Etiquetas

, , , , , ,

CAPITULO V.DONDE PROSIGUE LA NARRACION  DE NUESTRO CABALLERO DESPUÉS DE APALEADO.

  1.-NUMERO  5.

2.-LOCALIZACIÓN Cap.. 5. Págs.31 a 36 T.I

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 UN PASO EN EL QUE PENSABA DON QUIXOTE.

3.-TEXTO

«Viendo que en efeto no podía menearse, acordó de acogerse á su ordinario remedio, que era pensar en algun paso de sus libros , y trúxole su cólera á la memoria aquel de Valdovinos y del Marques de Mantua…(historia sabida de los niños, no ignorada de los mozos, celebrada y aun creida de los viejos, y con todo esto, no más verdadera que los milagros de Mahoma)…

            Y quiso la suerte que,…acertó á pasar por allí un labrador de su mesmo lugar y vecino suyo…le limpió el rostro que lo tenía lleno de polvo. Y apénas le hubo limpiado, quando le conoció y le dixo: Señor Quixada…, ¿quién ha puesto á vuestra merced desta suerte?…

   ASÍ ENCONTRÓ A DON QUIXOTE  SU VECINO. MOLIDO A PALOS.

       Procuró levantarle del suelo, y no con poco trabajo le subió sobre su jumento, por parecerle caballería mas sosegada. Recogió las armas, hasta las astillas de la lanza, y liólas sobre Rocinante, al qual tomó de la rienda, y del cabestro al asno, y se encaminó hácia su pueblo, bien pensativo de oír los disparates que Don Quixote decía, y no ménos iba Don Quixote, que de puro molido y quebrantado, no se podía tener sobre el borrico…de vez en cuando daba unos suspiros que los ponía en el cielo, de modo que de nuevo obligó á que el labrador le preguntase, le dixexe que mal sentía, y no parece sino que el diablo le traia á la memoria los cuentos acomodados á sus sucesos… que el labrador se iba dando al diablo de oir tanta máquina de necedades….

            En estas pláticas y en otras semejantes llegaron al Lugar, á la hora que anochecía, pero el labrador aguardó á que fuese algo más noche, porque no viesen al molido hidalgo tan mal caballero. ..Llegada pues la hora que le pareció, entró en el pueblo, y en la casa de Don Quixote, la qual halló toda alborotada, y estaba en ella El Cura y el Barbero del Lugar que eran grandes amigos de Don Quixote, que estaba diciéndoles su Ama á voces ¿ que le parece á vuesa merced señor Licenciado Pero Perez ( que así se llamaba el Cura) de la desgracia de mi señor?…¡ desventurada de mi! que me doy á entender; y asi es ello la verdad, como nací para morir, que estos malditos libros de caballería…le han vuelto el juicio.

            Encomendados sean á Satanas y á Barrabas tales libros…La Sobrina decia lo mesmo… mas yo me tengo la culpa de todo, que no avisé á vuestras mercedes de los disparates de mi señor tio, para que lo remediaran ántes de llegar á lo que ha llegado, y quemaran todos estos descomulgados libros ( que tiene muchos) que bien merecen ser abrasados como si fuesen de hereges .

   EXAMINANDO LOS LIBROS DE LA BIBLIOTECA DE DON QUIXOTE.         

Esto digo yo tambien, dixo el Cura, y á fé que no pase el día de mañana, sin que dellos no se haga acto público, y sean condenados al fuego, porque no den ocasion á quien los leyere, de hacer lo que mi buen amigo debe haber hecho...

  LLEVÁRONLE LUEGO A LA CAMA,          

Lleváronle luego á la cama , y contándole las feridas, no le halláron ninguna, y él dixo, que todo era molimiento, por haber dado una gran caida con Rocinante su caballo, combatiéndose con diez jayanes, los mas desaforados y atrevidos que se pudieran fallar en gran parte de la tierra.

            Ta, ta, dixo el cura ¿ Jayanes hay en la danza? Para mi santiguada, que yo los queme mañana antes que llegue la noche».

 4.-COMENTARIO.

               La frase del narrador «acordó de acogerse á su ordinario remedio.. vuelve a recordar , según algunos, el Relato del Peregrino: «Por los cuales leyendo muchas veces algún tanto se aficionaba a lo que allí había escrito. Más dejándoles de leer ,algunas veces se paraba a pensar en las cosas que había leído…» ( Relato. Nº 6). (cf. El Triunfo de Don Quijote . Federico Ortés.2002).

            El autor aludiendo a la Historia del Marqués de Mantua la califica como «no más verdadera que los milagros de Mahoma». Ya hemos notado el concepto peyorativo que el autor muestra, en varias ocasiones del Islam. (cf. Nºs.1 y 25).

            El narrador achaca al diablo las necedades y recuerdos de historias que se le venían a la memoria a Don Quijote, hasta el punto que el labrador se iba dando al diablo, «maldiciéndose».

             El diablo es en el texto la causa de dos efectos distintos obrados, uno en D. Quijote y otro en el labrador. En Don Quijote: «el diablo le traia á la memoria los cuentos acomodados á sus sucesos…», en el labrador porque: «se iba dando al diablo». Darse al diablo tiene aquí el sentido de desesperarse que es en realidad una forma, teológicamente hablando, de entregarse al diablo, perdiendo la esperanza, de que Don Quijote dejase de decir y hablar como loco.

QUISO LA SUERTE QUE PASASE POR ALLÍ UN VECINO SUYO QUE LO RECOGIÓ Y LO MONTÓ EN UN ASNO LLEVANDO DE LA CUERDA A ROCINANTE.

 El labrador del texto es un vecino suyo, Pedro Alonso; que lo ha recogido al verlo caído y maltrecho camino de su pueblo, al reconocerlo le dijo «señor Quixada».

            El texto puntualiza que «el Cura y el Barbero eran grandes amigos de Don Quijote». Nos aporta el nombre del cura: «Pero Perez».

            El Ama se considera desgraciada y culpable de haber descubierto con una certeza similar a que tenemos que morir, de que los libros de caballería son los que han vuelto loco a su amo.

            Afirma que «tales libros deben ser entregados á Satanas y á Barrabas» la asimilación que el Ama hace entre Satanás y Barrabás puede proceder de las afirmaciónes evangélicas, Lucas 23, 19, «el cual había sido encarcelado por un motín ocurrido en la ciudad y por homicidio»; Juan 18, 40 «era Barrabás un bandolero».

             Esta condición de Barrabás como salteador, ladrón y homicida está también confirmada en el Libro de los Hechos 3, 14 «Pedisteis que se os hiciera gracia de un homicida».

   SATANÁS EL PRÍNCIPE DE LOS DEMONIOS.         

El retrato de Barrabás según estos textos sería: ladrón, salteador, bandolero, sedicioso y homicida. El Quijote utiliza distintos nombres para referirse al diablo, lo llama unas veces diablo, otras Satanás, tambiÉn demonio, el maligno… todos los nombres los toma del Nuevo Testamento en el que es nombrado 190 veces: 62 como demonio, 36 como Satanás, 33 como diablo, 37 bestia, 13 dragón, 7 belcebú y 3 como el maligno.

            La sobrina se culpabiliza también por no haber avisado al Licenciado de la existencia de tales libros, que califica de « descomulgados libros (que tiene muchos) que bien merecen ser abrasados como si fuesen de hereges».

             Escritos por herejes. El cura los condena a hacer con ellos «un acto público»: lectura y ejecución pública de la sentencia,de un tribunal. Incluso el de la Inquisición al que parece referirse.

            Es cierto que desde finales del siglo XV, moralistas y predicadores reprocharon a la caballeresca su inmoralidad e inverosimilitud, en algún caso con manifiesta hostilidad. Sin embargo, y a pesar de la explícita recomendación en contra de los libros profanos del Concilio de Trento (1545-1563) ningún libro de caballerías entró en los índices tridentinos entre 1558 y 1640. (cf. Fernando Baquero Don Quijote: Nihil obstat. pág. 3).

            «Ta, ta, dixo el cura ¿Jayanes hay en la danza?» Jayanes son gigantes.

«Para mi santiguada», solía utilizarse como juramento significando por mi fe o por la santa cruz. «que yo los queme mañana antes que llegue la noche».

[Francisco_Ricci_-_Auto_de_Fe_(1683).jpeg]

    AUTO DE FE DE LA INQUISICIÓN.        

Las palabras de la sobrina y las del cura nos llevan a referirnos someramente a los autos de fe de la Inquisición.

            Los autos de fe fueron una manifestación pública de la Inquisición, podían ser privados,o públicos («auto público» o «auto general»).

            Aunque inicialmente los autos públicos no pretendían una asistencia masiva de espectadores, con el tiempo llegaron a convertirse en un espectáculo, por la solemnidad de la ceremonia y por la masiva asistencia de público.

            Solían realizarse en un espacio abierto de grandes dimensiones y por lo general en domingos o días festivos. Tenían un ritual bien preciso cuyo desarrollo llegaba a ocupar, a veces, un día entero.

            Dos de los actos de fe más notorios fueron los celebrados los dias 21 de mayo y 8 de octubre de 1559.Tuvieron lugar en la Plaza Mayor de Valladolid. En el primero fueron quemadas catorce personas y otra más en efigie, y se reconciliaron dieciséis con penitencia. En el segundo, trece personas y otra en efigie y hubo también otros dieciséis penitenciados.

            Otro de los más conocidos es el celebrado en la Plaza Mayor de Madrid el 30 de junio de 1680.

            El 1826 marcaría la fecha de la celebración último auto de fe.

QUIZÁS TAMBIÉN LE INTERESE DEL BLOG: CAP. I. SOBRE LA CONDICIÓN DEL HIDALGO.

ES MUY IMPORTANTE LEER EL COMENTARIO AL CAPÍTULO PUES ES AHÍ ES DONDE SE EXPLICA EL ASPECTO DE LA RELIGIOSIDAD.

El Cura del Lugar.

Anuncios