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CAPITULO VI. De lo que le pasó á Don Quixote con su Sobrina y con su Ama, y es uno de los importantes capítulos de toda la historia.

 1.-NÚMERO 93.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 6. Parte II. Págs 44 a 50 T.III

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 PREDICANDO EN EL DESIERTO.

3.-TEXTO.

             «En tanto que Sancho Panza y su muger Teresa Cascajo pasáron la impertinente referida plática, no estaban ociosas la Sobrina y el Ama de Don Quixote, que por mil señales iban coligiendo que su tio y señor quería desgarrarse la vez tercera y volver al exercicio de su para ellas malandante caballería.

            Procuraban por todas las vias posibles apartarle de tan mal pensamiento, pero todo era predicar en desierto y majar en hierro frio: con todo esto, entre otras muchas razones que con él pasáron, le dixo el Ama: en verdad, señor mío, que si vuesa merced no afirma el pie llano, y se está quedo en su casa, y se dexa de andar por los montes y por los valles, como ánima en pena, buscando esas que dicen, que se llaman aventuras, á quien yo llamo desdichas, que me tengo de quejar en voz y en grita á Dios y al Rey, que pongan remedio en ello.

            Á lo que respondió Don Quixote: Ama, lo que Dios responderá á tus quejas yo no lo sé, ni lo que ha de responder Su Magestad tampoco, y solo sé que si yo fuera Rey, me excusara de responder á tanta infinidad de memoriales impertinentes como cada dia le dan…

MERECÍAN QUE Á CADA UNA SE LE ECHASE ALGÚN SAMBENITO.

            ¡À señor mío! dixo á esta sazon la Sobrina, advierta vuestra merced, que todo eso que dice de los caballeros andantes es fábula y mentira, y sus historias ya que no las quemasen, merecían que á cada una se le echase algún sambenito ó alguna señal , en que fuese conocida por infame ó por gastadora de las buenas costumbres.

 Por el Dios que me sustenta, dixo Don Quixote, que si no fueras mi sobrina derechamente, como hija de mi misma hermana que habría de hacer un tal castigo en ti, por la blasfemia que has dicho, que sonara por todo el mundo.

Como que ¿es posible que una rapaza que apénas sabe menear doce palillos de randas, se atreva á poner lengua, y á censurar las historias de los caballeros andantes?…

            Válame Dios dixo la sobrina que sepa vuestra merced tanto, señor tio, que si fuese menester en una necesidad podría subir en un púlpito, é irse á predicar por esas calles, y que con todo esto dé en una ceguera tan grande y en una sandez tan conocida, que se dé á entender que es valiente, siendo viejo; que tiene fuerzas, estando enfermo, y que endereza tuertos, estando por la edad agobiado, y, sobre todo, que es caballero, no lo siendo, porque aunque lo puedan ser los hidalgos, no lo son los pobres…

            Tienes mucha razon sobrina, en lo que dices, respondió Don Quixote, y cosas te pudiera yo decir sobre los linages, que te admiraran; pero por no mezclar lo divino con lo humano no las digo… que grande es la confusión que hay entre los linages, y que solo aquellos parecen grandes e ilustres, que lo muestran en la virtud, y en la riqueza y liberalidad de sus dueños.

             Dixe virtudes, riquezas y liberalidades, porque el grande que fuere vicioso será vicioso grande, y el rico no liberal será un avaro mendigo, que al poseedor de riquezas no le hace dichoso el tenerlas, sino gastarlas, y no el gastarlas como quiera, sino el saberlas bien gastar.

 UN CABALLERO POBRE.

        Al caballero pobre no le queda otro camino para mostrar que es caballero, sino el de la virtud, siendo afable, bien criado, cortes, comedido y oficioso; no soberbio, no arrogante, no murmurador, y sobre todo caritativo, que con dos maravedís que con ánimo alegre dé al pobre, se mostrará tan liberal, como el que á campana herida da limosna, y no habrá quien le vea adornado de las referidas virtudes, que aunque no le conozca, dexe de juzgarle y tenerle por de buena casta: y el no serlo, sería milagro, y siempre la alabanza fué premio de la virtud, y los virtuosos no pueden dexar de ser alabados.

            Dos caminos hay, hijas, por donde pueden ir los hombres á llegar á ser ricos y honrados, el uno es el de las letras; otro, el de las armas. Yo tengo mas armas que letras, y nací, según me inclino á las armas,..y será en balde persuadirme à que no quiera yo lo que los Cielos quieren, la fortuna y la razón pide y sobre todo mi voluntad desea: pues con saber , como sé los innumerables trabajos que son anexos al andante caballería, sé también los infinitos bienes que se alcanzan con ella: y sé que la senda de la virtud es muy estrecha, y el camino del vicio ancho y espacioso; y sé que sus fines y paraderos son diferentes, porque el del vicio dilatado y espacioso acaba en la muerte, y el de la virtud angosto y trabajoso acaba en la vida, y no en vida que se acaba, sino en la que no tendrá fin: y sé, como  dice el gran poeta castellano nuestro, que: por estas asperezas se camina/de la inmortalidad al alto asiento/do nupor estas asperezas se camina/de la inmortalidad al alto asiento/do nunca arriba quien de allí declina».nca arriba quien de allí declina».

 4.-COMENTARIO.

             El presente capítulo continúa con la misma tónica de los anteriores, es ya el sexto y siguen los preparativos para la salida, anticipándosenos que nos vamos a encontrar con un Don Quijote diferente, en algunos aspectos del de la primera parte.

            El diálogo a tres, en este capítulo, es con el ama y la sobrina, hay temas en la conversación que ya nos son conocidos: el repudio de las historias de caballería, por corruptoras de las buenas costumbres, por parte del ama y de la sobrina, con una nueva referencia a que merecían, «ya que no las quemasen» por lo menos recibieran la pena de un sambenito.

            Era el sambenito una especie hábito de color amarillento con un aspa roja con que la Inquisición castigaba a algunos de los penados, especialmente a los reconciliados y que una vez cumplido el tiempo en que lo debían portar quedaban obligados a depositarlo en su parroquia donde quedaba con el nombre del que lo había portado.

            Don Quijote llama «blasfemia» al juicio de la sobrina, sobre los libros de caballería, lo que avala el sentido religioso que para él tiene su misión.

            Don Quijote introduce el tema de los «linages» con ocasión de que la sobrina le ha dicho que él no es caballero y, aunque habla de que no quiere extenderse en hablar sobre su naturaleza por no mezclar lo «humano con lo divino», idea que ya el autor había expresado en el prólogo de la primera parte de la obra (cf. Nº.0) acaba hablando de ellos justificando que el tema de los linajes podía rozar «lo divino», pues concluye que sólo aquellos son grandes que lo muestran en la virtud.

NERÓN Y SÉNECA . MUSEO DEL PRADO.EDUARDO BARRÓN.

            Esta idea puede provenir de Séneca: «Quien, pues es noble? Aquel a quien naturaleza ha hecho para la virtud?» (cf. Epistolas a Lucilio XLIV,4-5), mas Don Quijote enumera un conjunto de virtudes propias del cristianismo, y al final de la enumeración de actitudes del «noble virtuoso», acaba con un «sobre todo caritativo», con una caridad que es desprendimiento de todo lo que se tiene, como el de la viuda del evangelio que echó las dos monedas en el cepillo del templo «y como vino una viudapobre, echó dos blancas, que son un maravedí» (cf. Marcos 12,41-43) y realizada de modo silencioso: « que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha» y «no como los hipócritas que cuando hacen limosna van tocando la trompeta delante de ellos para ser honrados por los hombres» (cf. Mateo 6,1-4).

            Con una delicadeza propia de un santo padre les sigue diciendo «dos caminos, hay , hijas, por donde pueden ir los hombres a ser ricos y honrados», apareciendo de soslayo el tema de las armas y las letras.

            Don Quijote pobre reitera el origen divino de su vocación a la andante caballería, que él no puede dejar de seguir, sabiendo los infinitos bienes que su seguimiento le han de proporcionar.

 LA PUERTA ESTRECHA PERO LLENA DE LUZ.

           El eco evangélico de las palabras de Don Quijote no puede ser en esta ocasión más claro, por un lado, se subraya cómo el camino de la virtud es una camino estrecho mientras el del vicio es ancho y espacioso: «Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos los que entran por ella. Estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida y pocos son los que dan con ella» (Mateo 7,13-14) y por otro la puerta estrecha acaba «en vida y no en vida que se acaba, sino en la que no tendrá fin».

            Con razón la sobrina ha lamentado que «sabiendo vuestra merced tanto, señor tío, que si fuese menester en una necesidad podría subir en un púlpito, é irse a predicar por esas calles, y que con todo esto dé en una ceguera tan grande y en una sandez tan conocida, que se dé a entender que es valiente, siendo viejo; que tiene fuerzas, estando enfermo, y que endereza tuertos, estando por la edad agobiado, y, sobre todo, que es caballero, no lo siendo, porque aunque lo puedan ser los hidalgos, no lo son los pobres:..

…como dice el gran poeta nuestro:por estas asperezas se camina/de la inmortalidad al alto asiento/do nunca arriba quien de allí declina».

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