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CAPITULO IV.Donde Sancho Panza satisface al Bachiller Sanson Carrasco de sus dudas y preguntas, con otros sucesos dignos de saberse y de contarse.

 1.-NÚMERO 91.

2.-LOCALIZACION. Cap.4.pág 32-35.T.III

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

AQUÍ SE FRAGUÓ LA SEGUNDA SALIDA DEL CABALLERO MANCHEGO.

 3.-TEXTO .

            «¿Hay otra cosa que enmendar en esa leyenda, señor Bachiller? preguntó Don Quixote.

            Si debe de haber respondió él; pero ninguna debe de ser de la importancia de las ya referidas.

            ¿Y por ventura, dixo Don Quixote, ¿promete el autor segunda parte? Sí promete, respondió Sansón;…¿Y á que se atiene el autor? dixo Don Quixote…¿ Á que? respondió Sansón: en hallando que halle la historia , que él va buscando con extraordinarias diligencias, la dará luego á la estampa, llevado mas del interes que de darla se le sigue, que de otra alabanza alguna.

 HARBAR , HARBAR , COMO SASTRE EN VÍSPERAS DE PÁSCUAS.

           A lo que dixo Sancho: ¿al dinero y al interes mira el autor? maravilla será que acierte, porque no hará sino harbar, harbar, como sastre en vísperas de páscuas, y las obras que se hacen apriesa nunca se acaban con la perfeción que requieren

            No había bien acabado de decir estas razones Sancho, quando llegáron á sus oídos relinchos de Rocinante, los quales relinchos tomó Don Quixote por felicísimo agüero, y determinó de hacer de allí á tres, ó quatro días otra salida: y declarando su intento al Bachiller, le pidió consejo por que parte comenzaría su jornada; el qual le respondió que era su parecer que fuese al Reyno de Aragon y á la ciudad de Zaragoza, adonde de allí á pocos días se habían de hacer unas solenísimas justas por la fiesta de San Jorge, en las quales podría ganar fama sobre todos los caballeros aragoneses, que sería ganarla sobre todos los del mundo.

            Alabóle ser honradísima y valentísima su determinación, y advirtióle que anduviese mas atentado en acometer los peligros , á causa que su vida no era suya, sino de todos aquellos que le habían de menester para que los amparase y socorriese en sus desventuras.

 ¡ SANTIAGO Y CIERRA ESPAÑA ! 

          Deso es lo que yo reniego, señor Sansón, dixo á este punto Sancho, que así acomete mi señor á cien hombres armados, como un muchacho goloso á media docena de badeas. ¡Cuerpo del mundo, señor bachiller! Sí, que tiempos hay de acometer y tiempos de retirar ; sí, no ha de ser todo Santiago, y cierra España: y mas que yo he oído decir, y creo que á mi señor mismo, si mal no me acuerdo, que entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía : y si esto es así, no quiero que huya sin tener para que, ni que acometa quando la demasía pide otra cosa;…

            Yo, señor Sansón, no pienso grangear fama de valiente, sino del mejor y más leal escudero que jamás sirvió á caballero andante: y si mi señor Don Quixote, obligado de mis muchos y buenos servicios, quisiere darme alguna Ínsula de las muchas que su merced dice que se ha de topar por ahí, recibiré mucha merced en ello, y quando no me la diere, nacido soy y no ha de vivir nadie en oto de otro, sino de Dios, y mas que tan bien , y aun quizá mejor sabrá el pan desgobernado que siendo Gobernador ¿ y sé yo por ventura, si en esos gobiernos me tiene aparejada el diablo alguna zancadilla, donde tropiece y caiga y me deshaga las muelas? Sancho nací, y Sancho pienso morir. Pero si con todo eso …me deparase el Cielo alguna Insula, ó otra cosa semejante no soy tan necio que lo desechase…

             Vos, hermano Sancho, dixo Carrasco, habeis hablado como un catedratico; pero con todo confiad en Dios y en el Señor Don Quixote, que os ha de dar un Reyno, no que una Ìnsula.Mirad, Sancho, dixo Sanson, que los oficios mudan las costumbres, y podría ser que viéndoos Gobernador, no conociésedes á la madre que os parió.

ESO SE HA DE ENTENDER CON LOS QUE NACIERON EN LAS MALVAS…

            Eso allá se ha de entender, respondió Sancho, con los que nacieron en las malvas, y no sobre los que tienen en el alma quatro dedos de enxundia de christianos viejos, como yo los tengo: no, sino llegaos á mi condición, que sabráusar de desagradecimiento, con alguno.

            Dios lo haga, dixo Don Quixote, y ello dirá, quando el gobierno venga, que ya me parece que le trayo entre los ojos».

EL RELINCHO DE ROCINANTE Y LOS BUENOS AGÜEROS.

4.-COMENTARIO.

            Las primeras palabras subrayadas son de Sancho, que ha ido respondiendo a las preguntas del bachiller, acerca de algunas de las cosas que en la primera parte del Quijote aparecen como contradiCciones, a partir de ahí, el texto sigue ocupándose de otros aspectos de lo aparecido en la misma primera parte.

            Don Quijote pregunta si el autor tiene pensado escribir una segunda parte, el bachiller le responde que sí, y que lo hará movido por el interés. Sancho considera que ese motivo hará que tal parte no sea buena, pues le ocurrirá lo que los sastres «por pascua», que, no  hacen  más que harbar , harbar, es decir hacer deprisa, atropelladamente  las prendas,  por lo que salen  mal y con muchos defectos.

             D. Quijote, después de mostrar su decisión de hacer una nueva salida,  decisión en la que se afirma tras escuchar los  relinchos de Rocinante los quales relinchos tomó Don Quixote por felicísimo agüeroes de notar que el  D. Quijote  de la primera parte afirmó expresamente no creer en agüeros, y tras escuchar que al bachiller le parece de perlas, le pide consejo sobre por dónde debía empezar, le responde el bachiller que por el «Reyno de Aragon», donde prodrá estar presente en las justas que por san Jorge, su patrón se celebran en Zaragoza.

 En su honor se fundó la Cofradía de san Jorge encargada, no sólo de organizar las justas en el coso de Zaragoza, sino de las celebradas en honor del santo.

            El bachiller dice a Don Quijote, que se modere en sus aventuras y no exponga su preciosa vida sin necesidad, a peligros graves, privando de su ayuda a tantos de ella necesitados.

             Sancho expresa su acuerdo con el bachiller recordándole que «la virtud está en el medio»; una formulación de la enseñanza aristotélica que dice habérsela escuchado a su amo, (cf. Ética a Nicómaco II, 1104a 22-25), a la vez que le indica, con palabras de la Escritura que hay tiempo para todo: «Tiempo de acometer y tiempo de retirar: Un tiempo para nacer, y tiempo para morir. tiempo para plantar, y para arrancar. Tiempopara matar, y tiempo para curar. Tiempo para destruir, y tiempo para construir. Tiempo para llorar, y tiempo para reir…» (cf. Eclesiastés 3,1 s.s.).

            Por ello no es cuestión, dice Sancho, de estar siempre diciendo: «Santiago y cierra España»: grito de ataque en las batallas contra los moros en la Reconquista; cierra: «ataca», frase cuyo significado no entiende Sancho y que posteriormente le explicará Don Quijote .

            Finalmente Sancho expresa que tampoco va a vivir obsesionado porque su amo le dé la Ínsula prometida, que lo que verdaderamente le obsesiona es vivir al «oto», al cobijo, de Dios, porque sólo Dios es el bien absoluto y las demás cosas, quien sabe si pueden ser una fuente de trampas tendidas por el diablo.

            Se vienen a la mente las conocidas palabras de Santa Teresa de Jesús: Quien aDios tiene nada la falta, solo Dios basta.

             Ahora, que si el Cielo le deparase una Ínsula que gobernar, no es tan necio como para rechazarla.

            Hay en toda esta reflexión de Sancho una actitud que, a pesar de que sigue considerando a Dios como el mayor bien, no por eso va a despreciar la vida presente y las cosas que de Dios, en ella procedan.

            El bachiller con socarronería, ataca diciéndole, que no deja de tener su peligro eso de alcanzar un gobierno, porque las circunstancias mudan la condición de los hombres.

            Sancho le responde que eso será para quien no tenga profundas raíces cristianas en su alma , como a él le ocurre, «christiano viejo» como es, que no ha nacido ni se ha educado entre las «malvas», es decir,  a las afueras de la ciudad donde se tiran los desperdicios entre los cuales crecen silvestres las malvas.

            Don Quijote, que ha seguido la conversación y actitud de Sancho, termina con un: «Dios lo haga» que suena como un Amén.

            En éste y en el anterior capítulo el autor está preparando lo que será parte importante de las hazañas de la misma: las varias intervenciones de Sansón Carrasco, alguna de las cuales, curioso sarcasmo, será la que dará remate con el caballlero, al que ahora el bachiller está animando a que salga a buscar nuevas aventuras.

            El capítulo termina con la marcha de Sansón Carrasco mientras Sancho «fué á poner en órden lonecesario para su jornada».

            Ya en estos dos capítulos va apareciendo el cambio que experimenta en esta segunda parte el personaje de Sancho.

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elcaballerodelverdegaban.

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