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JUICIOS SOBRE LA MUERTE EN EL QUIJOTE

En el estudio del tema del Quijote sobre la muerte vamos a seguir el mismo sistema que ya hemos empleado en otros, es decir citaremos y comentaremos aquellos textos que hablan de la muerte a través de los cuales podremos hacernos idea de la actitud de Don Miguel de Cervantes sobre este asunto.

            Advertimos, también que los textos  que citaremos están tomados de una edición facsímil que tiene una ortografía propia de la época en la que Cervantes escribió su obra , por lo que la ortografía de los mismos es bastante diferente de la actual. Dicho esto comenzamos  con los textos.

 PRIMER TEXTO

 …¿ y Teresa que dice ? Teresa dice, dixo Sancho, que ate bien mi dedo con vuesa merced,…que como vuesa merced mejor sabe, todos estamos sujetos á la muerte, y hoy somos y mañana no, y que tan presto se va el cordero, como el carnero, y que nadie puede prometerse en este mundo mas horas de vida de las que Dios quisiere darle, porque la muerte es sorda y quando llega á llamar a´las puertas de nuestra vida, siempre va de priesa, y no la harán detener ni ruegos, ni fuerzas, ni cetros, ni mitras segun es pública voz y fama, y segun nos lo dicen por esos púlpitos.( Cap.7 Parte II.)

 EN EL PÚLPITO.

COMENTARIO.

  Este texto está  incardinado en un contexto en el que Sancho le pide a Don Quijote que si quiere que él vuelva a acompañarle en sus aventuras debe asignarle un salario fijo, según le ha aconsejado su mujer, Teresa Panza. Es en este contexto en el que Sancho habla de la muerte  y subrayando que todas estas cosas  que dice sobre ella las ha oído por esos púlpitos.

            El tema ciertamente  era objeto frecuente de predicación.

Principe de Muerte

 EL PRÍCIPE DE LA MUERTE

SEGUNDO TEXTO.

 “Plega á Dios, Sancho, dixo D. Quixote, que yo te vea mudo antes que me muera. Al paso que llevamos respondió Sancho, ántes que vuesa merced se muera estaré yo mascando barro, y entónces podrá ser que esté tan mudo, que no hable palabras hasta la fin del mundo ó por lo menos hasta el día del juicio...Aunque esto así suceda, ó Sancho, respondió Don Quixote, nunca llegará tu silencio á do ha llegado lo que has hablado…y mas que está puesto en razon natural, que primero llegue el día de mi muerte, que el de la tuya..À buena fe, señor, respondió Sancho, que no hay que fiar de la descarnada, digo de la muerte, la qual tambien come cordero , como carnero, y á nuestro Cura le oido decir, que con igual pie pisaba las altas torres de los Reyes, como las humildes chozas de los pobres. Tiene esta señora mas poder, que de melindre, no es nada asquerosa, de todo come, y de todo hace, y de toda suerte de gentes, edades y preeminencias hinche sus alforjas.No es segador que duerme las siestas, que á todas horas siega, y corta así la seca como la verde yerba, y no parece que masca, sino que engulle y traga quanto se le pone delante, porque tiene hambre canina, que nunca se harta, y aunque no tiene barriga, da á entender que está hidrópica, y sedienta de beber solas las vidas  de quantos viven, como quien se bebe un jarro de agua fría. No mas, Sancho, dixo á este punto Don Quixote: tente en buenas, y no te dexes caer, que en verdad que lo que has dicho de la muerte por tus rústicos términos, es lo que pudiera decir un buen predicador. Dígote Sancho, que si como tienes buen natural, tuvieras discrecion, pudieras tomar un púlpito en la mano, y irte por ese mundo predicando lindezas. Bien predica quien bien vive, respondió Sancho, y yo no sé otras tologías. Ni las has menester, dixo Don Quixote; pero yo no acabo de entender, como siendo el principio de la sabiduría el temor de Dios, tú , que temes mas á un lagarto que á él, sabes tanto. Juzgue vuesa merced de sus caballerías y no se meta , en juzgar de los temores ó valentías agenas, que tan gentil temeroso soy yo de Dios, como cada hijo de vecino: y déxeme despabilar esta espuma, que lo demas todas son palabras ociosas, de que nos han de pedir cuenta en la otra vida.. (Cap. 20. Parte II.)

 LA DANZA DE LA MUERTE DE  HANS HOLBEIN EL VIEJO.

COMENTARIO:

 La descripción que hace Sancho de la muerte es realmente esperpéntica, pero  D. Quijote afirma que así  se hace más o menos  por los buenos predicadores .

            El tema de la muerte es casi como un lugar común en la época cervantina. No debemos olvidar que en ella  la media de vida humana andaba sobre los 48 0 50 años, de ella se hablaba por parte del pueblo con un lenguaje popular y con otro lenguaje en el mundo más culto. Dice a este respecto san Juan de Ávila:

             «Piense con atención el paso de la muerte lo más entrañablemente que pudiere, como si en ella estuviese, notando particularmente cómo estará en la cama, la candela en la mano, y todo lo demás que el Señor le diere; y tras esto, cómo, salida el ánima, quedará aquí su cuerpo y será llevado a enterrar. Y haga cuenta que oye los cantos y lloros y todo lo demás que se suele hacer, y cómo echado su cuerpo debajo de la tierra, será hollado, y quizá de los animales, y podrá ser que anden los huesos rodando. Y pues esto ha de venir, haga cuenta que ha venido, y dése por muerto a este mundo..

( Cf. Epistolario, Carta 5, Obras Completas Maestro Juan de Ávila B.A.C.  Madrid 1952)

            El tema de la muerte  en verdad dominó ya desde  la Baja Edad Media no sólo en la predicación sino también en las representaciones artísticas.

            Presenta, por un lado, una intención religiosa: recordar que los goces del mundo son perecederos y que hay que estar preparado para morir cristianamente; por otro lado, una intención satírica, al hacer que todos caigan muertos, con independencia de su edad o su posición social, dado el poder igualatorio de la muerte.

            También tuvo expresión pictórica, por ejemplo, en  los grabados  que hizo Hans Holbein el Viejo.

            Su influencia está presente en autores españoles posteriores, como la Barca de la Gloria, de Gil Vicente,  Diálogo de Mercurio y Carón de Alfonso de Valdés , Farsa llamada Danza de la Muerte de Juan de Pedraza,  La farsa de la Muerte de Diego Sánchez  de Badajoz, Las Cortes de la Muerte de Miguel de Carvajal y Luis Hurtado de Mendoza, a quien algunos le atribuyen estas Cortes mencionadas por Cervantes, y Coloquio de la Muerte con todas las edades y estados, de Sebastián de Orozco.

            Finalmente, en el Barroco se encuentran las últimas referencias en los autos de Calderón de la Barca y en los Sueños de Quevedo.(La Danza de la Muerte, Códice de El Escorial, Ed. de Sabas Martín. Miraguano Ediciones, Madrid, 2001. ISBN 84-7813-220-1)

            El mismo Cervantes se refiere a estas obras cuando cuenta el encuentro de D. Quijote  con unos comediantes  que iban en una carreta: “señor, nosotros somos recitantes de la compañía de Angulo el malo, hemos hecho en un Lugar que está detras de aquella loma esta mañana, que es la octava del Corpus, el auto de las Cortes de la Muerte, y hémosle de hacer esta tarde en aquel Lugar…y por  estar tan cerca, y excusar el trabajo de desnudarnos, y volvernos á vestir, nos vamos vestidos con los mesmos vestidos que representamos.( Cap.11,Part.II)

A la alabanza del saber de  Sancho, que ha hecho D. Quijote, responde éste que «  bien predica quien bien vive» y esa es la verdadera teología, lo cual es un eco del evangélico: el árbol se conoce por sus frutosTodo árbol bueno da frutos buenos, y el árbol que no es bueno no los da.»  (Mt 7,17-20) O la fe sin obras está  muerta:«¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga Tengo fe, si no tiene obras?, ¿a caso podrá salvarle la fe? Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de ustedes les dice: váyanse en paz, caliéntense y hártense, pero no les dan lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?. Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta.» (Santiago 2, 14-17).

            D. Quijote cita el texto de la Sabiduria que dice: «el principio de la sabiduria es el temor de Dios» «Initium sapientiae est timor Domini» ( Proverbios 1,7 ) la cita  en buena ascética, aun  en tiempo de Cervantes, no se consideraría muy apropiada, pues el temor bíblico, no es lo que  siente Sancho: »que temes mas á un lagarto que á él,»

            Sancho  le reprocha a su amo, el  que se meta a juzgar su vida interior, corrigiéndole, pues el temor que el tiene a Dios es tan bueno como el de «cualquier hijo de vecino»

            Finalmente recuerda el dicho ascético, de que aun de las palabras ociosas «  nos han de pedir cuenta en la otra vida.»

 TERCER TEXTO.

 “…y al dexar este mundo, y meternos tierra adentro, por tan estrecha senda va el Principe, como el jornalero: y no ocupa mas pies de tierra el cuerpo del Papa, que el del sacristán, aunque sea mas alto el uno que el otro, que al entrar en el hoyo, todos nos ajustamos y encogemos, ó nos hacen ajustar ó encoger, mal que nos pese, y á buenas noches: y torno á decir que si Vuestra Señoría no me quiere dar la Insula por tonto, yo sabré no dárseme nada por discreto: y yo he oido decir , que detrás de la cruz está el diablo…” (Cap. 33.Parte II.)

 COMENTARIO.

            El texto incide en afirmar la universalidad, e igualdad de la muerte con palabras y ejemplos distintos pero siempre con el mismo contenido.

 

LA MUERTE EL JUSTO QUE ACABA EN VIDA ETERNA IGLESIA DE LA SAGRADA FAMILIA DE BARCELONA.

CUARTO TEXTO.

 “Dos caminos hay, hijas, por donde pueden ir los hombres á llegar á ser ricos y honrados, el uno es el de las letras; otro, el de las armas. Yo tengo mas armas que letras, y nací, según me inclino á las armas,..y será en balde persuadirme à que no quiera yo lo que los Cielos quieren, la fortuna   y la razón pide y sobre todo mi voluntad desea: pues con saber , como sé los innumerables trabajos que son anexos al andante caballería, sé también los infinitos bienes que se alcanzan con ella: y sé que la senda de la virtud es muy estrecha, y el camino del vicio ancho y espacioso; y sé que sus fines y paraderos son diferentes, porque el del vicio dilatado y espacioso acaba en la muerte, y el de la virtud angosto y trabajoso acaba en la vida, y no en vida que se acaba, sino en la que no tendrá fin: y sé, como dice el gran poeta castellano nuestro, que: por estas asperezas se camina/de la inmortalidad al alto asiento/do nunca arriba quien de allí declina.»( Cap. 6. Par.II)

LA MUERTE DEL PECADOR.

COMENTARIO.

 Con una delicadeza propia de un santo padre les Don Quijote a su sobrina y al ama  « dos caminos, hay , hijas, por donde pueden ir los hombres a ser ricos y honrados», apareciendo de soslayo el tema de las armas y las letras y sobre todo la afirmación de que la muerte de la persona virtuosa termina en vida eterna mientras que la del vicio termina en vida que se acaba.

            Don Quijote pobre reitera el origen divino de su vocación a la andante caballería, que él no puede dejar de seguir, sabiendo los infinitos bienes que su seguimiento le han de proporcionar.

            El eco evangélico de las palabras de Don Quijote no puede ser en esta ocasión más claro, por un lado, se subraya cómo el camino de la virtud es un camino estrecho mientras el del vicio es ancho y espacioso: « Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos los que entran por ella. Estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida y pocos son los que dan con ella» (Mateo 7,13-14) y por otro la puerta estrecha acaba «en vida y no en vida que se acaba, sino en la que no tendrá fin.»

 HOY MISMO ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO.

QUINTO TEXTO.

 «Pensar que en esta vida las cosas della han de durar siempre en un estado es pensar en lo excusado; ántes parece que ella anda todo en redondo, digo á la redonda. La primavera sigue al verano, el verano al estio, el estio al otoño, y el otoño al invierno, y el invierno á la primavera , y así torna á andarse el tiempo con esta rueda continua. Sola la vida humana corre á su fin ligera, mas que el tiempo, sin esperar renovarse, sino es la otra que no tiene términos que la limiten. Esto dice Cide Hamete, Filósofo mahomético, porque esto de entender la ligereza , é inestabilidad de la vida, y la duración de la eterna que se espera, muchos sin luz de la fe , sino con la luz natural, lo han entendido…”( Cap. 53. Parte II )

 CREENCIA QUE ACOMPAÑA AL HOMBRE DESDE SUS ORÍGENES.

COMENTARIO.

            El texto parece que habla de una cosmología cíclica, pues la cosas de la vida presente parece que ella anda todo en redondo, digo á la redonda. Sola la vida humana corre á su fin ligera, mas que el tiempo.

            Afirma claramente la existencia después de la muerte de otra vida que es eterna, algo que hasta los no cristianos afirman, en este caso Cide Hamete filósofo Mahomético.

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ELCURADELLUGAR.

 

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