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EL CAUTIVO SE ENCUENTRA CON ZORAYDA.

CAPITULO XLI. DONDE TODAVÍA SIGUE EL CAUTIVO SU SUCESO.

 1.-NÚMERO 67.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 41. Parte II. Págs. 204-5- T.II

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 3.-TEXTO.

            «No se pasáron quince días, quando ya nuestro Renegado tenía comprada una muy buena barca, capaz de mas de treinta personas...y, aunque él quisiera hablar á Zoraida,… Pero Dios, que lo ordenaba de otra manera, no dió lugar al buen deseo que nuestro Renegado tenía;… el qual, viendo quan seguramente iba y venía á Sargel, y que daba fondo quando y como y adonde quería, y que el Tagarino su compañero no tenía mas voluntad de lo que la suya ordenaba, y que yo estaba ya rescatado, y que solo faltaba buscar algunos Christianos que bogasen el remo, me dixo que mirase yo quales quería traer conmigo, fuera de los rescatados, y que los tuviese hablados para el primer viernes, donde tenía determinado que fuese nuestra partida…

            Todo se hizo con mucha presteza, y así, á la vela, navegámos por mas de ocho millas por hora, sin llevar otro temor alguno, sino el de encontrar con baxel que de corso fuese. Dimos de comer á los Moros bagarinos y el Renegado les consoló diciéndoles como no iban cautivos, que en la primera ocasión les darían libertad.

            Lo mismo se le dixo al padre de Zorayda, el qual respondió: qualquiera otra cosa pudiera yo esperar y creer de vuestra liberalidad y buen término, ó Christianos, mas el darme libertad, no me tengais por tan simple que lo imagine, que nunca os pusístes vosotros al peligro de quitármela para volverla tan liberalmente, …

   DISPUESTOS AL EMBARQUE.

         En diciendo esto comenzó á llorar tan amargamente, que á todos nos movió á compasión y forzó á Zoraida que le mirase, la qual viéndole llorar, así se enterneció, que se levantó de mis pies y fué á abrazar á su padre, y juntando su rostro con el suyo, comenzaron los dos tan tierno llanto, que muchos de los que allí íbamos le acompañamos en él.

            Pero quando su padre la vió adornada de fiesta y con tantas joyas sobre sí, le dixo en su lengua: ¿que es esto hija, que…te veo compuesta con los mejores vestidos que yo supe, y pude darte quando nos fué la ventura mas favorable?…

            Á lo qual el Renegado, sin aguardar que Zorayda le respondiese, le respondió: no te canses, señor, en preguntar á Zorayda tu hija tantas cosas, porque con una que yo te responda te satisfaré á todas: y así quiero que sepas que ella es Christiana, y es la que ha sido la lima de nuestras cadenas y la libertad de nuestro cautiverio; ella va aquí de su voluntad, tan contenta, á lo que yo imagino, de verse en este estado como el que sale de las tinieblas á la luz , de la muerte á la vida y de la pena á la gloria.

            ¿Es verdad lo que este dice, hija? dixo el Moro. Así es respondió Zorayda.. rogamos á Dios y á Nuestra Señora, de todo nuestro corazón, que nos ayudase y favoreciese para que felicemente diésemos fin á tan dichoso principio.

   DE CAMINO EN LA MAR.

         Dióse orden á suplicación de Zorayda, como echásemos en tierra á su padre y á todos los demás moros que allí atados venían…pero llegando á desembarcar al padre de Zorayda, que ya estaba en todo su acuerdo , dixo ¿ porque pensais Christianos, que esta mala hembra huelga de que me deis libertad? ¿pensais que es por piedad, que de mí tiene? No por cierto, sino que lo hace por el estorbo que le dará mi presencia, quando quiera poner en execución sus malos deseos, ni penseis que la ha movido á mudar religión entender ella, que la vuestra á la nuestra aventaja, sino el saber que en vuestra tierra se usa la deshonestidad mas libremente que en la nuestra: y volviéndose á Zorayda… dixo: ó infame moza… pero viendo yo que no llevaba término de acabar tan presto, di á priesa á ponelle en tierra, y desde allí á voces prosiguió en sus maldiciones y lamentos, rogando á Mahoma rogase á Alá, que nos destruyese…

            Todo lo qual escuchaba Zorayda, y todo lo sentía y lloraba, y no supo decirle, ni responderle palabra, sino: plega á Alá, padre mio, que Lela Márien, que ha sido la causa de que yo sea Christiana, ella te consuele en tu tristeza. Alá sabe bien que no pude hacer otra cosa de la que he hecho, y que estos Christianos no deben nada á mi voluntad, pues aunque yo quisiera no venir con ellos y quedarme en mi casa, me fuera imposible, según la priesa que me daba mi alma, á poner por obra esta que á mí me parece tan buena , como tú, padre amado, la juzgas por mala…y así, consolando yo á Zorayda, atendimos todos á nuestro viaje, el qual nos le facilitaba el próspero viento,..

            Mas como pocas veces ó nunca viene el bien puro y sencillo, sin ser acompañado ó seguido de algun mal que le turbe ó sobresalte,vimos cerca de nosotros un baxel redondo…

            Habíanse puesto á bordo del baxel á preguntarnos quien éramos y adonde navegábamos y de donde veníamos, pero, por preguntárnos esto en lengua francesa, dixo nuestro Renegado: ninguno responda, porque estos sin duda son cosarios franceses, que hacen á toda ropa…de improviso soltáron dos piezas de artillería, y á lo que parecía, ámbas venían con cadenas, porque con una cortaron nuestro árbol por medio, y diéron con él y con la vela en la mar, y al momento disparando otra pieza, vino á dar la bala en mitad de nuestra barca, de modo que la abrió toda,..

            Amaynáron entónces, y echando el esquife, ó barca á la mar, entraron en él hasta doce Franceses bien armados, con sus arcabuces y cuerdas encendidas , y así llegaron junto al nuestro, y viendo quan pocos éramos y como el baxel se hundía, nos recogieron…y hubo parecer entre ellos de que á todos nos arrojasen á la mar…mas el capitán, que era el que había despojado á mi querida Zorayda, dixo que él se contentaba con la presa que tenía,… y así tomaron por acuerdo de darnos el esquife de su navío, y todo lo necesario para la corta navegación que nos quedaba, como lo hicieron otro día, ya á vista de tierra de España, con la qual vista todas nuestras pesadumbres y pobrezas se nos olvidaron de todo punto... y poco ántes de la media noche sería quando llegamos al pie de una disformísima y alta montaña, no tan junto al mar, que no concediese un poco de espacio para poder desembarcar cómodamente.

            Embestímos en la arena , salímos todos á tierra y besámos el suelo, ycon lágrimas de muy alegrísimo contento, dimos todos gracias á Dios Señor Nuestro por el bien tan imcomparable que nos había hecho en nuestro viaje...y así encomendándonos á Dios, fuimos por el mismo camino…esperando siempre quando había de dar sobre nosotros la Caballería de la Costa…ellos llegaron y viéron en lugar de Moros que buscaban , tanto pobre Christiano, quedaron confusos y uno de ellos nos preguntó si éramos nosotros acaso la ocasión por que un pastor habia apellidado al arma.

            Sí dixe yo, y queriéndole comenzar á decille mi suceso…uno de los Christianos, que con nosotros venia conoció al ginete que nos habia hecho la pregunta, y dixo…gracias sean dadas a Dios, señores, que á tan buena parte nos ha conducido…señor, que nos preguntais quien somos, sois Pedro Bustamante tio mio…

            Quando el ginete se arrojó del caballo y vino á abrazar al mozo diciéndole: sobrino de mi alma y de mi vida, ya te conozco, y ya te he llorado por muerto, yo y mi hermana tu madre…y Dios ha sido servido de darles vida para que gocen el placer de verte…

Fuimos derechos á la Iglesia á dar gracias á Dios por la merced recibida, y asi como en ella entró Zorayda, dixo que allí había rostros que se parecian álos de Lela Márien.

            Dixímosle que eran imágenes suyas…como si verdaderamente fueran una de ellas la misma Lela Márien , que la había hablado.

             Seis días estuvimos en Velez al cabo de los quales el Renegado, se fué á la ciudad de Granada á reducirse por medio de la Santa Inquisición al gremio santísimo de la Iglesia...solos quedamos Zorayda y yo».

EL CAUTIVO Y ZORAYDA SE ENCUENTRAN.

 4.-COMENTARIO.

            El capítulo continúa contando la historia del cautivo y Zoraida. Todas las previsiones hechas por el cautivo y el renegado se cumplieron, mas al ir a recoger a Zoraida para embarcarla, el padre que estaba durmiendo al ruido se despertó: gritando: Christianos, Christianos, ladrones, ladrones, por lo que el renegado con algunos otros no tuvieron más remedio que maniatarlo, taparle la boca con un pañuelo embarcándolo junto con los moros magarinos que habían venido haciendo viajes con el renegado y que maniatados también fueron reemplazados por los remeros cristianos que el cautivo había contratado para el viaje.

            Las palabras subrayadas vienen a corroborar la idea que aparece en toda la narración de que ésta se desarrolló toda ella bajo la protección divina por intercesión de su madre, que es quien motiva la huída de Zoraida, en este caso no es el amor quien está moviendo a los personajes, sino el deseo de Zoraida de hacerse cristiana por la intervención de la Virgen María.

            Embarcados todos se hicieron a la mar. La desconfianza del padre ante la promesa de dejarle en libertad sin rescate muestra una realidad que se ve era mutua entre moros y cristianos y viceversa.

            Resulta increíble en la historia la aparente crueldad y desobediencia de una hija con su padre, por más que ésta aparezca adobada con tantas lágrimas y zalemas de la hija.

            La justificación a tal hecho se fundamenta siempre en el mismo nervio de la historia, la intervención de María que «arrastra» a la hija a todo lo que hace. Ella así termina diciéndoselo a su padre.

            Las palabras del renegado al padre explicando el paso dado por su hija tiene claras reminiscencias bíblicas: Porque has librado mi vida de la muerte, Y mis pies de caída… Salmo 112:4: y Efesios 5,7: «Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz» y sabemos que pasamos de la muerte a la Vida, (1 de Juan 3, 14 ).

            Las palabras que dice el padre de los motivos por los que su hija se quiere ir a tierra de cristianos nos llevan a hablar de cual es la idea que el Corán nos da de la mujer.    Nos limitamos a transcribir sin comentario algunos textos del Corán y de la Sunna, la tradición islámica:

            Primer texto: Los hombres están un grado por encima de ellas (2,228).

            Segundo texto: Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Allah ha dado a unos sobre otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Allah manda que cuiden. ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen no os metáis más con ellas (4,34). (Al-rijal qawwamun ‘ala-n-nisa…4,34).

            Tercer texto: Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campocomo queráis! (nisâu-kum harzun lakum…2,223).

Cuarto texto: Los derechos de las mujeres sobre sus esposos son iguales a los derechos de éstos sobre ellas (wa lahunna mithlu al-ladhi ‘alaihinna bi-l-ma’aruf …2,228).

            Ejemplos concretos del sometimiento de la mujer musulmana:

  1. El domicilio conyugal, se convierte en un lugar de reclusión y de obediencia al marido o, según la expresión consagrada, Baitu at- Ta ‘a: el lugar del sometimiento (CF. : E.I.: Al-Mar’ a, vol.6, p. 452 ). Esta expresión está revalidada por una serie de declaraciones del Profeta: Cuelga el zurriago allí donde tu mujer pueda verle (Bukhari). ¡Que Allah se apiade del hombre que cuelga el zurriago en casa y lo usa para educar a su mujer! (Abdula bin Dinar, citado por Al-Zamakhxari,

Al-Kaixxaf, 1/4, p. 497). La oración que la mujer reza en el patio de su casa es mejor que la oración dicha en la mezquita. La oración dicha en el interior de la casa es mejor que la oración dicha en el patio. La oración dicha en un rincón del dormitorio es mejor que la oración dicha en el interior de la casa. (Ibn Masud y Abu Daud, Sunan). La mujer nunca se halla tan cerca del sitio privilegiado que le corresponde como cuando se encuentra en el lugar más escondido de la casa (Ibn Mas‘ud). Haz de la casa la salvaguarda de tu virtud y de tu habitación haz su tumba. (Umm Salama). ¡Mujeres! !Vuestra guerra santa la tenéis en la cocina! (Ibn Hanbal). ¡Mujeres! ¡No dejéis entrar en casa a ningún hombre sin el permiso de vuestro marido! (Bukhari).

Mujer y matrimonio a) obligatoriedad de casarse : casada los célibes que viven con vosotros (Alc. Al-Nur, 32), porque el casamiento es 1. la mitad de la religión: «Aquel que se casa cumple la mitad de la religión; la otra mitad es el temor a Allah» (Ibn Zawji). 2. una caridad ofrecida a Allah (Muslim, Sahih, Kitab al-Zakat, vol.7).

  1. b) Submisión al derecho de Yabre o coacción: en principio, el padre de una hija viuda o repudiada (althaiyib) la ha de consultar antes de casarla de nuevo, regla raras veces observada.

            El padre de la hija virgen (al-bikr) no la consulta antes de casarla; el consentimiento – necesario se manifiesta mediante el silencio, el rubor o las lágrimas de la muchacha: según Abu Huraira, el Enviado dijo: No caséis la hija «thaiyib» sin antes consultárselo. No caséis a la hija «bikr» sin pedirle antes su consentimiento. Entonces le preguntaron: ¿Y cómo se manifiesta su consentimiento? ¡Callando!,respondió.

Otra versión, ofrecida por Aisha, dice así: Enviado, la virgen tiene vergüenza. Su silencio o sus lágrimas manifiestan su consentimiento. (Bukhari, Sahih, AlNikah, vol. 6-7. p. 460; Abu Daud, Sunan, Kitab al-Nikah, vol.1, p. 637).

  1. c) La presencia del Walí (tutor o testigo): según Abu Musa : No hay casamiento sin Walí (Ibn Maja, Sunan, AlNikah, 1, p. 605). Cualquier mujer que haya sido casada sin la presencia del Walí, que sepa que su casamiento es nulo, su casamiento es nulo, su casamiento es nulo (sic). (Ibn Maja, id.).
  2. d) Casaientos mixtos: la musulmana no puede casarse con un no-musulmán:

No caséis (a las mujeres) con los asociadores (cristianos) hasta que éstos no crean (2, 221). ¡El islam domina, no es dominado! (Bukhari, Kitab al-Jana’iz, cap.23, bab 79, p. 411).

            Por otra parte el islam incita a la natalidad hasta el punto de culpabilizar el coitus interruptus:según Yabir: En tiempos del Profeta, cuando el Corán ya había empezado a ser revelado, nos retirábamos cuando íbamos a eyacular.

            Al-Khudri ha dicho: Habíamos tomado a unas cautivas y practicábamos con ellas el coitus interruptus. Al preguntar al Profeta sobre este asunto, nos respondió diciéndonos por tres veces: ¿De verdad hacéis lo que decís? ¡A cualquier espíritu vivo que ha de alcanzar el día de la Resurrección no se le puede negar la existencia! (Bukhari, Al-Nikah) La cristiana es lícita al musulmán: y (son lícitas para vosotros) las mujeres libres y honestas que sean creyentes, así como las mujeres libres y honestas de los que que recibieron el Libro [judíos, cristianos] antes que vosotros (Corán, 5,5).

  1.  La excisión. Esta práctica era ya conocida por Muhammad: a las excisadoras las denominaba Muqatti’at al-buzur «tajadoras de clítoris».

            Enseñanza del teólogo y jurista Ibn Taimiya:

– Cuestión: ¿Hay que excisar a la mujer?

– ¡Alabado sea Allah ! ¡Sí! Hay que excisar a la mujer. La excisión consiste en cortar esa cosa endurecida que tiene forma de cresta de gallo situada en la parte superior de la vagina. El Enviado dijo: ¡Tajad! ¡Pero no arrancad de raíz!

La ablación tiene por finalidad reducir la apetencia del deseo sexual femenino. Si la mujer conserva el prepucio (clítoris) vive con un exceso de excitación y con un deseo muy fuerte para los hombres. Por esta razón la inmoralidad y la lascivia existentes entre las mujeres asiáticas y occidentales no se dan entre las mujeres de los musulmanes (Ibn Taimiya: Al-Fatwa al-kubra, Al- Tahara, vol.1, cuestión 37, p. 274).

  1. El velo: en un principio el velo fue impuesto por Muhammad a las mujeres de su harén; era una seña de distinción; pero el islam más rigorisa fue extendiendo esta práctica hasta el conjunto de las mujeres, de las jovencitas y de las niñas con el pretexto de que la mujer es toda ella desnudez y la desnudez hay que ocultarla.
  2. La lapidación (o la flagelación): en este punto el rigorismo musulmán fue también más allá del precepto divino: la flagelación a los adúlteros (Corán, 24,2). Pero Umar reinstauró la lapidación, ya practicada por los judíos y por el mismo Profeta. Ver: Ibn Hisham : Al-Sira al – nabawiya, vol. 4, p. 337; vol. 2, pp. 193-96. Tabari: Tafsir, Al-Nisa; Bukhari, Sahih, Kitab al-Hudud, vol.4; Malik bin Anis; AlMuwatta, Kitab al-Hudud, vol. 2, p, p. 884; Muslim, Kitab al-Hudud, Raym al-Thaieb fi alzina, vol. 11, p. 159). (cf. waraqa@retemail.es Waraqa bin Israil).

            El texto termina contando la llegada a España de los huidos.

            En todo él aparecen los signos de religiosidad: «dimos todos gracias a Dios Señor Nuestro»; es Nuestro Señor Jesucristo

            En la Iglesia la mora habla de que ciertas imágenes se parecían a la Virgen María que a ella le había hablado.

            El cautivo da cuenta de cómo el renegado cumplió con las obligación que tenía de presentarse, lo antes posible al Tribunal de la Inquisición más cercano al lugar en que habían desembarcado.

            Allí se les tomaba declaración y se pedía información acerca del peticionario de reinserción; si la sentencia era favorable, la condena era una simple abjuración de levi, sin penitencia pública.

            En Granada residía el Tribunal de la Andalucía Oriental. La Abjuración de levi: implicaba el menor grado de culpabilidad posible. La pena por lo general era una reprensión, o penitencia de naturaleza espiritual.

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