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CAPITULO XXXII.DE LO QUE SUCEDIÓ EN LA VENTA Á TODA LA QUADRILLA DE DON QUIXOTE.

 1.-NUMERO 51.

2.-LOCALIZACIÓN Cap, 32 ParteI. Pag 81- T.II

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 3.-TEXTO.

            «Acabóse la buena comida, ensillaron luego, y sin que les sucediese cosa digna de contar,llegaron otro día á la venta espanto y asombro de Sancho Panza, y aunque él quisiera no entrar en ella, nolo pudo huir.

            La ventera, ventero, su hija, y Maritornes, que vieron venir á Don Quixote, y á Sancho, lessalieron á recebir con muestras de mucha alegría, y él las recibió con grave continente y aplauso , y díxoles que le aderezasen otro mejor lecho que la vez pasada. A lo qual le respondió la huéspeda que como la pagase mejor que la otra vez, que ella se la daría de Príncipes.

            Don Quixote dixo que sí haría, y así le aderezáron uno razonable en el mismo caramanchon de márras y él se acostó luego, porque venía muy quebrantado y falto de juicio.

            No se huvo bien encerrado, quando la huéspeda arremetió al Barbero, y asiéndole de la barba, dixo: para mi santiguada, que no se ha aun de aprovechar de mi rabo para su barba, y que me ha de volver mi cola, que anda lo de mi marido por esos suelos, que es vergüenza, digo que el peyne solia yo colgar de mi buena cola.

             No se la quería dar el Barbero, aunque ella mas tiraba, hasta que el Licenciado le dixo que se la diese, que ya no era menester mas usar de aquella industria…

            Hizo el Cura que les aderezasen de comer de lo que en la venta hubiese, y el huésped, con esperanza de mejor paga, con diligencia les aderezó una razonable comida…

     SOBRE LOS LIBROS DE CABALLERÍA.

       Trataron, sobre comida, estando delante el ventero, su mujer, su hija, Maritornes y todos los pasageros, de la extraña locura de Don Quixote y del modo que le habían hallado:..y como el Cura dixese que los libros de caballerías que Don Quixote había leído le habían vuelto el juicio, dixo el ventero: no sé yo como puede ser eso, que en verdad que á lo que yo entiendo, no hay mejor letrado en el mundo, y que tengo ahí dos o tres dellos, con otros papeles, que verdaderamente me han dado la vida, no solo á mí, sino á otros muchos:

            Y yo ni más ni menos, dixo la ventera, porque nunca tengo buen rato en mi casa sino aquel que vos estais escuchando leer, que estais tan embobado, que no os acordáis de reñir por entonces.

  ENFRASCADO EN LA LECTURA DE LIBROS DE CABALLERÍA.

          Así es la verdad, dixo Maritornes, y á buena fe que yo también gusto mucho de oír aquellas cosas, que son muy lindas, y mas cuando cuentan que se está la otra señora debajo de unos naranjos abrazada con su caballero, y que les está una dueña haciéndoles la guarda, muerta de envidia y con mucho sobresalto: digo que todo esto es cosa de mieles .

            Y á vos ¿qué os parece, señora doncella? dixo el Cura, hablando con la hija del ventero. No sé, señor, en mi ánima, respondió ella, tambien yo lo escucho, y en verdad que aunque no lo entiendo, que recibo gusto en oíllo, pero no gusto yo de los golpes de que mi padre gusta, sino de las lamentaciones que los caballeros hacen cuando están ausentes de sus señoras, que en verdad que algunas veces me hacen llorar, de compasión que les tengo…y ¡ JESÚS! yo no sé que es aquella gente tan desalmada, y tan sin conciencia, que por no mirar á un hombre honrado, le dexan que se muera, ó que se vuelva loco: yo no sé para que es tanto melindre, si lo hacen de honradas, cásense con ellos, que ellos no desean otra cosa…

            Ahora bien dixo el Cura, traedme, señor huésped, aquesos libros que los quiero ver…

            Así como el Cura leyó los dos títulos primeros, volvió el rostro al Barbero, y dixo: falta nos hacen aquí ahora el Ama de mi amigo y su Sobrina. No hacen,respondió el Barbero, que tambien sé yo llevarlos…á la chimenea…

            ¿ Luego quiere vuestra merced quemar mis libros? dixo el ventero….¿ Pues por ventura, dixo el ventero, mis libros son hereges ó flemáticos, que los quiere quemar? Cismáticos quereis decir, amigo, dixo el Barbero, que no flemáticos.            Tomaos con mi padre, dixo el ventero…por Dios, ahora habia vuestra merced deleer lo que leí yo de Félix Marte de Hircania, que de un reves solo partió cinco gigantes por la cintura como si fueran hechos de habas, como los fraylecicos que hacen los niños… y dixo Dorotea callando á Cardenio: poco le falta á nuestro huésped para hacer la segunda parte de Don Quixote.

            Así me parece á mí, respondió Cardenio, porque segun da indicio, él tiene por cierto que todo lo que estos libros cuentan pasó, ni más, ni ménos que lo escriben, y no le harán creer otra cosa frayles descalzos.

            Mirad ,hermano, tornó a decir el Cura, que no hubo en el mundo Félix Marte de Ircania,porque realmente os juro, que nunca tales caballeros hubo en el mundo ni tales hazañas, ni disparates aconteciéron en él.

            A otro perro con ese hueso , respondió el ventero… no piense vuestra merced darme papilla, porque por Dios, que no soy nada blanco:.. estando impreso con licencia del Consejo Real, como si ellos fueran gente que habían de dexar imprimir tanta mentira junta, y tantas batallas , y tantos encantamientos que quitan el juicio.

             Ya os he dicho replicó el Cura, que esto se hace por entretener nuestros ociosos pensamientos y así se consiente que haya juegos de axedrez, de pelota, y trucos para entretener…señor ventero…tomad vuestros libros… y quiera Dios no coxeeis del pie que coxea vuestro huésped Don Quixote..

            Llevábase la maleta y los libros el ventero, mas el Cura le dixo: esperad, que quiero ver que papeles son esos que de tan buena letra están escritos…y al principio tenian un titulo grande que decia: Novela del Curioso Impertinente

        Bien puede leela su Reverencia, dixo el ventero,  porque le hago saber , que á algunos huèspedes que aqui la han leido les ha contentado mucho, mas yo no se la he querido dar, pensando volvérsela á quien aquí dexó esta maleta olvidada con estos libros y esos papeles…que aunque ventero, todavia soy christiano.

             A la mitad de esta plática se halló Sancho presente, y quedó muy confuso y pensativo de lo que había oido decir, que ahora no se usaban caballeros andantes, y que todos los libros de caballerias eran necedades y mentiras; y propuso en su corazón de esperar en lo que paraba aquel viage de su amo, y que si no salia con la felicidad que él pensaba, determinaba de dexalle y volverse con su mujer y sus hijos á su acostumbrado trabajo».

«Les salieron á recebir con muestras de mucha alegría» por lo divertido que resultó la anterior estancia de Don Quijote y Sancho en la venta.

 COMENTARIO.

          «Para mi santiguada» es una frase que se se usa como juramento, relacionado con la acción de santiguarse, por ejemplo, por la santa cruz, aparece en otros lugares del Quijote (cf. Nº 5).

            Es llamativo el carácter folletinesco del diálogo entre la ventera y el barbero, por la cola que aquella le prestó para que se disfrazase, el doble sentido en que se pueden tomar sus palabras les da tal carácter.

            El ventero muestra  su extrañeza de que la lectura de los libros de caballería puedan haber producido la locura de Don Quijote.

             El conjunto de opiniones que el autor ha recogido en el texto de varios de los personajes, sobre los libros de caballería , dan fe de su popularidad y estima. Así el ventero ha dicho: «que verdaderamente me han dado la vida, no solo á mí, sino a otros muchos», su mujer, la ventera: «porque nunca tengo buen rato en mi casa sino aquel que vos estais escuchando leer»,

            Maritormes, de acuerdo con su condición afirma: «yo también gusto mucho de oír aquellas cosas,que son muy lindas, y mas cuando cuentan que se está la otra señora debajo de unos naranjos abrazada con su caballero, y que les está una dueña haciéndoles la guarda, muerta de envidia…”, hasta la hija del ventero jura «en su anima» «que tambien yo lo escucho, y en verdad que aunque no lo entiendo, que recibo gusto en oíllo…».

DEPARTIEINDO SOBRE LOS LIBROS DE CABALLERÍA.

            El cura, una vez vistos los libros, los destinaría de inmediato a la hoguera; el ventero que ha entendido lo que eso significa, pregunta si es que sus libros son «hereges o flemáticos»: herejes o cismáticos.

            Entre los argumentos que utiliza el ventero está el que usará el mismo D. Quijote, del permiso de impresión por el Consejo Real.

            Las expresiones religiosas las utilizan todos los personajes: «hermano, por Dios, quiera Dios,¡Jesús!» el nombre de Jesús  es la única vez  que aparece de forma, en la obra.

            El ventero hace alusión a los muñequitos en figura de fraile que hacían los niños abriendo la parte superior de una vaina de haba y quitándole un grano.Se encuentra entre los juegos que Juan Rufo quería enseñar a su hijo «siendo muy niño»: «Hacer de la haba verde / capilludos frailecillos».(Rufo, Las seiscientas apotegmas, p. 294). (cf. una descripción, llevada a lo picante, del juego en el Cancionero del bachiller Johan López, p. 526: «Marica jugaba / con un frailecillo de haba».

            Los venteros tenían mala fama, había no pocos procedentes de moriscos. De ahí que el nuestro haga profesión de cristiandad estando dispuesto a devolver los libros a su dueño en el caso de que viniera a reclamárselos.

            Algún autor hace notar cómo es posible que se autorizase la impresión de Libros de Caballerías por parte de la Inquisición, siendo así que originaban una fe tan firme como la cristiana en ellos.

            Ya indicamos cómo la Inquisición no se metió nunca con los libros de caballerías por considerarlos pura fantasía y lecturas de esparcimiento. No así muchos moralistas.

 FALSO 1. FALSO 2. FALSO 3.

           Y en lo que respecta al autor que tal afirmación hace en un artículo titulado «Don Quijote:Nihil obstat» Fernando Baquero, habría que recordarle que la fe religiosa válida, no es, como la calificaría Unamuno, la fe del carbonero, sino una fe que encuentra y busca racionalidad en los motivos de credibilidad, de modo que una fe carente de tales motivos, carecería de la racionalidad necesaria para considerarla coherente y humana. La fe en la Sagrada Escritura presupone la certeza de que lo dicho enella es palabra inspirada.

            Sancho que está siguiendo la conversación, dado que su amo sigue durmiendo, siente como se pone a prueba su fe no sólo en los libros, sino sobre todo en su modo de vida: «quedó muy confuso y pensativo de lo que había oido decir, que ahora no se usaban caballeros andantes, y que todos los libros de caballerias eran necedades y mentiras».

   ESTRUCTURA DE LOS LIBROS DE CABALLERÍA.

         Los libros de caballería respondían a un esquema que se repetía con variaciones en todos ellos:

            1.-Importan más las hazañas y aventuras que los personajes, que suelen responder a un tipo standar y no suelen evolucionar con la acción; es decir, su personalidad es monolítica y no varía a lo largo de lanovela.

            2.-Estructura abierta: las obras no suelen tener un final definitivo, con lo que se da pie a la continuación.De aquí nacen la creaciones de ciclos.

            3.-Relacionada con la anterior se encuentra ésta: necesidad de creciente hipérbole o exageración, pues cada generación tiene que superar las aventuras, hazañas o fama de su predecesor.

            4.-El objetivo principal de la historia es la búsqueda de honor, fama y amor.

            5.-Transcendencia e importancia de las diferentes dificultades a que se somete el héroe.

            6.-Creación de un tipo de amor del caballero por su dama, el amor caballeresco completamente

idealizado herencia del amor cortés.

            7.-Origen extraordinario del héroe: hijo ilegítimo de reyes, o nobles no conocidos, tiene que

ganarse a pulso su carácter de héroe, ganar fama y merecer su nombre. Algún mago, encandador o hechicero amigo puede echarle una mano en el empeño.

            8.-Geografía fantástica, inaudita: viajes a nuevas tierras, monstruos, pueblos paganos con ritos extraños, lugares encantados, selvas misteriosas.

            9.-Tiempos históricos remotos, míticos, sin referencias a circunstancias históricas localizables en un momento historico real y contemporáneo.

            10.-Recurso al hallazgo del original escrito hace tiempo, en lengua distinta, con necesidad de traductor.

            Este tipo de ficción viene de la Edad Media, pues sus primeras muestras aparecen a finales del siglo XIII o principios del XIV, pero lo curioso es su larguísimo recorrido en la literatura española ya que se prolonga hasta principios del XVII.

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 elcuradellugar.

 

 

 

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