigo, porque la tradición cuenta que su martirio consistió en que le arrancaron la piel de su cuerpo, estando él aún vivo. Se ve que el autor por boca del muchacho, conoce esta tradición del «Bartolomé desollado».

            Bartolomé es un sobrenombre, frecuente en la tradición hebrea, que le fue añadido a su antiguo nombre que era Natanael: «regalo de Dios». Muchos autores creen que el personaje que el evangelista san Juan llama Natanael, es el mismo que otros evangelistas llaman Bartolomé. Porque el resto de los evangelistas cuando nombran al apóstol Felipe, le colocan como compañero de Felipe a Bartolomé, en las varias listas que aparecen en los evangelios: Felipe, Bartolomé… Lo mismo ocurre en la tradición.

            El Evangelio de san Juan lo narra de la siguiente manera: «Jesús se encontró a Felipe y le dijo:«Sígueme». Felipe se encontró a Natanael y le dijo: «Hemos encontrado a aquél a quien anunciaron Moisés y los profetas. Es Jesús de Nazaret». Natanael le respondió: «¿Es que de Nazaret puede salir algo bueno?» Felipe le dijo: «Ven y verás». Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:«Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño» Natanael le preguntó: «¿Desde cuando me conoces?» Le respondió Jesús: «antes de que Felipe te llamara, cuando tú estabas allá debajo del árbol, yo te vi». Le respondió Natanael: «Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «Por haber dicho que te vi debajo del árbol, ¿crees? Te aseguró que verás a los ángeles del cielo bajar y subir alrededor del Hijo del Hombre». (Juan. 1,43).

  CADA UNO ES HIJO DE SUS OBRAS Y NO DE SUS LINAJE.          

El «quanto mas, que cada uno es hijo de sus obras» es una frase en la que Don Quijote fundamenta el valor de los linajes, cuando Andrés le dice que su amo no es caballero, concediéndole al amo tal categoría por el juramento que ha hecho de pagarle real tras real y aun ” sahumados”  «perfumados».

            Don Quijote, sin embargo, queda muy satisfecho de esta su primera hazaña y muy seguro de su cumplimiento por parte del labrador quien «No hará tal, replicó Don Quixote, basta que yo se lo mande para que me tenga respeto…»; al final se despide del amo «y á Dios quedad, y no se os parta de las mientes lo prometido y jurado, sopena de la pena pronunciada».

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