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DON QUIJOTE RECIBE A LA HERMOSA Y DISCRETA DOROTEA.

CAPITULO XXX.-QUE TRATA DE LA DISCRECIÓN DE LA HERMOSA DOROTEA , CON OTRAS COSAS DE MUCHO GUSTO Y PASATIEMPO.

 1.-NÚMERO 48.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 30,Parte I.pág. 56 T.II

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 RECORDANDO LA ESCENA DE LOS GALEOTES.

3.-TEXTO.

             «No hubo bien acabado el Cura, quando Sancho,dixo: pues mia fe, señor Licenciado, el que hizo esa fazaña fué mi amo,y no porque yo no le dixe antes, y avisé que mirase lo que hacía, y que era pecado darles libertad…

            Majadero, dixo á esta sazón Don Quixote, á los caballeros andantes no les toca, ni atañe averiguar si los afligidos, encadenados y opresos que encuentran por los caminos, van de aquella manera, o están en aquella angustia por sus culpas, ó por sus gracias, solo les toca ayudarles como á menesterosos, poniendo los ojos en sus penas, y no en sus bellaquerias: yo topé un rosario y sarta de gente mohina y desdichada, y hice con ellos lo que mi religión me pide, y lo demas allá se avenga: y á quien mal le ha parecido, salvo la santa dignidad del señor Licenciado y su honrada persona, digo que sabe poco de achaque de caballeria, y que miente como un hideputa y mal nacido, y esto le haré conocer con mi espada donde mas largamente se contiene…

   ESTE ES EL MOMENTO EN EL QUE EL CURA EL BARBERO Y CARDENIO ENCONTRARON A DOROTEA.

    Dorotea viéndole… tan enojado, le dixo:…sosiéguese vuestra merced el pecho, que si el señor Licenciado supiera que por ese invicto brazo habian sido librados los galeotes, él se diera tres puntos en la boca, y aun se mordiera tres veces la lengua ántes que haber dicho palabra, que en despecho de vuestra merced redundara.

             Eso juro yo bien, dixo el Cura, y aun me hubiera quitado un vigote.

            Yo callaré señora mia, dixo Don Quixote…; pero en pago deste buen deseo os suplico me digais ¿qual es vuestra cuita, y quantas, y quienes son las personas de quien os tengo de dar satisfecha y entera venganza?

            Eso haré yo de gana, respondió Dorotea si es que no os enfadan oir lástimas y desgracias.

DOROTEA CONVERTIDA EN PRINCESA CUENTA SU HISTORIA.         

   No enfadará, señora mía, respondio Don Quixote: á lo que respondió Dorotea : pues así es, esténmen vuestras mercedes atentos  ( Dorotea se inventa una historia que resumida dice que «un descomunal gigante, Señor de una grande Insula, que casi alinda con nuestro Reyno, llamado Pandafilando de la fosca vista tomó posesión de su reino, pues ella, siguiendo el consejo de su padre le dejó desembarazado para evitar la muerte de sus leales vasallos y habiendo conocido la existencia en las Españas del famoso Don Azote o Don Gigote, Don Quixote, dijo Sancho , y termina diciendo) todo  es milagro y misterio el discurso de mi vida, como lo habeis notado: y si en alguna cosa he andado demasiada ,ó no tan acertada como debiera, echad la culpa á …que los trabajos continuos y extraordinarios quitan la memoria al que los padece.

            Esa no me quitará á mí ó alta y valerosa. Señora, dixo Don Quixote, quantos yo pasare en serviros , por grandes y no vistos que sean: y así de nuevo confirmo el don que os he prometido, y juro de ir con vos al cabo del mundo, hasta verme con el fiero enemigo vuestro, á quien pienso con el ayuda de Dios, y de mi brazo, tajar la cabeza soberbia con los filos desta…y prosiguió diciendo: y despues de habérsela tajado y puéstoos en pacifica posesión de vuestro Estado, quedará á vuestra voluntad hacer de vuestra persona lo que mas en talante le vinere, porque miéntras que yo tuviere ocupada la memoria, y cautiva la voluntad, perdido el entendimiento por aquella… y no digo mas.

             Parecióle tan mal á Sancho lo que últimamente su amo dixo acerca de no querer casarse, que con grande enojo dixo: voto á mí, y juro á mí que no tiene vuestra merced, señor Don Quixote, cabal juicio…¿ es por dicha mas hermosa mi Señora Dulcinea? No por cierto, ni aun la mitad, y aun estoy por decir que no llega á su zapato de la que está delante...cásese, cásese luego, encomiéndele yo á Satanás, y tome este Reyno que se le viene a las manos de vobis vobis, y en siendo Rey , hágame Marqués o Adelantado, y luego siquiera se lo lleve el diablo todo.

  DON QUIJOTE TIRA A SANCHO DÁNDOLE UNA LANZADA.

          Don Quixote que tales blasfemias oyó decir contra su Señora Dulcinea, no lo pudo sufrir, y alzando el lanzón, sin hablalle palabra á Sancho…le dió tales dos palos, que dió con él en tierra…bellaco descomulgado, que sin duda lo estás, pues has puesto la lengua en la sin par Dulcinea, y no sabeis vos, gañan, faquin y belitre, que si no fuese por el valor que ella infunde en mi brazo, que no le tendria para matar una pulga?…Ella pelea en mí , y vence en mí, y yo vivo y respiro por ella, y tengo vida y ser.

            Ó hideputa bellaco, y como sois desagradecido, que os veis levantado del polvo de la tierra á Señor de Título, y correspondéis a tan buena obra con decir mal de quien os la hizo…

            En lo de la hermosura no me entremeto,dixo Sancho, que en verdad, si va á decirla, que entrámbras me parecen bien, puesto que yo nunca he visto a la Señora Dulcinea.

            ¿ Como que no la has visto, traidor blasfemo?... Digo que no la he visto tan despacio , que pueda haber notado particularmente su hermosura y sus buenas partes punto por punto, pero así á bulto me parece bien…

            Con todo eso dixo Don Quixote , mira Sancho lo que hablas, porque tantas veces va el cantarillo á la fuente…y no te digo más.

             Ahora bien , respondió Sancho, Dios está en el cielo, que ve las trampas, y será juez de quien hace mas mal, yo en no hablar bien, ó vuestra merced en obrallo.

            No haya mas dixo Dorotea, corred Sancho, y besad la mano á vuestro señor, y pedilde perdon, y de aqui adelante andad mas atentado en vuestras alabanzas, y vituperios, y no digais mal de aquesa señora Tobosa…y tenez confianza en Dios, que no os ha de faltar un Estado donde viváis como un Principe.

            Fué Sancho cabizbaxo, y pidió la mano á su señor, y él se la dió con reposado continente…y dixo á Sancho que se adelantasen un poco, y que tenia que departir con él cosas de mucha importancia.

DON QUIJOTE PIDE A SANCHO LE HABLE DEL  SUCESO DE LA CARTA .

             Hízolo así Sancho , y apartándose los dos algo adelante, y díxole Don Quixote: despues que viniste, no he tenido lugar ni espacio para preguntarte muchas cosas…

            Pregunte vuestra merced lo que quisiere, respondió Sancho…pero suplico á vuestra merced, señor mio, que no sea de aquí adelante tan vengativo.

            ¿Por qué lo dices, Sancho? dixo D. Quixote. Dígolo, respondió, porque estos palos de agora mas fuéron por la pendencia que entre los dos trabó el diablo la otra noche, que por lo que dixe contra mi Señora Dulcinea, á quien amo y reverencio como á una reliquia, aunque en ella no la haya ,solo por ser cosa de vuestra merced.

            No tornes á esas pláticas, por tu vida, dixo Don Quixote, que me dan pesadumbre: ya te perdoné entónces, y bien sabes tú que suele decirse, á pecado nuevo penitencia nueva…y dixo a Sancho echemos, Panza amigo, pelillos á la mar en esto de nuestras pendencias, y dime ahora, sin tener cuenta con enojo ni rencor alguno: ¿donde, como y cuando hallaste á Dulcinea?, ¿que hacía?, ¿que le dijiste?, ¿que te respondió?, ¿que rostro hizo cuando leía mi carta?, ¿quién te la trasladó? y todo aquello que vieres que en este caso es digno de saberse, de preguntarse y satisfacerse, sin que añadas o mientas por darme gusto, ni menos te acortes por no quitármele.

             Señor, respondió Sancho, si va á decir la verdad, la carta no me la trasladó nadie, porque yo no llevé carta alguna… porque yo a tomé de memoria…

 Y ¿ tiénesla todavía en la memoria, Sancho ? No señor, respondió Sancho, porque después que la di, como vi que no habia de ser de mas provecho, dí en olvidalla: y si algo se me recuerda, es aquello del sobajada, digo del Soberana Señora, y lo último: Vuestro hasta la muerte, El Caballero de la Triste Figura: y en medio destas dos cosas le puse mas de trecientas alma, y vidas y ojos mios.

 CASA DE MIGUEL DE CERVANTES EN ALCALÁ DE HENARES.

 4.-COMENTARIO.

             Sancho después de las palabras que dijo el cura calificando la acción de Don Quijote de dar libertad a los galeotes, descubre a su amo como su autor y la llama «pecado».

             Tal calificación pudiera ser indicio de cómo en la época no había distinción, al menos en la mente del vulgo, entre lo ilegal y lo inmoral.

            Tras llamar «majadero» a Sancho, da ahora una justificación un tanto diferente a la que dio en el momento de la liberación, parece como si Cervantes quisiera sugerir una moral de radicalidad evangélica; el perdón del que habla Jesús en el evangelio, en tantas ocasiones: de las injurias, de las deudas, en la parábola de los dos deudores, el perdón de Dios a los hombres… (cf. Juan 8,1-11; Mateo 18,21-23; Lucas, 24,46-47 etc.) es anterior a todo y debe prevalecer sobre la norma social.

    YO ME TOPÉ UN ROSARIO Y SARTA.

        «Yo me topé «un rosario y sarta» dice Don Quijote «e hice con ellos lo que mi religión pide»; bien se refiera a la religión cristiana bien la orden religiosa de caballería a la que pertenece; es en el fondo lo mismo pues Don Quijote se considera «profeso» de una «orden religiosa» que está entroncada con el cristianismo.

            Después se dirige lleno de ira al licenciado, y salva su dignidad, salvo la santa dignidad del señor Licenciado y su honrada persona, le acusa de que sabe poco de su «religión» y que «miente como hideputa y mal nacido y esto le haré conocer con mi espada donde mas largamente se contiene…

            Esta últimas palabras son  un dicho  sacado de los libros de caballeria

´           En realidad el cura está mintiendo todo el tiempo, miente cuando dice que va a Sevilla, miente cuando afirma como ha conocido lo de los galeotes, cuando asegura que estos le han robado, miente cuando afirma que él no sabía que había sido Don Quijote el libertador y miente cuando jura atusándose su bigote.

            Dorotea interviene y calma a Don Quijote y cuenta la historia de su vida, toda ella inventada a imitación de las narraciones de los libros de caballería,

Dorotea termina su historia afirmando que «todo es milagro y misterio en ella», palabras que bien puede aplicar a su verdadera historia, en cuyo caso estaría afirmando su confianza en la providencia que escribe «derecho con renglones torcidos» o a la que acaba de inventarse, que finaliza diciendo que su padre le aconsejó que una vez que ese caballero degollase al gigante, podía tomarlo como esposo.

   DULCINEA EN LA MENTE Y CORAZÓN DE DON QUIJOTE.

        Ya vemos como le responde Don Quijote «con el ayuda de Dios y de mi brazo», piensa reponerla en su reino, pero eso de casarse con ella no puede.. porque miéntras que yo tuviere ocupada la memoria, y cautiva la voluntad, perdido el entendimiento por aquella  refiriéndose a Dulcinea, y no digo mas.

            Es la primera vez que Don Quixote reconoce que está loco, con una locura de amor que es también apropiada a la «orden que profesa», lo contrario lo haría «un mal caballero andante», como dirá en otra parte «no habría entrado por la puerta sino por las bardas como ladrón» (Cf. Nº. 18) su locura básica no es, sin embargo una locura de amor, sino la identificación de su persona con los caballeros andantes a quienes en todo debe imitar.

            Sancho jura y vota poniendo de manifiesto la frecuencia de ambos actos en la sociedad . En la obra sale la palabra voto a …unas veinte veces y juro por… unas treinta y seis, de la frecuencia de los juramentos y de la necesidad de evitar tanto perjurio aconseja san Juan de Ávila al Asistente de Sevilla se ocupe en la carta once de su Epistolario (cf. Nº. 32).

            «Encomiéndele yo á Satanas» lo dice Sancho mostrando lo que le importa que se case y consiga el reino dispuesto a pedírselo al mismo Santanas, reino que se le viene «de bobilis bobilis» sin costarle nada, gratis.

            Y una vez obtenido pase lo que pase, si es preciso hasta que se lo lleve el diablo. Las frases de Sancho referidas al diablo parecen dichas por este sin ningún sentido religioso, sino como expresiones que muestran su desesperación viendo la actitud de su amo que no acaba de decidirse a casarse.

            De blasfemias califica Don Quijote las palabras de Sancho contra Dulcinea, dado que la Dama era un elemento tan importante en la estructura caballeresca que participaba del carácter religioso que la Orden de Caballería tenía para el Caballero de la Triste Figura.

             El mismo sentido tiene la calificación de descomulgado que le da a Sancho.

            También las excomuniones, como los juramentos, estaban a la orden del día algo que debió atajar el concilio de Trento: «Aunque la espada de la excomunión sea el nervio de la disciplina eclesiástica, y sea en extremo saludable para contener los pueblos en su deber; se ha de manejar no obstante con sobriedad, y con gran circunspección; pues enseña la experiencia, que si se fulmina temerariamente, o por leves causas, mas se desprecia que se teme, y más bien causa daño queprovecho». ( Cf. Tri.Decretos de Reforma).

            Don Quijote le desvela a Sancho el papel que la Dama desempeña en su vida , utilizando unas palabras que parecen tomadas de san Pablo aplicadas a Dios: «En Él vivimos, nos movemos y existimos» «In ipso enim vivimus et movemur et sumus» (Hechos, XVII, 28); «Vivo autem, iam non ego: vivit vero in me Christus» (Gálatas, II, 20). «Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí».

            También podría recordar el Soneto de Garcilaso: «Por vos nací, por vos tengo la vida» o a Lope de Vega, El caballero de Olmedo, v. 989: «Yo vivo en Inés». Lo que quita transcendencia a las palabras de Don Quijote pues es un lugar común en la literatura tanto caballeresca como lírica.

            Vuelve otra vez Don Quijote a calificar a Sancho de traidor y blasfemo, el primer calificativo por lo que ha entendido de que Sancho dice no haberla visto, el segundo por la misma causa que anteriormente calificó de blasfemias lo dicho sobre Dulcinea.

            Sancho le responde invocando el juicio de Dios que ha de analizar los comportamientos de ambos, calificando de peores los de Don Quijote que no sólo se queda en palabras sino que desciende a las obras.

            Puede referirse a su ira, espíritu de venganza y al lanzón que le dio derivándolo al suelo, aunque pudiera estar también juzgando determinadas hazañas de Don Quijote que Sancho nunca aprobó como la de los galeotes, o la de los frailes, etc.

            Sancho hizo caso a Dorotea que le invita a la confianza en Dios y pidió perdón a Don Quijote.

            Sancho reprocha a Don Quijote su espíritu vengativo, que en esta primera parte lo tiene bien demostrado, no sólo por este comportamiento con Sancho, sino por la furia y soberbia que ha mostrado en determinadas aventuras.

            «La pendencia que entre los dos trabó el diablo la otra noche», parece hacer referencia a la burla que Sancho hizo de Don Quijote la noche de los batanes, «más que por lo que dixe contra mi Señora Dulcinea», ya que en otras ocasiones Sancho ha dicho de Dulcinea peores cosas, por ejemplo cuando se enteró de que se trataba de Aldonza Lorenzo (Cf. Nº. 39).

            Dice Sancho que ama y venera a Dulcinea «como una reliquia» aunque yo no tenga ninguna obligación hacia ella, solo por ser cosa de vuestra merced.

            La veneración y uso a las reliquias era muy grande en tiempo de Cervantes, de Felipe II se dice que hizo una buena colección de ellas, ya dijimos la opinión de Pedro Ciruelo sobre su culto y uso. (cf. Nº.47).

            El Concilio Tridentino renovó la enseñanza sobre el culto a las imágenes y a las reliquias de lossantos provenientes de otros concilios (Denzinger 985; comparar 998).     Relacionadas están también las decisiones acerca de veneración de las sagradas imágenes del segundo concilio de Nicea (Dezinger, 302), y el capítulo 62 del cuarto concilio Lateranense acerca del abuso de las reliquias.

            El dicho de Don Quijote «á pecado nuevo penitencia nueva» tiene indudable sentido religioso y sacramental. Está referido al sacramento de la penitencia.

            El capítulo termina con las paces entre Sancho y Don Quijote, y las mentiras de aquel sobre la carta  y los requiebros que le dijo a Dulcinea, tema con el dará comienzo el capítulo siguiente.

            Nota: el título de este capítulo XXX, en las primeras ediciones y en la de Londres dice: Que trata del gracioso artificio y órden que se tuvo en sacar á nuestro enamorado caballero de la asperísima penitencia, en que se había puesto. Pero éste corresponde al capítulo anterior .

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