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ECHANDO LAS MUELAS.

CAPITULO XVIII. DONDE SE CUENTAN LAS RAZONES QUE PASÓ SANCHO PANZA CON SU  SEÑOR DON QUIXOTE, CON OTRAS AVENTURAS DIGNAS DE SER CONTADAS.

 1.-NUMERO 25.

2.-LOCALIZACION.Cap. 18.Parte I. Pag.146.7-8T.I

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 DON QUIXOTE AYUDANDO A LOS MENESTEROSOS.

3.-TEXTO.

             “…Este es el dia, ¡oh Sancho!, en el qual se ha de ver el bien que me tiene guardado mi suerte;… ¿Ves aquella polvareda que allí se levanta, Sancho? Pues toda es cuajada de un copiosísimo ejército que de diversas e innumerables gentes por allí viene marchando y con tanto ahinco afirmaba Don Quixote que eran exércitos, que Sancho le vino á creer y á decirle: señor, pues que hemos de hacer nosotros?

         ¿Que? dixo Don Quixote, favorecer y ayudar á los menesteresos y desvalidos   ¿ Pues por que sequieren tan mal estos dos señores? preguntó Sancho.

            Quiérense mal, respondió Don Quixote, porque este Alifanfaron es un furibundo pagano y está enamorado de la hija de Pentapolin, que es una fermosa y ademas agraciada señora, y es christiana, y su padre no la quiere entregar al Rey pagano, sino dexa primero la ley de su falso Mahoma, y se vuelve á la suya, el otro de los miembros gigánteos que está á su derecha mano,es el nunca medroso

Brandabarbaran de Boliche, señor de las tres Arabias , que viene armado de aquel cuero de serpiente ,y tiene por escudo una puerta que segun es fama es una de las del templo que derribó Sansón, quando con su muerte se vengó de sus enemigos..

     SANSÓN DERRIBANDO LAS COLUMNAS DEL LUGAR

       ¡ Válame Dios, y quantas Provincias dixo, quantas naciones nombró…Estaba Sancho Panza colgado de sus palabras sin hablar ninguna, y de quando en quando volvia la cabeza á ver si veia los caballeros y gigantes, que su amo nombraba, y como no descubria á ninguno, le dixo: señor, encomiendo al diablo, hombre, ni gigante ni caballero de quantos vuestra merced dice parece por todo esto, aloménos yo no los veo, quizá esto debe ser encantamiento,

             ¿Como dices eso? respondio Don Quixote…y diciendo esto, puso espuelas á Rocinante, y puesta la lanza en ristre, baxó de la costezuela como un rayo.

            Dióle voces Sancho, diciéndole: vuélvase vuestra merced, señor Don Quixote,que voto á Dios, que son carneros y ovejas las que va á embestir…¡ qué locura es esta! mire que no hay gigante, ni caballero alguno, ni gatos, ni armas ni escudos partidos ni enteros, ni veros azules, ni endiablados, ¿ que es lo que hace ? pecador soy yo á Dios.

            Ni por ésas volvió don Quijote; antes, en altas voces, iba diciendo:

           –¡Ea, caballeros, los que seguís y militáis debajo de las banderas del valeroso emperador Pentapolín del Arremangado Brazo, seguidme todos: veréis cuán fácilmente le doy venganza de su enemigo Alefanfarón de la Trapobana!

 DON QUIXOTE ALANCEANDO A LAS OVEJEJAS 

           Esto diciendo, se entró por medio del escuadrón de las ovejas, y comenzó de alanceallas con tanto coraje y denuedo como si de veras alanceara a sus mortales enemigos. Los pastores y ganaderos que con la manada venían dábanle voces que no hiciese aquello; pero, viendo que no aprovechaban, desciñéronse las hondas y comenzaron a saludalle los oídos con piedras como el puño. Don Quijote no se curaba de las piedras; antes, discurriendo a todas partes, [decía]:

            –¿Adónde estás, soberbio Alifanfuón? Vente a mí; que un caballero solo soy, que desea, de solo a solo, probar tus fuerzas y quitarte la vida, en pena de la que das al valeroso Pentapolín Garamanta.

  LLEGÓ LA PELADILLA IMPACTANDO EL ROSTRO DE DON QUIXOTE.

          Llegó en esto una peladilla de arroyo, y, dándole en un lado, le sepultó dos costillas en el cuerpo. Viéndose tan maltrecho, creyó sin duda que estaba muerto o malferido, y, acordándose de su licor, sacó su alcuza y púsosela a la boca, y comenzó a echar licor en el estómago; mas, antes que acabase de envasar lo que a él le parecía que era bastante, llegó otra almendra y diole en la mano y en el alcuza tan de lleno que se la hizo pedazos, llevándole de camino tres o cuatro dientes y muelas de la boca, y machucándole malamente dos dedos de la mano.

            Tal fue el golpe primero, y tal el segundo, que le fue forzoso al pobre caballero dar consigo del caballo abajo. Llegáronse a él los pastores y creyeron que le habían muerto; y así, con mucha priesa, recogieron su ganado, y cargaron de las reses muertas, que pasaban de siete, y, sin averiguar otra cosa, se fueron.

            Estábase todo este tiempo Sancho sobre la cuesta, mirando las locuras que su amo hacía, y arrancábase las barbas, maldiciendo la hora y el punto en que la fortuna se le había dado a conocer. Viéndole, pues, caído en el suelo, y que ya los pastores se habían ido, bajó de la cuesta y llegóse a él, y hallóle de muy mal arte, aunque no había perdido el sentido, y díjole:

            –¿No le decía yo, señor don Quijote, que se volviese, que los que iba a acometer no eran ejércitos, sino manadas de carneros?

            –Como eso puede desparecer y contrahacer aquel ladrón del sabio mi enemigo. Sábete, Sancho, que es muy fácil cosa a los tales hacernos parecer lo que quieren, y este maligno que me persigue, envidioso de la gloria que vio que yo había de alcanzar desta batalla, ha vuelto los escuadrones de enemigos en manadas de ovejas. Si no, haz una cosa, Sancho, por mi vida, porque te desengañes y veas ser verdad lo que te digo: sube en tu asno y síguelos bonitamente, y verás cómo, en alejándose de aquí algún poco, se vuelven en su ser primero, y, dejando de ser carneros, son hombres hechos y derechos, como yo te los pinté primero… Pero no vayas agora, que he menester tu favor y ayuda; llégate a mí y mira cuántas muelas y dientes me faltan, que me parece que no me ha quedado ninguno en la boca.

DON QUIXOTE ARROJANDO POR LA BOCA CUANTO TENIA EN EL ESTÓMAGO.

            «Llegóse Sancho tan cerca, que casi le metia los ojos en la boca, y fué á tiempo que ya habia obrado el bálsamo en el estómago de Don Quixote, y al tiempo que Sancho llegó á mirarle la boca arrojó de sí mas recio que una escopeta quanto dentro tenía, y dió con todo ello en las barbas del compasivo escudero

            ¡ Santa María ! dixo Sancho ¿ y que es esto que me ha sucedido? sin duda este pecador está herido de muerte, pues vomita sangre por la boca; pero reparando un poco mas en ello; echó de ver en la color, sabor y olor, que no era sangre, sino el bálsamo de la alcuza que él le había visto beber y fue tanto el asco que tomó, que revolviéndosele el estómago vomitó las tripas sobre su mismo señor, y quedaron entrambos como de perlas.

            Acudió Sancho á su asno para sacar de las alforjas con que limpiarse, y con que curar á su amo y como no las halló, estuvo á punto de perder el juicio…

            Levantóse en esto Don Quixote y puesta la mano en la boca porque no se le acabasen de salir los dientes asió con la otra las riendas de Rocinante…y fuese adonde su escudero estaba de pechos sobre su asno… y viéndole Don Quixote de aquella manera con muestras de tanta tristeza le dixo: sábete, Sancho, : que no es un hombre mas que otro si no hace mas que otro: todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto va serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aqui se sigue que habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca…mas con todo esto sube en tu jumento, Sancho el bueno, y vénte tras mí, que Dios que es proveedor de todas las cosas no nos ha de faltar, y mas andando en su servicio como andamos,pues no falta á los mosquitos del ayre,ni á los gusanillos de la tierra, ni á los renacuajos del agua, y estan piadoso, que hace salir el sol sobre los buenos y los malos, y llueve sobre los injustos y justos.

SANCHO BUENO , DIXO D. QUIXOTE..

             Mas bueno era vuestra merced , dixo Sancho, para predicador que para caballero andante...vamos ahora de aquí y procuremos donde alojar esta noche, quiera Dios que sea en parte donde no haya mantas, ni manteadores…que si los hay daré al diablo el hato y el garabato.

            Pídeselo tú, á Dios, hijo, dixo Don Quixote, y guia tu por donde quisiéres, que esta vez quiero dexar á tu elección donde aloxarnos…

 

EL FALSO MAHOMA , SEGÚN DON QUIXOTE.

4.-COMENTARIO .

            Don Quijote le está explicando desde la loma en que se han colocado ambos, quienes son los caballeros y jefes de los dos ejercitos que en su loca fantasía esta viendo venir a punto de enfrentarse, envueltos en polvo.

Sancho llegó a creer a su amo y le preguntó, ¿pues que hemos de hacer nosotros?, la respuesta de Don Quijote es siempre la misma: «dixo Don Quixote, favorecer y ayudar á los menesteresos y desvalidos».

            Los ejercitos no son más que dos rebaños de ovejas .

            El motivo del enfrentamiento de los jefes de los ejércitos es de orden religioso: «es christiana, y su padre no la quiere entregar al Rey pagano, sino dexa primero la ley de su falso Mahoma, y se vueve a la suya»; no hace sino subrayar la prohibición de los matrimonios mixtos.

            El narrador con un «Válame Dios», muestra su admiración por el relato de Don Quijote.

            Realízase en Sancho un proceso, que inicia con un «encomiendo al diablo», pasando de la fe a la duda del «quizá esto debe ser encantamiento», y de ahì al reconocimiento de la realidad que se le impone, con un «voto a Dios», Juro por Dios.

            Termina con un desesperanzado «pecador soy yo ante Dios» que muestra su impotencia al no poder impedir el disparate que su amo está haciendo, algo que lograría si fuera un santo.

            La aventura, como hemos visto,  termina con el apedreamiento de Don Quijote por parte de los pastores que comenzaron a lanzarle piedras con sus hondas, alcanzándole, unas en las costillas , otras en las muelas que prácticamente daba la impresión de que estaba muerto, por lo que los pastores huyeron dejándolo medio muerto

            Don Quijote creyendo «que sin duda estaba muerto y acordándose de su licor, sacó su alcuza y púsosela á la boca, y comenzó á echar licor en el estómago».

            La puerta «es una de las del templo que derribó Sansón, quando con su muerte se vengó de sus enemigos» y que dice lleva en su escudo, no la arrancó Sansón del templo, sino es una de las puertas de Gaza. (cf. Jueces, 16,3).

            La exclamación de Sancho ¡Santa María! es poco frecuente, es posiblemente una de las pocas veces que sale en la obra.

            «Este pecador» es una exclamación que se hace referido a cualquiera: nos recuerda el Santa María «Ruega por nosotros pecadores».

            En el Lazarillo de Tormes, también el Lazarillo vomitó sobre el ciego:

Levantose y asiome por la cabeza, y llegose a olerme; y como debió sentir el huelgo, a uso debuen podenco por mejor satisfacerse de la verdad, y con la gran agonía que llevaba, asiendome con las manos, abriame la boca mas de su derecho y desatentadamente metía la nariz,la cual tenian luenga y afilada,y a aquella sazón con el enojo se habían aumentado un palmo, con el pico de la cual me llego a la gulilla. Y con esto y con el gran miedo que tenia, y con la brevedad del tiempo, la negra longaniza aun no habia hecho asiento en el estomago, y lo más principal, con el destiento de la cumplidísima nariz medio cuasi ahogandome, todas estas cosas se juntaron y fueron causa que el hecho y golosina se manifestase, y lo suyo fuese devuelto a su dueño: de manera que antes que el mal ciego sacase de mi boca su trompa, tal alteracion sintió mi estomago que le dio con el hurto en ella, de suerte que su nariz y la negra y malmascada longaniza a un tiempo salieron de mi boca.

            ¡Oh gran Dios, quien estuviera aquella hora sepultado, que muerto ya lo estaba! Fue tal el coraje del perverso ciego que, si al ruido no acudieran, pienso no me dejara con la vida. Sacaronme de entre sus manos, dejandoselas llenas de aquellos pocos cabellos que tenia, arañada la cara y rascuñado el pescuezo y las garganta; y esto bien lo merecia, pues por su maldad me venían tantas persecuciones.( I, págsº 39-42).

   DIOS QUE  ES PROVEEDOR DE LAS COSAS…         

Todo el texto que sigue está impregnado de la fe en la providencia divina. En una primera parte se expresa esta creencia con frases breves y refranes: se trata de una reformulación del proverbio «Quien no hace más que otro, no vale más que otro». Versión del refrán «Tras borrasca,gran bonanza» o «Tras la tempestad, viene la calma». «No hay bien que dure, ni mal que no se acabe».

            En la segunda parte cita de memoria el texto del Evangelio de Mateo 6,26-29 en el que Jesús habla de la Providencia y que d. Quijote cita casi entero cuando dice: Sancho el bueno, y vénte tras mí, que Dios que es proveedor de todas las cosas no nos ha de faltar, y mas andando en su servicio como andamos, pues no falta á los mosquitos del ayre,ni á los gusanillos de la tierra, ni á los renacuajos del agua, y estan piadoso, que hace salir el sol sobre los buenos y los malos, y llueve sobre los injustos y justos.

            Es seguro que Cervantes conoce el texto de Mateo el mismo dice :

«Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni guardan en sus graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho más que los pájaros?

Mas ¿quién de vosotros podrá acongojándose , añadir a su estatura un codo?

Y por el vestido ¿por qué os acongojais? Reparad en los lirios del campo cómo crecen; nitrabajan ni hilan. Mas os digo, que ni Salomón con todo su gloria se vistió como uno de ellos…».

            Pero por  boca  de Don Quijote escoge, en vez de los pájaros a los mosquitos y  los animalillos más humildes posiblemente  para recalcar que es proveedor de todas lascosas aún de las más pequeñas, pues  no se percibe ironía en las palabras de D. Quijote al escoger tales ejemplos.

 QUE HACE SALIR EL SOLSOBRE  BUENOS Y MALOS…

          La última parte del texto es literal: «que hace salir el sol sobre buenos y malos , y llueve sobre los injustos y justos» y tiene relación con el amor de los enemigos (cf. Mateo 5,45).

D. Quijote recalca que ellos andan en el servicio de Dios lo cual le asegura más su confianza en el cuidado que de ellos tendrá Él.

            Sancho observa que vale más para predicador, y así se lo dice, y creyendo lo que ha dicho su amo, dice que hay que disponerse a hacer algo para poderse alojar esta noche y «quiera Dios» que no haya mantas ni manteadores como en la otra venta.

            Si los hubiere mandaría «al diablo el hato y el garabato». «Lo mandaría todo a paseo». El garabato era un gancho para colgar cosas, entre ellas el hato.

  1. Quijote, quien ha llamado a Sancho «Sancho el bueno», le encomienda que pida a Dios le ayude en la acción de buscar sitio y que sea él llamándole hijo, quien busque esta noche el lugar de alojamiento.

            La actitud de D. Quijote denota humildad y un estado de decaimiento consecuencia del percance anteriormente sufrido que le ha dejado casi sin muelas.

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elcuradellugar.

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4.-bachillersanson carrasco.wordpress.com   O el Quijote capítulo a capítulo bajo la perspectiva religiosa, o  La Religión en el Quijote.

5.-elcaballerodelverdegaban.wordpress.com O Dios y la Religión en la literatura castellana.

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