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CAPITULO VII. DE LA SEGUNDA SALIDA DE NUESTRO BUEN CABALLERO DON QUIXOTE DE LA MANCHA.

1.-NÚMERO 7.

2.-LOCALIZACIÓN . Cap. 7. Parte I. Pág. 46.T.I

3.- TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 SE QUEDÓ OTRA VEZ DORMIDO.

3.-TEXTO.

         «Estando en esto, comenzó á dar voces Don Quixote, diciendo: aquí, aquí, valerosos caballeros, aquí es menester mostrar la fuerza de vuestros valerosos brazos, que los cortesanos llevan lo mejor del torneo …Quando llegaron á Don Quixote, ya él estaba levantado de la cama y proseguia en sus voces y en sus desatinos,…Abrazáronse con él, y por la fuerza le volviéron al lecho, y despues que se hubososegado un poco, volviéndose á hablar con el Cura, le dixo: por cierto, señor Arzobispo Turpin, que es gran mengua de los que nos llamamos doce Pares, dexar tan sin mas llevar la vitoria deste torneo á los caballeros cortesanos, habiendo nosotros los aventureros ganado el prez en los tres dias antecedentes.

            Calle vuestra merced, señor compadre, dixo el Cura, que Dios será servido que la suerte se mude, y que lo que hoy se pierde, se gane mañana, y atienda vuestra merced á su salud por ahora, que me parece que debe estar demasiadamente cansado, si ya no es que está mal ferido…y quedóse otra vez dormido, y ellos admirados de su locura.

 ARDIENDO DEBIDO A LA PEREZA DEL ESCUDRIÑADOR.           

               «Aquella noche quemó y abrasó el Ama quantos libros había en el corral y en toda la casa, y tales debiéron de arder que merecían guardarse en perpetuos archivos, mas no lo permitió su suerte y la pereza del escrutiñador, y así se cumplió el refran en ellos, de que pagan á las veces justos por pecadores.

            Uno de los remédios que el Cura y el Barbero diéron por entónces para el mal de su amigo fué que le murasen y tapiasen el aposento de los libros, porque quando se levantase no los hallase, quizá quitando la causa cesaría el efeto,, y que dixesen que un encantador se los había llevado, y el aposento y todo, y así fué hecho con mucha presteza.

            De allí á dos días, se levantó Don Quixote, y lo primero que hizo fué ir á ver sus libros… El Ama, que ya estaba bien advertida de lo que habia de responder, le dixo: ¿ que aposento,ó que nada busca vuestra merced? Ya no hay aposento , ni libros en esta casa, porque todo se lo llevó el mesmo diablo.

            No era diablo, replicó la sobrina, sino un encantador,… solo se nos acuerda muy bien , á mí y al Ama, que al tiempo del partirse aquel mal viejo, dixo, en altas voces, que por enemistad secreta que tenia al dueño de aquellos libros, y aposento, dexaba hecho el daño en aquella casa, que despues se vería; dixo tambien que se llamaba el sabio Muñaton.

    EL ENCANTADOR FRESTÓN ENEMIGO DE DON QUIXOTE.

        Freston diria, dixo Don Quixote. No sé , respondió el Ama Freston ó friton, solo sé que acabo en ton su nombre. Así es , dixo Don Quixote, que ese es un sabio encantador grande enemigo mio, que me tiene ojeriza, porque sabe por sus artes y letras, que tengo de venir , andando los tiempos, á pelear en singular batalla con un caballero a quien él favorece, y le tengo de vencer sin que él lo pueda estorbar, y por esto procura hacerme todos los sinsabores que puede: y mándole yo, que mal podrá él contradecir ni evitar lo que por el cielo está ordenado.

            En este tiempo solicitó Don Quixote á un labrador vecino suyo, hombre de bien (si es que este título se puede dar al que es pobre) pero de muy poca sal en la mollera.

             En resolución, tanto le dixo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se determinó de salirse con él y servirle de escudero.

            Decíale entre otras cosas Don Quixote que se dispusiese á ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura que ganase, en quítame allá esas pajas, alguna Ínsula y le dexase á él por Gobernador della.

 UNA NOCHE SALIERON DEL LUGAR SIN QUE PERSONA LOS VIESE.       

    Con estas promesas y otras tales, Sancho Panza ,( que así se llamaba el labrador) dexó su muger y hijos y asentó por escudero de su vecino…avisó á su escudero Sancho del día y la hora que pensaba ponerse en camino…todo lo qual hecho y cumplido, sin despedirse Panza de sus hijos y muger, ni Don Quixote de su Ama y Sobrina, una noche se salieron del Lugar sin que persona los viese, en la qual caminaron tanto, que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallarían aunque los buscasen…

            .Iba Sancho Panza sobre su jumento como un Patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la Ínsula que su amo le había prometido..

            Dixo en esto Sancho Panza á su amo: Mire vuestra merced, señor caballero andante, que no se le olvide lo que de la Ínsula me tiene prometido , que yo la sabré gobernar, por grande que sea.

            Á lo qual le respondió Don Quixote: Has de saber, amigo Sancho Panza, que fué costumbre muy usada de los caballeros andantes antiguos, hacer Gobernadores á sus escuderos de las Ínsulas ó Reynos que ganaban…

            De esa manera, respondió Sancho Panza,, si yo fuese Rey por algún milagro de los que vuestra merced dice, por lo menos Juana Gutiérrez , mi oislo, vendría á ser Reyna, y mis hijos Infantes.

            Pues ¿quién lo duda?, respondió Don Quixote. Yo lo dudo , replicó Sancho Panza, porque tengo para mí, que aunque lloviese Dios Reynos sobre la tierra, ninguno, asentaría bien sobre la cabeza de Mari Gutierrez. Sepa, señor, que no vale dos maravedis para Reyna, Condesa le caerá mejor, y aun Dios y ayuda.   Encomiéndalo tú á Dios, Sancho, respondió Don Quixote, que él le dará lo que mas convenga; pero no apoques tu ánimo tanto, que te vengas á contentar con ménos que con ser Adelantado.

            No haré , señor mio, respondió Sancho, y mas teniendo tan principal amo en vuestra merced que sabrá dar todo aquello que me esté bien, y yo pueda llevar.”

 LOS DOCE PARES DE FRANCIA.

4.-COMENTARIO.

          La historia del emperador Carlo Magno y de los doce pares de Francia es un libro de caballerías escrito en francés, según su prólogo la primera parte del texto se tradujo al francés de una crónica escrita en latín por el Arzobispo Turpin. La primera traducción al castellano se hizo en Sevilla en 1525, teniendo un gran éxito editorial.

            En el texto seleccionado, D. Quijote se siente uno de los doce pares, e identifica al cura con el Arzobispo Turpin, lo cual, a pesar de su locura, tiene cierta coherencia ya que no lo hace con ningún otro, por ejemplo con el barbero.

            El cura siguéndole el aire lo llama compadre, confiando en que la providencia de Dios cambiará su suerte. D. Quijote en otro lugar dice que la suerte y la fortuna no existe, sino que lo que llamamos fortuna o suerte, es la particular providencia que Dios tiene con cada persona.(cf. Nº. 183).

     PAGAN JUSTOS POR PECADORES.    

   La frase que «pagan justos por pecadores» es un refrán nada ajeno al pensamiento cristiano.

            El paradigma del mismo sería Nuestro Señor Jesucristo. Toda la Escritura especialmente el Nuevo Testamento hace referencia a este paradigma». El cual sin tener pecado, murió por nuestros pecados». «Y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1ª Juan, 2, 2;) « pagó El Justo por el injusto» (1ª Pedro, 3,18). A partir de ahí el justo puede cargar con los pecados de los demás.

            La frase «quizá quitando la causa cesaría el efecto», es tópica en la filosofía escolástica, así como no hay efecto sin causa, fundando de esta forma el principio de causalidad que hará decir a Don Quijote «que nada viene acaso». Tal afirmación puede estar ya fuera de lugar porque el efecto ya se ha producido que es la locura de Don Quijote, aunque queda la posibilidad de que la misma pudiera curarse haciendo desparecer la causa que la provocó.

            El ama afirma que fue el diablo quien se lo llevó todo. La sobrina la corrige, diciendo que no era diablo, posiblemente por acomodarse mejor a los libros de caballería y hacer así más creíble su mentira.

            Introduciendo al personaje del sabio encantador, que por provenir de los libros de caballería podía considerarse un personaje de ficción.

            No así el diablo que según las creencias católicas era un personaje real y cuyas intervenciones estaban reguladas por Dios según los escritos del Nuevo Testamento y el Magisterio.

            Los encantadores van a desarrollar un papel importante en la obra y aunque Cervantes no hace de ellos una descripción uniforme se sobreentiende que son personajes dotados de poderes para hacer obras maravillosas.

  EL ENCANTADOR FRESTÓN LLENÓ LA CASA DE HUMO.         

               El que actúa en esta ocasión viene en una sierpe y dejando la casa llena de humo como en el Amadís de Gaula. (I.IV,123 y 126).

            Es de notar, y lo hacemos ahora por primera vez, cómo la locura de Don Quijote no está sólo causada por su descontrolada lectura de los libros de caballería, de ella van a ser causantes la mayor parte de los personajes que intervienen en la obra, siguiendo y confirmando sus incongruencias, en este caso ya vemos como la sobrina subraya» «No era diablo, replicó la sobrina, sino un encantador… aquel mal viejo, dixo, en altas voces, que por enemistad secreta que tenia al dueño de aquellos libros», una mentira que va a estar presente en la mente de Don Quijote de forma permanente, este encantador enemigo suyo va a ser el causante de sus fracasos y en especial del encanto de Dulcinea, pues viendo que a él no le puede vencer, se venga castigándola a ella

            La seguridad que tiene Don Quijote sobre la victoria de su enemigo le viene de su confianza en: «que mal podrá él contradecir ni evitar lo que por el cielo está ordenado».

    DON QUIJOTE TERMINÓ CONVENCIENDO A SANCHO CON SUS RAZONES.   

                El autor hace en el texto la presentación de Sancho, diciendo de él que era «hombre de bien», es un juicio acorde con la trayectoria que va a seguir en el resto de la obra.

            Sancho era uno de los integrantes del pueblo llano, labrador, pero un jornalero, pues posteriormente se dirá, que estuvo a jornal con el padre de Sansón Carrasco, entre los labradores los había labradores libres, con posesiones y tierras, algunos cercanos por su riqueza a la nobleza, muchos de los cuales terminaban alcanzando el título de hidalgos, bien a base de influencias y sobre todo comprando los títulos. (cf. Nº.113).

            El comentario del autor «(si es que este título se puede dar al que es pobrerespondía a la idea del poder del dinero que era quien permitía que una persona fuese honrada en el sentido de tener consideración social, sin tal honra de poco servía la bondad moral, en el campo social.

            Sigue presentando a Sancho añadiendo: «pero de muy poca sal en la mollera» alude, sin duda al rito antiguo del bautismo, en el que al niño se le daba un poco de sal diciendo: «Recibe la sal de la sabiduria, propicia para el logro de la vida eterna».

            Esta entrada en escena de Sancho es realmente pobre. Sin duda Cervantes concibió la figura del escudero de una forma que progresivamente va a ir modificando, tanto por sus gracias, su saber popular, por sus sentencias etc., hasta el punto de que, como se verá en la segunda parte, llega un momento en que su protagonismo es casi equiparable al de su amo.

    IBA SOBRE SU JUMENTO COMO UN PATRIARCA.        

 Este tipo de escudero está, además, muy distante del prototipo que aparece en los Libros de Caballería. Sobre todo porque iba sobre un jumento, a sus anchas: «como un Patriarca».

            A principios del siglo XVI, según el embajador veneciano Contarini, la alta nobleza en España estaba integrada por 63 magnates: 10 duques, 11 marqueses y 42 condes; otro embajador veneciano, Donato, unos cincuenta años después, nos da ya cifras superiores: unos 20 duques, 33 marqueses y los mismos 42 condes; a finales de siglo, según el manuscrito de Pedro Núñez de Salcedo, hay 180 casas nobiliarias. (cf. Vicens Vives : Historia de España y América pág. 54).

            Sancho minusvalora a su mujer,a la que como veremos, se la nombra de distintas formas, por «que aunque lloviese Dios Reynos sobre la tierra,ninguno, asentaría bien sobre la cabeza de Mari Gutierrez», admitiendo que el título de condesa, el menor de los títulos, podría irle bien y eso con la ayuda de Dios: «y aun Dios y ayuda».

             Los subrayados destacan el uso del nombre de Dios, en las más variadas situaciones. El nombre de Dios sale nada menos que 530 veces en la obra.( Cf. Francisco Rico C.D. informático)

  UNA ADECUADA PRESENTACIÓN DELSANCHO DE LA PRIMERA PARTE.         

 «En comiéndalo tú á Dios, Sancho, respondió Don Quixote, que él le dará lo que mas convenga», dice Don Quijote en clara alusión al poder de la oración y a la providencia.

            El Adelantado era un subalterno del rey en quien se delegaban determinadas funciones gubernativas y judiciales ,se multiplicaron especialmente en Andalucía a partir del 1252, en plena época de repartimiento de tierras, entre los nuevos pobladores cristianos.

            El oficio de Adelantado fue revitalizado y transformado a raíz del descubrimiento de América. El rey de España concedía de forma vitalicia o en propiedad a determinado personaje de las tierras que descubriese, conquistase y poblase. Según Ricardo Zorraquin Becú , el título terminópor ser meramente honorífico.

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El Cura del Lugar.

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