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MARCELA PROTAGONISTA DE ESTA HISTORIA.

CAPITULO XII. DE LO  QUE CONTÓ EL CABRERO Á LOS QUE ESTABAN CON  DON  QUIXOTE.

 1.-NÚMERO 16.

2.-LOCALIZACIÓN.Cap.12.Parte I. Pag.84.T.I

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 

 LA ESQUIVA MARCELA.

3.-TEXTO.

               «Estando en esto,llegó otro mozo …y dixo: ¿sabeis lo que pasa en el Lugar, compañeros?

            Como lo podemos saber, respondió uno dellos. Pues sabed, prosiguió el mozo, que murió esta mañana aquel famoso pastor estudiante llamado Grisóstomo, y se murmura que ha muerto de amores de aquella endiablada moza de Marcela… y es lo bueno que mandó en su testamento que le enterrasen en el campo, como si fuera moro, y que sea al pie de la peña donde está la fuente del alcornoque, porque segun es fama, (y él dicen que lo dixo) aquel es el lugar adonde él la vió la vez primera.

            Y tambien mandó otras cosas tales, que los Abades del pueblo dicen que no se han de cumplir…Olvidábaseme decir como Grisóstomo el difunto, fue grande hombre de componer coplas , tanto que él hacía los villancicos para la noche del Nacimiento del Señor, y los autos para el día de Dios, que los representaban los mozos de nuestro pueblo, y todos decían que eran por el cabo».

            «Digo pues, señor mio de mi alma, dixo el cabrero, que en nuestra aldea hubo un labrador, el que se llamaba Guillermo, al qual dió Dios, amen de muchas y grandes riquezas, una hija de cuyo parto murió su madre, que fué la mas honrada muger que hubo en todos estos contornos: no parece sino que ahora la veo con aquella cara, que de un cabo tenía el sol y del otro la luna, y sobre todo hacendosa y amiga de los pobres, por lo que creo que debe estar su ánima á la hora de hora gozando de Dios en el otro mundo.

   EL SACERDOTE BUEN CRISTIANO A DERECHAS.

         De pesar de la muerte de tan buena muger murió su marido Guillermo. Dexando a su hija Marcela muchacha y rica en poder de un tio suyo Sacerdote, y Beneficiado en nuestro Lugar.

            Creció la niña con tanta belleza, que nos hacia acordar de la de su madre que la tuvo muy grande…nadie la miraba que no bendecía á Dios que tan hermosa la había criado…solicitando é importunando á su tio se la diese por muger. Más él , que á las derechas es buen christiano…no quiso casarla sin su consentimiento, sin tener ojo á la ganancia y grangeria que le ofrecia el tener la hacienda de la moza, dilatando el casamiento. Y á fe que se dixo esto en mas de un corrillo en el pueblo en alabanza del buen Sacerdote. Que quiero que sepa, señor andante, que en estos Lugares cortos de todo se trata, y de todo se murmura: y tened para vos, como yo tengo para mí, que debía ser demasiado bueno el clérigo que obliga á sus feligreses á que digan bien dél, especialmente en las aldeas.

            Así es la verdad, dixo Don Quixote , y proseguid adelante …le contais con buena gracia. La del Señor no me falte, que es la que hace al caso.

            Y en lo demas sabreis , que aunque el tio proponia á la sobrina, y le decía las cualidades de cada uno…que por muger la pedían…ella respondia sino que por entonces no quería casarse…y dexaba el tio de importunarla. Porque decía él, y decia muy bien, que no habían de dar los padres á sus hijos estado contra su voluntad…

            Pero hételo aquí, quando no me cato, que remanece un dia la melindrosa Marcela hecha pastora:…Y no se piense que porque Marcela se puso en aquella libertad y vida tan suelta, y de tan poco ó ningun recogimiento, que por eso daba indicio ni por semejas, que venga en menoscabo de su honestidad y recato; ántes es tanta y tal la vigilancia con que mira por su honra, que de quantos la sirven y solicitan, ninguno se ha alabado, ni con verdad se podrá alabar que le haya dado alguna pequeña esperanza de alcanzar su deseo.

  AUNQUE SEA COSA TAN JUSTA Y SANTA COMO LA DEL MATRIMONIO.

          Que puesto que no huye ni se esquiva de la compañía y conversación de los pastores, y los trata cortes y amigablemente , en llegando á descubrirle su intención qualquiera dellos , aunque sea tan justa y santa como la del matrimonio, los arroja de si como con un trabuco...

            Sancho Panza que ya se daba al diablo el tanto hablar del cabrero solicitó por su parte que su amo se entrase á dormir en la choza de Pedro. Hízolo así, y todo lo mas de la noche se la pasó en memorias de su señora Dulcinea, á imitación de los amantes de Marcela. Sancho Panza se acomodó entre Rocinante y su jumento, y durmió, no como enamorado desfavorecido, sino como hombre molido á coces

LA MUERTE Y EL ENTIERRO DE  CRISÓSTOMO 

4.-COMENTARIO.

            La historia de Grisóstomo y Marcela cumple con otra de las costumbres literarias de la època de entremezclar lo pastoril con la literatura caballeresca.

            De forma eufemística dice el autor, que «Grisóstomo murió de amores», por no decir que se suicidó, dejando los motivos del suicidio en una estudiada ambigüedad, dado que en la época el suicidio era considerado como un pecado muy grave por el que se consideraba al difunto privado de sus derechos de bautizado, entre ellos el recibir sepultura en sagrado y el que se celebrasen los ritos de exequias.

            Tal actitud venía de lejos en la praxis eclesial sin tener nada que ver con la doctrina del Tridentino.Por eso apunta: «y es lo bueno que mandó en su testamento que le enterrasen en el campo, como si fuera moro», siguiendo con los misma ambigüedad, pues por un lado, los moros solían enterrrar a sus muertos en el campo y por otro, enterrar como moro era como si no estuviera bautizado.

 SUICIDADO POR AMOR.

           Debería pasar mucho tiempo para que la Iglesia consintiera a los suicidas sus derechos de bautizados, (hasta el siglo XX) entre otras causas porque raras veces se consideraba el suicidio como un acto en el que el sujeto pudiera verse afectado en su libertad, por razones de algún tipo de enfermedad.

.           En la Edad Media, entre el Derecho de la Iglesia y la legislación secular (que, en realidad, recibió una fuerte influencia de aquél) existe un punto en común: la asimilación del suicida con el homicida, pero existen también diferencias notables.

            Así, el Derecho Canónico, en sus comienzos, debido a la influencia de la moral y del Derecho Romano, revela una cierta ambigüedad en relación con el suicidio: las acciones suicidas se consideran con una cierta indulgencia si sus agentes son miembros de las clases privilegiadas, pero se las hace objeto de reprobación e infamia si los autores pertenecen a las clases inferiores.

            El Derecho de la Iglesia, pues, no establece una represión generalizada del suicidio; únicamente lo castiga cuando lo realizan siervos y criados, en la medida en que ello supone un acto de protesta contra la autoridad del señor.

            A partir del siglo VI, sin embargo, y tras una breve fase de transición,

la Iglesia se emancipa definitivamente de la influencia del Derecho Romano y establece para el suicidio una regulación mucho más rigurosa: el suicidio se asimila al homicidio y se castiga con la prohibición de las ofrendas durante las exequias.

             Ésta será durante siglos, con algunas excepciones ocasionales, la práctica de la Iglesia en relación con la muerte voluntaria. (Marra,pp. 69-75).

            Siglos más tarde, en el año 1284, el Sínodo de Nîmes establecerá ya no sólo la prohibición de exequias religiosas para los suicidas, sino también la sanción más grave: la prohibición de sepultura en campo santo.

            A partir de esta época (siglo XIII), y hasta nuestros días,ésta última ha sido la sanción característica del Derecho Canónico contra los suicidas. (Marra, p.76).

            Por lo que se refiere a la normativa medieval secular en relación con el suicidio, pueden distinguirse dos fases históricas fundamentales. En la primera, que cubre toda la alta Edad Media, los documentos que han llegado hasta nosotros se limitan a reproducir, prácticamente de modo textual, las disposiciones del Derecho Canónico del siglo VI antes indicadas.

            La segunda fase corresponde al período de la baja Edad Media. Desde finales de la Edad Media y hasta el siglo XVIII, el tratamiento jurídico del suicidio en el Derecho consuetudinario viene a ser, básicamente, una continuación de la normativa medieval.

LA CONFISCACIÓN DE BIENES COMO RECURSO CONTRA EL SUICIDIO.           

Sin embargo,el Derecho escrito transcurre por cauces distintos.

            Así, la Ordenanza de 1532 de Carlos V, la llamada Ordenanza Carolina que constituyó un auténtico código penal para todos los países del Imperio, reproduce fielmente la regulación del Derecho Romano y prevé la confiscación de los bienes, pero sólo en el supuesto de suicidio del procesado por temor a una sentencia condenatoria. (Palazzo, p. 22).

            Asimismo, las Partidas de Castilla, que junto con la Constitución Carolina constituyeron los principales vehículos europeos de la recepción, instauraron en gran medida el tácito sistema de tolerancia romana en relación con el suicidio. (Quintano, p. 372).

            A partir del sigo XVIII, en la mayor parte de los países europeos, con excepciones como la de Rusia o la del Derecho inglés, se va imponiendo la abolición de la punición de la muerte voluntaria.

            El suicidio desaparece como figura jurídico-penal, pero no,la participación en el suicidio de otro o el homicidio consentido.

            Los «Abades del pueblo» a los que se refiere, son los curas del pueblo.

            La referencia a Grisóstomo comienza con su descripción: estudiante en Salamanca, huérfano y rico heredero, habilidoso para componer coplas.

            El texto alude a una realidad presente áun en la España del Siglo XVI: al teatro religioso. Éste presenta en el siglo, gran variedad de temas que en el transcurso del tiempo se irán reduciendo y simplificando.

 AUTO SACRAMENTAL DE LOS REYES MAGOS.

            Los géneros principales llevan denominaciones distintas: auto,égloga,farsa, comedia y tragedia. Ninguno de estos términos tiene un significado unívoco sino que varía según los autores.

            Auto es el término más generalizado y alude, la mayoría de las veces, con alguna excepción, a una representación religiosa, breve y de carácter grave. Así se mantiene desde los autos toledanos del XV, o Lucas Fernández, tanto para una pieza de Pasión u otra de Navidad, como para otras relacionadas con el Día de Dios, o del Corpus.

Égloga tiene connotaciones más bien profanas y pastoriles pero también se aplica a representaciones sacras, especialmente relacionadas con la Navidad: Égloga de las grandes lluvias de Encina, Égloga de la Natividad de Yanguas, pero también una Égloga de la Resurrección de Alonso Castrillo. Farsa es un término que suele aludir a cualquier tipo de representación.

            Referido a las religiosas, prospera especialmente con el teatro de Diego Sánchez Badajoz. En el Códice de autos viejos, se unirá el adjetivo sacramental para subrayar el carácter eucarístico de una pieza.

            Comedia se utiliza casi siempre para aludir a piezas más largas y generalmente profanas pero no deja de aparecer también en algunas de tipo religioso como en la Comedia a lo pastoril para la noche de Navidad . Algo parecido ocurre con tragedia como es el caso de la Tragedia Josefina de Micael de Carvajal, obra en la que se combina la forma externa de la tragedia con un tema de historia sagrada

adaptado para la fiesta del Corpus. (Cf. Miguel Angel PérezPriego: Géneros y temas del teatro religioso en el sigloXVI. Criticón . Num 94-95 – 2005).

            Los que escribía Grisostomo eran «por el cabo»; es decir perfectos.

            De la madre ya vemos la alabanza que hace el cabrero y que recoge el texto.

Expresa de forma muy directa su creencia de que ya debe estar «gozando de Dios en el otro mundo».

BENEFICIADO  EN AÑOS EN TENERIFE.

            Beneficio eclesiástico era el cargo dentro del clero secular que otorgaba rentas a su beneficiario que más propiamente recibe el nombre de beneficiado.    

Existían diversas clases de beneficio eclesiástico: beneficio simple/doble, beneficio mayor/menor o beneficio regular/secular.

            El beneficiado o beneficiario es la persona que posee derecho a disfrutar del beneficio y obligación de ejercerlo. Como quiera que tal obligación podía delegarse en un vicario, existe también las figuras de beneficiado propio y beneficiado servidero.

            Las rentas de estos beneficios solían estar basadas en impuestos religiosos como los diezmos y las primicias en cobros por el ejercicio del culto como los derechos de estola y en otros ingresos, a veces derivados de propiedades territoriales vinculadas al beneficio como manos muertas.

            Se procuraba obviar que el derecho canónico prohibía cobrar ninguna cantidad por la administración de los sacramentos

            .De ejercerse el cargo mediante un vicario, este recibiría las congruas, y el resto el titular. No se nos dice que clase de beneficio tenía el tío de Marcela.

            Sí dice algo muy interesante referido al clérigo, tío de Marcela y es que el mismo tenía muy buena fama en el Lugar y se hablaba muy bien de él, cosa excepcional. «que en estos Lugares cortos de todo se trata, y de todo se murmura: y tened para vos, como yo tengo para mí, que debía ser demasiado bueno el clérigo que obliga á sus feligreses á que digan bien dél, especialmente en las aldeas».

            Esta indicación es especialmente significativa en una época en la que el clero a todos los niveles estaba necesitado de reforma. Pues el siglo XVI y anteriores, la reforma del estado religioso era un clamor general convertido casi en un tópico.

SAN JUAN DE ÁVILA OBRA DE MARIA JESÚS MARTINEZ. PARROQUIA DE MIGUELTURRA.  SIGLO XX.  

             San Juan de Ávila nos ofrece en sus «Tratados de Reforma « una prueba de ello.            

En el tratado: Reformación del estado eclesiástico» pag. 37, dice hablando de uno de los remedios para alcanzar tal reformación: «Lo que ha echado a perder toda la clerecía ha sido entrar en ella gente profana, sin conocimiento de la alteza del estado que toma y con ánimos encendidos de fuego de terrenalescodicias; y, después de entrados, ser criados en mala libertad, sin disciplina de letras y virtud. Y así hemos venido a mal tan extremo como en el tiempo de Jeroboán, quicumque volebat, implebat manum et fiebat sacerdos (cf. 3 Reg. 13,35). ¿Qué hay ahora menos que esto? Quienquiera que quiere con un breve de Roma es brevemente ordenado, para mal suyo, y de quien lo ordenó y de toda la Iglesia, por lo cual estamos cuales estamos.

            La experiencia nos dice que no hay quien procure en Roma Bulas , para que lo admitan por fraile en alguna Orden estrecha, inmo, no lo quieren ser aunque les rueguen con ello; y hay muchos que las procuran para ser clérigos y alcanzar prebendas; porque tienen concebido el estado eclesiástico que es una vida aparejada para soberbia de vida y codicia de carne y ojos, sintiendo de la que es llamado reino de Dios como si fuera reino del mundo». (cf. «Obras Completas del Santo Maestro Juan de Ávila» T.VI.BAC -Madrid 1971).

            Don Quijote se muestra muy interesado en la narración y le dice al narrador que lo hace con mucha gracia. El cabrero le responde «la del Señor no me falte» refiriéndose, pues a un concepto teológico cristiano como es el de la gracia , bien santificante, bien gracia actual, en otro lugar más adelante veremos como utiliza también el concepto de «gratia gratis data». (cf. Nº. 189).

            El texto recoge finalmente la opinión de Pedro de cómo los padres no habían de dar estado en contra de la opinión de los hijos, fueran hombre o mujer. Esta idea defendida aquí poniéndola en boca del sacerdote, parece contraria a la que se pone en boca de Don Quijote otro lugar. (cf. Nº 113).

            Se compagina en el texto, de forma claramente rebuscada, la vida libre y suelta de Marcela, tan ajena a la inculcada para la mujer por tantos libros religiosos de la época, recuérdese, como ejemplo, la que san Juan de Ávila inculcó a Sancha Carrillo, para la que probablemente escribió su Audi Fillia, a que hiciera de su hogar un monasterio.

            El texto, sin embargo, tiene interés en recalcar que tal género de vida no llevaba necesariamente a vivir deshonestamente, sino que era compatible con el recato y honra que, como dirá en otro lugar, es lo que salva a la mujer de su imperfección. (cf. Nºs. 20,54).

  EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO OBRA DE MARCELO GRANDE.  SIGLO XXI. PARROQUIA DE MIGUELTURRA. 

         Aunque el autor diga del matrimonio que es cosa «tan justa y santa», todo nos lleva a pensar que en el comportamiento de Marcela, Cervantes intenta mostrar que la mujer tiene otras formas de realización distintas al mismo y a la vida religiosa, bien sea en el monasterio o fuera de él.

            Sancho estaba, desesperado de tanta historia, «dándose al diablo»: desesperándose.

            En cambio a Don Quijote la historia de Marcela lo ha trasportado a la vivencia de la suya haciéndole pasar la mayor parte de la noche en vela, pues entre Dulcinea y Marcela no deja de haber semejanzas.

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El Cura del Lugar.

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