Etiquetas

, , , , , , , , , , , ,

CAPITULO XIV. DONDE EN UNA MARAVILLOSA APARICIÓN SE PRESENTA LA PASTORA MARCELA, CON OTROS  NO ESPERADOS SUCESOS.

.1.-NÚMERO 20.

2.-LOCALIZACION. Cap.14. Pág107 a 113. T.I

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

LO ESTORBÓ UNA MARAVILLOSA VISIÓN.

3.-TEXTO.

          «Bien les pareció á los que escuchado habían la canción de Grisóstomo, puesto que el que la leyó dixo que no le parecia que conformaba con la relación que él habia oido del recato y bondad de Marcela, porque en ella se quexaba Grisóstomo de zelos, sospechas, y de ausencia, todo en perjuicio del buen crédito y buena fama de Marcela: á lo que respondió Ambrosio…para que, señor, os satisfagais desa duda , es bien que sepais, que quando este desdichado escribió esta canción estaba ausente de Marcela, de quien se habia ausentado por su voluntad, por ver si usaba con él la ausencia de sus ordinarios fueros:..y con esto queda en su punto la verdad que la fama pregona de la bondad de Marcela…

            Así es la verdad , respondió Vivaldo, y queriendo leer otro papel de los que habia reservado del fuego,lo estorbó una maravillosa visión( que tal parecia ella) que improvisamente se les ofreció y fué que por cima de la peña donde se cavaba la sepultura pareció la pastora Marcela tan hermosa que pasaba á su fama su hermosura...

            Mas apenas la hubo visto Ambrosio, quando con muestras de ánimo indignado le dixo: ¿ Vienes á ver por ventura, ó fiero basilisco destas montañas, si con tu presencia vierten sangre las heridas deste miserable á quien tu crueldad quitó la vida, ó vienes á ufanarte en las crueles hazañas de tu condición, ó á ver desde esa altura, como otro despiadado Nero el incendio de su abrasada Roma, ó á pisar arrogante este desdichado cadáver, como la ingrata hija al de su padre Tarquinio?

EL DISCURSO DE MARCELA.

            Dinos presto á que vienes...No vengo, ó Ambrosio, á ninguna cosa de las que has dicho, respondió Marcela, sino á volver por mí misma, y á dar a entender quan fuera de razón van todos aquellos que de sus penas y de la muerte de Grisóstomo me culpan: y así ruego á todos los que aquí estais me esteis atentos..

            .Hízome el cielo, segun vosotros decis, hermosa, y de tal manera, que sin ser poderosos á otra cosa, á que ameis os mueve mi hermosura, y por el amor que me mostrais, decis que aun quereis, que esté yo obligada á amaros.

            Yo conozco con el natural entendimiento que Dios me ha dado que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que por razon de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso á amar á quien le ama: y mas, que podria acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir: quiérote por hermosa, hasme de amar aunque sea feo. Pero puesto caso que corran igualmente las hermosuras, no por eso han de correr iguales los deseos, …y segun yo he oido decir, el verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario y no forzoso.

           Siendo esto así, como yo creo que lo es ¿ porque quereis que rinda mi voluntad por fuerza obligada no mas de quedecis que me quereis bien? Si no, decidme ¿ si como el cielo me hizo hermosa me hiciera fea, fuera justo que me quexara de vosotros porque no me amábades? Quanto mas, que habeis de considerar, que yo no escogi la hermosura que tengo, que tal qual es, el cielo me la dio de gracia sin yo pedilla ni escogella: y así como la vívora no merece ser culpada por la ponzoña que tiene, puesto que con ella mata, por habérsela dado naturaleza, tampoco yo merezco ser reprendida por ser hermosa, que la hermosura en la mujer honesta es el fuego apartado, ó como la espada aguda, que ni él quema, ni ella corta á quien á ellos se acerca.

LA HONRA Y LAS VIRTUDES SON ADORNOS DEL ALMA…

            La honra y las virtudes son adornos del alma sin las cuales el cuerpo, aunque lo sea, no debe parecer hermoso: pues si la honestidad es una de las virtudes que al cuerpo y al alma más adornan y hermosean , ¿ por que la ha de perder la que es amada por hermosa, por corresponder á la intención de aquel que por solo su gusto con todas sus fuerzas é industrias procura la pierda?

            Yo nací libre , y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos: los árboles de estas montañas son mi compañia , las aguas claras de estos arroyos mis espejos con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura.            

           Fuego soy apartado, y espada puesta léxos. A los que he enamorado con la vista he desengañado con palabras: y si los deseos se sustentan con esperanzas, nohabiendo yo dado alguna á Grisóstomo ni á otro alguno, el fin de ninguno de ellos , bien se puede decir, que ántes le mató su porfía que mi crueldad…

            El cielo aun hasta ahora no ha querido que yo ame por destino, y el pensar que tengo de amar por elección es escusado…Si yo conservo mi limpieza con

la compañia de los árboles ¿porque ha de querer que la pierda el que quiere que la tenga con los hombres?…

             La conversación honesta de las zagalas de estas aldeas,y el cuidado de mis cabras me entretiene: tienen mis deseos por término estas montañas, y si de aquí salen , es a contemplar la hermosura del cielo, pasos con que camina el alma á su hermosura primera…

 Y DICIENDO ESTO , SIN QUERER OIR RESPUESTA ALGUNA, VOLVIÓ LAS ESPALDAS…   

        Y en diciendo esto, sin querer oir respuesta alguna, volvió las espaldas, y se entró por lo mas cerrado de un monte que allí cerca estaba, dexando admirados tanto de sus discreción como de su hermosura á todos los que allí estaban…

            Lo qual visto por Don Quixote, pareciéndole que allí venia bien usas de su caballeria á las doncellas menesterosas, puesta la mano en el puño de su espada en altas é inteligibles voces en dixo: ninguna personam de qualquiera estado y condición que sea , se atreva á seguir á la hermosa Marcela, so pena de caer en la furiosa indignación mía.

            Ella ha mostrado con claras y suficientes razones la poca ó ninguna culpa

que ha tenido en la muerte de Crisóstomo…a cuya causa es justo que en lugar de ser seguida y perseguida, sea honrada y estimada de todos los buenos del mundo, pues muestra que en él ella es sola la que con tan honesta intención vive».

 

MARCELA DANDO UNA  NUEVA IMAGEN DE SÍ MISMA.

4.-COMENTARIO.

         El poema con que empieza el capítulo catorce , y que hemos omitido por no aportar nada  al tema religioso, posiblemente fue escrito antes que el Quijote, aplicándose en éste, a la historia de Grisóstomo y Marcela.

            El poema, nos presenta una Marcela bien distinta a la que conocemos, descrita varias veces en los dos capítulos anteriores, por este motivo, Vivaldo, que es quien ha leído en alta voz el poema, afirma que no está de acuerdo con lo que de ella y de su honestidad y recato había oído anteriormente.

            La misma Marcela va a terminar por darnos una nueva imagen de si misma.

Cervantes califica «de maravillosa visión» la aparición de Marcela, como antes había hablado de «maravilloso silencio» referido a la actitud de los acompañantes del cuerpo muerto de Grisóstomo.

            Podemos encontrar semejanzas con esta aparición en la Galatea, refiriéndose a la aparición de Caliope, VI,f.314 v y a la presentación de Gelasia en VI, f.361.

  LA REINA DE SABA ANTE SALOMÓN.         

              La frase « pasaba á su fama su hermosura» nos recuerda la de la Reina de Saba a Salomón cuando le dijo : «tu sabiduria supera tu fama». (1.Reyes 10,7).

            El basilisco es un animal fabuloso de la mitología griega que tiene forma de reptil y cuya creencia fue divulgada por la Europa occidental a medida que Roma expandía su imperio.

            Ya entonces, Plinio el Viejo (siglo I d.C.) lo describía como el híbrido resultante de la unión de una serpiente con un gallo, el cual ponía un huevo deforme y veteado que era incubado por un sapo durante nueve años y que, al nacer, presentaba aglutinadas las características de sus progenitores: cabeza de gallo, cuerpo de sapo y cola de serpiente.

            El basilisco tiene una larga historia entre los mitos y su importancia radica no sólo en la abundancia de circunstancias y atributos que lo rodean, sino en el hecho de que su tradición está presente en culturas y pueblos tan diferentes como lejanos, y entronca asimismo con casi todas las creencias y religiones.

            Así, por ejemplo, se atribuye a san Trifón el logro de haber domesticado a esta bestia, y, cuando Isaías se dirige a los pecadores en su Libro 59,5, dice: «Incuban huevos de víbora, telas de araña tejen; y el que come de sus huevos muere y, si se aplantan, salen basiliscos». (Isaías 59,5.).

            También aparece en la heráldica, que lo representa con una forma mixta de ave y serpiente.(cf. Antonio Molero «Creencias Populares»).

            Tulia, quien hizo matar a su padre para que su esposo pudiese reinar, era en realidad la esposa de Tarquino, y no la hija como se dice en el texto; la confusión se encuentra ya en el romance y así lo trasmite Cervantes. «Tulia, hija de Tarquino, / que en Roma rey residía».

            «La frase que todo lo hermoso es amable» coincide con la idea escolástica de los transcendentales del ser entre los cuales se encuentra el «pulchrum» la belleza, algo que Marcela dice conocer por «la inteligencia que Dios le ha dado».

 EL AMOR CON AMOR SE PAGA.

           «El amor con amor se paga» tiene una amplia tradición en la ascética y mística cristiana aplicado al amor de Dios. Ya nos lo recuerda san Juan cuando nos dice que «no es que nosotros amemos a Dios sino que Él nos amó primero. (1ªJuan. 4,10), y san Pablo, «me amó y se entregó a la muerte por mí». (Gál. 2,20).

            Precisamente la espiritualidad española del siglo XVI tan centrada en el amor consideraría una aberración no admitir tal principio, una buena muestra de ello nos la da san Juan de Ávila en su «Tratado sobre el Amor de Dios».

            El aforismo «amor con amor se paga» fue también objeto de tratamiento en la literatura, en la Celestina XV, Melibea, habla de la obligación de corresponder al amor, también Petrarca en Rerum memorandum, III,11,52, pero Cervantes rechaza tal obligatoriedad en la Galatea, III, f. 164.

            En el discurso de Marcela aparece la idea de que la honestidad y las virtudes son las que hacen a la mujer realmente hermosa y « completa» como persona, idea que aparece en la novela intercalada del Curioso Impertinente (cf. Nº-).

            El discurso proclama la grandeza de la libertad, «Yo nací libre , y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos:…», también de la mujer, que Marcela quiere conservar con la forma de vida que lleva. Cervantes reitera en distintas ocasiones el valor de la libertad (cf. Nºs. 20,33,168).

            Marcela defiende su libertad para vivir virgen, sin necesidad de irse a ningún monasterio ni vivir como «recogida», afirmando que no está dispuesta a perder esta libertad sólo porque se hayan enamorado de su hermosura.

            En caso de que rechazase el matrimonio por considerar que éste le hacía perder su « honestidad» podría pensarse de que está valorando ésta más que el matrimonio, pero nótese que ella lo que no encuentra justificado es perder la libertad de vivir como ella elija, sólo porque alguien se sienta atraído por su belleza corporal.

  SON PASOS QUE ENCAMINAN AL ALMA A SU HERMOSURA PRIMERA.

          El motivo religioso de la elección de Marcela, aparece claramente en la frase en la que afirma que la conversación con las pastoras, el contacto con la naturaleza «son pasos que encaminan al alma á su hermosura primera», aludiendo al estado de «naturaleza pura» en la que el hombre, según la doctrina católica, fue creado y que perdió por el pecado de los primeros padres. (cf. Génesis 3,23).

            Desde el punto de vista literario puede estar recordando la Oda a la noche serena de fray Luis de León: «Morada de grandeza / templo de claridad y hermosura, / mi alma que a tu alteza / nació, ¿qué desventura / la tiene en esta cárcel, baja, escura? ( Obras, II, pp. 758-760.)

            Marcela después de su autodefensa desapareció dejando a todos admirados de su discreción y belleza.» Estas palabras nos traen a la mente el texto de (Judit, 10, 14). «Y después de escuchar sus palabras, viendo su rostro se quedaron todos estupefactos, admirando su belleza».

            Don Quijote, tras la visión y el discurso de Marcela, se sintió afectado pensando que su defensa era algo que le atañía como caballero andante, siendo «la única que en el mundo vive con esta honesta intención».

 QUIZÁS TAMBIÉN LE INTERESE DEL BLOG: EL CAPÍTULO XIII Y SU COMENTARIO.

 El Cura del Lugar.

Anuncios