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CAPITULO XXII. DE LA LIBERTAD QUE DIÓ DON QUIXOTE Á MUCHOS DESDICHADOS QUE MAL DE SU GRADO LOS LLEVABAN DONDE NO QUISIERAN IR.

 1.-NÚMERO 32.

2.-LOCALIZACIÓN.- Cap.22.Parte I. Pág. 199 a 204.T.I

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 

 3.-TEXTO.

            «Cuenta Cide Ameti Benengeli, autor arábigo y manchego…que despues que entre el famoso Don Quixote de la Mancha y Sancho Panza pasaron aquellas razones que en el fin del capitulo veinte y uno quedan referidas, que Don Quixote alzó los ojos, y vió por el camino que venian hasta doce hombres á pie ensartados como cuentas en una gran cadena de hierro por los cuellos, y todos con esposas en las manos...y que así como Sancho los vido dixo: esta es cadena de galeotes, gente forzada del Rey,que va a galeras.

            ¿ Como gente forzada? preguntó Don Quixote: ¿ es posible que el Rey hagafuerza á ninguna gente?

            No digo eso , respondió Sancho, sino que es gente, que por sus delitos va condenada á servir al Rey en galeras de por fuerza.

             En resolución, replicó Don Quixote, como quiera que ello sea, esta gente, aunque los llevan, van de por fuerza, y no de voluntad.

            Así es, dixo Sancho. Pues desa manera, dixo su amo, aquí encaxa la execución de mi oficio, desfacer fuerzas y socorrer y acudir á los miserables.        Advierta vuestra merced, dixo Sancho, que la justicia, que es el mesmo Rey, no hace fuerza y agravio á semejante gente, sino que los castiga en pena de sus delitos.

            Llegó en esto la cadena de los galeotes, y Don Quixote…pidió á los que iban en su guarda , fuesen servidos de informalle y decille la causa ó causas por que llevaban aquella gente de aquella manera.

            Una de las guardas de á caballo respondió que eran galeotes, gente de su Magestad, que iba á galeras…aunque llevamos aquí el registro y fe de las sentencias de cada uno…no es tiempo …á leellas, vuestra merced llegue y se lo pregunte á ellos mismos…

 INFORMÁNDOSE DE LA CAUSA DE LA CONDENA.

           Con esta licencia que Don Quixote se tomara…se llegó a la cadenay al primero le preguntó, que porque pecados iba en tan mala guisa. Él le respondió que por enamorado… ¿ por eso no mas?…No son los amores como los que vuestra merced piensa, dixo el galeote, que los mios fuéron, que quise tanto á una canasta de colar atestada de ropa blanca, que la abracé conmigo tan fuertemente, que á no quitármela la justicia por fuerza aun hasta ahora no la hubiera dexado de mi voluntad..

            Lo mesmo preguntó Don Quixote al segundo, el qual no respondió palabra…; mas respondió por él el primero y dixo: este , señor va por canario, digo que

por músico y cantor.

¿ CONDENADOS TAMBIÉN  POR MÚSICOS Y CANTORES ?

            ¿ Pues como? repitió Don Quixote ¿ por músicos y cantores van tambien ágaleras? Sí señor, respondió el galeote, que no hay peor cosa que cantar en el ansia.         Ántes he oido decir, dixo Don Quixote, que quien canta sus males espanta. Acá es al reves, dixo el galeote, que quien canta una vez, llora toda la vida.

            No lo entiendo , dixo Don Quixote; mas una de las guardas le dixo: señor caballero, cantar en el ansia, se dice entre esta gente non santa, confesar en eltormento…su delito era ser quatrero, que es ser ladrón de bestias...y va siempre pensativo y triste, porque los demas ladrones que allá quedan, y aquí van le maltratan…porque dicen ellos que tantas letras tiene un no como un sí, y que harta ventura tiene un delinqüente, que está en su lengua su vida, ó su muerte, y no en la de los testigos y probanzas…

            Y yo lo entiendo así , respondió Don Quixote, el qual pasando al tercero, preguntó lo que á los otros, el qual de presto y con mucho desenfado respondió yo voy cinco años…por faltarme cinco ducados.

     PLAZA DE ZOCODOVER . TOLEDO.

       Yo daré veinte de muy buena gana , dixo Don Quixote por libraros desa pesadumbre. Eso me parece, respondió el galeote, como quien tiene dineros en mitad del golfo, y se está muriendo de hambre sin tener adonde comprar lo que ha menester: dígolo, porque si á su tiempo tuviera yo esos veinte ducados…hubiera untado con ellos la péndola del escribano, y avivado el ingenio del procurador de manera que hoy me viera en mitad de la plaza de Zocodover de Toledo, y no en este camino, atraillado como galgo; pero Dios es grande, paciencia y basta.

            Pasó Don Quixote al quarto, que era un hombre de venerable rostro, con una barba blanca que le pasaba del pecho, el qual oyéndose preguntar…comenzó állorar y no respondió palabra; mas el quinto condenado le sirvió de lengua, y dixo: este hombre honrado va por quatro años á galeras, habiendo paseado las acostumbradas vestido en pompa y á caballo.

            Eso es,dixo Sancho Panza, lo que á mí me parece, haber salido á la vergüenza.     Así es replicó el galeote: y la culpa por que le diéron esta pena, es por haber sido corredor de oreja, y aun de todo el cuerpo: en efeto quiero decir que este caballero va por alcahuete, y por tener asimesmo sus puntas y collar de hechicero.

            Á no haberle añadido esas puntas y collar, dixo Don Quixote, por solamente alcahuete limpio no merecia ir á bogar en las galeras, sino á mandallas y á ser General dellas, porque no es así como quiera el oficio de alcahuete, que es oficio de discretos, y necesarisimo en la República bien ordenada, y que no le debía de exercer sino gente muy bien nacida: y aun habia de haber veedor y examinador de los tales…y desta manera muchos males que causan por andar este oficio y exercicio entre gente idiota y de poco entendimiento, como son mugercillas de poco más á menos, pagecillos, y truhanes de pocos años y poca experiencia…solo digo ahora que la pena que me ha causado ver estas blancas canas, y este rostro venerable en tanta fatiga por alcahuete, me la ha quitado el adjunto de ser hechicero, aunque bien sé yo que no hay hechizos en el mundo que puedan mover y forzar la voluntad, como algunos simples piensan, que es libre nuestro albedrio y no hay yerba ni encanto que le fuerce: lo que suelen hacer algunas mujercillas simples y algunos embusteros bellacos, es algunas misturas y venenos con que vuelven locos a los hombres, dando á entender que tienen fuerza para hacer querer bien, siendo como digo, cosa imposible forzar la voluntad…

 AGREDIDA SEXUALMENTE.

           Pasó adelante Don Quixote, y preguntó á otro su delito, el qual respondió con mucha mas gallardia que el pasado: yo voy aquí porque me burlé demasiadamente con dos primas hermanas mias: y con otras dos hermanas que no lo eran mias: finalmente tanto me burlé con todas, que resultó de la burla crecer la parentela tan intrincadamente, que no hay sumista que la declare…Si vuestra merced , señor caballero , lleva alguna cosa con que socorrer á estos pobretes, Dios se lo pagará en el cielo, y nosotros tendremos en la tierra cuidado derogar á Dios en nuestras oraciones por la vida y salud de vuestra merced que sea tan larga y tan buena como su buena presencia merece…

            Tras todos venía un hombre de muy buen parecer, de edad de treinta años…Preguntó Don Quixote que como iba aquel hombre con tantas prisiones mas que los otros. Respondiole la guarda: porque tenia aquel solo mas delitos que todos los otros juntos..Que delitos puede tener , si no ha merecido mas pena que echarle á galeras? Va por diez años, replicó la guarda , que es como muerte civil: no se quiera saber mas, sino que este buen hombre es el famoso Gines de Pasamonte, que por otro nombre llaman Ginesillo de Parapilla…

            Bien parece, respondió el galeote, que va el hombre como Dios es servido; pero algun dia sabrá alguno si me llamo Ginesillo de Parapilla ó no. ¿Pues no te llaman así, embustero? dixo la guarda. Sí llaman, respondió Gines; mas yo haré que no me lo llamen, ó me pelaria donde yo digo entre mis dientes. Señor caballero, si tiene algo que darnos, dénoslo ya, y vaya con Dios, que ya enfada con tanto querer saber vidas agenas…

 CONDENADOS A GALERAS.

           Alzó la vara en alto el Comisario para dar á Pasamonte…mas Don Quixote se puso en medio y volviéndose á todos los de la cadena, dixo: de todo quanto me habeis dicho, hermanos carísimos, he sacado en limpio, que aunque os han catigado por vuestas culpas, las penas que vais á padecer no os dan mucho gusto, y que vais á ellas muy de mala gana y muy contra vuestra voluntad… y el torcido juicio del juez huviese sido causa de vuestra perdición, y de no haber salido con la justicia quede vuestra parte teníades: todo lo qual se me representa… de manera que me está forzando, que muestre con vosotros el efeto para el que el cielo me arrojó al mundo y me hizo profesar en él la orden de caballería que profeso, y el voto que en ella hice de favorecer á los menesterosos y opresos de los mayores; pero porque sé que una de las partes de la prudencia es, que lo que se puede hacer por bien , no se haga por mal quiero rogar a estos señores sean servidos de desataros y dexaros ir en paz, porque me parece duro caso hacer esclavos a quien Dios y naturaleza hizo libres, quanto mas, señores guardas añadio Don Quixote, que estos pobres no han cometido nada contra vosotros, allá se haya cada uno con su pecado, Dios hay en el cielo que no se descuida de castigar al malo, ni premiar al bueno…

            Donosa majadería, respondió el comisario, bueno está el donayre con que ha salido á cabo de rato: los forzados del Rey quiere que le dexemos, como si tuviéramos autoridad para soltarlos, ó el tuviera para mandárnoslo: váyase vuestra merced, señor, norabuena su camino adelante…y no ande buscando tres pies al gato.

            Vos sois el gato, y el rato, y el bellaco. respondió Don Quixote: y diciendo y haciendo, arremetió con él tan presto, que sin que tuviese lugar de ponerse en defensa dió con él en suelo mal herido de una lanzada, y avínole bien que este era elde la escopeta.

            Las demás guardias…pusieron mano á sus espadas los de á caballo, y los de á pie á sus dardos y arremetieron á Don Quixote…y sin duda lo pasara mal, si los galeotes viendo la ocasión que se les ofrecia de alcanzar la libertad no la procuraran...

            Fué la revuelta de los guardas de manera, que las guardas, ya por acudír á los galeotes que se desataban, ya por acometer á Don Quixote que los acometía, no hicieron cosa de provecho.

            Ayudó Sancho por su parte á la soltura de Gines de Pasamonte, que fué el primero que saltó en la campaña, libre y desembarzado , y arremetiendo al comisario caido, le quitó la espada y la escopeta, con la qual apuntando á uno, y señalando al otro, sin disparalla jamas, no quedó guarda en todo el campo, porque se fuéron huyendo, así de la escopeta de Pasamonte , como de las muchas pedradas que los ya sueltos galeotes les tiraban.

  FACHADA DE LA SANTA HERMANDAD EN TOLEDO.

          Entristecióse mucho Sancho deste suceso, porque se le representó, que los que iban huyendo habian de dar noticia del caso á la Santa Hermandad...

            Bien está eso dixo Don Quixote, pero yo sé lo que conviene que se haga…de gente bien nacida es agradecer los beneficios que se reciben, y uno de los pecados que mas á Dios ofende es la ingratitud: dígolo,porque ya habeis visto, señores el que de mi habeis recibido, en pago del qual querria y es mi voluntad, que cargados de esa cadena que quité de vuestros cuellos…vayais á la ciudad del Toboso, y allí os presenteis ante la señora Dulcinea del Toboso, y le digais que su Caballero el de la Triste Figura, se le envia á encomendar…y hecho esto os podreis ir donde quisiéredes á la buena ventura.

            Respondió por todos Gines de Pasamonte y dixo: lo que vuestra merced nos manda, señor libertador nuestro, es imposible de toda imposibilidad cumplirlo…lo que vuestra merced puede hacer, y es justo que se haga, es mudar este servicio y montazgo de la Señora Dulcinea del Toboso en alguna cantidad de Ave Marías y Credos, que nosotros dirémos por la intención de vuestra merced, y esta es cosa que se podra cumplir de noche y de día, huyendo, ó reposando, en paz ó en guerra; pero pensar ahoraque hemos de volver ahora á las ollas de Egipto…es como pedir peras al olmo.

            Pues voto á tal, dixo Don Quixote ( ya puesto en cólera) don hijo de puta, don Ginesillo de Paropillo…que habeis de ir vos solo rabo entre piernas con toda la cadena á cuestas.

            Pasamonte, que no era nada bien sufrido…viéndose tratar de aquella manera, hizo del ojo á los compañeros, y apartándose aparte comenzaron á llover tantas piedras sobre Don Quixote, que no se daba manos á cubrirle con la rodela…que dieron con él en el suelo, quando fué sobre él el estudiante y le quitó la bacía de la cabeza, y dióle con ella tres ó quatro golpes en las espaldas, …quitáronle una ropilla que traia sobre las armas, y las medias calzas le querian quitar si las grevas no lo estorbaran.

            Á Sancho le quitaron el gaban, y dexándole en pelota, repartieron entre sí losdespojos de la batalla, se fuéron cada uno por su parte, con mas cuidado de escaparse de la Hermandad que temian, que de cargarse de la cadena, é ir á presentarse ante la Señora Dulcinea del Toboso».

APEDREADOS Y DESPOJADOS.

4.-COMENTARIO.

             Al definir a Cide Hamete como arábigo y manchego, Cervantes. quizá aludía irónicamente al gran número de moriscos residentes en la Mancha.

            La presencia de moriscos en la Mancha aparece, por ejemplo, en el hecho de que bastantes pueblos, en la misma tienen una calle Granada.

            Yo, por mi parte, he podido comprobar en varias de las parroquias en las que he estado cómo en los libros parroquiales del siglo XVII aparecen consignados los bautismos de moriscos con bastante frecuencia; en Miguelturra (C. Real), por ejemplo, con una banderita al margen y un: ¡ojo, cristiano nuevo!

            Los condenados a galeras se reunían en las cárceles de Soria y Toledo, por eso dice uno de ellos: «si á su tiempo tuviera yo esos veinte ducados…hubiera untado con ellos la péndola del escribano, y avivado el ingenio del procurador de manera que hoy me viera en mitad de la plaza de Zocodover de Toledo», y desde allí eran conducidos a pie hasta el puerto en que se embarcaban. Iban en grupos de doce, conducidos por un alguacil, seis guardas y un acemilero.

   ESTO ENCAXA EN LA MISIÓN DEL HUDALGO DE LA TRISTE FIGURA.

         El principio del texto es la preparación de la aventura que va a seguir. Don Quijote de todo lo que ha hablado con Sancho se ha quedado sólo con una idea : «como quiera que ello sea, esta gente,aunque los llevan, van de por fuerza, y no de voluntad» para Don Quijote ese es suficiente motivo para actuar, porque eso «encaxa en la execución de mi oficio, desfacer fuerzas y acudir a los miserables». La frase recuerda las palabras de Jesús en la sinagoga de Nazaret. (cf. Lucas 4,18).

            En lo que sigue se deja entrever un conjunto de aspectos de la administración de la justicia en el siglo XVI: la condena a galeras, delitos por los que se condenaba: robo, abusos sexuales con mujeres, «cantar en el ansia», es decir en el tormento, el de «alcahuete», la brujería, la condena a la vergüenza pública, así como la venalidad de la justicia, la importancia que le concede Don Quijote al oficio de alcahuete o delator; el rechazo por parte de Don Quijote de la validez de los conjuros y la clara afirmacióndel libre albedrio en el hombre «que hace imposible forzar la voluntad», etc.

            Entre los castigos llama la atención la pena de vergüenza pública: (cf. la descripción de este tormento en Monterroso y Alvarado, Prática civil, ff. 50v-51:

             «Que sean puestos y atados de pies y manos en el potro del tormento y le sean dados en cada pierna dos garrotes: uno en el muslo y otro en la caña de la pierna, de la rodilla abajo, y otros dos garrotes en cada brazo, el uno en el morcillo del brazo y el otro del codo abajo, de manera que sean ocho garrotes. Y más dijo, que mandaba y mandó que le fuesen echados por la boca y narices cuatro cuartillos de agua sobre una toca delgada, metida parte de ella en la boca, de manera que el agua pueda entrar dentro de la boca». ( Cf también  La pena de vergüenza pública siglos XVI-XVIII). Teoría legal castellana y práctica judicial gallega. Anuario de derecho Penal y Ciencias Penales- Num. LI. Enero 1998. Pedro Ortego Gil- Catedrático de Historia del Derecho).

            Las referencias directamente religiosas que aparecen son: la invocación del nombre de Dios por parte de uno de los galeotes: «pero Dios es grande» que nos recuerda el «Alá es grande» islámico, o la petición de ayuda de otro de los galeotes apoyada en «un Dios se lo pagará en el cielo»; el compromiso no exento de ironía, de rogar «en nuestras oraciones por la vida y salud de vuestra merced que sea tan larga y tan buena como su buena presencia merece» y otras varias invocaciones.

 PATIO DEL ASISTENTE . SEVILLA.

           El funcionamiento de la justicia era un asunto que preocupaba mucho a los moralistas, pastores de almas y espíritus preocupados por la practica del bien, en este aspecto es interesante la carta que san Juan de Ávila escribe sobre el 1564: «A un señor de este reino, siendo Asistente de Sevilla ». El cargo más importante del Cabildo secular sevillano era el de Asistente. Su función, además de presidir las reuniones de los integrantes de la institución, era la de vigilar, en nombre del Rey, el modo en que se administraba y se impartía la justicia en la ciudad. Su nombramiento lo hacíadirectamente el Rey.( Cf. Maestro Juan de Ávila. Tomo I. Epistolario. Luis Sala Balust B.A.C. Madrid 1952).

            Como indiqué anteriormente Cervantes monta esta aventura sobre el presupuesto de que posiblemente ella es la que mejor encaja en la misión de Don Quijote, libertar a los cautivos y socorrer a los pobres. Similar a la de Jesús.

            En el presente texto, Don Quijote vuelve a fundarse en este motivo, adobándolocon la posibilidad de que el juicio no haya sido justo; esto lo pone en una situación de tener que cumplir con «el voto que tiene hecho en su orden»; es de notar que en ocasiones similares no ha utilizado Don Quijote ese lenguaje aplicado a su misión.

            Desea cumplir tal misión de acuerdo con la virtud de la prudencia que» bien sabe que una de sus partes»; alude sin duda a la doctrina escolástico-tomista que afirma que la virtud de la prudencia tiene dos partes: 1.- Una la referida a la elección del fin. 2.- La otra la que se ordena a la elección de los medios más apropiados para alcanzar tal fin. (cf. Santo Tomás Summa Teologica. I-II, q. 57, art. ,5).

            Por ello escoge pedir a los guardas que suelten voluntariamente a los presos.

            A continuación da el motivo principal de su acción: «me parece duro caso hacer esclavos a quien Dios y naturaleza hizo libres».

            Cervantes hace una defensa de la libertad humana en todo este capítulo; ya había dicho que la voluntad dotada de libre albedrío no puede en ningún caso ser forzada. Sin duda tiene en su mente la doctrina de Lutero, quien negaba tal libertad en el hombre.

  LUTERO EN LA DIETA DE WORMS

           En un libro clave para conocer el pensamiento de Lutero, el De servo arbitrio, redactado para refutar a Erasmo de Rotterdam en 1525, encontramos una definición de libertad en estrecha dependencia de Ockam, y que es buena muestra de la identificaciónentre libertad y poder a secas, es decir, entre arbitrariedad y libertad, que hace Lutero.    En efecto, tras negar que se pueda decir seriamente que existe libertad en el hombre, prosigue: «Y si este vocablo— cosa que sería lo más seguro y religiosísimo—, al menos, enseñemos a usarlo de buena fe de modo que se le conceda al hombre el libre albedrío sólo de la cosa que le sea inferior, no respecto de la cosa que le sea superior, esto es: que sepa que en sus facultades y posesiones tiene derecho de usar, hacer,omitir conforme a su capricho (pro libere arbitrio), aunque esto mismo esté regido por el libre arbitrio de Dios, hacia donde a El le plazca. Por lo demás, respecto a Dios, o en las cosas que atañen a la salvación o condenación, no tiene libre albedrío, sino que está cautivo, sometido y esclavo o de la voluntad de Dios o de la voluntad de Satanás». (cf. De servo Arbitrio Ed. de Weimar, XVIII, 625).

            Partiendo de la idea de la libertad humana Don Quijote intenta fundamentar la liberación de los galeotes, dejando a Dios el juicio último de las obras de cada uno.

            La liberación de los presos es el resultado del juicio que Don Quijote ha ido haciendo del delito de cada condenado, sacando la conclusión de que el mismo no ha sido justo, unido a que en tal situación, dada la misión con que él se siente investido y del voto que tiene hecho, le lleva a aplicar tal sentencia, «pues es cosa dura hacer esclavos a quien Dios y naturaleza ha hecho libres».

            La conducta de Don Quijote no se eleva, por tanto, a norma universal. Así lo ve el comisario cuando afirma que ni ellos tienen autoridad para soltarlos, ni Don Quijote para ordenarlo. También Sancho lo entendió así, entristeciéndose mucho y considerando justa la posible intervención de la Santa Hermandad.

DON QUIJOTE ANTE DULCINEA EN EL TOBOSO.

           Don Quijote después de librada la batalla y aprovechada la escaramuza por los galeotes para quedar en libertad, les pide, como muestra de agradecimiento, que se presenten con sus cadenas ante Dulcinea del Toboso, afirmando que la ingratitud es el mayor de los pecados, utilizando una frase de san Agustín: «Ingratitudo multum Deo displicet, quae est radix totius mali spiritualis». «La ingratitud desagrada mucho a Dios y es la raiz de todos los males espirituales». (cf. Soliloquios).

            Era costumbre que el liberado de cautiverio llevase consigo la cadena para ofrecerla a alguna iglesia de su devoción. El hecho se convirtió en tópico literario, para hablar del fin de un amor.

             Garcés de Marcilla, en Cartapacio de Cuenca, p. 65: «Y ya, como salido de crecida / y triste esclavitud de hombres extraños, / en testimonio amargo de mis daños / mi cadena conmigo traigo asida».

            La respuesta de Pasamonte, considera una locura tal petición e irónicamente le dice que se la conmute por el rezo de algunos Padre nuestros y Ave Marías, pues eso sería como volver otra vez a la esclavitud, a semejanza de los israelitas que ya liberados en el desierto recordaban las ollas de Egipto. (cf. Éxodo, 16, 3).

            El final de la aventura es otro fracaso de Don Quijote, que apedreado, despojado de todo lo que tenía, desnudo Sancho, «quedó mohinísimo de verse tan mal parado por los mismos a quien tanto bien habia hecho».

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