Etiquetas

, , , , , , , , ,

NUEVAS MARCELAS.

CAPITULO XIII. DONDE SE DA FIN AL CUENTO DE LA PASTORA MARCELA CON OTROS SUCESOS.

 1.-NÚMERO 18.

2.-LOCALIZACIÒN. Cap.13. parte I. Pag 94-96T.I

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 

 AMANECER EN EL CAMPO DE MONTIEL.

3.-TEXTO.

            «Mas apénas comenzó á descubrirse el dia por los balcones del oriente, quando los cinco de los seis cabreros se levantaron, y fuéron á despertar á Don Quixote y á decille si estaba todavía con propósito de ir á ver el famoso entierro de Grisóstomo y que ellos le harían compañía.

            Don Quixote, que otra cosa no deseaba, se levantó, y mandó á Sancho que ensillase y enalbardase al momento, lo qual él hizo con mucha diligencia, y con la mesma se pusiéron luego todos en camino.

            Y no hubieron andado un quarto de legua, quando al cruzar de una senda , viéron venir hácia ellos hasta seis pastores vestidos con pellicos negros, y coronadas las cabezas con guirnaldas de cipres y de amarga adelfa…

    DE CAMINO AL SEPELIO DEL PASTOR.        

          En llegándose á juntar, se saludaron cortésmente, y preguntándose los unos á los otros donde iban , supieron todos se encaminaban al lugar del entierro, y así comenzaron a caminar juntos…

            Preguntóles Don Quixote, que era lo que habian oido de Marcela y de Grisóstomo…Cesó esta plática, y comenzóse otra, preguntando el que se llamaba Vivaldo á Don Quixote, que era la ocasión que le movia á andar armado de aquella manera por tierra tan pacifica.

            A lo qual respondió Don Quixote: la profesión y exercicio no consiente nipermite que yo ande de otra manera: el buen paso…allá se inventó para los blandos cortesanos; mas el trabajo, la inquietud y las armas, solo se inventáron é hicieron para aquellos que el mundo llama caballeros andantes, de los quales yo, aunque indigno, soy el menor de todos...Y Vivaldo , que era persona discreta y de alegre condición… así le dixo:..vuestra merced ha profesado una de las mas estrechas profesiones que hay en la tierra,

Y TENGO PARA MÍ QUE AUN LA DE LOS FRAYLES CARTUXOS NO ES TAN ESTRECHA.

            Tan estrecha bien podia ser, respondió nuestro Don Quixote; pero tan necesaria en el mundo, no estoy en dos dedos de ponerlo en duda…

            Quiero decir, que los religiosos, con toda paz y sosiego piden al cielo el bien de la tierra; pero los soldados y caballeros ponemos en execución lo que ellos piden, defendiéndola con el valor de nuestros brazos y filos de nuestras espadas:…

            Así que somos ministros de Dios en la tierra, y brazos por quien se executa en ella su justicia. Y como las cosas de la guerra…no se pueden poner en execución sino, sudando, afanando…siguese que aquellos que la profesan, tienen sin duda mayor trabajo que aquellos que en sosegada paz están rogando á Dios favorezca á los que poco pueden.

             No quiero yo decir , ni me pasa por pensamiento, que es tan buen estado el del caballero andante como el del encerrado religioso; solo quiero inferir por lo que yo padezco , que sin duda es mas trabajoso, aporreado, y mas hambriento y sediento, miserable, roto y piojoso…

            De ese parecer estoy yo, replicó el caminante: pero una cosa entre muchas me parece mal de los caballeros andantes, y es, que quando se ven en ocasión de acometer una grande y peligrosa aventura en que se ve manifiesto peligro de perder la vida, nunca en aquel instante se acuerdan de encomendarse á Dios, como cada christiano está obligado á hacer en peligros semejantes, ántes se encomiendan á sus damas, con tanta gana y devoción como si ellas fueran Dios, cosa que me parece que huele á algo de gentilidad.

            Señor, respondió D.Quixote, eso no puede ser ménos en ninguna manera, y caería en mal caso el caballero andante que otra cosa hicese…y no se ha de entender por eso que han de dexar de encomendarse a Dios, que tiempo y lugar les queda en el transcurso de la obra…y no sé yo ( respondió el caminante) como el muerto tuvo lugar para encomendarse á Dios en el discurso de esta tan acelerada obra.

            Mejor fuera que las palabras que gastó, encomendándose á su dama, las gastara en lo que debía y estaba obligado como christiano: quanto mas que yo tengo para mí, que no todos los caballeros andantes tienen damas á quien encomendarse porque no todos son enamorados.

 ¿ CABALLERO SIN DAMA ?  ESO NO PUEDE SER.     

    Eso no puede ser respondió Don Quixote…donde se hallare caballero andante sin amores…entró en la fortaleza de la caballería dicha, no por la puerta, sino por las bardas como salteador y ladrón.

            En estas pláticas iban quando viéron que por la quiebra que de dos montañas hacian, baxaban hasta veinte pastores, todos con pellicos de negra lana vestidos, y coronados con guirnaldas que á lo que despues parecio eran qual de texo, y qual de cipres.

            Entre seis de ellos traian unas andas cubiertas de mucha diversidad de flores y de ramos.Lo qual visto por uno de los cabreros dixo: aquellos que allí vienen son los que traen el cuerpo de Grisóstomo, y el pie de aquella montaña es el lugar que él mandó que, lo enterrasen.

            Por esto se dieron priésa á llegar, y fué á tiempo que ya los que venian habian puesto las andas en el suelo, y quatro dellos con agudos picos estaban cabando la sepultura á un lado de una dura peña.

             Recibiéronse los unos y los otros cortésmente, y luego Don Quixote y los que con él venían pusiéronse á mirar las andas, y en ellas vieron cubierto de flores un cuerpo muerto, y vestido como pastor, de edad al parecer de treinta años: y aunque muerto, mostraba que vivo habia sido de rostro hermoso y de disposición gallarda.

            Al rededor dél tenía en las mesmas andas algunos libros, y muchos papeles abiertos, y cerrados: y asi los que estos miraban con los que abrian la sepultura, y todos los demas que alli habia, guardaban un maravilloso silencio, hasta que uno de los que al muerto truxeron dixo á otro: mira bien, Ambrosio, si este es el lugar que Grisóstomo dixo…

            Este es, respondió Ambrosio…Y volviéndose á Don Quixote, y á los caminantes, prosiguió diciendo: ese cuerpo, señores, que con piadosos ojos estais mirando, fué depositario de un alma en quien el cielo puso infinita parte de sus riquezas: Ese es el cuerpo de Grisóstomo, que fué unico en el ingenio, solo en la cortesia, extremo en la gentileza, fenix en la amistad, magnifico sin tasa, grave sin presuncion, alegre sin baxeza, y finalmente primero en todo lo que es ser bueno, y sin segundo en todo lo que fué ser desdichado…sirvió á la ingratitud, de quien consiguió ser despojado de la muerte en la mitad de la carrera de su vida, á la qual dió fin una pastora, a quien él procuraba eternizar para que viviera en la memoria de las gentes, quan lo pudieran mostrar esos papeles que estais mirando, si él no me hubiera mandado que los entregara al fuego, en habiendo entregado su cuerpo á la tierra.

 DON QUIJOTE, SANCHO , VIVALDO  Y OTROS EN EL SEPELIO DEL PASTOR.

               De mayor rigor, y crueldad usaréis vos con ellos, dixo Vivaldo, que su mismo dueño, pues no es justo que se cumpla la voluntad de quien lo ordena: y no le tuviera bueno Augusto César, si consintiera que se pusiera en execucion lo que el divino mantuano dexó en su testamento mandado: así que, señor Ambrosio, ya que deis el cuerpo de vuestro amigo á la tierra, no querais dar sus escritos al olvido, que si él ordenó como agraviado, no es bien que cumplais como indiscreto; ántes haced, dando la vida á estos papeles, que la tenga siempre la crueldad de Marcela para que sirva de exemplo en los tiempos que están por venir para que se aparten y huyan de caer en semejantes despeñaderos…que el desvariado amor delante de los ojos les pone...

            Y sin aguardar que el pastor respondiese, alargó la mano y tomó algunos de los que mas cerca estaban: viendo lo qual Ambrosio, dixo: por cortesia consentiré que os quedeis, señor, con los que ya os habeis tomado…

            Vivaldo que deseaba ver lo que los papeles decian, abrió luego el uno dellos, y vió que tenia por titulo: Cancion desesperada.

            Oyólo Ambrosio y dixo, ese es el último papel que escribió el desdichado, y porque veais, señor, en el término que tenian sus desventuras, leelde de modo que seais oido , que bien os dará lugar á ello el que se tardare en abrir la sepultura. Eso haré yo de muy buena gana, dixo Vivaldo y como todos los circunstantes tenian el mesmo deseo, se le pusiéron á la redonda, y él leyendo en voz clara, vió que así decia…”

Nota: El cap.XIV comienza con el texto de la Canción desesperada.

 CORONADOS CON GUIRNALDAS DE CIPRÉS Y TEXO.

4.-COMENTARIO.

          Como indica el título del capitulo, éste tiene como objeto principal dar fin al relato de Marcela y dentro de él, al entierro de Grisóstomo, aunque el fin del relato se realiza, en verdad, en el capítulo siguiente.

            Hablamos ahora hablaremos de la conversación entre Vivaldo y Don Quijote.

           Don Quijote reitera cuales son las exigencias de su profesión de caballero andante «de los quales yo, aunque indigno, soy el menor de todos», recordando las palabras de Jesús: «el que quiera ser grande entre vosotros téngase como el menor». (Mateo 19, 26-27).

    

EL QUE QUIERA SER GRANDE ENTRE VOSOTROS, SEA VUESTRO SERVIDOR.

        A continuación habla de un asunto que podría encuadrarse en el de la relación entre la vida activa y la contemplativa, aunque D. Quijote lo circunscribe a la caballería andante, a la que considera una orden religiosa de vida activa y la de los cartujos y resto de los contemplativos a la contemplativa.

            Hablando desde el punto de vista de la necesidad D. Quijote se decanta claramente por la orden de vida activa de la caballería andante, a la que considera más necesaria que la contemplativa, pues «los soldados y caballeros ponemos en execución lo que ellos piden».

            Después de haber señalado claramente la superioridad de su «orden» matiza: «No quiero yo decir, ni me pasa por pensamiento, que es tan buen estado el del caballero andante como el del encerrado religioso», sino que es más trabajoso.

            Aparece aquí, con un matiz un tanto distinto, el tema de la superioridad de las armas sobre las letras, porque el fin de las armas es lograr el bien mayor que el hombre puede apetecer que es el de la paz . Ese fin es el que busca el religioso a través de la oración pero lo alcanza el caballero andante y el soldado con su esfuerzo y estrechez. «Así que somos ministros de Dios en la tierra, y brazos por quien se executa en ella su justicia».

  EL AMOR PARA UN CABALLERO ANDANTE ES LO PRIMERO.           

            Vivaldo que se muestra de acuerdo en lo que Don Quijote acaba de decir, le va hablar también de otro asunto francamente: «pero una cosa entre muchas me parece mal de los caballeros andantes, y es, que quando se ven en ocasión de acometer una grande y peligrosa aventura en que se ve manifiesto peligro de perder la vida, nunca en aquel instante se acuerdan de encomendarse á Dios, como cada christiano está obligado á hacer en peligros semejantes».

           Quijote está de acuerdo con tal obligación, pero que según las leyes del verdadero caballero andante debe encomendarse a su dama, y esto ha de ser anterior a encomendarse a Dios.

            El caminante le sigue arguyendo de que eso es un mal comportamiento cristiano: primero Dios, por si no le diere tiempo, y luego la dama. lo contrario es : «cosa que me parece que huele á algo de gentilidad», pues la salvación del alma es el mayor bien que un cristiano ha de buscar.

             El autor juega aquí, haciendo una combinación con gentileza y gentilidad, que es la que se ha de tener con la dama.

            Y eso, aprieta Vivaldo, contando con que hay caballeros que no están enamorados. D. Quijote, no contesta a lo de la prioridad entre Dios y la dama, como si se hubiera convencido de ese supuesto; a partir de esta conversación, en todas las ocasiones que se le presenten de entrar en alguna peligrosa aventura, se encomendará primero a Dios y luego a Dulcinea, porque, entre otras cosas, en la obra no deja de aparecer la preocupación por la salvación del alma. (cf. Nºs. 91,112,172); en cambio si responde a lo segundo enfatizando: «Eso no puede ser respondió Don Quixote…donde se hallare caballero andante sin amores…entró en la fortaleza de la caballería dicha, no por la puerta, sino por las bardas como salteador y ladrón» tomando la alegoría del evangelio de san Juan: «En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta la tapia, es un ladrón y bandido». ( Joh.10, 1-10).

            En el Nº 16, queda reseñada la legislación que regía en el tiempo de Cervantes con relación a los suicidas, ello permitía que el sepelio de Grisóstomo se celebrara de una forma similar a la narrada por Cervantes.

            Lo primero que podría ocurrírsele a quien leyere el texto, es que en el mismo se narran unas exequias modelo para un entierro civil:

-En ellas no es Dios el centro de la ceremonia sino el cuerpo del difunto.

-El grupo de sus íntimos viene acompañando el cuerpo, transformados a voluntad de lo que el mismo difunto había demandado.

-Un maravilloso silencio recorre la escena.

-El más afectivamente allegado hace el panegírico del difunto: una oración fúnebre.

-Después y mientras el cadáver cubierto de flores y ramos es depositado en la sepultura cabada junto a una dura peña, todos los presentes escuchan en el maravilloso y continuado silencio una de las obras del difunto: «Canción desesperada».

-El calor humano, sin protocolos recorre toda la escena.

            La Generalitat Catalana Edita un «Manual Laico para bautismos, matrimonios y entierros» por Joan Surroca i Sens. 24-1-2007.

EL FINAL DE LA VIDA TIENE UN ESPACIO EN EL MANUAL DE SURROCA.  

            «Ha de merecer nuestro respeto aquella persona que, tras una meditación serena, llega a la determinación de poner fin a su vida. No se tendría que penalizar el hecho de apoyarle si fuera necesario, siempre que se cumplan las medidas que la ley de despenalización establece», señala en el capítulo sobre las exequias.

            El «Acto de despedida» civil debe ser «un abrazo amoroso y fraternal», entiende el autor. «Posteriormente, en el entierro, se puede «leer un poema» o algunos de los presentes puede explicar su relación con el difunto, el lado más humano y, por que no, el más humorístico, que ayude a romper la tensión».

            Vemos ahora  algunos de los aspectos subrayados en el texto cervantino.

            Describe a los pastores que venían coronados con guirnaldas, de tejos y ciprés, como en la Eneida de Virgilio, traducida por Hernández de Velasco: Hojosos ramos de funestos tejos / y cipreses lúgubres.

            «El maravilloso silencio», contrasta con los llantos y lloros corrientes en la exequias.

            El divino mantuano es Virgilio quien mandó fuese destruida su Eneida, por considerarla imperfecta, salvada por orden de César.

QUIZÁS TAMBIÉN LE INTERESE DEL BLOG: EL COMENTARIO DEL CAPÍTULO XI.

El cura del Lugar.

Anuncios