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EL AGRADECIMIENTO EN EL QUIJOTE. “Entre los pecados mayores  que los hombres cometen, aunque algunos dicen que es la soberbia, yo digo que es el desagradecimiento.

 * El agradecimiento o gratitud está presente en la inmortal novela. Expresiones como “Gracias a Dios” o “Gracias al cielo”, son  frecuentes [i]

* En el camino real don Quijote se topa con una cadena de galeotes que marchan a su destino. Tras escuchar sus historias el hidalgo decide liberarlos. Lo consigue pero al pretender que los condenados se pongan en camino al Toboso para rendir homenaje a Dulcinea, uno de ellos, Ginés de Pasamonte, le responde con burlas. Al final don Quijote recibe una lluvia de pedradas como signo de gratitud.  D. Quijote dice a los galeotes (I, 22):

“De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben, y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud [ii] Dígolo porque ya habéis visto, señores, con manifiesta experiencia, el que de mí habéis recebido; en pago del cual querría y es mi voluntad que, cargados de esa cadena que quité de vuestros cuellos , luego os pongáis en camino y vais a la ciudad del Toboso y allí os presentéis ante la señora Dulcinea del Toboso y le digáis que su caballero, el de la Triste Figura, se le envía a encomendar , y le contéis punto por punto todos los que ha tenido esta famosa aventura hasta poneros en la deseada libertad; y, hecho esto, os podréis ir donde quisiéredes, a la buena ventura.”

*Palabras del cautivo de agradecimiento al llegar a tierra de cristianos   (I, 41):

Hízose así, y poco antes de la media noche sería cuando llegamos al pie de una disformísima y alta montaña, no tan junto al mar, que no concediese un poco de espacio para poder desembarcar cómodamente. Embestimos en la arena, salimos a tierra, besamos el suelo y con lágrimas de muy alegrísimo contento dimos todos gracias a Dios Señor Nuestro por el bien tan incomparable que nos había hecho.

*Nada más llegar a tierra de cristianos fueron a dar gracias a Dios (I, 41):

Fuimos derechos a la iglesia a dar gracias a Dios por la merced recebida, y así como en ella entró Zoraida, dijo que allí había rostros que se parecían a los de Lela Marién. Dijímosle que eran imágines suyas, y como mejor se pudo le dio el renegado a entender lo que significaban, para que ella las adorase como si verdaderamente fueran cada una dellas la misma Lela Marién que la había hablado.

 * Carta que le envía don Quijote a Sancho cuando era gobernador de la ínsula de Barataria (II, 51):

 Escribe a tus señores y muéstrateles agradecido; que la ingratitud es hija de la soberbia y uno de los mayores pecados que se sabe, y la persona que es agradecida a los que bien le han hecho, da indicio que también lo será a Dios, que tantos bienes le hizo y de continuo le hace”.

*Sancho Panza toma posesión de la ínsula de Barataria (II, 45):

 Digo, pues, que con todo su acompañamiento llegó Sancho a un lugar de hasta mil vecinos, que era de los mejores que el duque tenía. Diéronle a entender que se llamaba «la ínsula Barataria», o ya porque el lugar se llamaba «Baratario» o ya por el barato con que se le había dado el gobierno.

Al llegar a las puertas de la villa, que era cercada, salió el regimiento del pueblo a recebirle, tocaron las campanas y todos los vecinos dieron muestras de general alegría y con mucha pompa le llevaron a la iglesia mayor a dar gracias a Dios, y luego con algunas ridículas ceremonias le entregaron las llaves del pueblo y le admitieron por perpetuo gobernador de la ínsula Barataria.

 * Don Quijote y Sancho son invitados a comer por unas pastoras. Al terminar el hidalgo manchego les agradece con estas palabras (II, 58):

 “Entre los pecados mayores  que los hombres cometen, aunque algunos dicen que es la soberbia, yo digo que es el desagradecimiento, ateniéndome a lo que suele decirse: que de los desagradecidos está lleno el infierno.

Este pecado, en cuanto me ha sido posible, he procurado yo huir desde el instante que tuve uso de razón, y si no puedo pagar las buenas obras que me hacen con otras obras, pongo en su lugar los deseos de hacerlas, y cuando estos no bastan, las publico, porque quien dice y publica las buenas obras que recibe, también las recompensara con otras, si pudiera; porque por la mayor parte los que reciben son inferiores a los que dan, y así es Dios sobre todos, porque es dador sobre todos, y no pueden corresponder las dádivas del hombre a las de Dios con igualdad, por infinita distancia, y esta estrecheza y cortedad en cierto modo la suple el agradecimiento.”

* Dice don Quijote al canónigo en una conversación en el que el hidalgo manchego defiende los libros de caballerías (I, 50):

“Que, mía fe, señor, el pobre está inhabilitado de poder mostrar la virtud de liberalidad con ninguno, aunque en sumo grado la posea, y el agradecimiento que solo consiste en el deseo es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras”[iii]

 * En un diálogo entre don Quijote y Sancho, el escudero se refiere a Dulcinea con estas palabras (I, 25):

“Bien la conozco —dijo Sancho—, y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ¡Vive el Dador,[iv] que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante o por andar que la tuviere por señora ! ”

NOTAS

[i]  I, 4,39,41,52

[ii] En la escena de los galeotes (I, 22), dice don Quijote: “De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben”; es un frase en la que se glosa los refranes «De bien nacidos es ser agradecidos» o «De hombre bien nacido es ser agradecido»

La ingratitud como uno de los mayores pecados, está recogido en los tres textos; don Quijote lo llama hija de la soberbia (I. 51) e incluso, mayor pecado que la soberbia, siendo la soberbia «Initium omnis peccati est superbia», como dice el Eclesiástico (Eclesiástico, X, 15).

 La ingratitud como uno de los pecados que más ofende a Dios (I. 22), procede de un pensamiento de San Agustín«Ingratitudo multum Deo displicet, quae est radix totius mali spiritualis» (San Agustín, Soliloquios).

 [iii] Esta frase procede de la Carta de Santiago (Santiago 2, 17.26) 17 Así también, si no va acompañada de obras, está realmente muerta. 26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

La misma idea en La Galatea, III, f. 127: «Nadie por fe tuvo merecida / mejor que yo, mas veo que es fe muerta / la que con obras no se manifiesta».

[iv] La expresión ¡Viva el Dador! Se refiere a Dios como el que da los dones y las gracias. También en el agradecimiento a las pastoras ( II,58) dirá don Quijote: “porque por la mayor parte los que reciben son inferiores a los que dan, y así es Dios sobre todos, porque es dador sobre todos, y no pueden corresponder las dádivas del hombre a las de Dios con igualdad, por infinita distancia, y esta estrecheza y cortedad en cierto modo la suple el agradecimiento”

Dios como Dador de todos los dones, -tanto en el orden natural como sobrenatural-, lo expresa magníficamente San Agustín en una de sus cartas: ¿Qué cosa mejor podemos traer en el corazón, pronunciar con la boca, escribir con la pluma, que estas palabras, “Gracias a Dios”? No hay cosa que se pueda decir con mayor brevedad, ni oír con mayor alegría, ni sentirse con mayor elevación, ni hacer con mayor utilidad (San Agustín, Epist., 72)

También en el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2604: La segunda oración es narrada por San Juan (cf Jn 11, 41 – 42) en el pasaje de la resurrección de Lázaro. La acción de gracias precede al acontecimiento: “Padre, yo te doy gracias por haberme escuchado“, lo que implica que el Padre escucha siempre su súplica; y Jesús añade a continuación: “Yo sabía bien que tú siempre me escuchas”, lo que implica que Jesús, por su parte, pide de una manera constante. Así, apoyada en la acción de gracias, la oración de Jesús nos revela cómo pedir: antes de que la petición sea otorgada, Jesús se adhiere a Aquél que da y que se da en sus dones. El Dador es más precioso que el don otorgado, es el “tesoro”, y en El está el corazón de su Hijo; el don se otorga como “por añadidura” (cf Mt 6, 21. 33).

SAN JOSÉ MARIA ESCRIVÁ DE BALAGUER.

Un Santo del nuevo milenio nos dice sobre la gratitud a Dios:Acostúmbrate a elevar tu corazón a Dios, en acción de gracias, muchas veces al día. – Porque te da esto y lo otro. – Porque te han despreciado. – Porque no tienes lo que necesitas o porque lo tienes. – Porque hizo tan hermosa a su Madre, que es también Madre tuya. – Porque creó el Sol y la Luna, y aquel animal y aquella otra planta. – Porque hizo a aquel hombre elocuente y a ti te hizo premioso… Dale gracias por todo, porque todo es bueno (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, 36.ª ed. Castell. Madrid, 1979, n. 268).

Francisco Javier Sanzol. Pachi para los amigos.

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