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CAPITULO V. De la discreta y graciosa plática que pasó entre Sancho Panza y su mujer Teresa Panza, y otros sucesos dignos de felice recordación.

 1.-NÚMERO 92

2.-LOCALIZACIÓN. Cáp.5, Part.II,

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 3.-TEXTO.

             «Llegó Sancho á su casa tan regocijado y alegre, que su muger conoció su alegría á tiro de ballesta, tanto que la obligó á preguntarle ¿que traeis, Sancho amigo, que tan alegre venis?

            Á lo que él respondió: muger mia, si Dios quisiera, bien me holgara yo de no estar tan contento como muestro.

            No os entiendo, marido, replicó ella, y no sé que quereis decir en eso, de que os holgáderes, si Dios quisiera, de no estar contento…

            Mirad Teresa, respondió Sancho, yo estoy alegre , porque tengo determinado de volver á servir á mi amo Don Quixote, el qual quiere la vez tercera salir, y yo vuelvo á salir con él, porque lo quiere así mi necesidad, junto con la esperanza que me alegra de pensar si podré hallar otros cien escudos como los ya gastados, puesto que me entristece el haberme de apartar de ti y de mis hijos: y si Dios quisiera darme de comer á pie enxuto, y en mi casa…claro está que mi alegría fuera mas firme y verdadera…asi que dixe bien que me holgara si Dios quisiera, de no estar contento…

            Hablais de tan rodeada manera, dixo su muger, que no hay quien os entienda. Basta que me entienda Dios muger, respondio Sancho, que él es el entendedor de todas las cosas...

            Bien creo yo, marido, replicó Teresa, que los escuderos andantes no comen el pan de balde, y así quedaré rogando á nuestro Señor os saque presto de tanta mala ventura.

Yo os digo, muger respondió Sancho, que si no pensase verme Gobernador de una Insula aqui me caeria muerto.

            Eso no, marido mio,… vivid vos y llévese el diablo quantos gobiernos hay en el mundo, sin gobierno habeis vivido hasta ahora, y sin gobierno os ireis, ó os llevarán á la sepultura, quando Dios fuere servido: como esos hay en el mundo que viven sin gobierno, y no por eso dexan de vivir, y de ser contados en el número de las gentes…

            Pero mirad Sancho, si por ventura os viéredes en algun gobierno, no os olvideis de mí y de vuestros hijos…Advertid que Sanchico tiene ya quince años cabales, y es razon que vaya á la escuela, si es que su tio el Abad le ha de dexar hecho de la Iglesia. Mirad tambien que Mari Sancha, vuestra hija, no se morirá si la casamos: que me va dando barruntos, que desea tanto tener marido, como vos deseais veros con gobierno, y en fin, en fin, mejor parece la hija mal casada que bien abarraganada.

 Á buena fe, respondió Sancho, que si Dios me llega á tener algo de gobierno, que tengo de casar, muger mia, á Mari-Sancha tan altamente, que no la alcancen , sino con llamarla Señoría.

            Eso no, Sancho, respondió Teresa: casadla con su igual, que es lo más acertado..

            .Calla, boba, dixo Sancho, que todo será usarlo dos, ó tres años, que despues le vendrá el señorío, y la gravedad como de molde, y quando no, ¿que importa? séase ella Señoría, y venga lo que viniere.

            Medíos, Sancho, con vuestro estado, respondió Teresa, no os querais alzar á mayores y advertid al refrán que dice: al hijo de tu vecino, límpiale las narices y métele en tu casa .Por cierto que sería gentil cosa casar á nuestra María con un condazo, ó con caballerote que quando se le antojase la pusiese como nueva , llamándola de villana, hija del destripaterrones y de la pelarruecas: no en mis dias marido, para eso, por cierto, he criado yo á mi hija: traed vos dineros, Sancho, y el casarla dejadlo á mi cargo, que ahí está Lope Tocho… que es nuestro igual, estará bien casada, y le tendremos siempre á nuestros ojos, y seremos todos unos, padres y hijos, nietos y yernos, y andará la paz y la bendición de Dios entre todos nosotros…

            Ven acá, bestia, y muger de Barrabás, replicó Sancho ¿por que quieres tú ahora, sin que ni para que, estorbarme que no case á mi hija con quien me dé nietos, que se llamen Señoría?..¿No te parece, animalia , prosiguió Sancho, que será bien dar con mi cuerpo en un gobierno provechoso, que nos saque el pie del lodo, y casase á Mari Sancha con quien yo quisiere y verás como te llaman á ti Doña Teresa Panza, y te sientas en la Iglesia sobre alcatifa, almohadas y arambeles á pesar y despecho de las hidalgas del pueblo?

 ¿ Veis quanto decis, marido? respondió Teresa, …Siempre, hermano, fui amiga de la igualdad , y no puedo ver entonos sin fundamentos:

         Teresa me pusieron en el bautismo, nombre mondo y escueto, sin añadiduras ni cortapisas, ni arrequives de Dones ni donas …y con este nombre me contento, sin que me le pongan un Don encima, que pese tanto que no le pueda llevar, y no quiero dar que decir á los que me vieren andar vestida á lo condesil ò á lo de Gobernadora, que luego dirán: mirad que entonada va la pazpuerca: ayer no se hartaba de estirar de un copo de estopa , y iba á misa cubierta la cabeza con la falda de la saya, en lugar de manto y ya hoy va con verdugado, con broches y con entono, como si no la conociésemos.

            Si Dios me guarda mis siete ó mis cinco sentidos, ó los que tengo , no pienso dar ocasión de verme en tal aprieto…ídos con vuestro Don Quixote á vuestras aventuras y dejadnos á nosotras con nuestras malas venturas, que Dios nos las mejorará como seamos buenas: y yo no sé, por cierto, quien le puso á él Don que no tuvieron sus padres ni sus agüelos.

            Ahora digo, replicó Sancho, que tienes algun familiar en ese cuerpo.¡Válate Dios, la muger, y que de cosas has ensartado unas en otras, sin tener pies, ni cabeza!…¿Por que no has de consentir y querer lo que yo quiero?

 ¿Sabéis porque, marido? respondió Teresa, por el refran que dice: quien te cubre, te descubre …

            Mira, Teresa, respondió Sancho, y escucha lo que agora quiero decirte, quizá no lo habrás oido en todos los dias de tu vida, y yo agora no hablo de mío , que todo lo que pienso decir son sentencias del padre predicador, que la cuaresma pasada predicó en este pueblo, el qual, si mal no me acuerdo, dixo que todas las cosas presentes, que los ojos están mirando, se presentan, están y asisten en nuestra memoria mucho mejor y con más vehemencia que las cosas pasadas…

            Yo no os entiendo, marido replicó Teresa: haced lo que quisiéredes y no me quebreis mas la cabeza con vuestras arengas y retóricas. Y si estais revuelto en hacer lo que decis…Resuelto has de decir, muger, dixo Sancho, y no revuelto.

            No os pongáis á disputar, marido, conmigo ,respondió Teresa: yo hablo como Dios es servido y no me meto en mas dibuxos. Y digo que si estais porfiando en tener gobierno, que lleveis con vos á vuestro hijo Sancho, para que desde agora le enseñeis á tener gobierno, que bien es que los hijos hereden y aprendan los oficios de sus padres.

            En teniéndo gobierno, dixo Sancho, enviaré por él por la posta, y te enviaré dineros, que no me faltarán, pues nunca falta quien se los preste a los Gobernadores, quando no los tienen, y vístele de modo que disimule lo que es y parezca lo que ha de ser .

  Enviad vos dinero dixo Teresa, que yo os lo vistiré como un palmito.

            En efeto, quedamos de acuerdo , dixo Sancho, de que ha de ser condesa nuestra hija. El día que yo la viere condesa, respondió Teresa, ese haré cuenta que la entierro; pero otra vez os digo que hagais lo que os diere gusto, que con esta carga nacemos las mujeres, de estar obedientes á sus maridos, aunque sean unos porros:…y Sancho volvió á ver á Don Quixote, para dar órden en su partida».

4.-COMENTARIO.

            El texto es un resumen de todo el capítulo quinto y creo que hace honor al título del mismo: «De la discreta y graciosa plática…».

            La gracia y comicidad de la misma está, según pienso, en que un matrimonio como el que forman Sancho y su mujer, pertenecientes al estamento casi más bajo de la sociedad de su tiempo, por bajo sólo estaban los mendigos y los esclavos, estén discutiendo si les conviene o no llegar a ser nobles: gobernador, gobernadora, conde o condesa, la hija, condesa, el Sanchico hijo del gobernador, etc., es un «cuento de la lechera en vivo»: como si fuera fácil en esa sociedad, a unos miembros de tal clase, acceder a la alta nobleza.

            La discreción en el diálogo, sin salirse, sin embargo, del marco en la que la ha colocado su marido, está en Teresa, su mujer, ella es la que habla de la conveniencia de no desclasarse, de los problemas con que se encontrarían en ese desclasamiento, toda la familia, especialmente su hija, etc.

            La simple y atenta lectura del texto nos advierte de la gracia y discreción referida.

 PÚLPITO DE UN CUARESMERO.

           Los motivos y referencias religiosas son abundantes en el texto: confianza en Dios, “el sabedor de todas las cosas”, «si Dios quisiera», «yo hablo como Dios es servido», «si Dios guarda mis siete o mis cinco sentidos»… las referencias al bautismo, a la presencia en la iglesia, la asistencia de Sancho a las charlas cuaresmales, la afirmación de Sancho de que Teresa tiene un demonio en el cuerpo: «un familiar», la carga con que «nacemos las mugeres» , que seguramente más de una vez habría oído Teresa en las bodas: «Las mujeres que se sometan a sus maridos en todo, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, así las mujeres a sus maridos en todo… (cf. Efesios, 4,23-25).

            Una sola de las posibilidades que se barajan en el diálogo para la familia, entraba dentro de las posibilidades de la misma, y es la que se refiere a Sanchico, que a sus quince años, aún no ha ido a la escuela, pero que teniendo un tio «Abad», es decir cura, aumentaba sus posibilidades de acceder al estatus clerical, hasta como miembro del alto clero.

            Porque de los tres estados sociales del antiguo régimen, sólo el clerical no tenía una dependencia del linage ni de la herencia, ya que el camino al mismo era plural y variado; los ejemplos de personas con altos cargos eclesiásticos procedentes de las clases más modestas se podrían multiplicar hasta la saciedad en toda la historia de la Iglesia, también, en la época cervantina.

CARDENAL CISNEROS LIBERANDO A LOS CAUTIVOS DE ORÁN.

            Citamos varios ejemplos significativos:

            El Cardenal Cisneros, nacido en Torrelaguna en 1436 era hijo de hidalgos pobres, debiendo estudiar en la cercana villa de Alcalá de Henares gramática, continuando sus estudios en Salamanca de allí pasó a Roma donde fue ordenado sacerdote, llegó a ser regente de España .

            Tomás de Torquemada nacido en Palencia o Valladolid en 1420 Inquisidor general de Castilla y León, confesor de la Reina Isabel la Católica, era de ascendencia judía.

             Hernando del Pulgar, al escribir acerca de Juan de Torquemada, tío del inquisidor, dijo que su antepasado Alvar Fernández de Torquemada se había casado con una conversa judía de primera generación.

            Adriano de Utrecht, que sucedió a Cisneros en la regencia y que llegaría al papado con el nombre de Adriano VI era hijo de un ebanista.

            Juan Martínez Guijarro o Silíceo, de familia humilde, se ignora donde transcurrió su infancia y juventud; en 1534 Carlos I lo nombró preceptor del príncipe Felipe; promovido al arzobispado de Toledo donde fallece en 1557 siendo ya cardenal.

            Luis de Sarriá, conocido como Fray Luis de Granada, huérfano de padre desde niño, tenía por madre una lavandera, entró en la orden de predicadores, donde sobresalió como escritor.

            San Juan de Ávila, quien nació en Almodovar del Campo, provincia de Ciudad Real, en 1550 de padres de clase media y seguramente de ascendencia judía, conocido como el Apóstol de Andalucía, sobresalió por su santidad y celo sacerdotal rechazando la mitra episcopal y el capelo cardenalicio.

 FELIPE II DE ESPAÑA.

            Una de las preocupaciones de Felipe II durante todo su reinado fue la elección de los obispos. El Real Patronato, para la elección o presentación, de prelados en sus reinos, no dejaba de ser una usurpación anticanónica de los derechos del Papa, pero al concedérsela los pontífices en tiempos pasados a los Reyes Católicos, en reconocimiento de los beneficios prestados a la Iglesia, perdía el aspecto de abuso y se convertía en una especie de derecho tradicional, que venían respetando los papas, reservándose, el derecho de confirmación.

            Felipe II defendió acérrimamente este derecho con todo su poder cuantas veces trataron los papas de su tiempo de limitárselo o suprimirlo; y en verdad en manos como las suyas y las de sus antecesores resultó un gran bien, pues impidieron, la intromisión intolerable, en los beneficios eclesiásticos, y que llegasen a los mismos personas que no fuesen virtuosas y letradas, con independencia de su procedencia y linaje.

    SAN JUAN DE RIBERA ARZOBISPO DE VALENCIA.

        Prefería los viejos a los jóvenes, diciendo que «las ovejas se debian entregar al chapado pastor, y no al lozano zagalejo»; a los jóvenes de esperanzas los ocupaba en otros oficios, de éstos salieron el cardenal Zapata, el arzobispo de Toledo, don Bernardo de Rojas, don Andrés Pacheco, y el santo don Juan de Ribera, arzobispo de Valencia. Las prelacías de las Indias se las solía dar a los religiosos. (Historia de España. Tomo XIX, España en Tiempo de Felipe II, Volumen II por P. Luis Fernández y Fernández de Retama. Espasa-Calpe S.A. Madrid 1958).

            El dato del origen humilde de clérigos y religiosos que llegaban a los palacios, influyendo en la vida y comportamiento de los nobles, lo subraya también Don Quijote, con no poco mal humor, refieriéndose al religioso, consejero en la casa de los duques.(cf. Nº130).

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ES MUY IMPORTANTE LA LECTURA DE LOS COMENTARIOS PORQUE EN ELLOS ES DONDE SE DESTACAN LOS ASPECTOS RELIGIOSOS DEL CAPÍTULO.

elcuradellugar.

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