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BATANES EN CANTABRIA. ESPAÑA.

CAPITULO XX. DE LA JAMAS VISTA NI  OIDA AVENTURA QUE CON MAS POCO PELIGRO FUÉ ACABADA DEL FAMOSO CABALLERO EN E MUNDO, COMO LA ACABÓ EL VALEROSO DON QUIJOTE DE LA MANCHA.

 1.-NÚMERO 29.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap.20. Parte I. Págs.165 a 181T.I

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

EL ESPANTO DE DON QUIJOTE TRAS ESCUCHAR EL RUIDO GRANDE DE AGUA.

 3.-TEXTO.

  «No es posible, señor mío, sino que estas yerbas dan testimonio de que por aquí cerca debe de estar alguna fuente ó arroyo que estas yerbas humedece, y así, será bien que vamos un poco mas adelante, que ya toparemos donde podamos mitigar esta terrible sed que nos fatiga, …

            Mas no hubieron andado doscientos pasos, quando llegó á sus oídos un grande ruido de agua, como que de algunos grandes y levantados riscos se despeñaba: alegróles el ruido en gran manera, …y oyéron á deshora otro estruendo que les aguó el contento del agua ,..digo que oyéron que daban unos golpes á compas, con un cierto cruxir

de hierros y cadenas, que, acompañados del furioso estruendo del agua, que pusieran pavor á qualquier otro corazon que no fuera el de Don Quixote..

  PREPARADO PARA AFRONTAR LA NUNCA OÍDA AVENTURA.

          Pero Don Quixote, acompañado de su intrépido corazon, saltó sobre Rocinante y, embrazando su rodela, terció su lanzon y dixo: Sancho amigo, has de saber que yo nací por querer del cielo en esta nuestra edad de hierro para resucitar en ella la de oro, ó la dorada,...así que aprieta un poco las cinchas á Rocinante, y quédate á Dios, y espérame aqui hasta tres dias no mas, en los quales si no volviere, puedes tú volverte á nuestra aldea, y desde allí…irás al Toboso, donde dirás á la incomparable señora mia Dulcinea , que su cautivo caballero murió por acometer cosas que le hiciesen digno de poder llamarse suyo.

            Quando Sancho oyó las palabras de su amo, comenzó á llorar con la mayor ternura del mundo y a decille:.. que yo he oido decir al Cura de nuestro lugar, que vuestra merced bien conoce, que quien busca el peligro perece en él: así que no es

bien tentar á Dios, acomentiendo tan desaforado hecho, donde no se puede escapar sino por milagro...por un solo Dios, señor mio que no se faga tal desaguisado…y ya que del todo no quiera vuestra merced desistir de acometer tal fecho, dilátelo á lo ménos hasta mañana…

             Te ruego , Sancho, que calles, que Dios que me ha puesto en el corazon de acometer ahora esta tan no vista y tan temerosa aventura tendrá cuidado de mirar por mi salud...

            Viendo pues Sancho la última resolución de su amo, determinó aprovecharse de su industria, …y así, quando apretaba las cinchas al caballo…ató con el cabestro de su asno ambos pies á Rocinante, de manera que quando Don Quixote quiso partir, no pudo porque el caballo no se podía mover sino á saltos.

  DISPUESTOS A PASAR LA NOCHE.

          Viendo Sancho Panza el buen suceso de su embuste, dixo: ea señor,que el cielo conmovido de mis lágrimas y plegarias, ha ordenado que no se pueda mover Rocinante, y si vos quereis porfiar y espolear y dalle, será enojar á la fortuna, y dar coces, como dicen, contra el aguijon.

            En estos coloquios y otros semejantes pasáron la noche amo y mozo; mas viendo Sancho, que á mas andar se venia la mañana, con mucho tiento desligó á Rocinante y se ató los calzones.Como Rocinante se vió libre…comenzó á dar manotadas…

            Viendo pues Don Quixote que ya Rocinante se movía, ….y tornando á despedirse de Sancho le mandó que allí le aguardase tres dias y que si al cabo dellos no hubiese vuelto, tuviese por cierto que Dios habia sido servido de que en aquella peligrosa aventura se le acabasen sus dias…pero que si Dios le sacaba de aquel peligro, sano y salvo y sin cautela, se podía tener por muy mas que cierta la prometida Insula.

            De nuevo tornó á llorar Sancho…Destas lágrimas y determinación tan honrada de Sancho Panza, saca el autor de esta historia que debía de ser biennacido, y por lo ménos christiano viejo…

            El ruido y estruendo de aquel golpear no cesaba. Alborotóse Rocinante con el estruendo del agua y de los golpes y sosegándole Don Quixote, se fué llegando poco… encomendándose de todo corazón á su señora , suplicándole que en aquella temerosa jornada y empresa le favoreciese, y de camino se encomendaba también á Dios que no le olvidase…

    LA CAUSA DE LA RISA DE SANCHO. 

       Otros cien pasos serian los que anduvieron, quando al doblar de una punta pareció descubierta y patante la misma causa, sin que pudiese ser otra, de aquel horrísono y para ellos espantable ruido…y eran ( si no lo has ó lector,, por pesadumbre y enojo) seis mazos de batan que con sus alternativos golpes aquel estruendo formaban..

            .Miró Don Quixote á Sancho, y vióle que tenía los carrillos hinchados, y la boca llena de risa…y no pudo su melancolía tanto con él, que á la vista de Sancho pudiese dexar de reirse: y como vió Sancho, que su amo había comenzado, soltó la presa de tal manera, que tuvo necesidad de apretarse las hijadas con los puños para no reventar riendo.

            Quatro veces sosegó, y otras tanto volvió á su risa…de lo qual ya se daba al diablo Don Quixote, y más quando le oyo decir, como por modo de fisga: has de saber ó Sancho, que yo nací por querer del cielo en esta nuestra edad de hierro para resucitar en ella la dorada ó de oro: yo soy aquel para quien estan guardados los peligros, las hazañas grandes, los valeroos fechos, y por aquí fué repitiendo todas ó las mas razones que Don Quixote dixo la vez primera que oyéron los temerosos golpes.

            Viendo pues Don Quixote que Sancho hacía burla del…alzó el lanzon y le asentó dos palos, tales que si como los recibió en las espaldas los recibiera en la cabeza, quedara libre de pagarle el salario, sino fuera á sus herederos.

            Viendo Sancho que sacaba tan malas veras de sus burlas…con todo humildad dixo: sosiéguese vuestra merced, que por Dios que me burlo.

  SANCHO SUDANDO POR RETENER LA RISA.

          Pues porque os burlais, no me burlo yo, respondió Don.Quixote. Venid acá, señor alegre, ¿paréceos á vos, que si estos fuéron mazos de batan, fueran otra peligrosa aventura, no había yo mostrado el ánimo que convenía para emprendella y acaballa?..

            .No haya más , señor mio, replicó Sancho, que yo confieso que he andado algo risueño en demasía, pero digame vuestra merced, ahora que estamos en paz, así Dios le saquede todas las aventuras…como le ha sacado de esta, ¿ no es cosa de reir y de contar…?

            No digo yo, respondió Don Quixote que lo que nos ha sucedido no sea cosa de risa; pero no es digna de contarse,…A lo menos , respondió Sancho, supo poner á punto su lanzón, apuntándome á la cabeza, y dándome en las espaldas: gracias á Dios, y á la diligencia que puse en ladearme; pero vaya que todo saldrá en la colada, pues yo he oido decir: ese te quiere bien que te hace llorar…dixo Don Quixote, perdona lo pasado pues eres discreto, y sabes que los primeros movimientos no son en mano del hombre , y está advertido de aquí adelante en una cosa, para que te abstengas, y reportes en el hablar demasiado conmigo,que en quantos libros de caballerías he leido, que son infinitos, jamas he hallado que ningun escudero hablase tanto á su señor como tú con el tuyo, y en verdad que lo tengo á gran falta mia y tuya, tuya enque me estimas en poco: mia en que no dexo estimarme en mas...

  PONIENDO DISTANCIA ENTRE EL HIDALGO Y SU ESCUDERO.

          De todo lo que he dicho has de inferir , Sancho, que es menester hacer diferencia de amo á mozo, de señor á criado, y de caballero á escudero: así que desde hoy en adelante nos hemos de tratar con mas respeto...las mercedes , y beneficios que yo os he prometido, llegarán á su tiempo, y si no llegaren, el salario aloménos no se ha de perder , como ya os he dicho.

            Está bien quanto vuestra merced dice, dixo Sancho, pero querria saber…quanto ganaba un escudero de un caballero andante en aquellos tiempos, y si se concertaban por meses ó por dias, como peones de albañir.

            No creo yo , respondió Don Quixote, que jamas los tales escuderos estuvieron á salario,sino á merced, y si yo ahora te le he señalado á ti en el testamento cerrado que dexé en mi casa, fué por lo que podría suceder, que aun no sé como prueba en estos calamitosos tiempos nuestra caballería, y no querría que por pocas cosas, penase mi ánima en el otro mundo, porque quiero que sepas, Sancho, que en él no hay estado mas peligroso que el de los aventureros…

            Así es verdad, dixo Sancho…mas bien puede estar seguro que de aquí adelante no despliege mis labios para hacer donayre de las cosas de vuestra merced, si no fuere para honrarle como á mi amo y señor natural. Desa manera, replicó Don Quixote, vivirás sobre las haz de la tierra, porque despues de á los padres, á los amos se ha de respetarcomo si lo fuesen».

 

LA CAUSA DEL ESTRUENDO

4.-COMENTARIO.

           El capítulo se  centra, como indica su título, en la narración de una aventura a la que el autor califica como «de jamas vista y oída» pero «que con mas poco peligro…». En el contexto de tal aventura hay varias referencias religiosas y morales.

            Vemos como Don Quijote vuelve a reafirmarse en la misión, del cielo recibida «en estanuestra edad de hierro para resucitar en ella la de oro, ó la dorada».

            Movido por esa misión se despide de Sancho con ese «quedate á Dios». Este saludo y la advertencia que le hace de que si a los tres días no ha vuelto vaya en la busqueda de Dulcinea para decirle «que su cautivo caballero murió por acometer cosas que le hiciesen digno de poder llamarse suyo» anuncia la peligrosidad de la aventura.

NO TENTARÁS AL SEÑOR TU DIOS 

         Sancho consciente del peligro y entre lágrimas le habla de lo que ha oído al cura de su lugar, seguramente en la predicación, porque en la obra pocas veces el cura se dedica a echar sermones, lo que ha oído al cura tiene como base unas palabras de la Escritura: «Qui amat periculum in illo peribit». «Quien ama el preligro en él perecerá». (Eclesiástico 3,27). Y añade Sancho: «asi no es bien tentar a Dios», que es la repuesta que da Jesús cuando es tentado por el demonio: «No tentarás al Señor tu Dios», tomada del Deuteronomio (cf. Mateo,4 7, y Lucas, 4, 12; Deuteronomio, 6, 16: «Non tentabis Dominum Deum tuum»). Pues estaría obligándole a hacer un milagro dada la «desaforada aventura» que quiere emprender.

            «Te ruego, Sancho, que calles, que Dios que me ha puesto en el corazon de acometer ahora esta tan no vista y tan temerosa aventura tendrá cuidado de mirar por mi salud…».

             La mención de la actuación divina, en el corazón de Don Quijote, le hace confiar que Él le sacará de esa situación; la alusión no deja de tener reminiscencias paulinas: «El que ha comenzado esta obra buena la llevará hasta el final» (Cf. Filipenses 1,5-9). Por lo mismo ruega a Sancho, calle y no lo tiente.

            La estratagema que ha buscado Sancho, la atribuye a que su oración ha sido escuchada y vuelve a pedir a Don Quijote que desista de su intención dejándolo hasta que amanezca, de lo contrario no haría sino «dar coces contra el aguijon». (cf. Hechos, 9, 5 «Durum est tibi contra stimulum calcitrare». «Duro será para tí dar coces contra el aguijón»). El aguijón es la punta de la vara con que se arrean las caballerías, y podía terminar en una punta de hierro.

 BAUTISMO DE JUDÍOS CONVERSOS.

           Llegada la mañana Sancho libera a Rocinante y cuando Don Quijote se dispone a iniciar la aventura con palabras similares a las anteriormente dichas, Sancho vuelve a mostrar su sentimiento y lágrimas,lo que da pie al autor para hacer un juicio sobre él: Dos cosas deduce el autor acerca de Sancho, la una que tenía que ser «bien nacido», es decir tener limpieza de sangre, la otra, por «lo menos christiano viejo».

            En realidad el tema no era más que el de « limpieza de sangre» no dos , el otro tema que el mismo autor plantea cuando dice de Sancho que sería «al menos christiano viejo» no era un tema distinto, o se era cristiano nuevo, es decir converso de origen judío o morisco, o se era cristiano viejo y por lo tanto no afecto al Estatuto de limpieza de sangre, lo que ocurría es que ciertos cristianos, especialmente labradores, esgrimían, su condición de cristianos viejos como si eso supusiera ya en si mismo un linaje especial y cierta nobleza.

            Sancho va a esgrimir esta condición de cristiano viejo en varias ocasiones. (cf. Nº.91).

            Los Estatutos de Limpieza de Sangre aparecieron en España durante el siglo XV en forma aislada, pero, durante el siglo XVI, fueron puestos en vigencia sucesivamente por todas las congregaciones religiosas, militares y civiles.

            Podemos decir que son reglamentaciones que impedían, a los judíos conversos al cristianismo y a sus descendientes, ocupar puestos y cargos en diversas instituciones, que pueden ser de carácter religioso, universitario, militar, civil o gremial.

            Tiempo más tarde los Estatutos se extendieron a los moriscos y luego también a los protestantes y a los procesados por la Inquisición.

            En general surgen en instituciones religiosas o universitarias, como estatutos particulares de dicha orden o universidad. No responden a una ley o disposición general, es más, al comienzo los reyes y el papado se opusieron a los Estatutos. Fue con el correr del tiempo y de los acontecimientos, que la Iglesia Española los adoptó y los reyes dictaron leyes al respecto. (Cf. Sicroff, A. A. (1985, tesis de 1955): Los Estatutos de Limpieza de Sangre. Controversias entre los siglos XV y XVII, Taurus, Madrid).

    ESTATUA DE DULCINEA EN MADRID. F. Coullaut-Valera .

        Don Quijote vuelve a encomendarse a Dulcinea aunque ahora lo hace también a Dios pero de acuerdo a lo que dictan las leyes de caballería: primero a la dama, luego a Dios (cf. Nº18). Por eso este pasaje fue cesurado por la Inquisición portuguesa en 1624.

            Dispuesto Don Quijote a afrontar su aventura descubren la causa del ruido que no es otra cosa que el producido por el agua y el golpear de unos batanes .

            El batán era un instrumento utilizado en la elaboración de telas y cueros. Consistente en unos gruesos mazos de madera cubiertos de cuero con que se golpeaban las telas o pieles, sobre las cuales se echa un polvo, que es el que da nombre al instrumento, los artilugios se movían por la fuerza del agua encauzada desde algún río o lago.

            La naturaleza de la aventura muestra ahora la sorna del autor en los epítetos utilizados al dar nombre al capítulo: «De la jamas vista ni oída aventura», pues en realidad no huvo ninguna, «que con más poco peligro fué acabada», con ningún peligro.

            Lo que si vemos que huvo, fue la risa y burla de Sancho con su amo, en cuyo contexto han aparecido las referidas alusiones religiosas.

            La primera que Don Quijote «se daba al diablo» indicando que su ira era diabólica como si el diablo lo tuviera poseído. Se deseperaba.

            La segunda, la dice Sancho parodiando lo que antes de saber de donde procedía el ruido dijo Don Quijote: «yo nací por querer el cielo en esta nuestra edad de hierro para resucitar en ella la dorada ó de oro…» expresando tener una misión divina, varias veces reiterada por Don Quijote y oida por Sancho, por lo que ya debería sabérsela de memoria.

            La tercera es de Sancho: «por Dios que me burlo» es una exclamación en la que se pone a Dios por testigo de que no se está burlando de él.

           La cuarta: también de Sancho, «así Dios le saque de todas las aventuras» expresando su deseo que todas sus aventuras tuvieran el mismo final que ésta.

            La quinta también igualmente del escudero que atribuye a Dios, y por eso le da gracias, el haber concurrido con él a que fallara D. Quijote con el lanzón.

          Además de estas alusiones se tocan ciertos puntos de doctrina moral con palabras asi como de las conductas de los personajes.

 RELACIONES ENTRE AMOS Y CRIADOS.

           Primero el respeto que los criados deben tener a los amos: «Siervos sed sujetos con todo temor a vuestros amos, no sólo a los buenos y humanos, sino también a los rigurosos. Porque esto es agradable a Dios». (cf. 1ª Pedro , 2,18-19).

            Don Quijote no olvida que la doctrina del respeto de los «mozos» a sus amos incluye también el respeto y el cuidado de los amos a sus criados como si fueran hijos y entre ellos la paga del salario. Se lo recuerda Sancho y le pregunta cuánto, según las leyes de caballería ,ganaba un escudero y si se concertaban por meses o por días.

            En otra ocasión volverá Sancho a plantearle a Don Quijote el tema del salario y su deseo de trabajar a jornal.

            Don Quijote le informa de que no le consta de que jamás los escuderos estuvieron a sueldo, pero que él ya había dejado esto solucionado «en el testamento cerrado» que tenía hecho, dándole para ello una razón expresamente religiosa: «no querria que por pocas cosas, penase mi ánima en el otro mundo».

NO SE HA DE BURLAR EL HOMBRE CON SU ALMA

Varias veces hemos aludido a la reiteración del tema de la salvación, en el Quijote, que además es tratado por el autor de forma sería, como dice Alonso Quixano en su lecho de muerte:«no se ha de burlar el hombre con el alma». (cf. Nº.192).

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 elcuradellugar.

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