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LA SANTIDAD CRISTIANA EN EL QUIJOTE.

El tema cuyo enunciado es un tanto ambiguo, se irá precisando en los textos y sus comentarios que pondremos en el mismo, todos ellos tomados literalmente del Quijote en una edición facsimil, por lo que la ortografía especialmente será un tanto díversa que la actual en el idioma castellano.

Pasamos directamente a los textos y comentarios.

PRIMER TEXTO.CRISTO MODELO DE SANTIDAD.

           “…y advertid que mañana en ese mismo dia habeis de ir al Gobierno de la Insula, y esta tarde os acomodarán del trage conveniente que habeis de llevar...Vistanme , dixo Sancho, como quisieren, que de cualquier manera que vaya vestido, seré Sancho Panza.

            Así es verdad, dixo el Duque; pero los trages se han de acomodar con el oficio ó dignidad que se profesa, que no sería bien, que un jurisperito se vistiese como soldado, ni un soldado como un Sacerdote.

            Vos, Sancho, iréis vestido parte de letrado y parte de capitan, porque en la Ínsula que os doy tanto son menester las armas como las letras, y las letras como las armas.    Letras respondió Sancho, pocas tengo, porque aun no sé el A.B.C, pero bástame tener el Christus en la memoria, para ser buen Gobernador. De las armas manejaré las que me dieren, hasta caer, y Dios delante».( Cap. 42.Part. II ).

CRISTO EN LA MEMORIA.

COMENTARIO.

           Sancho, con una frase lapidaría, expresa que para ser gobernador le basta con tener el «Christus en la memoria». La frase es una idea muy corriente en la espiritualidad del siglo XVI y que Cervantes recoge; tal idea forma como parte de la espiritualidad común de la época. Puede verse en Francisco de Osuna, Valdés, Erasmo…(cf. Melquíades Andrés, Introducción General, a la obra: Francisco de Osuna. Tercer Abecedario espiritual. Estudio histórico y edición crítica. Madrid, BAC-333, 1972).

En esta línea está también san Juan de Ávila quien, en carta dirigida a «un señor de estos reinos», le dice, entre otras cosas: «Cristo dechado es de todos”.Cristo es el modelo en todo y para todos, también para los señores y gobernadores de los reinos.

SÓLO LA SANTIDAD MASIVA  PODRÍA SALVAR NUESTRO MUNDO

 SEGUNDO TEXTO: VOCACIÓN UNIVERSAL A LA SANTIDAD.

            ¿ Que quieres que infiera, Sancho, de todo lo que has dicho? dixo Don Quixote. Quiero decir, respondió Sancho, que nos demos á ser Santos, y alcanzarémos mas brevemente la fama que pretendemos y advierta , señor, que ayer ó antes de ayer (que segun ha poco se puede decir de esta manera, ) canonizáron, ó beatificaron dos fraylecitos descalzos, cuyas cadenas de hierro con que ceñian y atormentaban sus cuerpos, se tiene ahora á gran ventura el besarlas y tocarlas...Así que señor mio, mas vale ser humilde fraylecito de qualquier orden que sea, que valiente andante caballero, mas alcanzan con Dios, dos docenas de disciplinas, que dos mil lanzadas, ora las dén á gigantes, ora á vestiglos,ó á endriagos.

            Todo eso es así, respondió Don Quixte; pero no todos podemos ser frayles, y muchos son los caminos por donde lleva Dios á los suyos al cielo: religión es la caballeria, caballeros Santos hay en la gloria..

            Sí, respondió Sancho pero yo he oído decir que hay mas frailes en el cielo que caballeros andantes. Eso es, respondió Don Quixote, porque es mayor el número de los religiosos que el de los caballeros».( Cap.8. Part. II ).

 COMENTARIO.

                   Como se ve por el texto, a la conclusión a la que quiere llegar Sancho, con relación a lo que han venido hablando acerca de lo que más honra y gloria produce,  es que en vez de darse a buscar aventuras, ambos se entreguen a ser santos, como hacen los frailes y religiosos, Don Quijote muestra su conformidad con Sancho, pero proclama una verdad muy importante: que la santidad no es sólo para los religiosos sino que debe ser un objetivo común a todo cristiano y a todas las profesiones y entre ellas a la del caballero andante.

El tema de la vocación y llamada universal a la santidad era una de las características propias de la espiritualidad española del siglo XVI, se atribuía esto a Erasmo y a Lutero.

En realidad fueron los místicos medievales quienes comenzaron a poner la perfección en la voluntad, en el deseo, afecto y amor, que están al alcance de todos, y no en el entendimiento y cultivo de las letras limitado a pocas personas. Este movimiento se hace cada vez más común a partir de 1500. Los principales propulsores de esta universalización fueron los franciscanos y la combatieron, sobre todo, algunos dominicos como Melchor Cano.

¡ó pobreza, pobreza! no sé yo con que razon se movió aquel Poeta Cordobés á llamarte dádiva santa desagradecida

 TERCER TEXTO. ESENCIA DE LA SANTIDAD CRISTIANA.

        «…y en cenando Don Quixote se retiró en su aposento solo, sin consentir que nadie entrase con él á servirle: …Cerró tras sí la puerta, y á la luz de dos velas de cera se desnudó, y al descalzarse, ¡ó desgracia indigna de tal persona! se le soltáron, no suspiros, ni otra cosa que desacreditasen la limpieza de su policía, sino hasta dos docenas de puntos de una media, que quedó hecha celosía…

            Aquí exclamó Benengeli, y escribiendo dixo: ¡ó pobreza, pobreza! no sé yo con que razon se movió aquel Poeta Cordobés á llamarte dádiva santa desagradecida: yo, aunque Moro, bien sé por la comunicación que he tenido con Christianos, que la santidad consiste en la caridad, humildad, fe , obediencia y pobreza; pero con todo eso digo, que ha de tener mucho de Dios el que se viniere á contentar con ser pobre, sino es de aquel modo de pobreza, de quien dice uno de sus mayores Santos: tened todas las cosas como si no las tuviésedes, y á esto llaman pobreza de espiritu.

            Pero tu segunda pobreza, (que eres de la que yo hablo) ¿por qué quieres estrellarte con los hidalgos, y bien nacidos, mas que con otra gente? ¿por qué los obligas á dar pantalia á los zapateros, y á que los botones de sus ropillas, unos sean de seda, otros de cerdas, y otros de vidrio? Porque sus cuellos, por la mayor parte, han de ser siempre escarolados y no abiertos con molde? ( y en esto se echará de ver que es antiguo el uso del almidón, y de los cuellos abiertos)

            Y prosiguió: miserable del bien nacido, que va dando pisto á su honra, comiendo mal, y á puerta cerrada, haciendo hipócrita al palillo de dientes, con que sale á la calle despues de no haber comido cosa que le obligue á limpiárselos: miserable de aquel digo, que tiene la honra espantadiza, y piensa que desde una legua se le descubre el remiendo del zapato, el trasudor del sombrero, la hilaza del herreruelo, y la hambre de su estómago. Todo esto se le renovó á Don Quixote en la soltura de sus puntos…»Cap.44. Part. II ).

 COMENTARIO.

 El poeta cordobés es Juan de Mena quien en el «Laberinto de la fortuna», llama a la pobreza, santa desagradecida, es decir, virtud poco estimada y honrada.

El autor hace consistir la santidad en un conjunto de virtudes, que en verdad, todas ellas pueden denominarse cristianas en cuanto tienen su raíz en el evangelio

Comienza por la caridad : “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros». (Juan 13,31-35).

Sigue con la humildad: «porque el que se ensalza será humillado y el que se humilla será enaltecido. ( Lucas 14,1-14 ).

Después enumera la fe: «Mi hijo es lunático y está muy mal. Muchas veces cae en el fuego, o en el agua. Lo presenté a tus discípulos y no han podido curarlo».

             Los discípulos preguntaron a Jesús aparte: -»¿Por qué nosotros no hemos podido curarlo?» -»Por vuestra poca fe, porque si tuvierais fe como un grano de mostaza, le diríais a este monte: Vete de aquí allá, y se trasladaría; nada os sería imposible. Mas esta clase de demonios no puede ser lanzada sino por la oración y el ayuno». (Mateo 17,15).

Después  la obediencia: «Todo está cumplido, e inclinando la cabeza entregó el espíritu» (Juan. 19, 30).

Y finalmente la pobreza: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres… luego sígueme». (Mateo 19, 21).

Se detiene en la virtud de la pobreza para decir: «que ha de tener mucho de Dios el que se viniere á contentar con ser pobre». Con ironía afirma que es fácil ser

pobre en el sentido que dice san Pablo: «y los que poseen bienes como si no poseyesen» (1ª Corintios,7,30,) o en el sentido que afirma san Mateo 5, 1-11 «Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos».

Por ello pasa a describir esa que llama segunda pobreza, de la que él habla, que es pobreza a secas, material, sin matizaciones como dice Lucas: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis… Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto. ( Lucas 6,20-26),             Esa es muy propia de los hidalgos pobres que pasan mil estrecheces de todo tipo, en el comer, en el vestir, en el remiendo de sus zapatos… por salvar la honra de su nacimiento..

En la época la baja nobleza sufría toda clase de humillaciones por conservar las apariencias.(cf. Manuel Fernandez: « La España del siglo de Oro. Cap.15 La baja nobleza).

Naturalmente que fue al «Moro» Cervantes y al «Hidalgo» Don Miguel a quien : «Todo esto se le renovó… en la soltura de sus puntos…».

 DE TODA RAZA, LENGUA Y NACIÓN.

CUARTO TEXTO. LA SANTIDAD CRISTIANA ES POSIBLE, CON LA GRACIA DE DIOS.

 “Los del esquadron ( Del Rebuzno) le recogiéron en medio, creyendo que era alguno de los de su parcialidad…Don Quixote que los vió tan atentos á mirarle,..quiso aprovecharse de aquel silencio, y rompiendo el suyo, alzó la voz y dixo:..No,no,ni Dios lo permita, ó quiera: los varones prudentes, las Repúblicas bien concertadas por quatro cosas han de tomar las armas, y desenvaynar las espadas, y poner á riesgo sus personas, vidas y haciendas.

            La primera por defender la Fe católica, la segunda por defender su vida, que es de ley natural y divina, la tercera en defensa de su honra, de su familia, y hacienda, la quarta, en servicio de su Rey en la guerra justa, y si le quisiéramos añadir la quinta ( que se puede contar por la segunda) es en defensa de su patria.

            Á estas cinco causas como capitales se pueden agregar algunas otras que sean justas y razonables, y que obliguen á tomar las armas; pero tomarlas por niñerías y por cosas que ántes son de risa y pasatiempo que de afrenta, parece que quien las toma carece de todo razonable discurso,quanto mas, que tomar venganza injusta ( que justa no puede haber alguna que los sea) va derechamente contra la ley santa que profesamos, en la qual se nos manda que hagamos bien á nuestros enemigos, y que amemos á los que nos aborrecen: mandamiento, que aunque parece algo dificultoso de cumplir, no lo es sino para aquellos que tienen ménos de Dios que del mundo, y mas de carne que de espíritu, porque Jesuchristo, Dios y hombre verdadero, que nunca mintió ni pudo, ni puede mentir.

            Siendo Legislador nuestro, dixo, que su yugo era suave,y su carga liviana: y así no nos había de mandar cosa que fuera imposible de cumplirla. Así que, mis señores, vuesas mercedes están obligados por las leyes divinas y humanas á sosegarse.            El diablo me lleve, dixo á esta sazon Sancho entre si, si este mi amo no es tólogo, y si no lo es, que lo parece como un huevo a otro».( Cap.27. Part. II ).

 COMENTARIO.

 Es de notar como Cervantes suele sacar moralejas de la mayor parte de los cuentos que narra, en este caso va a aprovechar para señalar las  condiciones de la llamada guerra justa.

La doctrina que expone en el texto está relacionada con la que Francisco de Vitoria había expicado en la Secunda de India, éste, a su vez, está desarrollando y aplicando a los casos planteados por la conquista de América, la doctrina de santo Tomás en la Summa Theológica, II, 2, hablando de bello.

La doctrina sobre la guerra justa está en estrecha relación, en estos autores, con el derecho a la legítima defensa, de la que toma su justificación básica, asi como las limitaciones que esta legítima defensa tiene.

El texto tiene varias citas de la Sagrada Escritura que afectan formalmente  a la esencia de la  moral y santidad cristiana.

Cervantes se ha ocupado, por ello, de decir que proceden de «Jesucristo, Legislador nuevo, Dios y hombre verdadero, que nunca mintió y que no puede mentir».

La primera de estas doctrinas es la que se refiere al «amor de los enemigos y a los que nos aborrecen» contenida en el llamado Sermón de la Montaña en el que Jesús se muestra como ese nuevo legislador en el que contrapone su enseñanza a la de la ley antigua: «oisteis que fue dicho… pero yo os digo» (cf. Mateo caps 5-6-7).

Cervantes subraya la novedad de esta enseñanza advirtiendo de su dificultad, pero recurre a una prueba que nos remite a San Pablo en la que afirma que tal dificultad es para aquellos que carecen del Espíritu de Cristo , asi como a la misma enseñanza de Jesús que, además de afirmar que «mi yugo es llevadero y mi carga ligera» (cf. Mateo 11,30), ha dicho que lo que es «imposible para el hombre es posible para Dios». (cf. Mateo cap.5).

Esta elevada enseñanza que Cervantes pone en labios de Don Quijote, es la que hace exclamar en su interior a Sancho que su amo es un verdadero «tólogo».

 Déxenme besar, respondió Sancho, porque me parece vuesa merced el primer santo a la jineta que he visto en todos los días de mi vida.

QUINTO TEXTO. UN PROTOTIPO DE SANTIDAD SEGLAR.

 …D.Quixote le rogó le dixese quien era, pues él le había dado parte de su condicion y vida. A lo que respondió el del verde gaban: yo, señor caballero de la Triste Figura, soy un hidalgo natural de un Lugar donde iremos á comer hoy, si Dios fuere servido: soy mas que medianamente rico, y es mi nombre Don Diego de Miranda…son mis convites limpios y aseados, y no nada escasos, ni gusto murmurar, ni consiento que delante de mí se murmure,no escudriño las vidas agenas, ni soy lince de los hechos de los otros, oigo misa cada día, reparto mis bienes con los pobres, sin hacer alarde de las buenas obras, por no dar entrada en mi corazón á la hipocresía y vanagloria, enemigos que blandamente se apoderan del corazón mas recatado: procuro poner en paz los que sé que están desavenidos, soy devoto de nuestra Señora, y confio siempre en la misericordia infinita de Nuestro Señor.

            Atentísimo estuvo Sancho á la revelación de la vida… y pareciéndole buena y santa, y que quien la hacía debía hacer milagros, se arrojó del rucio, y con devoto corazón y casi con lágrimas le besó los pies una y muchas veces .

            Visto lo qual por el hidalgo, le preguntó ¿ que haceis, hermano? ¿que besos son estos? Déxenme besar, respondió Sancho, porque me parece vuesa merced el primer santo a la jineta que he visto en todos los días de mi vida.

            No soy santo, respondió el hidalgo, sino gran pecador, vos sí, hermano, que debeis ser bueno, como vuestra simplicidad lo muestra“( Cap. 16. Part. II).

EN LA CASA DEL CABALLERO DEL VERDE GABÁN.

 COMENTARIO.

 En cuanto a la descripción que de su vida hace el del verde gabán podría entenderse como una presentación, por parte del autor, de lo que debe ser la vida de un buen cristiano, es más, hasta podría interpretarse que por bajo de la descripción, está el «monachus non est pietas» «la piedad no consiste en ser monje» de Erasmo, poniendo ante los ojos del lector el ejemplo de un santo cristiano seglar, o también, como aplicación de la llamada a la santidad de todo bautizado, propia de la espiritualidad de la época.

Sancho lo considera un santo y en consecuencia piensa «que debe hacer milagros».

Pero el texto podría también ser un remedo de la parábola del fariseo y el públicano, pues viendo la descripción que el hidalgo hace de sí mismo no deja de venir a la mente la parábola de Lucas 18, 9-14

«En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola por algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás: Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: «¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias…».

La reacción de Sancho podría confirmar esta tesis, pues ese «porque me parece vuesa merced el primer santo a la jineta que he visto en todos los días de mi vida» desprende un cierto tufillo a sarcasmo.

 QUIZÀS TAMBIÉN LE INTERESE DEL BLOC: LOS SANTOS,TAMBIÉN CABALLEROS ANDANTES SEGÚN DON QUIJOTE.

 elcuradellugar.

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