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CAPITULO XXXV.QUE TRATA DE LA BRAVA Y DESCOMUNAL BATALLA QUE DON QUIJOTE TUVO CON UNOS CUEROS DE VINO  TINTO , Y SE DA FIN Á LA NOVELA DEL CURIOSO IMPERTINENTE.

 1.-NÚMERO 57.

2.-LOCALIZACION. Cap. 35, Parte I. Pág.137-8-9. T.II

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

LA DESCOMUNAL LUCHA CON LOS GIGANTES. GUSTAVO DORÉ.

 3.-TEXTO.

             «Poco mas quedaba por leer de la novela, quando del caramanchon donde reposaba Don Quixote, salió Sancho Panza todo alborotado…socorred á mi señor que anda envuelto en la mas reñida batalla…vive Dios que ha dado una cuchillada al gigante enemigo de la señora Princesa Nicomicona, que le ha rajado la cabeza cercen á cercen como si fuera un nabo.

            ¿Qué dices hermano? dixo el Cura …¿como diablos puede ser eso que decis, estando el gigante mil leguas de aquí?...y dixo Sancho, no tienen porque pararse á escuchar, sino entren á desparcir la pelea, ó ayudar á mi amo, aunque sin duda

ya no será menester, porque sin duda el gigante está ya muerto y dando cuenta á Dios de su mala vida, que yo vi correr la sangre por el suelo, y la cabeza cortada y caida á un lado, que es tamaña como un gran cuero de vino.

            Que me maten dixo á esta sazón el ventero, si Don Quixote, ó Don Diablo no ha dado alguna cuchillada en alguno de los cueros de vino…y con esto entró en el aposento y todos trás él, y hallaron á Don Quixote en el mas extraño trage del mundo…y es lo bueno que no tenía los ojos abiertos, porque estaba durmiendo y soñando que estaba en batalla con el gigante…

            Dorotea que vió quan corta y sotilmente estaba vestido , no quiso entrar á ver la batalla de su ayudador y contrario.

            Andaba Sancho buscando la cabeza del gigante por todo el suelo…y ahora no aparece por aquí esta cabeza que vi cortar con mis propios ojos, y la sangre corria del cuerpo como una fuente.

            ¿Qué sangre , ni que fuente dices, enemigo de Dios y de sus Santos? dixo el ventero ¿ no ves, ladrón, que la sangre y la fuente no es otra cosa que estos cueros que aquí están horadados, y el vino tinto que nada en este aposento, que nadando vea yo el alma en los infiernos de quien los horadó?…

            Tenia el Cura de las manos á Don Quixote, el qual creyendo que habia acabado con la aventura, y que se hallaba delante de la Princesa Nicomicona, se hincó de rodillas delante del Cura diciendo: bien puede la vuestra grandeza, alta y famosa señora, vivir de hoy mas segura…y yo tambien de hoy mas soy quito de la palabra que os dí, pues con la ayuda del alto Dios y con el favor de aquella porque quien yo vivo y respiro, tambien la he cumplido».

            «Sosegados todos el Cura quiso acabar de leer la novela, porque vió que faltaba poco. Cardenio, Dorotea y todos los demas le rogáron la acabase: él que á todos quiso dar gusto, y por el que él tenia de leerla, prosiguió el cuento, que así decia:

             Sucedió pues, que por la satisfacción que Anselmo tenia de la bondad de Camila vivia una vida contenta y descuidada…

             En fin una noche sintió Anselmo pasos en el aposento de Leonela…y entró al tiempo que vió que un hombre saltaba por la ventana a la calle… Leonela se abrazó con (su amo), diciéndole: sosiégate, señor mio…no sigas al que aquí saltó: es cosa mia, y tanto que es mi esposo.

            No lo quiso creer Anselmo, ella…sin saber lo que decia, le dixo, no me mates, señor, que yo te diré cosas mas importantes de las que puedas imaginar.     Dilas luego, dixo Anselmo, si no muerta eres. Por ahora será imposible, dixo Leonela, según estoy turbada, déxame hasta mañana…

            Sosegóse con esto Anselmo, y quiso aguardar el término que se le pedia, porque no pensaba oir cosa que contra Camila fuése… Fuése luego á ver a Camila y á decirle…todo aquello que con su doncella le habia pasado…Se turbó Camila…y aquella mesma noche quando le pareció que Anselmo dormia…salió de la casa y se fué á la de Lotario…

 La confusión en que Camila puso á Lotario, fué tal, que no le sabia responder palabra…En fin , acordó de llevar á Camila á un monesterio en quien era Priora su hermana.

             Consintió Camila en ello, y con la presteza que el caso pedia, la llevó Lotario y la dexó en el monesterio, y él ansimesmo se ausentó luego de la ciudad…

            Quando amaneció, sin echar de ver Anselmo que Camila faltaba de su lado, con el deseo que tenia de saber lo que Leonela  queria decirle, se levantó, y fué adonde la habia dexado encerrada.

            Abrió y entró en el aposento…y solo halló puestas unas sábanas añudadas á la ventana, indicio y señal, que por allí se habia descolgado.

            Volvió …á decírselo á Camila, y no hallándola…quedó asombrado…fué á dar cuenta de su desdicha á Lotario; mas quando no le halló, y sus criados le dixéron que aquella noche habia faltado de casa…pensó perder el juicio..

            .Resolvióse en fin, acabo de una pieza, de irse á la aldea de su amigo, donde habia estado quando dió lugar á que se maquinase toda aquella desventura. Cerró las puertas de su casa, subió á caballo…y á aquella hora vió que venia un hombre á caballo de la ciudad, y despues de haberle saludado, le preguntó que nuevas habia en Florencia.

             El ciudadano le respondió: las más extrañas, porque se dice públicamente que Lotario, aquel grande amigo de Anselmo, se llevó esta noche á Camila muger de Anselmo, el qual tampoco aparece…¿ Sábese por ventura, dixo Anselmo el camino que llevan Lotario y Camila? ni por pienso…

            Á Dios vais, señor, dixo Anselmo, Con él quedeis, respondió el ciudadano, y fuése.

            Con tan desdichadas nuevas casi casi llegó á términos no solo de perder el juicio, sino de acabar la vida.

            Levantóse como pudo, y llegó á casa de su amigo que aun no sabia su desgracia; mas como le vió llegar amarillo y seco, entendió que de algún grave mal venía fatigado.

            Pidió luego Anselmo que le acostasen, y le diesen aderezo de escribir, hízose así , y dexáronle acostado y solo, porque él así lo pidió, y aun que le cerrasen las puertas y dexándole  acostado y solo…y comenzando á escribir, ántes de que acabase de poner todo lo que queria, le faltó el aliento y dexó la vida en las manos del dolor que le causó su curiosidad impertinente.

  Llegóse el huésped a él…y hallándole frio, vió que estaba muerto…llamó a la gente…y finalmente leyó el papel…el qual contenia estas razones:

            Un necio é impertinente deseo me quitó la vida. Si las nuevas de mi muerte llegaren á los oidos de Camila, sepa que yo la perdono, porque no estaba ella obligada á hacer milagros, ni yo tenia necesidad de querer que ella los hiciese: y pues yo fuí el fabricador de mi deshonra, no hay para que…

            Hasta aquí escribió Anselmo…Dícese , que Camila, aunque se vió viuda, no quiso salir del monesterio, ni menos hacer profesión de Monja, hasta que (de allí á muchos dias) le vinieron nuevas de que Lotario habia muerto en una batalla que en aquel tiempo dió Monsieur de Lautrec al Gran Capitan Gonzalo Fernandez de Córdova en el Reyno de Nápoles, donde había ido á parar el tarde arrepentido amigo : lo qual sabido por Camila, hizo profesión, y acabó en breve dias la vida á las rigurosas manos de tristezas y melancolías.

            Este fué el fin que tuvieron todos, nacido de un tan desatinado principio.

            Bién, dixo el Cura, me parece esta novela; pero no me puedo persuadir que esto sea verdad: y si es fingido, fingió mal el autor, porque no se puede imaginar que haya marido tan necio, que quiera tan costosas experiencia como Anselmo.

            Si este caso se pusiera entre galàn y una dama, pudiérase llevar, pero entre marido y muger, algo tiene de imposible: y en lo que toca al modo de contarle, no me descontenta.”

 4.-COMENTARIO.

 El texto contiene referencias varias religiosas y morales que ya nos son conocidas: el «Vive Dios» de Sancho, la exclamación del cura nombrando a los diablos, signo de su incredulidad, la profesión de fe en el juicio de Dios tras la muerte del gigante, el pudor de Dorotea que no quiere ver en paños menores a Don Quixote, las maldiciones del ventero sobre y Sancho: «enemigo de Dios y de sus santos» y la más grave sobre Don Quijote «que nadando vea yo el alma en los infiernos de quien los horadó» y por último el reconocimiento de la ayuda de Dios en el logro de la victoria sobre el gigante. Don Quijote reitera lo que ya dijo anteriormente sobre Dulcinea : «por quien yo vivo y respiro» (cf. Nº 48-9).

            Nota: El capítulo XXXV, en las primeras ediciones dice solamente: Donde se da fin á la Novela del Curioso Impertinente y lo demás está en el capítulo XXXVI, pero fuera de su lugar, por lo que en esta edición se ha pasado de aquel á este la parte que le corresponde.

            En el desenlace de la novela encontramos escasas referencias que afecten a nuestros fines. La muerte repentina de Anselmo se supone fue por desamor, deshonra y desengaño pues no da pie, aun en medio de la ambigüedad de la misma, a pensar que se suicidase.

            Más creíble es la estancia de Camila en el monasterio esperando a Lotario, antes de profesar como monja.

  La muerte de Lotario que  queda situada dentro de un hecho histórico, da también fin a las expectativas de Camila.

            En cuanto a la verdad del argumento de la novela ya hemos oído cual es la opinión del Cura, que parece no estar muy lejos de la realidad en una época en la que si es cierto que se producían infidelidades matrimoniales, es poco creíble que tuvieran como causa la necedad del marido.

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 elcuradellugar.

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