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ENTRADA AL PUEBLO DE YANGÜAS. SORIA. ESPAÑA.

CAPITULO XV. DONDE SE CUENTA LA DESGRACIADA AVENTURA QUE SE TOPÓ DON QUIXOTE EN TOPAR CON UNOS DESALMADOS YANGÜESES.

 1.-NUMERO 21.

2.-LOCALIZACIÓN.Cap 15 Parte I. Pág.115 a 122.T.I

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

CIUDAD DE YANGÜAS EN SORIA. ESPAÑA.

 TEXTO.

             «Cuenta el sabio Cide Hamete Benengeli que así como Don Quixote se despidió de sushuéspedes y de todos los que se halláron al entierro del pastor Grisóstomo, él y su escudero se entraron por el mesmo bosque donde viéron que se había entrado la pastora Marcela,…

            Apeáronse Don Quixote y Sancho y, dexando al jumento y á Rocinante á sus anchuras pacer de la mucha yerba que allí habia , diéron saco á las alforjas, y sin cerimonia alguna, en buena paz y compañía, amo y mozo comieron lo que en ellas hallaron. No se había curado Sancho de echar sueltas á Rocinante,…

.DON QUIJOTE Y SANCHO  SE TOPAN CON LOS YANGÜESES-

           Ordenó pues la suerte, y el diablo, (que no todas veces duerme) que andaban por aquel valle paciendo una manada de hacas galicianas de unos arrieros yangüeses, …

            Sucedió pues que á Rocinante le vino en deseo de refocilarse con las señoras facas…viendo los arrieros la fuerza que á sus yeguas se les hacía, acudieron con estacas, y tantos palos le dieron, que le derribaron malparado en el suelo.

            Ya en esto Don Quixote y Sancho, que la paliza de Rocinante habian visto, llegaban hijadeando , y dixo Don Quixote á Sancho: á lo que yo veo, amigo Sancho, estos no son caballeros, sino gente soez y de baxa ralea.

            Dígolo porque bien me puedes ayudar á tomar la debida venganza del agravio que delante de nuestros ojos se le ha hecho á Rocinante. ¿Que diablos de venganza hemos de tomar, respondió Sancho, si estos son mas de veinte, y nosotros no mas de dos, y aun quizá nosotros, sino uno y medio?

             Yo valgo por ciento, replicó Don Quixote, y sin hacer mas discursos echó mano a su espada y arremetió á los yangüeses , y lo mesmo hizo Sancho Panza,… y á las primeras dió Don Quixote una cuchillada á uno…

EL APALEAMIENTO DE DON QUIXOTE.

            Los Yangüeses que se viéron maltratar de aquellos dos hombres solos, siendo ellos tantos, acudieron á sus estacas, y cogiendo á los dos en medio, comenzaron á menudear sobre ellos con grande ahínco y vehemencia …

            El primero que se resintió fué Sancho Panza ; y hallándose junto á su señor, con voz enferma y lastimada dixo: señor Don Quixote, ah señor Don Quixote…De mí sé decir, dixo  el molido caballero…que yo tengo la culpa de todo, que no había de poner mano á la espada contra hombres que no fuesen armados caballeros como yo…ha permitido el Dios de las batallas que se me diese este castigo, por lo qual amigo Sancho…quando veas á semejante canalla pon tu mano á tu espada y cástígalos á tu sabor, yo te defenderé si acuden caballeros…

            Mas no le pareció tan bien á Sancho Panza el aviso de su amo que dexase de responder diciendo: señor, yo soy hombre pacífico,manso, sosegado, y sé disimular qualquiera injuria, porque tengo muger y hijos que sustentar y criar: así que séale á vuestra merced también de aviso…que de ninguna manera pondré mano á la espada, ni contra villano, ni contra caballero, y que desde aquí para delante de Dios perdono quantos agravios me han hecho y han de hacer, ora me los haya hecho, ó haga, ó haya de hacer persona alta ó baxa, rico ó pobre, hidalgo ó pechero, sin aceptar estado ni condición alguna.

            Lo qual oido por su amo, le respondió…Ven acá pecador, si el viento de la fortuna, hasta ahora tan contrario, en nuestro favor se vuelve llenándonos las velas del deseo para que seguramente y sin contraste alguno tomemos puerto en alguna de las Ínsulas que te tengo prometida, ¿que seria de tí, si ganándola yo, te hiciese señor de ella?

            Pues lo vendrás á imposibilitar por no ser caballero, ni quererlo ser, ni tener valor ni intención de vengar tus injurias y defender tu señorio: porque has de saber, que en Reynos y Provincias nuevamente conquistados nunca están tan quietos los ánimos de sus naturales, ni tan de parte del nuevo señor que no se tenga temor de que han de hacer alguna novedad para alterar de nuevo las cosas, y volver, como dicen, á probar ventura: y así es menester, que el nuevo poseedor tenga entendimiento para saberse gobernar, y valor para ofender y defenderse en qualquier acontecimiento. En este que ahora nos ha acontecido, respondió Sancho, quisiera yo tener entendimiento, y ese valor que vuestra merced dice: mas yo le juro, a fé de pobre hombre, que mas estoy para vizmas que para pláticas…señor, ya que estas desgracias son de cosecha de la caballería, dígame vuestra merced si suceden muy a menudo…porque me parece á mí que á dos cosechas quedaremos inútiles para la tercera, si Dios por su infinita misericordia no nos socorre.

            Déxate deso, y saca fuerzas de flaqueza, Sancho, respondió Don Quixote, queasí haré yo, y veamos como está Rocinante, que á lo que me parece, no le ha cabido al pobre la menor parte desta desracia.

            No hay que maravillarse deso, respondió Sancho, siendo él tambien caballero andante: de lo que yo me maravillo es, de que mi jumento haya quedado libre y sin costas, donde nosotros salimos sin costillas. Siempre dexa la ventura una puerta abierta en las desdichas para dar remedio á ellas, dixo Don Quixote, dígolo, porque esa bestezuela podrá suplir ahora la falta de Rocinante , llevándome á mí desde aquí á algun castillo, donde sea curado de mis feridas».

 

EL APALEAMIENTO DE DON QUIXOTE Y SANCHO Y SUS CONSECUENCIAS.

4.-COMENTARIO.

             La villa de Yanguas disfrutaba, desde el siglo XIV, del privilegio de Portazgos. Este hecho pudo motivar a los yangüeses a moverse como arrieros por todo el país, dando su nombre, a su paso por la Mancha al Camino de los Yangüeses.

            También amparados por el privilegio referido bajaban a Extremadura y Andalucía guarreros sorianos que compraban y traían, en estas tierras, piaras de cerdos que vendían en su tierra .

            Está, pues, claro, que no es casual situar a los yangüeses, en La Mancha. Como se ha estudiado, en el siglo XVII esta región es lugar predominantemente de paso de norte a sur. Muchos de los personajes con que se encuentra Don Quijote van de camino hacia otras latitudes del país.

            El hecho fundamental es la exención de pagar impuestos, portazgos en este caso, motivó y permitió que se dedicaran a la arriería o trajinería y, por tanto, el que les hizo ir de un lugar a otro siendo normal que también pasasen por la Mancha. (cf. «Del por qué de los Yangüeses en el Quijote» Diego Valdecantos 2007).

 EL DIABLO QUE NO TODAS VECES DUERME.

           El texto subrayado es del narrador que afirma «Ordenó pues la suerte y el diablo, (que no todas veces duerme)». Cervantes cambia en este caso el dicho popular: «el diablo nunca duerme» que en otras ocasiones conserva.

            Como Don Quijote ha dicho que la suerte no existe y que es la providencia de Dios (cf. Nº. 183), no parece que Cervantes haya unido la providencia con el diablo como las dos fuerzas que actúan sobre la vida humana.

            El motivo por el que el narrador afirme que el diablo «ordenó», implica que la aventura que va a narrar es mala y atribuible al diablo.

            La aventura termina con el apaleamiento de Don Quijote y Sancho y «Viendo los yangüeses el mal recado que habían hecho, con la mayor presteza que pudieron , cargáron su recua y siguieron su camino, dexando á los dos aventureros de mala traza y peor talante». (pag. 116).

            La primera frase religiosa: «ha permitido el Dios de las batallas que se me diese este castigo» es de D. Quijote, habla del Dios de las Batallas como si fuera un gentil que cree en varios dioses, aunque en realidad se está refieriendo al Dios único a quien la Biblia denomina en el Antiguo Testamento como Dios de los Ejercitos (1. Sam 1,3; Isa. 6,1-3; ) y que interviene castigándolo por su pecado.

UNA MUESTRA DEL PERDÓN AL ENEMIGO.

            Sancho, instruido por su amo de que en casos como este en que son atacados por villanos le corresponde a él sacar la espada, se defiende utilizando como razón básica el precepto cristiano del perdón. Un perdón que incluye a toda clase de personas cualquiera sea su condición y que concede de antemano. «Entonces Pedro, llegándose a Él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que pecare contra mí ¿hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete vecessino hasta setenta veces siete». (Mt. 18-21-22).

            Posiblemente Sancho une a su cristiandad y pacifismo su miedo.D Quijote le quiere convencer, llamándolo pecador y diciéndole que a veces hay que vengar las injurias para defender lo conquistado justificando así la guerra ofensiva, y el derecho de conquista de nuevas tierras.

            El mismo Sancho ha dicho en otro lugar que las leyes humanas y divinas permiten defenderse cuando es atacado, algo a lo que está dispuesto. (cf. Nº 10).

 CRISTOBAL COLÓN Y LOS ESPAÑOLES PISAN LA TIERRA AMERICANA.

           Es claro que Cervantes, por boca de Don Quijote está justificando el derecho de España sobre «las provincias nuevamente conquistadas», es decir, de la conquista por la fuerza de América.

            La conquista americana está muy presente en la mente de Cervantes.

Es conocido y probado que en 1590 Cervantes, solicitó un cargo en las Indias, el documento cervantino decía así:

            «Pido y suplica humildemente ,cuanto puede a V. M. sea servido de hacerle merced de un oficio en las Indias de los tres o cuatro que al presente están vacos, que es el uno en la contaduría del Nuevo Reino de Granada, o la gobernación de la provincia de Soconusco en Guatemala, o contador de las galeras de Cartagena o corregidor de la ciudad de la Paz; que en cualquiera de estos oficios que V. M. le haga merced le recibiría, porque es hombre hábil y suficiente y benemérito para que V. M. le haga merced; porque su deseo es continuar siempre en el servicio de V. M …

            «El Consejo de Indias respondió con una escueta y despectiva frase: «Busque por acá en qué se le haga merced».

            Las alusiones al fenómeno americano son frecuentes en sus obras así en el Quijote unas veces cita la destreza de los jinetes mejicanos (II, 10) o alude a la riqueza de las minas del Potosí II, 71).

            En El celoso extremeño, alude a las Indias como «refugio y amparo de los desesperados de España», «engaño común de muchos y remedio particular de pocos» .          Y un personaje de La Española inglesa habla de un proyectado viaje a Indias «común refugio de los pobres generosos».

            Otra alusión al Nuevo Mundo encuéntrase en El Licenciado Vidriera, hablando de Venecia «ciudad que a no haber nacido Colón en el mundo, no tuviera en él semejante: merced al Cielo y al gran Hernando Cortés, que conquistó la gran Méjico, para que la gran Venecia tuviese en alguna manera quien se le opusiese. Estas dos famosas ciudades se parecen en las calles, que son todas de agua: la de Europa, admiración del mundo antiguo; la de América, espanto del Mundo Nuevo».(cf. Guillermo Diaz Plaja en «Don Quijote en el país de Martín Fierro» Madrid,1952).

            Cuando el cura quemó los libros de D. Quijote entre los que libró de la quema y con elogios se encuentra la Araucana de D. Alonso de Ercilla y Zúñiga.(cf. Nº.5).

            En este aspecto quizá sea también interesante tener en cuenta la valoración que los actuales indígenas colombianos hacen del Quijote. Una valoración negativa ya que difícilmente se puede desligar la conquista , que los indígenas siguen deplorando, de la fascinación presente en el Quijote del militarismo imperial español de los siglos XVI y XVII. (cf. Una pregunta indiscreta: Don Quijote y los indígenas colombianos. Álvaro Félix Bolaños. Florida. EE.UU. 2007).

ESTATUA DE  FRANCISCO DE VICTORIA  EN EL CONVENTO DE SAN ESTEBAN. SALAMANCA.

           Cuando Cervantes escribe y expresa sus ideas acerca de la conquista de América, ya habían aparecido los escritos de los teólogos salmantinos Francisco Vitoria y Domingo de Soto rechazando los títulos jurídicos en los que se pretendía fundamentar tal conquista. Los teólogos salmantinos y después otros muchos teólogos a lo largo del siglo XVI y principios de XVII elaboraron una doctrina por la que se proclama que todos los hombres son libres, los indios son un pueblo como otro cualquiera, sonhombres, no seres inferiores.

            Todos los pueblos son independientes y soberanos, y pueden escoger libremente su forma de gobierno. Todos los pueblos son iguales, independientemente de su cultura, religión y raza. Ellos condenaron la conquista propiamente dicha como sistema de política internacional.

            Francisco Vitoria, no es enemigo de la presencia de España en América, pero nunca a través de la violencia porque los indios son dueños de sus tierras, y sus caciques pueden ser reyes legítimos.

            Por lo mismo rechaza los siete títulos sobre los que se fundamentaba la conquista de América defendidos en la Summa Aurea, por Gil de Roma, Santiago de Viterbo,waldenses, wiclefitas, san Antonino de Florencia, Matías de Paz, Palacios de Rubios, Ulzurrum, Sepúlveda…el dominio se pierde «de jure» por el pecado, la infidelidad, el estado salvaje, el uso insuficiente de razón, de estas ideas se deducen siete principios que fundamentan jurídicamente la conquista:

1.- El dominio universal del Emperador.

2.- El dominio universal del papa, incluso en lo temporal.

3.- El dominio por el derecho del descubrimiento.

4.- El derecho de imponer la fe verdadera.

5.- El derecho de extirpar vicios contra la naturaleza, como los sacrificios humanos.

6.- La cesión voluntaria de su soberanía por parte de los indios.

7.- La donación especial de Dios a los españoles, condenando a los indios a la pérdida de sus territorios y entregándolos a los españoles , como en otros tiempos entregó a los cananeos en manos de los judios.

            Nuestros teólogos no se contentaron con rechazar estos títulos en los que ilegítimamente se fundamentó la conquista, sino que elaboraron otros títulos en los que basar la presencia de los hombres en todos los pueblos, y la de los españoles en los pueblos americanos.

            El primer título, es el de la sociedad y comunicación natural entre los hombres y los pueblos. La patria del hombre es el mundo entero, por ello todos los hombres pueden estar en todas las tierras, comerciar, participar de los bienes comunes etc. con tal de no hacer daño.

            Otro título legítimo de la presencia de los hombres en los diversos pueblos de la tierra son el derecho de aprender, de enseñar la verdad y también la verdadera religión, el de pedir la libertad de los amigos, el derecho a defender a los inocentes…(cf. Melquiades Andrés O.C.).

 LA HUMANIDAD BAJO LA DIVINA PROVIDENCIA.

         La frase «si Dios por su infinita misericordia no nos socorre» es de Sancho que, en diálogo con D. Quijote, dentro de la aventura de los arrieros, todavía los dos molidos, afirma que sin esa ayuda los caballeros andantes están llamados a desaparecer.

            Don Quijote está pensando en la Providencia divina que, como dice un refrán castellano: «Cuando Dios cierra la puerta deja abierta la ventana». «Siempre dexa la ventura una puerta abierta en las desdichas para dar remedio á ellas, dixo Don Quixote».

            Sancho acomodó a Don Quijote sobre el asno y después de haber andado una pequeña legua, descubrió una venta que D. Quijote porfiaba que era castillo, y en esta porfía llegaron a la venta.

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el Cura del Lugar.

 

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