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CONVENCIENDO A SANCHO DE LOS BIENES DE UNA SEGUNDA SALIDA.

LA CLASE CLERICAL EN LA SEGUNDA PARTE DEL QUIJOTE.

A continuación la segunda parte de un Tema que ya estudiamos en diversos textos sobre la clase clerical en la primera parte del Quijote, en esta segunda parte recordar lo ya dicho en la primera, que la ortografía seguida en las citas textuales es la utilizada en el manuscrito original, una ortografía que dista bastante del castellano actual.

Dicho esto pasamos a las citas y comentarios de las mismas hechos por quijotediscipulo.

 JÚPITER  RECORRIENDO EL UNIVERSO SOBRE LAS NUBES.

1.- TEXTO.

           «A esta sazon dixo el Barbero:suplico á vuestras mercedes que se me dé licencia para contar un cuento breve, que sucedió en Sevilla, que por venir aquí de molde, me da gana de contarle. Dió lalicencia Don Quixote, y el Cura y los demas le prestáron atención, y él comenzó desta manera:

            En la casa de los locos de Sevilla estaba un hombre, á quien sus parientes habían puesto allí por falto de juicio: era graduado en Cánones por Osuna;...Este tal graduado, al cabo de algunos años de recogimiento , se dió á entender que estaba cuerdo y en su entero juicio, y con esta imaginación escribió al Arzobispo, suplicándole encarecidamente y con muy concertadas razones le mandase sacar de aquella miseria en que vivía, pues por la misericordia de Dios había ya cobrado el juicio perdido; pero que sus parientes , por gozar de la parte de su hacienda, le tenían allí, y á pesar de la verdad querían que fuese loco hasta la muerte.

            El Arzobispo, persuadido de muchos billetes concertados y discretos, mandó á un capellan suyo se informase del Retor de la casa, si era verdad lo que aquel Licenciado le escribía , y que asimesmo hablase con el loco, y que si le pareciese que tenía juicio, le sacase y pusiese en libertad.

            Hízolo así el capellan, y el Retor le dixo que aquel hombre aun se estaba loco,…como se podia hacer la experiencia hablándole. Quiso hacerla el capellan, y, poniéndole con el loco, habló con él una hora y mas, y en todo aquel tiempo jamas el loco dixo razon torcida ni disparatada; ántes habló tan atentadamente, que el capellan fué forzado á creer que el loco estaba cuerdo.

            Y entre otras cosas que el loco le dixo, fué, que el Retor le tenía ojeriza, por no perder los regalos que sus parientes le hacían porque dixese que aun estaba loco y con lúcidos intervalos, y que el mayor contrario que en su desgracia tenía era su mucha hacienda, pues por gozar della sus enemigos, ponian dolo y dudaban de la merced que Nuestro Señor le había hecho en volverle de bestia en hombre .

            Finalmente, él habló de manera que hizo sospechoso al Retor, codiciosos y desalmados á sus parientes, y a él tan discreto, que el capellan se determinó á llevársele consigo á que el Arzobispo le viese y tocase con la mano la verdad de aquel negocio .

            Con esta buena fe, el buen capellan pidió al Retor mandase dar los vestidos con que allí había entrado el Licenciado:…pusiéron al Licenciado sus vestidos, que eran nuevos y decentes, y como él se vió vestido de cuerdo y desnudo de loco, suplicó al capellán que por caridad le diese licencia para ir á despedirse de sus compañeros

los locos…y llegado el Licenciado á una jaula adonde estaba un loco furioso, aunque entónces sosegado y quieto, le dixo: hermano mío, mire si me manda algo, que me voy á mi casa, ya que Dios ha sido servido por su infinita bondad y misericordia, sin yo merecerlo, de volverme mi juicio, ya estoy sano y cuerdo, que acerca del poder de Dios ninguna cosa es imposible: tenga grande esperanza y confianza en él, que pues á mí me ha vuelto á mi primer estado, también le volverá a él, si en él confía: yo tendré cuidado de enviarle algunos regalos que coma, y cómalos en todo caso, que le hago saber, que imagino, como quien ha pasado por ello, que todas nuestras locuras proceden de tener los estómagos vacíos, y los celebros llenos de ayre:..

            Todas estas razones escuchó el otro loco que estaba frontero de la del furioso, y levantándose de una estera vieja, donde estaba echado y desnudo y en cueros, preguntó á grandes voces, quien era el que se iba sano y cuerdo. El Licenciado le respondió: soy yo, hermano el que me voy,… por lo que doy infinitas gracias á los Cielos que tan grande merced me han hecho. Mirad lo que decís, Licenciado, no os engañe el diablo, replicó el loco, sosegad el pie, y estaos quedito en vuestra casa y ahorraréis la vuelta.

  EL DIOS NEPTUNO. MADRID.         

Yo sé que estoy bueno, replicó el Licenciado…¿Vos bueno?dixo el loco: agora bien, ello dirá, andad con Dios; pero yo os voto por Jupiter á cuya Magestad yo represento en la tierra,que por solo este pecado que hoy comete Sevilla en sacaros de esta casa y en teneros por cuerdo, …quiero castigar á este ignorante pueblo y es, no llover en él, ni en todo su distrito y contorno por tres años enteros...pero nuestro Licenciado volviéndose á nuestro capellan ..le dixo,no tenga vuesa merced pena…que si él es Júpiter, y no quisiere llover, yo, que soy Neptuno, el padre y Dios de las aguas lloveré todas las veces que se me antojare y fuere menester.

            A lo que respondió el capellan: con todo eso, señor Neptuno, no será bien enojar al señor Júpiter: vuestra merced se quede en su casa, que otro día, quando haya mas comodidad y mas espacio, volveremos por vuestra merced.

            Rióse el Retor y los presentes, por cuya risa se medio corrió el capellan ; desnudaron al Licenciado, quedóse en casa, y acabóse el cuento.

            Pues ¿este es el cuento, señor barbero, dixo Don Quixote, que por venir aquí como de molde, no podía dexar de contarle? ¡Á señor rapista , señorrapista, y quan ciego es aquel que no ve por tela de cedazo!…Yo, señor barbero, no soy Neptuno, el Dios de las aguas, ni procuro que nadie me tenga por discreto, no lo siendo; solo me fatigo por dar á entender al mundo en el error en que está en no renovar en sí el felicísimo tiempo donde campeaba la órden de la andante caballería…

            En verdad, señor Don Quixote, dixo el Barbero, que no lo dixe por tanto, y así me ayude Dios como fué buena mi intención y que no debe vuestra merced sentirse.

            Si puedo sentirme, ó no, respondió Don Quixote yo me lo sé. A esto dixo el Cura: aun bien que yo casi no he hablado palabra hasta ahora, y no quisiera quedar con un escrúpulo que me roe y escarba la conciencia, nacido de lo que aquí el señor Don Quixote ha dicho.

            Para otras cosas mas, respondió Don Quixote, tiene licencia el señor Cura y así puede decir su escrúpulo, porque no es de gusto andar con la conciencia escrupulosa. Pues con ese beneplácito, respondió el Cura, digo que mi escrúpulo es, que no me puedo persuadir en ninguna manera á que toda la caterva de caballeros andantes…hayan sido real y verdaderamente personas de carne y hueso en el mundo; ántes imagino que todo es ficción, fábula y mentira y sueños contados por hombres despiertos, ó, por mejor decir, medio dormidos.

            Ese es otro error, respondió Don Quixote, en que han caido muchos, que no creen que haya habido tales caballeros en el mundo, y yo muchas veces con diversas gentes y ocasiones he procurado sacar á la luz de la verdad este casi comun engaño…

            ¿ Que tan grande le parece á vuesa merced, mi señor Don Quixote, preguntó el Barbero, debía de ser el gigante Morgante? En esto de gigantes, respondió Don Quixote, hay diferentes opiniones, si los ha habido, ó no en el mundo; pero la Santa Escritura, que no puede faltar un átomo en la verdad, nos muestra que los hubo, contándonos la historia de aquel Filisteazo de Golías, que tenía siete codos y medio de altura, que es una desmesurada grandeza».( Cap. I. Parte II.).

 HOSPITAL DE LOS INOCENTES 

COMENTARIO.

 

            Cervantes  hace intervenir en este cuento narrado por el barbero, a distintos miembros del clero, en primer lugar al loco el licenciado en Cánones por Osuna  , después al Arzobispo, el Capellán  mandado por el Arzobispo y el Rector del establecimiento.

            No parece que en el cuento haya segundas intenciones con relación a estos clérigos, a no ser que pensemos  que los mismos han errado en lo referente a la situación  del licenciado loco: lo que podría entenderse como una crítica a la situación de la Iglesia de la época  en la que abundaban  iluminados  e iluminadas,  y dexados , en una iglesia carente  de miembros con verdadera discreción de espíritus. Esta idea  parece no tener fundamento en este texto, lo que si hay en el mismo soy abundantes referencias religiosas  a las que nos vamos a referir en el Comentario,

            El cuento del barbero que recoge el texto se desarrolla en un manicomio de Sevilla: el Hospital de los Inocentes. Sevilla tenía por esas fechas siete hospitales todos ellos dependientes de la Iglesia, bien de alguna Orden hospitalaria, de alguna Hermandad o directamente del Arzobispado.

            Es de destacar como, hace Alonso Fernández , que no es casual que Don Quijote de la Mancha se publicara en 1605. «En esos momentos había un contexto psiquiátrico verdaderamente excepcional debido a varias razones. En primer lugar, existía una red de ocho hospitales psiquiátricos distribuidos por toda España, lo que constituye algo único en su época. De hecho, el primer centro psiquiátrico del mundo se creó en 1409 en Valencia y luego, entre el siglo XV y el XVI, se hicieron siete más en otras ciudades. Además, y esto es lo más importante, España era el único país donde se pensaba que el trastorno mental era una auténtica enfermedad, hasta cierto punto, un procesodel cerebro».

            El licenciado era un clérigo, como se deduce de su dependencia directa del arzobispo y por su licenciatura en Cánones por la universidad de Osuna. Ésta es una de las treinta y dos universidades existentes del siglo XVI, la mayor parte de origen pontificio.

            La de Osuna es una universidad de las llamadas menores, por el menor número de privilegios con que gozaba. Su fundación se inicia en el 1504quedando completada hacia el 1550, de origen pontificio, Paulo III; duró hasta el 1807-1842 fechas de inicio y final de su extinción.(cf. Melquiades Andrés o.cT.Ipág. 20.s.s.).

            Los motivos que aduce el licenciado en sus cartas al arzobispo para probar que está cuerdo eran creíbles, avalados con discretas razones y no pocas referencias religiosas, casi las mismas razones son las que repite al capellán, así como las alusiones religiosas: «por la misericordia de Dios, por su infinita bondad y misericordia…».

            Estas referencias religiosas aparecen igualmente cuando se despide de su compañero loco «ya que Dios ha sido servido por su infinita bondad y misericordia, sin yo merecerlo, de volverme mi juicio, ya estoy sano y cuerdo, que acerca del poder de Dios ninguna cosa es imposible: tenga grande esperanza y confianza en él, que pues a mí me ha vuelto á mi primer estado, también le volverá a él, si en él confia».

            El licenciado subraya la gracia «que Nuestro Señor le había hecho en volverle de bestia en hombre» indicando que la diferencia entre el animal y el hombre está en la inteligencia, la cual, a su vez es el fundamento de la libertad humana.

            Algunas referencias nos recuerdan textos bíblicos, así: «Acerca del poder de Dios ninguna cosa es imposible». El evangelio de san Lucas dice: «Porque para Dios ninguna cosa es imposible» (1,37); o «sin yo merecerlo» que nos hace pensar en muchos textos de san Pablo o «Dios, que es rico en misericordia, por el inmenso amor con que nos ha amado…» (Efesios 2,45).

            El loco que se cree Júpiter amenaza con una sequía cual otro Elías (1º Reyes 17,1). Antes le ha dicho al licenciado que tenga cuidado: «no os engañe el diablo» porque según la Biblia es el «padre de la mentira» ( Cf. Juan 8,44) y (Rom. 5, 12; Sap. 2, 24).

            Don Quijote ha entendido y se ha aplicado el cuento y así se lo ha dicho al barbero: ¡Á señor rapista , señor rapista, y quan ciego es aquel que no ve por tela de cedazo! éste se defiende con un: «no lo dixe por tanto, y así me ayude Dios como fué buena mi intención y que no debe vuestra merced sentirse».

            Entra el cura en escena pidiendo a D. Quijote si puede manifestarle un escrúpulo: «que me roe y escarba la conciencia», Don Quijote, como si se tratara de un moralista advierte que: «así puede decir su escrúpulo, porque no es de gusto andar con la conciencia escrupulosa». La conciencia escrupulosa es aquella que ve pecado grave en cualquier acción, siendo motivo de grandes remordimientos, de modo que paraliza del todo la acción, siendo tan molesta como puede ser el llevar un «escrúpulo», es decir, una china en un zapato, que te impide andar.

            Terminado el cuento aparece otra vez la polémica sobre la verdad de los libros de caballería el cura los califica diciendo: «Ántes imagino que todo es ficción, fábula y mentira y sueños contados por hombres despiertos, ó, por mejor decir, medio dormidos». Adviértase la progresión de los calificativos.

            Entre la defensa que Don Quijote hace de los libros de caballería está el recurso a la Escritura Divina «que no puede faltar un átomo a la verdad». Este recurso a la Sagrada  Escritura  para demostrar  hechos ajenos a la finalidad de la misma, bien se podría entender como una crítica a los que recurren a la Sagrada Escritura para demostrar  bien,  verdades ajenas a la misma  o la falsedad de hipótesis  y tesis científicas en una época en el que la ciencia experimental estaba creciendo y desarrollándose. 

            Con la Escritura en la mano demuestra la existencia de gigantes y se refiere a «Golías», formacorriente de «Goliat»; filisteazo, porque filisteo, significa también «hombre de elevadísima estatura».

            En la Biblia se dice que Goliat tenía seis codos y medio de altura; Don Quijote lo aumenta en un codo, unos cuarenta y cinco centímetros.(cf.1º Reyes, 17, 4:).

 

EL BACHILLER SANSÓN CARRASCO ANTE DON QUIJOTE.

2.-TEXTO.

 «Pensativo ademas quedó Don Quixote, esperando al Bachiller Carrasco, de quien esperaba oir las nuevas de sí mismo, puestas en libro, como había dicho Sancho…y no se podía persuadir á que tal historia hubiese,…y quando fuese verdad que la tal historia hubiese , siendo de caballero andante, por fuerza había de ser grandílocua, alta, insigne, magnífica y verdadera.

            Con esto se consoló algun tanto; pero desconsolóle pensar que su autor era Moro, segun aquel nombre de Cide, y de los Moros no se podía esperar verdad alguna, porque todos son embelecadores, falsarios y chimeristas...y así envuelto y revuelto en estas y otras imaginaciones, le hallaron Sancho y Carrasco, á quien Don Quixote recibió con mucha cortesía.

             Era el Bachiller, aunque se llamaba Sanson, no muy grande de cuerpo, aunque muy gran socarron, de color macilenta, pero de muy buen entendimiento, tendria hasta veinticuatro años, carirredondo, de nariz chata y de boca grande, señales todas de condición maliciosa y amigo de donayres y burlas, como lo mostró en viendo á Don Quixote poniéndose delante dél de rodillas diciéndole: deme vuestra grandeza las manos, señor Don Quixote de la Mancha, que por el hábito de San Pedro que visto, aunque no tengo otras órdenes que las quatro primeras, que es vuestra merced uno de los más famosos caballeros andantes que ha habido, ni habrá en toda la redondez de la tierra…

            Finalmente (dixo Sansón) la tal historia es del gustoso y ménos perjudicial entretenimiento, que hasta ahora se ha visto porque en toda ella no se descubre, ni por seméjas, una palabra deshonesta, ni un pensamiento ménos que católico.

            Á escribir de otra suerte, dixo Don Quijote, no fuera escribir verdades, sino mentiras, y los historiadores que de mentiras se valen habían de ser quemados, como los que hacen moneda falsa: …pero, no obstante esto, hay algunos que así componen y arrojan libros de sí, como si fuesen buñuelos. No hay libro tan malo, dixo el Bachiller, que no tenga algo bueno.

             No hay duda en eso, replicó Don Quixote; pero muchas veces acontece, que los que tenían méritamente granjeada y alcanzada gran fama por sus escritos, en dándolos á la estampa la perdiéron del todo ó la menoscabaron en algo. La causa deso es, dixo Sansón, que, como las obras impresas se miran despacio, fácilmente se ven sus faltas, y tanto mas se escudriñan, quanto es mayor la fama del que las compuso. Los hombres famosos por sus ingenios, los grandes poetas, los ilustres historiadores siempre, ó las mas veces son envidiados de aquellos que tienen por gusto y por particular entretenimiento juzgar los escritos agenos sin haber dado algunos propios á la luz del mundo.

            Eso no es de maravillar, dixo Don Quixote, porque muchos teólogos hay, que no son buenos para el púlpito, y son bonísimos para conocer las faltas, ó sobras de los que predican.

            Todo eso es así, señor Don Quixote ,dixo Carrasco; pero quisiera yo que los tales censuradores fueran mas misericordiosos, y ménos escrupulosos, sin atenerse á los átomos del sol clarísimo de la obra de que murmuran, que si aliquando bonus dormitat Homerus, consideren lo mucho que estuvo despierto, por dar la luz de su obra con la ménos sombra que pudiese, y quizá podría ser que lo que á ellos les parece mal, fuesen lunares que á las veces acrecientan la hermosura del rostro que los tiene: …».( Cap. 3. Parte II. )

 

COMENTARIO.

             En este texto aparece un clérigo que desempeña un papel importante  en la trama  de la obra, se trata del Bachiller Sansón Carrasco que es protagonista clave en la segunda parte, tanto en la estructura del texto como en el caminar de don Quijote hacia su último destino: la muerte.

            Son dos las funciones clave que él representa: dar a conocer a don Quijote y Sancho la existencia de una novela (la de 1605) que relata sus vidas y aventuras, y, en segundo lugar, hacer que don Quijote regrese a casa.

            Cuatro son las situaciones en que la figura del bachiller logra concentrar el primer plano de la novela: el momento en que revela a ambos su conversión en personajes literarios y la conversación con ambos sobre lo sucedido en 1605 (cap. 2, 3, 4 y 7); su enmascaramiento como Caballero de los Espejos y su derrota (cap. 12 a 16); su enfrentamiento con don Quijote encarnando al Caballero de la Blanca Luna (cap. 64 y 65), y su presencia en la muerte de don Quijote (cap. 73-74).

            Decir, que el Bachiller lo mismo que el Cura del Lugar , son  muy bien tratados por Cervantes.

            Dicho esto pasamos a hacer un comentario sobre el texto anterior.

  SANSÓN DESPEDAZANDO A UN LEÓN.              

El autor hace la presentación de Sansón Carrasco, primero, refiriéndose a su físico, indica que su nombre no correspondía a su estatura, pues está pensando en el Sansón del libro de los Jueces. El Sansón que despedazó a un león , mató con una quijada de asno a más de mil filisteos y pereció entre las ruinas del lugar que él mismo derrumbó removiendo sus columnas, (Jueces caps. 14 y 15), aunque sí elresto de su físico concordante con su carácter burlón.

            En cuanto a su «status» social, dice que era clérigo secular, perteneciente «a la orden de san Pedro»; así se autodefinían algunos clérigos seculares frente a los religiosos, diciendo, burlonamente, que su fundador era san Pedro.

            Don Quijote valora como cosa excepcional que se hable bien en vida de una persona, en contra del dicho de que para que se hable bien de alguien es preciso que esté muerto, porque es tras la muerte cuando se inicia la mitificación del personaje.

            Entre Don Quijote y Sansón Carrasco determinan la cualidades que ha de tener la historia: no tiene porque ser exhaustiva, con tal de que los detalles no reseñados no perjudiquen la figura del historiado, dice Don Quijote; Sansón Carrasco que le concede este dato a Don Quijote sentencia: «pero uno es escribir como poeta, y otro como historiador: el poeta puede contar o cantar las cosas, no como fueron, sino como debían ser, y el historiador las ha de escribir, no como debían ser, sino como fuéron».

            Resulta cuanto menos curiosa, la afirmación del bachiller acerca de la moralidad y ortodoxia de la obra cervantina : «porque en toda ella no se descubre, ni por seméjas, una palabra deshonesta, ni un pensamiento ménos qué católico».

            Es posible que se le pueda aplicar en este caso a Cervantes el adagio latino: «excusatio non petita, acusatio manifiesta»: escusa no pedida, acusación manifiesta,

ANTE LOS CALIFICADORES.     

Casi a renglón seguido se van a ocupar de los críticos literarios y de los teólogos que no son aptos para escribir y predicar pero si para censurar, a los que el bachiller pide más misericordia en sus juicios.

            Estos juicios sobre los teólogos  muestran un conocimiento bastante exacto de Cervantes del mundo clerical de su época. La falta de predicadores  era señalada por algunos , por ejemplo por San Juan de Ávila , como una de las principales causas de las herejías , hasta el punto de que el santo en uno de sus Memoriales al Concilio de Trento pedía una formación especial para los predicadores y urgía que se obligase a los obispo además de la residencia en su diócesis la predicación a los fieles y que en el cabildo catedralicio hubiera un canónigo, el Magistral, especialmente preparado para la predicación.

            Otro aspecto referente a los teólogos en el texto es que   hace pensar en los Calificadores de los Tribunales de la Inquisición, eran estos los asesores teológicos que emitían dictámenes sobre las proposiciones, escritos, predicaciones de los reos.

            Se les designaba entre religiosos que, además de ser teólogos, solían pertenecer a las jerarquías de sus órdenes. Sus dictámenes eran muy tenidos en cuenta por el tribunal ya que señalaban la ortodoxia o heterodoxia de los escritos y proposiciones, así como su gravedad. Entre los principales requisitos que se les exigía es que fueran catedráticos en teología.

            El capítulo termina con la ida de Sancho, la cena del bachiller con Don Quijote quien le rogó : «se quedase á hacer penitencia con él. Tuvo el Bachiller el embite, quedóse, añadióse al ordinario un par de pichones, tratóse en la mesa de caballerias, siguió el humor Carrasco, acabóse el banquete, durmiéron la siesta, volvió Sancho, y renovóse la plática pasada».

 

EXVOTOS Y OFRENDAS EN UN SANTUARIO.

3.-TEXTO.

          “Los Christianos católicos y andantes caballeros, mas habemos de atender á la gloria de los siglos venideros, que es eterna en las regiones etéreas y celestes, que á la vanidad de la fama... que en fin se ha de acabar con el mismo mundo, que tiene su fin señalado: así , ó Sancho, que nuestras obras no han de salir del límite que nos tiene la Religión christiana que profesamos.

            Hemos de matar en los gigantes á la soberbia, á la envidia en la generosidad y buen pecho, á la ira en el reposado continente y quietud del ánimo, á la gula y al sueño en el poco comer que comemos, y en el mucho velar que velamos, á la lujuria y lascivia en la lealtad que guardamos a las que hemos hecho señoras de nuestros pensamientos, á la pereza con andar por todas las partes del mundo buscando las ocasiones que nos puedan hacer y hagan sobre Christianos, famosos caballeros.

            Ves aquí , Sancho, los medios por donde se alcanzan los extremos de alabanzas, que consigo trae la buena fama....

            Dígame, prosiguió Sancho, ¿esos Julios ó Agostos, y todos esos caballeros hazañosos que ha dicho, que ya son muertos, donde estan agora? Los Gentiles, respondió Don Quixote, sin duda están en el infierno, los Christianos si fueron buenos christianos, ó están en el purgatorio ó en el cielo. Está bien, dixo Sancho, pero sepamos ahora ¿esas sepulturas, donde estan los cuerpos desos señorazos, tienen delante de sí lamparas de plata, ó están adornadas las paredes de sus capillas, de muletas, mortajas, cabelleras, de piernas y ojos de cera? y si desto no ¿de que están adornadas?..

            À lo que respondió Don Quixote: los sepulcros de los gentiles…ninguna de sus sepulturas …se adornaron con mortajas, ni con otras ofrendas y señales que mostrasen ser Santos, los que en ellas estaban sepultados.

            Á eso voy yo, replicó Sancho, y dígame ahora ¿ qual es mas, resucitar á un muerto, ó matar á un gigante ? La respuesta está en la mano, respondió Don Quixote, mas es resucitar á un muerto. Cogido le tengo, dixo Sancho, luego la fama del que resucita muertos, da vista á los ciegos…mejor fama será para este y para el otro siglo, que las que dexaron y dexarán quantos Emperadores y caballeros andantes ha habido en el mundo.

            Tambien confieso esa verdad, respondió Don Quixote. Pues esta fama, estas gracias, estas prerrogativas, como llaman á esto, respondió Sancho, tienen los cuerpos y las reliquias de los Santos, que con aprobación y licencia de nuestra santa Madre Iglesia tienen lámparas, velas, mortajas, muletas, pinturas, cabelleras, ojos, piernas, con que aumentan la devocion y engrandecen su cristiana fama. Los cuerpos de los Santos, ó sus reliquias, llevan los reyes sobre sus hombros, besan los pedazos de sus huesos, adornan y enriquecen con ellos sus oratorios y sus mas preciados altares.

 SANTOS FRANCISCANOS .           

¿ Que quieres que infiera, Sancho, de todo lo que has dicho? dixo Don Quixote. Quiero decir, respondió Sancho, que nos demos á ser Santos, y alcanzarémos mas brevemente la fama que pretendemos y advierta , señor, que ayer ó antes de ayer (que segun ha poco se puede decir de esta manera, ) canonizáron, ó beatificaron dos fraylecitos descalzos, cuyas cadenas de hierro con que ceñian y atormentaban sus cuerpos, se tiene ahora á gran ventura el besarlas y tocarlas...Así que señor mio, mas vale ser humilde fraylecito de qualquier orden que sea, que valiente andante caballero, mas alcanzan con Dios, dos docenas de disciplinas, que dos mil lanzadas, ora las dén á gigantes, ora á vestiglos,ó á endriagos.

            Todo eso es así, respondió Don Quixte; pero no todos podemos ser frayles, y muchos son los caminos por donde lleva Dios á los suyos al cielo: religión es la caballeria, caballeros Santos hay en la gloria..Sí, respondió Sancho pero yo he oído decir que hay mas frailes en el cielo que caballeros andantes. Eso es, respondió Don Quixote, porque es mayor el número de los religiosos que el de los caballeros».( Cap 8. Parte II).

 SAN JORGE , EL GRAN CABALLERO ANDANTE , SEGÚN DON QUIJOTE.

COMENTARIO.

 Don Quijote,  dice que la buena fama «es un gran premio que todos los mortales desean», aunque la que debe buscar y perseguir un cristiano es aquella que acaba enla vida eterna, por lo que todas las acciones que lleven ellos de aquí en adelante «no se han de salir del límite que nos tiene la Religión Christiana que profesamos».

            Hace una enumeración de virtudes que es un programa de santidad laica. De esta forma el autor adelanta el alcance que las aventuras del caballero van a tener en esta segunda parte, y en concreto la respuesta a la dificultad que Sancho le va a poner con un argumento lleno de suspense, que hace que Don Quijote termine por decirle sobre que «quiere inferir de todo eso».

            Como se ve por el texto, a la conclusión a la que quiere llegar Sancho es que lo mejor y más lógico es que en vez de darse a buscar aventuras, ambos se entreguen a ser santos, como hacen los frailes y religiosos, Don Quijote muestra su conformidad con Sancho, pero proclama una verdad

muy importante: que la santidad no es sólo para los religiosos sino que debe ser un objetivo común a todo cristiano y a todas las profesiones y entre ellas a la del caballero andante.

            El tema de la vocación y llamada universal a la santidad era una de las características propias de la espiritualidad española del siglo XVI, se atribuía esto a Erasmo y a Lutero.

            En realidad fueron los místicos medievales quienes comenzaron a poner la perfección en la voluntad, en el deseo, afecto y amor, que están al alcance de todos, y no en el entendimiento y cultivo de las letras limitado a pocas personas.

            Este movimiento se hace cada vez más común a partir de 1500. Los principales propulsores de esta universalización fueron los franciscanos y la combatieron, sobre todo, algunos dominicos como Melchor Cano, Cuevas y el mismo Fray Luis de Granada, como peligrosa. (Cf. Melquiades Andrés O.C. T.II. pág 120).

            En el diálogo entre Don Quijote y Sancho salen otras alusiones religiosas: la creencia en el purgatorio, en el infierno, la bondad del culto a los santos, a las reliquias, las ofrendas de velas, lámparas etc. etc., su bondad ya la había sancionado el Concilio de Trento.

            ¿Está Cervantes con esa enumeración tan detallada de actos externos haciendo una crítica velada a todo ese culto exterior en línea con el eramismo? No han faltado quienes así lo hayan visto, aunque la crítica a lo puramente exterior no es exclusiva del eramismo, sino de esa que Melquiades Andrés ha denominado espiritualidad común del siglo XVI en España, defendida por recogidos, alumbrados y eramistas.

 

LOS PASTORES CON SUS PASTORAS.

4.- TEXTO.

             “En estas pláticas iban siguiendo su camino, quando llegáron al mesmo sitio y lugar donde fueron atropellados de los toros. Reconocióle Don Quixote y dixo á Sancho: …querría, ó Sancho, que nos convirtiésemos en pastores, siquiera el tiempo que tengo de estar recogido… Pardiez, dixo Sancho, que me ha quadrado, y aun esquinado tal género de vida, y mas que no la ha de haber aun bien visto el Bachiller Sanson Carrasco y Maese Nicolas el Barbero, quando la han de querer seguir, y hacerse pastores con nosotros, y aun quiera Dios no le venga en voluntad al Cura de entrar tambien en el aprisco, segun es de alegre y amigo de holgarse…

            Las pastoras de quien hemos de ser amantes, como entre peras, podremos escoger sus nombres…El Cura no será bien que tenga pastora, por dar buenexemplo, y si quiere el Bachiller tenerla,su alma en su palma. ¡ Válame Dios, dixo Don Quixote, y que vida nos hemos de dar, Sancho amigo!...

            Pero dexémonos desto, y pues ya viene la noche, retirémonos del camino real algun trecho, donde pasaremos esta noche y Dios sabe lo que será mañana…Retiráronse, cenáron tarde y mal, bien contra la voluntad de Sancho…, pero consideraba no ser posible siempre de día, ni siempre de noche, y así pasó aquella durmiendo y su amo velando».

 CLÉRIGO ORDENADO DE OSTIARIO, ENCARGADO DE ABRIR Y CERRAR EL TEMPLO.

COMENTARIO.

 La figura del cura en este como en muchos otros textos del Quijote queda siempre muy bien parado,«a pesar de ser Licenciado por Siguenza» Sancho invoca el nombre de Dios para reforzar su deseo de que también él se les una.

D.Quijote exime al cura de tomar pastora para evitar el escándalo y dar buen ejemplo. No era nada infrecuente en la época la transgresión del celibato por parte de los clèrigos, algo que no estaba demasiado mal visto socialmente , aunque si llorado por los mejores cristianos: «Los males que hay en los eclesiásticos por falta de la castidad son más notorios que queríamos: y tanto que hagan ser cuestión dudosa si sería bien fueran casados, por evitar el mucho mal que ahora hay. Y parece que, allende de lo dicho en la educación, seria parte, y no pequeña, para el remedio que no se obligasen a este estado tan alto en el fervor de su edad, como lo está a los diecisocho años, pues en la primera obligación está el peligro… Sea a los veinticinco años el subdiaconado, a los veintisiete el diaconado, y a los treinta el presbiterado…» (cf. San Juan de Ávila. Reformación del estado eclesiástico. Obras completa BAC,T. VI pág 60-61). El concilio de Trento conservó la «ley del celibato» , señalando veintidos años para el subdiaconado y veinticinco para el presbiterado. (cf. Se. 25. c. 12 de refor.).

            El Bachiller que ya sabemos no había aun recibido la orden del subdiaconado, que era cuando se obligaba a la ley celibataria, si quiere tener su pastora, «su alma en su palma», puede disponer como guste. Es decir tiene en su mano hacer lo que quiera.

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