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CAPÍTULO XLIII. DONDE SE CUENTA LA AGRADABLE HISTORIA DEL MOZO DE MULAS CON OTROS EXTRAÑOS ACAECIMIENTOS EN LA VENTA SUCEDIDOS.

 1.-NÚMERO 70

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 42. Parte I. Pág.142 ss. T.II

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

CANTANDO A CLARA EL MOZO DE MULAS.

 3.-TEXTO.

 “Marinero soy de amor,

y en su piélago profundo

navego sin esperanza

de llegar a puerto alguno…

¡ O clara y luciente estrella,

en cuya lumbre me apuro !

al punto que te me encumbras ,

será  de mi muerte el punto…

…Aquí dió fin la voz ( que cantaba)…

            Entonces Clara, temerosa de que Luscinda no la oyese, abrazando estrechamente á Dorotea, puso su boca tan junto del oído de Dorotea, que seguramente podía hablar sin ser de otro sentida, y así, le dixo: este que canta, señora mía, es un hijo de un caballero natural del Reino de Aragón, Señor de dos Lugares, el qual vivía frontero de la casa de mi padre en la Corte: y aunque mi padre tenía las ventanas de su casa con lienzos en el invierno y celosías en el verano , yo no sé lo que fué ni lo que no, que este caballero, que andaba al estudio, me vió, ni sé si en la Iglesia ó en otra parte: finalmente, él se enamoró de mí y me lo dió á entender desde las ventanas de su casa con tantas señas y con tantas lágrimas, que yo le hube de creer, y aun querer, sin saber lo que me queria.

             Entre las señas que me hacía, era una de juntarse la una mano con la otra, dándome á entender que se casaría conmigo, y aunque yo me holgaria mucho de que ansí fuera, como sola y sin madre, no sabía con quién comunicallo…

            No digais mas, señora Doña Clara dixo á esta sazon Dorotea, y esto, besándola mil veces: no digais mas, digo, y esperad que venga el nuevo día, que yo espero en

Dios de encaminar de manera vuestros negocios, que tengan el felice fin que tan honestos principios merecen...

            No sé que diablos ha sido esto, ni por dónde se ha entrado este amor que letengo, siendo yo tan muchacha y él tan muchacho, que en verdad que creo que somos de una edad mesma, y que yo no tengo cumplidos diez y seis años, que para el día de San Miguel que vendrá, dice mi padre que los cumplo.

             No pudo dexar de reírse Dorotea oyendo quan como niña hablaba Doña Clara,

á quien dixo: Reposemos, señora, lo poco que creo queda de la noche, y amanecerá Dios y medraremos, ó mal me andarán las manos…».

DON QUIJOTE GUARDANDO EL  QUE CREÍA CASTILLO.

            (El capítulo, después de introducir la nueva historia de amor, cuenta cómo Don Quijote que pasó toda la noche haciendo guardia en la venta, que él creía castillo, sufrió la broma de Maritornes y la hija del ventero, quien le pidió le diera la mano por una ventanilla para besársela, Maritornes se la ató por la muñeca y así estuvo hasta el amancer, pero al fin llegaron cuatro nuevos huéspedes a la posada  montados en sendas monturas , Rocinante se fue a oler a una de las monturas dejando a Don Quijote colgado y dando voces. y diciendo:«Caballeros ó escuderos ó quienquiera que seais, no teneis para que llamar á las puertas deste castillo, que asaz de claro está que á tales horas ó los que están dentro duermen ó no tienen por costumbre de abrirse las fortalezas hasta que el sol esté tendido por todo el suelo. Desviaos afuera y esperad que aclare el dia, y entonces veremos si será justo o no que os abran».

            «¿Qué diablos de fortaleza o castillo es este…? dixo uno de los quatro hombres de á caballo llegados a la venta».

 DON QUIJOTE COLGADO POR  LA PASIÓN AMOROSA DE ROCINANTE.

4.-COMENTARIO.

             Da comienzo el capítulo con los cantos del mozo de mulas que resultó ser «hijo de un caballero,natural del Reyno de Aragón, Señor de dos Lugares…» que venía detrás de Clara, la hija del Oidor con la se va iniciar otra nueva historia de amor.

            Clara dice «y aunque mi padre tenía las ventanas de su casa con lienzos en el invierno y celosías en el verano», indicio de cómo se intentaban guardar las doncellas en la época, especialmente las que como Clara no tenían madre.

    SALIENDO DE LA IGLESIA.

        Después nombra la iglesia como uno de los pocos lugares donde las jóvenes podían ser vistas por los posibles esposos. Así la frecuentación del templo por parte de las mujeres era, en muchos casos, una excusa para salir de casa.

            El autor junta dos tópicos literarios, el de la falta de la madre usado en el teatro del Siglo de Oro, y el del recurso a la madre de la hija enamorada, en el Romancero.

        Entre las señas que le hacía, cuenta Clara que «era una de juntarse la una mano con la otra, dándome á entender que se casaría conmigo», este signo formaba parte del ritual del matrimono; lo sigue formando también hoy: con las manos juntas pregunta el celebrante al novio: quieres recibir como esposa a .—- Si quiero…y los mismo a la novia.

            Dorotea que ha comprendido la historia, toma a su cargo darle buen fin: «yo espero en Dios de encaminar de manera vuestros negocios, que tengan el felice fin que tan honestos principios merecen…», a pesar de que Clara nombre al diablo, «No sé que diablos» en una frase hecha, que puede indicar lo difícil o malo de lo sucedido.

SAN MIGUEL ARCÁNGEL. CATEDRAL DE BARCELONA.ESPAÑA.

          El día de san Miguel, 29 de septiembre, era la fecha que finalizaba y daba comienzo al año agrícola, por esta fecha solían contratarse los capataces y jornaleros del campo. Es también el día de del santo del autor.

            «Amanecerá Dios y medraremos» es un dicho en el cual se ha introducido el nombre de Dios, como causa del principio del día en el que se espera alcanzar lo que quizás durante la noche se ha proyectado «ó mal me andaran las manos»: ó muy mala suerte he de tener.

            El capítulo se ha visto reducido por no haber en el mismo ninguna referencia religiosa en lo que restaba , quedando indicado su final de forma que el hilo de la narración se pueda retomar en capítulo siguiente.

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