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CAPITULO XLVII. DEL EXTRAÑO MODO CON  QUE FUÉ ENCANTADO DON QUIXOTE DE LA MANCHA CON OTROS FAMOSOS SUCESOS.

 1.-NUMERO 77.

2.-LOCALIZACION. Cap.47. Parte I. Pág. 283 a 286. T.II

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 3.-TEXTO.

            «Quando Don Quixote se vió de aquella manera enjaulado, y encima del carro, dixo:..vive Dios que me pone en confusión;…¿ Que te parece de esto, Sancho hijo?

            No sé yo lo que me parece, respondió Sancho, por no ser tan leido como vuestra merced en las escrituras andantes; pero con todo eso osaría afirmar y jurar, que estas visiones que por aquí andan que no son del todo católicas.

             ¡Católicas, mi padre! respondió Don Quixote ¿Como han de ser católicas, si son todos demonios que han tomado cuerpos fantásticos, para venir á hacer esto y á ponerme en este estado? y si quieres ver esta verdad tócalos y pálpalos, y verás como no tienen cuerpo sino de ayre, y cómo no consisten mas que en la apariencia.  

          

           Par Dios, señor, replicó Sancho, yo ya los he tocado, y este diablo que anda aquí tan solícito, es rollizo de carnes, y tienen otra propiedad diferente de las que dicen tienen los demonios: porque segun se dice, todos huelen á piedra azufre y otros malos olores; pero este huele á ambar de media legua.

            Decía esto Sancho por Don Fernando, que como tan señor, debía oler á lo que Sancho decía.

            No te maravilles de eso, Sancho amigo, respondió Don Quixote, porque te hago saber que los diablos saben mucho, y puesto que traigan olores consigo, ellos no huelen nada porque son espíritus, y si huelen no pueden oler cosas buenas, sino malas y hediondas: y la razon es, que como ellos donde quiera que están traen el infierno consigo, y no pueden recibir alivio ninguno en sus tormentos, y el buen olor sea cosa que deleyta y contenta no es posible que ellos huelan cosa buena: y si á ti te parece que ese demonio, que dices, huele á ámbar, ó tú te engañas, ó él quiere engañarte con hacer que no le tengas por demonio.

             Todos estos coloquios pasáron entre amo y criado y temiendo Don Fernando y Cardenio que Sancho no viniese á caer del todo en la cuenta de su invención,…determináron de abreviar con la partida,…

            Ya en esto el Cura se había concertado con los quadrilleros, que le acompañasen hasta su Lugar, dándoles un tanto cada día….pero ántes que se moviese el carro, salió laventera, su hija y Maritórnes á despedirse de Don Quixote, fingiendo que lloraban de dolor de su desgracia, á quien Don Quixote dixo: No lloréis, mis buenas señoras, que todas estas desdichas son anexas á los que profesan lo que yo profeso,…

              Pero con todo eso la virtud es tan poderosa, que por sí sola, á pesar de toda la nigromancia que supo su primer inventor Zoroástes, saldrá vencedora de todo trance, y dará de sí luz en el mundo como la da el sol en el cielo. Perdonadme, fermosas damas, si algún desaguisado, por descuido mío os he fecho, que de voluntad y á sabiéndas, jamas le di á nadie, y rogad á Dios me saque destas prisiones donde algun malintencionado encantador me ha puesto,..

            En tanto que las damas del castillo esto pasaban con Don Quixote, el Cura y el Barbero se despidiéron de Don Fernando y sus camaradas, y del Capitán y de su hermano, y todas aquellas contentas señoras, especialmente de Dorotea y Luscinda…

        Don Quixote iba sentado en la jaula, las manos atadas, tendidos los pies, y arrimado á las verjas, con tanto silencio y tanta paciencia como si no fuera hombre de carne, sino estatua de piedra: y así con aquel espacio y silencio camináron hasta dos leguas que llegaron á un valle, donde le pareció al boyero ser lugar acomodado para reposar…

            Tomóse el parecer del Barbero y así tornaron á proseguir su camino. 

             En esto volvió el Cura el rostro y vió que á sus espaldas venían hasta seis, ó siete hombres de á caballo,..de los quales fueron presto alcanzados, porque caminaban no con la flema y reposo de los bueyes, sino como quien iba sobre mulas de Canónigos y con deseo de llegar presto á sestear á la venta que menos de una legua de allí se parecía.          

              Llegáron los diligentes á los perezosos y saludáronse cortésmente, y uno de los que venían, que, en resolución, era Canónigo de Toledo y señor de los demas que le acompañaban, viendo la concertada procesión del carro, quadrilleros, Sancho, Rocinante, Cura y Barbero, y mas á Don Quixote enjaulado, y aprisionado, no pudo dexar de preguntar que significaba llevar aquel hombre de aquella manera: aunque ya se había dado á entender, viendo las insignias de los quadrilleros, que debía de ser algun facinoroso salteador ó otro delinquente cuyo castigo tocase á la Santa Hermandad.

            Uno de los quadrilleros, á quien fué hecha la pregunta, respondió ansí:..señor,lo que significa ir este caballero desta manera dígalo él, porque nosotros no lo sabemos. Oyó Don Quixote la plática y dixo: ¿por dicha vuestras mercedes, señores caballeros, son versados y peritos en esto de la caballería andante? porque si lo son, comunicaré con ellos mis desgracias, y si no, no hay para que me canse en decillas: y á este tiempo habían llegado el Cura y el Barbero, viendo que los caminantes estaban en pláticas con Don Quixote de la Mancha, para responder de modo, que no fuese descubierto su artificio.

            El Canónigo, á lo que Don Quixote dixo, respondió: en verdad, hermano, que sé más de libros de caballerías que de las súmulas de Villalpando: ansí que, si no está en mas que en esto, seguramente podéis comunicar conmigo lo que quisiéredes.           

            Á la mano de Dios, replicó Don Quixote: pues así es, quiero, señor caballero, que sepades que yo voy encantado en esta jaula por envidia y fraude de malos encantadores, que la virtud mas es perseguida de los malos que amada de los buenos..

            .Dice verdad el Señor Don Quixote de la Mancha, dixo a esta sazon el Cura él va encantado en esta carreta, no por sus culpas y pecados, sino por la mala intención de aquellos á quien la virtud enfada y la valentía enoja...

            Quando el Canónigo oyó hablar al preso y al libre en semejante estilo, estuvo por hacerse la cruz de admirado...

            En esto Sancho Panza, que se habia acercado á oir la plática, para adobarlo todo dixo: ahora, señores, quiéranme bien ó quiéranme mal por lo que dixere, el caso de ello es que así va encantado mi señor Don Quixote como mi madre…

            Y volviéndose á mirar al Cura, prosiguió diciendo: á señor Cura, señor Cura ¿pensaba vuestra merced que no le conozco? ¿y pensaba que yo no calo y adivino, adonde se encaminan estos nuevos encantamientos? que sepa que le conozco por mas que encubra su rostro, y sepa que le entiendo por mas que disimule sus embustes. En fin donde reyna la envidia, no puede vivir la virtud, ni adonde hay escaseza hay liberalidad. Mal haya el diablo, que si por su Reverencia no fuera, esta fuera la hora que mi señor estuviera casado con la Infanta Micomicona, y yo fuera Conde por lo ménos…

            Todo esto que he dicho , señor Cura, no es más de por encarecer á su Paternidad haga conciencia del mal tratamiento que á mi señor le hace, y mire bien no le pida Dios en la otra vida esta prisión de mi amo, y se le haga cargo de todos aquellos socorros y bienes que mi señor Don Quixote dexa de hacer en este tiempo que está preso.

            Adóbame esos candiles, dixo á este punto el Barbero ¿ tambien vos, Sancho, sois, de la cofradía de vuestro amo? vive el Señor, que voy viendo que le habeis de hacer compañia en la jaula, y que habeis de quedar encantado como él por lo que os toca de su humor y de su caballería. En mal punto os empreñastes de sus promesas…

            Yo no estoy preñado de nadie , respondió Sancho, ni soy hombre que me dexaría empreñar del Rey que fuese, y aunque pobre, soy christiano viejo, y no debo nada á nadie, y si Insulas deseo, otros desean cosas peores, y cada uno es hijo de sus obras, y debaxo de ser hombre, puedo venir a ser Papa, quanto más Gobernador de una Insula…

            Vuestra merced mire como habla , señor Barbero, que no es todo hacer barbas, y algo va de Pedro á Pedro.…y en esto del encanto de mi amo, Dios sabe la verdad, y quédese aquí, porque es peor menearlo».

 

VISIONES NO DEL TODO CATÓLICAS.

4.- COMENTARIO

          A Sancho aunque no es versado en la escrituras andantes, es decir, en los libros de caballería, le parece que las visiones no son del todo católicas, buenas; ¡como buenas!, dice Don Quijote si son todo demonios, tócalos y pálpalos y verás como no tienen cuerpo ni huesos (Cf. Lucas 24,39).

            La fe en torno a la existencia del diablo en el siglo XVI, estaba muy presente en la vida de los creyentes. No es extraño, por ello que el mismo aparezca en el Quijote con tanta asiduidad, nombrado con distintos nombres aparece en el mismo 153 veces: 31 como demonio,119 como diablo, 2 como satanás y 1 como Lucifer.

            Un aspecto de la fe en el diablo, que aparece reflejado en el Quijote, era la familiaridad con que el mismo era tratado. Pero este aspecto no es ni mucho menos original de Cervantes, no olvidemos que lo diabólico está en el ambiente en el siglo XVI.

 CLAUSTRO DE LA ANTIGUA UNIVERSIDAD DE BAEZA.

            Entre los propios doctores de la Universidad de Baeza, en cuya fundación tuvo tanta parte san Juan de Ávila, diálogos, luchas, apariciones, modos de defenderse contra él, son cosas de todos los días.

            Llega a tanto la familiaridad con que se procede en la relación con ellos, que uno de los discípulos de Juan de Ávila y profesor en la universidad, el Lic. Francisco Gómez, al ir a acostarse, se encuentra con el diablo en la cama, le ruega con la mayor serenidad y comedimiento que le haga sitio diciéndole: «hazte allá, que ambos cabemos» (cf. Muñoz. Vida delBeato Maestro Juan de Ávila I, 2 c. 10 f. 95 r.; Cit. Obras Completas B. M. Juan de Ávila B.A.C.Madrid 1970 T. I pág 352).

            El mismo Juan de Ávila dedica en su obra Audi Fillia nada menos que doce capítulos para defenderse de los ataques del demonio; el capitulo diececinueve lo titula:       Cómo el demonio procura con miedos exteriores quitarnos los buenos ejercicios; y cómo conviene confortar el corazón con la confianza del Señor para lo vencer; y de otras cosas que ayudan para quitar este miedo, y del fruto de esta tentación».

            Los miedos exteriores pueden ir desde escuchar ruídos de cadenas que se arrastran, mover los muebles, producir malos olores, etc etc.(cf. O.C. T.I. Pág. 624 s.s.).

            En el Quijote el diablo hace de todo: se tranforma en Ángel de luz, está detrás de la cruz, está en Cantillana, no duerme, algunas veces duerme, suscita pensamientos malos, es mentiroso y usa toda clase de artificios para engañar, se lleva el rucio y ha dejado el rucio, pone zancadillas para que se tropiece, ordena los sucesos a su capricho, no hay cosa que no sepa, se lleva los libros de la biblioteca y la estancia toda de Don Quijote, confunde y engaña, se le puede dar el hato y el garabato, no duerme y todo lo añasca, es sotil y engañoso, solicita se le entregue el alma, trae consigo el infierno y sus malos olores, juegan con los libros como si fuesen pelotas de borra , esta casi tan presente como Dios en la vida de los hombres, se vota por él, se jura por él y por él se irrita… así hasta 153 veces que es nombrado.

            «Salió la ventera, su hija y Maritornes…» parece como si estuviera pensando en la escena en la que las piadosas mujeres salieron al camino de Jesús cargado con la cruz, llorosas, y Don Quijote, al modo de aquél les dijo: «No lloreis mis buenas señoras» (cf. Lucas 23,28) y siguió consolándolas diciéndoles que la virtud es tan poderosa que saldrá vencedora.

            Termina con una acción poco frecuente en este Don Quijote de la primera parte, que es pedir perdón por algo, pues nunca en su voluntad estuvo hacer a nadie ningun mal fecho.Y se encomienda a sus oraciones: «y rogad á Dios me saque destas prisiones donde algun malintencionado encantador me ha puesto»

            Con no poca ironía son presentados los caminantes que iban presurosos y diligentes a sestear, montados sobre «mulas de canónigos», mientras los perezosos van en «concertada procesión del carro».

            Uno de los que venían era canónigo de Toledo. Debía de ser un gran señor, perteneciente al alto clero, con una buena renta pues ya hemos indicado como el Arzobispado de Toledo y su cabildo era el más rico de España con más de 250.000 ducados anuales de renta.(cf. Nº64).

             El canónigo que es introducido de esta forma va a estar muy presente en los capítulos siguientes.

            Se inicia una conversación a tres , que abre Don Quijote preguntado por lo único que le daría motivo a romper su silencio: si eran versados sobre la andante caballería, las respuesta del canónigo prepara lo que será una larga discusión entre Don Quijote y el canónigo sobre la naturaleza de los libros de caballería: Se refiere a la Summa Summularum (1557) de Gaspar Cardillo de Villalpando, catedrático de Artes de Alcalá y filósofo aristotélico antiescolástico.

             El cura interviene para corroborar cómo Don Quijote no va así por sus culpas y pecados sino por obra de la envidia de los malos.

            No deja de ser tentador ver en todo este texto una parodia de la conducción de Cristo cargado con la cruz, conducido por unos sayones, cuadrilleros, en concertada procesión, por un pecado que no ha cometido, inocente, a cuyo encuentro unas mujeres salen para consolarlo, de modo que cuando el canónigo oyó al preso y al cura «estuvo por hacerse la cruz».

            Sancho presente en la conversación del canónigo y el cura, no puede callarse ante la farsa que esta viendo representar a su ojos y se dirige al cura hablándole con dureza: «Que sepa que le conozco por mas que encubra su rostro, y sepa que le entiendo por mas que disimule sus embustes. En fin donde reyna la envidia, no puede vivir la virtud, ni adonde hay escaseza hay liberalidad.

            Estas palabras, sin embargo, pierden mucho significado al ver que Sancho parece se está quejando de que las tretas del cura son la causa de que él no sea por lo menos Conde.

            Le reconviene y carga a su conciencia el mal tratamiento que está recibiendo su amo, hasta le dice: «No le pida Dios en la otra vida esta prisión de mi amo» y por las buenas acciones que su amo podría estar haciendo de no ir encerrado.

            El barbero con una expresión de sorpresa le dice: «¡Prepárame esos candiles, que estoy a oscuras» juzgando que Sancho está tan loco como su amo.

            Sancho se defiende y termina diciéndole que él no tiene por que tenerse en menos que el barbero, y que puede llegar hasta ser Papa.

            Sancho se ve que sabe que para ser Papa, la única condición indispensable es estar bautizado, y él es «cristiano viejo», mucho más puede ser gobernador, terminando su pensamiento con la frase de que hay mucha distancia entre Pedro y Pedro por más que parezcan iguales.

            Termina el capítulo hablando el canónigo, después de haber sido informado por el cura del mal de Don Quijote, hablando de lo perjudicailes que son en la República estos que llaman libros de caballerías, hasta el punto «que él de todos los que ha comenzado a leer ninguno llegó a terminar.”

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elcuradellugar.

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