LLEGÓ LA PAZ TRAS LAS GUERRAS.

CAPITULO XXXVII. DONDE SE PROSIGUE LA HISTORIA DE LA FAMOSA INFANTA MICOMICONA CON OTRAS GRACIOSAS AVENTURAS.

 1.-NUMERO 60.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap.37. Parte I. Pág.163.4-5 TII

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

DON QUIJOTE  VESTIDO CON SUS ARMAS PARA  LA LIBERACIÓN DE LA PRINCESA.

 3.-TEXTO.

              «Don Fernando daba gracias al Cielo por la merced recebida y haberle sacado de aquel intrincado laberinto donde se hallaba tan á pique de perder el crédito y el alma: y finalmente quantos en la venta estaban contentos y gozosos…

            Solo Sancho…era fligido…y así con melencólico semblante entró á su amo…á quien dixo: bien puede vuestra merced, señor Triste Figura, dormir todo lo que quisiere sin cuidado de matar á ningun gigante, ni de volver á la Princesa su Reyno, que ya todo está hecho y concluido…y lléveselo todo Satanas

            Ahora bien, Dios lo remediará, dixo Don Quixote, dame de vestir, y déxame salir allá fuera, que quiero ver los sucesos y transformaciones que dices …y… puestos los ojos en la hermosa Dorotea, dixo: Estoy informado deste mi escudero que la vuestra grandeza se ha aniquilado, y vuestro ser se ha desecho, porque de Reyna y gran Señora que solíades ser, os habeis vuelto en una particular doncella. Si esto ha sido por órden del Rey Nigromante de vuestro padre, temeroso que yo no os diese la necesaria y debida ayuda, digo que no supo, ni sabe de la misa á la media, y que fué poco versado en las historias caballerescas…

            No dixo mas Don Quixote, y esperó á que la Princesa le respondiese la qual con mucho donayre y gravedad le respondió: quien quiera que os dixo, valeroso Caballero de la Triste Figura, que yo me habia mudado y trocado de mi ser, no os dixo la cierto, porque la misma que ayer fuí, me soy hoy:…lo que resta es, que mañana nos pongamos en camino, porque hoy se podrá hacer poca jornada, y en lo demas...lo dexaré á Dios y al valor de vuestro brazo.

            Esto dixo la discreta Dorotea, y en oyéndolo Don Quixote, se volvió á Sancho, y con muestras de mucho enojo le dixo: ahora te digo, Sanchuelo, que eres el mayor bellacuelo que hay en España: dime , ladrón vagabundo, ¿ no me acabaste de decir ahora, que esta Princesa, se habia vuelto en una doncella que se llamaba Dorotea…? Voto…(y miró al cielo, y apretó los dientes)…

            Vuestra merced se sosiegue, señor mio, respondió Sancho, que bien podría ser que yo me hubiese engañado en lo que toca á la mutación de la Señora Princesa Micomicona; pero en lo que toca á la cabeza del gigante, ó á lo ménos á la horadación de los cueros, y á lo de ser vino tinto la sangre,no me engaño, vive Dios, porque los cueros allí están heridos á la cabecera del lecho de vuestra merced, y el vino tinto tiene hecho un lago el aposento…

            Basta, dixo Don Fernando…y pues la señora Princesa dice que se camine mañana…hágase así…».

ENTRA EN ESCENA LA HISTORIA DEL CAUTIVO.

«Muchas palabras…pasaron entre Don Quixote y Don Fernando; pero á todo puso silencio un pasagero que en aquella sazon entró en la venta, el qual en su trage mostraba ser christiano recien venido de tierra de Moros...

            Entró luego tras él encima de un jumento una muger á la morisca vestida…Luscinda, Dorotea, la ventera, su hija y Maritórnes, llevadas del nuevo y para ellas nunca visto trage, rodearon á la Mora…

            Por su silencio imaginaron que sin duda alguna debia de ser Mora, y que no sabia hablar christiano.

            Llegó en esto el Cautivo…Decidme, señor dixo Dorotea ¿Esta señora es Christiana ó Mora? porque el traje y el silencio nos hace pensar que es lo que no queríamos que fuese.

            Mora es en el traje y en el cuerpo , pero en el alma es muy grande Christiana porque tiene grandísimos deseos de serlo ¿ luego no es baptizada? replicó Luscinda.

            No ha habido lugar para ello, respondió el Captivo, después que salió de Argel su patria y tierra, y hasta ahora no se ha visto en peligro de muerte tan cercana que obligase a batizalla, sin que supiese primero todas ceremonias que nuestra Madre la Santa Iglesia manda; pero Dios será servido que presto se bautice con la decencia que la calidad de su persona merece, que es más de lo que muestra su hábito y el mío...

   ESCASA PRESENCIA DE LA VIRGEN MARÍA EN EL QUIJOTE.

         Preguntó Don Fernando al Captivo como se llamaba la Mora, el qual respondió que Lela Zoraida, y así como esto oyó ella, entendió lo que le habían preguntado al Christiano, y dixo con mucha priesa, llena de congoja y donayre: no, no Zorayda: María María, dando a entender que se llamaba María y no Zorayda...

           Abrazóla Luscinda con mucho amor, diciéndole: sí, si, María, María: á lo que la respondió la Mora: si, si, María, Zorayda macange, que quiere decir no.

 SENTADOS PARA CENAR Y ESCUCHAR  A DON QUIJOTE EL PRINCIPIO DEL DISCURSO SOBRE LAS ARMAS Y LAS LETRAS.

           Ya en esto llegaba la noche…Llegada pues la hora, sentáronse todos á una larga mesa y así cenaron con mucho contento…viendo que dexando de comer Don Quixote…comenzo á decir: verdaderamente, si bien se considera, señores mios, grandes , é inauditas cosas ven los que profesan la órden de la andante caballeria. Ahora no hay que dudar, sino que esta arte y exercicio excede á todas aquellas y aquellos que los hombres inventáron…quítenseme delante los que dixeren que las letras hacen ventaja á las armas, que les diré, y sean quien se fueren, que no saben lo que dicen…

            Es el fin y paradero de las letras (y no hablo ahora de las divinas, que tienen por blanco llevar y encaminar las almas al cielo, que á un fin tan sin fin como este ninguno otro se le puede igualar), hablo de las letras humanas, que es su fin poner en su punto la justicia distributiva, y dar á cada uno lo que es suyo...fin por cierto generoso y alto…pero no de tanto como merece aquel á que las armas tienden, las quales tienen por objeto y fin la paz, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida:

y así las primeras nuevas que tuvo el mundo y tuvieron los hombres, fuéron las que diéron los Ángeles la noche que fué nuestro dia, quando cantáron en los ayres: gloria sea en las alturas , y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad: y la salutación que el mejor maestro de la tierra y del cielo enseñó a sus allegados y favorecidos, fué decirles que quando entrasen en alguna casa,dixesen: paz sea en esta casa: y otras muchas veces les dixo, mi paz os doy, mi paz os dexo, paz sea con vosotros: bien como prenda dada y dexada de tal mano, joya que sin ella en la tierra ni en el cielo, puede haber bien alguno.

            Esta paz es el verdadero fin de la guerra, que lo mismo es decir armas que guerra».

SATANÁS EN EL QUIJOTE.

4.-COMENTARIO.

            La acción de gracias de Don Fernando a Dios tenía dos motivos: el haber salvado su honra y sobre todo el peligro de condenación.

           Sancho es el único afligido, melancólico y sobre todo despechado por eso dijo: «lléveselo todo Satanás».

            Diez veces utiliza el nombre de Satanás el autor en la obra, pocas, comparadas con las veces que que utiliza la palabra diablo.

            La palabra misa está siendo aquí en sentido figurado, indicando la ignorancia de la persona a quien se refiere, en este caso el padre de la Princesa. Las otras cinco veces que sale la palabra en la obra esta usada la palabra en sentido propio.

            El «poco versado en las historias caballerescas» es el santo y seña que Don Quijote utiliza siempre que quiere justificar algún suceso que a los demás les parece impensable.Como quien desconoce la Regla, por ejemplo, de cualquier orden monástica.

            El Sanchuelo y bellacuelo es un diminutivo despectivo que muestra el menosprecio de Don Quijote por Sancho a la vez que lo califica de ladrón y vagabundo, calificativos que es la primera vez le dedica, posiblemente en respuesta al «señor Triste Figura» con que Sancho anteriormente de forma despectiva ha calificado a Don Quijote; airado vota sin nombrar a Dios con relativa frecuencia, hasta unas doce veces ha dicho «Voto… o Voto a tal».

            «No sabia hablar en christiano equivalia» a no hablaba en castellano.

El «no queremos que fuese» que dice Dorotea denota, una vez más, el mal concepto que en la obra se tiene de los moros, más que por su sangre por su cultura y religión.

            «Su alma es grande Christiana por el deseo que tiene de serlo» dice el cautivo. En una época en la que el dicho «extra ecclesia nulla salus: fuera de la Iglesia no hay salvación, los teólogos recurrían al llamado bautismo de deseo: todo hombre que, ignorando el Evangelio de Cristo y su Iglesia, busca la verdad y hace la voluntad de Dios según él la conoce, puede ser salvado. Se puede suponer que semejantes personas habrían deseado explícitamente el bautismo si hubiesen conocido su necesidad.

 En realidad aquí ni se está hablando DEL BAUTISMO DE DESEO  sino del PROPÓSITO de recibirlo cuando se esté preparado. De ahí la respuesta del Cautivo.

            Es llamativo que de las sólo doce veces que sale el nombre de María aplicado a la Virgen, diez lo sean en este capítulo, referido al nombre de la mora que desea llamarse así.

            Si lo unimos al hecho de que en varias ocasiones ha utilizado el Ave María de una forma poco reverente, como cuando habla de los millones de Avemarías dichos sobre el bálsamo de fierabrás, por ejemplo, quizás podríamos llegar a la conclusión de que la devoción a la Virgen no parece sea del agrado del autor; no salvaría esta apreciación el hecho de que algunos personajes utilicen el rezo del rosario, como Maritornés y el mismo Don Quijote pues el haber fabricado haciendo nudos en una camisa le mereció la prohibición de la Inquisición portuguesa.

            En otro texto dice que cogió un rosario «que consigo contino traia» (cf. Nº.150).

SOBRE EL FIN DE LA SAGRADA ESCRITURA SEGÚN DON QUIJOTE.

            En el texto, por medio de Don Quijote, va a presentar el tema de la comparación entre las armas y las letras, aquí , en un paréntesis dice: (y no hablo ahora de las divinas, que tienen por blanco llevar y encaminar las almas al cielo, que á un fin tan sin fin como este ninguno otro se le puede igualar), confesando algo que a él parece le interesa mucho alcanzar: la salvación del alma.

            Al hablar de las letras divinas podría referirse a la Sagrada Escritura y también a la teología como ciencia de Dios y de la misma Sagrada Escritura, precisamente en una época en la que la teología había adquirido ya el rumbo del estudio de las fuentes de la revelación, denominándose tal teologia, positiva, en contraposición con la teologia escolástica que ampliaba su campo a la reflexión racional.

             La universidad de Alcalá propiciaría este estilo de teología y la Compañía de Jesús sería la Congregación religiosa que más se ocupó  de la promoción de esta teologia positiva, frente a los dominicos que seguirían estudiando la teología en los comentarios de la Summa Teológica de Santo Tomás.

    UNA VALORACIÓN DE LAS ARMAS ORIGEN DE LAS MAYORES TRAGEDIAS HUMANAS.

        Posteriormente pretende probar la superioridad de la dedicación a las armas sobre las letras humanas. Por lo que afirma sobre que las letras humanas se ocupan de la justicia distributiva, se ve que las letras a las que se refiere es propiamente el derecho ,olvidándose de la historia, la literatura y otras ciencias, haciendo un simplificación de las mismas, encontrando tal simplificación en la historia del cautivo un ejemplo vivo en los tres hermanos , uno se dedicó a la Iglesia, el otro al mar o a las armas y el otro a la Casa Real, habiendo estudiado leyes. (cf. Capitulo siguiente).

            Para demostrar que las armas superan en dignidad y utilidad a las letras monta un argumento sobre la idea de que el logro de la paz es el mayor bien que el hombre puede desear y cita para ello tres textos del evangelio.

            El primero el de Lucas 2,14, en el que se recuerda el saludo del ángel a los pastores: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama», « el segundo de Juan 14, 27: « la paz os dejo mi paz os doy, no como el mundo la da…» y el tercero el de Lucas 10, 1- 12: «cuando entreis en una casa decid primero paz a esta casa y si en ella hubiere gente de paz…»; palabras de Jesús al que califica de «mejor maestro de la tierra y del cielo»

EL PAPA PROCLAMANDO LA CRUZADA.

            Fundado en tales enseñanzas prosigue su argumento diciendo que la paz se alcanza más directamente por las armas que por las letras, terminando por concluir la superioridad de las primeras sobre las segundas. Algo viejo  en la historia de la humanidad  y no olvidado en el cristianismo que pasó del pacifismo  de Jesús a las guerras hechas en nombre de Dios.

            Esta argumentación la hace ante la Princesa Nicomicona, Luscinda, Zorayda, D. Fernando, Cardenio, el cautivo y el barbero.

La defensa de las armas sobre las letras es reiterativa en el Quijote. El capítulo siguiente está dedicado todo él, al mismo tema.

            En este capítulo  queda enunciado también  el tema del cautivo y la morisca al que el autor dedicará posteriormente una mayor atención.

Anuncios