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EL DONOSO ESCRUTINIO.

CAPITULO VI. DEL DONOSO Y GRANDE ESCRUTINIO QUE EL CURA Y EL BARBERO HICIERON EN LA LIBRERÍA DE NUESTRO INGENIOSO HIDALGO.

 1.-NUMERO 6.

LOCALIZACION. Cáp. 6, Parte I. Pag 37. T.I

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 

CONDENADOS AL FUEGO.

3.-TEXTO.

                »El qual aun todavia dormia. Pidió las llaves á la Sobrina del aposento, donde estaban los libros autores del daño, y ella se las dió de muy buena gana, entráron dentro todos, y la Ama con ellos, y halláron mas de cien cuerpos de libros grandes muy bien enquadernados y otros pequeños, y así como el Ama los vió, volvióse á salir del aposento con gran priesa, y tornó luego con una escudilla de agua bendita y un hisopo, y dixo: tome vuestra merced, señor Licenciado, rocie este aposento, no esté aquí algun encantador de los muchos que tienen estos libros, y nos encanten , en pena de las que les queremos dar echándolos del mundo.

            Causó risa al Licenciado la simplicidad del Ama, y mandó al Barbero que le fuese dando de aquellos libros uno á uno, por ver de que trataban, pues podía ser hallar algunos que no mereciesen castigo de fuego.

            No, dixo la Sobrina, no hay para que perdonar á ninguno, porque todos han sido los dañadores, mejor será arrojarlos por las ventanas al patio, y hacer un rimero dellos, y pegarles fuego, y si no, llevarlos al corral, y allí se hará la hoguera, y no ofenderá el humo.

     PREPARANDO  LA HOGUERA POR PARTE DEL AMA.      

Lo mismo dixo el Ama: tal era la gana que las dos tenían de la muerte de aquellos inocentes; mas el Cura no vino en ello sin primero leer siquiera los títulos.Y el primero que Maese Nicolas le dió en las manos fué los quatro de Amadis de Gaula, y dixo el Cura: parece cosa de misterio esta , porque segun he oido decir, este libro fué el primero de caballerías que se imprimió en España, y todos los demás han tomado principio y origen deste, y así, me parece que, como á dogmatizador de una secta tan mala, le debemos sin escusa alguna condenar al fuego.

             No, señor, dixo el Barbero, que tambien he oido decir que es el mejor de todos los libros que de este género se han compuesto, y así, como á único en su arte, se debe perdonar.

            Así es verdad dixo el Cura, y por esa razón se le otorga la vida por ahora… Abrióse otro libro, y viéron que tenía por título El caballero de la cruz. Por nombre tan santo como este libro tiene se podia perdonar su ignorancia, mas tambien se suele decir, tras la cruz está el diablo, vaya al fuego…

  SALVADO DE LA QUEMA          

Todo lo confirmó el Barbero, y lo tuvo por bien, y por cosa muy acertada, por entender que era el Cura tan buen christiano y tan amigo de la verdad, que no diria otra cosa por todas las del mundo. ….

            Este libro es, dixo el Barbero, abriendo otro, Los diez libros de Fortuna de Amor, compuesto por Antonio Lobraso, poeta Sardo.

            Por las órdenes que recibi, dixo el Cura…tan gracioso y disparatado libro como ese no se ha compuesto…Dádmele acá, compadre, que precio más haberle hallado, que si me dieran una sotana de raja de Florencia…

            Pues no hay que hacer, dixo el cura, sino entregarlos al brazo seglar del Ama, y no se me pregunte el porque, que sería nunca acabar».

SALVADO DE LA QUEMA.

4.-COMENTARIO.

           Por el número y la encuadernación de algunos de los libros podemos colegir que Don Quijote disponía de una buena biblioteca. Su expurgación por parte del cura y del barbero va a comprender no sólo a los libros de Caballerías sino también a los literarios, de estos salva de forma elogiosa a la Diana de Jorge Montemayor y también la de Gil Polo, por el escrutino podemos colegir cual era el juicio de Cervantes sobre los libros salvados y condenados.

            La aparición del ama con la escudilla del agua bendita, nos habla de la frecuencia de su uso en las casas. Era también frecuente la presencia de cuencos conteniendo agua bendita en distintos puntos de la casa.

            Existía un «exorcismus domus Daemonio vexata», «exorcismo para librar a una casa vejada por el demonio»; indicio de la creencia de la presencia del mismo en los más distintos lugares, según el ritual toledano, se asperjaba con agua bendita en tres momentos.

            El ama le trae el agua bendita al cura para que conjure al demonio, «no esté aquí algun encantador de los muchos que tienen estos libros, y nos encanten, en pena de las que les queremos dar echándolos del mundo».

 HACIENDO UN EXORCISMO.          

Porque la adjuratio expulsaba al demonio de este mundo. Dice así: «Adjuro te, serpens antique, per judicem vivorum et mortuorum, per factorem mundi, qui habet potestatem mittere te in gehennam, ut ab hac domo festinus discedas. Ipse tibi imperat maledicte diabole que ventis ac mari tempestatibus imperavit. Ipse tibi imperat, qui de supernis coelorum te demergi praecepit. Ipse tibi imperat qui te retrorsum abire praecepit.»Te conjuro, serpiente antigua, por medio del juez de vivos y muertos, por el creador del mundo que tiene poder para enviarte a la gehenna, para que ràpidamente te alejes de esta casa. Te manda el mismo , diablo maldito, que mandó calmarse a los vientos y al mar de la tempestad. Te manda aquél, que te mando sumergirte de lo alto de los cielos. Te manda aquél que te ha ordenado marchar lejos de aquí.

            El cura no toma en serio la demanda del ama, riéndose de su simplicidad, lo que hace pensar en el contraste existente entre las creencias populares sobre el tema y la práctica eclesial. El cura sin embargo si continúa con el propósito de la alegoría del «acto público» similar al de la Inquisición.(cf. Nº.5).

     SALVADO DE LA QUEMA.       

El libro llamado el Caballero de la Cruz, constaba de dos libros: «La Crónica de Lepolemo, llamado el caballero de la Cruz», el primero, y el segundo «Leandro el Bel». Lo lógico es que Cervantes se refiera al primero si tenemos en cuenta las razones del cura: dado que es el único en el que aparece el «nombre tan santo».

            A pesar del nombre, es condenado al fuego, fundándose en el dicho, que varias veces aparece en el Quijote: «Tras la cruz está el diablo», imagino que por la costumbre de hacer la señal de la cruz tras la presencia de algún mal.

             El barbero aprueba la actuación del cura «por entender que era el Cura tan buen christiano y tan amigo de la verdad, que no diría otra cosa por todas las del mundo». A las palabras del barbero parece no le falta su pizca de ironía.

            El cura como jurando por las «órdenes que recibí», se refiere a las órdenes sagradas en general, por lo que lo mismo entran las llamadas Menores como las Mayores.

 SALVADO DE LA QUEMA.          

El libro que tanto aprecia, Los diez libros de Fortuna de Amor, compuesto por Antonio Lobraso, poeta Sardo que tenía el catalán por lengua materna y en esta lengua fue publicado en Barcelona en 1573.

            La «sotana de raja de Florencia» de la que habla el cura, era de sarga de lana fina e impermeable que empezó a fabricarse en Florencia y se puso de moda en el siglo XVI.

            El cura continúa con la alegoría del «acto público» equiparando al ama con el poder civil,al que el tribunal de la Inquisición entregaba al reo una vez juzgado y condenado, para que ejecutase la sentencia.

  EL AMA COMO BRAZO SECULAR   APLICANDO LA SENTENCIA CONDENATORIA.         

El capítulo termina escrutando libros de poesías condenando algunos y salvando otros, entre los salvados está la Galatea de Miguel de Cervantes , la Araucana de Don Alonso de Ercilla, La Austriada de Juan Rufo, y El Moserrato de Cristóbal de Virues, finalmente dice el cura, que si hubiera mandado quemar Las lágrimas de Angélica, «llorálas yo».

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ES MUY IMPORTANTE LA LECTURA DE LOS COMENTARIOS PUES EN ELLOS SE HABLA DE LOS ASPECTOS REFERIDOS A LA RELIGIÓN.

 El Cura del Lugar.

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