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CAPITULO XI. De la extraña aventura que le sucedió al valeroso Don Quixote con el carro, ó carreta de las Cortes de la muerte.

 1.-NÚMERO 99-100

2.-LOCALIZACIÓN Cap.11.Parte II.Pág.85.T.III

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO

TRISTE EN EXCESO Y PENSATIVO IBA DON QUIXOTE.

3.-TEXTO.

«Pensativo ademas iba Don Quijote por su camino adelante…De su embelesamiento le volvió Sancho Panza , diciéndole: señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres, pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias,..¿que diablos es esto? ¿que descaecimiento es este ? ¿estamos aquí ó en Francia ? mas que se lleve Satanas á quantas Dulcineas hay en el mundo, pues vale mas la salud de un solo caballero andante que todos los encantos y transformaciones de la tierra.

Calla, Sancho, respondió Don Quixote con voz no muy desmayada. Calla, digo, y no digas blasfemias contra aquella encantada Señora, que de su desgracia y desventura yo solo tengo la culpa: de la invidia que me tienen los malos ha nacido su mala andanza...

Así lo digo yo, respondió Sancho, quien la vido y la vee ahora, ¿qual esel corazón que no llora ?Eso puedes tú decir bien, Sancho, replicó Don Quixote, pues la viste en la entereza cabal de su hermosura…

Todo puede ser, respondió Sancho, porque tambien a mí me turbó su hermosura, como á vuesa merced su fealdad; pero encomendémoslo todo a Dios, que él es sabidor de todas las cosas, que han de suceder en este valle de lágrimas, en este mal mundo que tenemos, donde apenas se halla cosa que esté sin mezcla de maldad, embuste y bellaquería .

JUNTO A ELLA VENÍA UN ÁNGEL CON UNAS GRANDES ALAS…

Responder quería Don Quixote á Sancho Panza; pero estorbóselo una carreta que salió al través del camino….El que guiaba las mulas, y servía de carretero era un feo demonio.La primera figura que se ofreció á los ojos de Don Quixote fué la de la misma muerte, con rostro humano: junto á ella venia un Ángel con unas grandes y pintadas alas:...

Todo lo qual visto de improviso, en alguna manera alborotó á Don Quixote y puso miedo en el corazon de Sancho; mas luego se alegró Don Quixote,… se puso delante de la carreta y con voz alta y amenazadora dixo: Carretero, cochero, ó diablo, ó lo que eres, no tardes en decirme quien eres, á do vas, y quien es la gente que llevas en tu carricoche, que mas aparece la barca de Caron, que carreta de las que se usan.

Á lo qual mansamente , deteniendo el diablo la carreta respondió: señor, nosotros somos recitantes de la compañía de Angulo el malo, hemos hecho en un Lugar que está detras de aquella loma esta mañana, que es la octaba del Corpus, el auto de las Cortes de la Muerte, y hémosle de hacer esta tarde en aquel Lugar…y por estar tan cerca, y excusar el trabajo de desnudarnos, y volvernos á vestir, nos vamos vestidos con los mesmos vestidos que representamos.

Por la fe de caballero andante, respondió Don Quixote, que así como vi este carro imaginé que alguna grande aventura se me ofrecía, y ahora digo que es menester tocar las apariencias con la mano para dar lugar al desengaño. Andad con Dios buena gente, y haced vuesta fiesta y mirad si mandais algo en que pueda seros de provecho…

ROCINANTE ALBOROTADO…

Estando en estas pláticas quiso la suerte que llegase uno de la compañía, que venía vestido de bojiganga, con muchos cascabeles, y en la punta de un palo traía tres vexigas de vaca hinchadas, el qual moharracho llegándose á Don Quixote, comenzó á esgrimir el palo y á sacudir el suelo con las vexigas y á dar grandes saltos, sonando los cascabeles, cuya mala vision así alborotó á Rocinante , que sin ser poderoso á detenerle Don Quixote, tomando el freno entre los dientes dió á correr por el campo con mas ligereza que jamas prometieron los huesos de su notomía…

Mas apénas hubo dexado su caballería Sancho por acudir á Don Quixote, quando el demonio bailador de las vexigas saltó sobre el rucio, y sacudiéndole con ellas, el miedo y ruido, mas que el dolor de los golpes, le hizo volar por la campaña hacia el lugar donde iban á hacer la fiesta…

Con esta perplexa tribulación llegó donde estaba Don Quixote harto mas maltrecho de lo que él quisiera, y ayudándole á subir sobre Rocinante, le dixo: señor, el Diablo se ha llevado al rucio. ¿Que diablo?, preguntó Don Quixote.

El de las vexigas, respondió Sancho.Pues yo le cobraré, replicó Don Quixote, si bien se encerrase con él en los mas hondos y escuros calabozos del infierno . Sígueme, Sancho, que la carreta va despacio, y con las mulas della satisfaré la pérdida del rucio…

No hay para que hacer esa diligencia, señor, respondió Sancho, y vuestra merced temple su cólera, que segun me parece ya el Diablo ha dexado el rucio, y vuelve á la querencia…

Con todo eso,dixo Don Quixote, será bien castigar el descomedimiento de aquel demonio...no se me ha de ir el demonio farsante alabando, aunque le favorezca todo el género humano...

¡ QUIETO PARAO ! LE DIJO SANCHO.

En esto que se detuvo, llegó Sancho, y viéndole en talle de acometer al bien formado esquadron, le dixo: asaz de locura sería intentar tal empresa…se ha de considerar que es mas temeridad que valentía acometer un hombre solo á un exército donde está la Muerte y pelean en persona Emperadores, y á quien ayudan los buenos y los malos ángeles; y si esta consideración no le mueve a estarse quedo, muévale saber de cierto que entre todos los que allí están, aunque parecen Reyes, Príncipes y Emperadores, no hay ningún caballero andante.

Ahora sí dixo Don Quijote, has dado, Sancho, en el punto que puede y debe mudarme de mi ya determinado intento. Yo no puedo ni debo sacar la espada, como otras veces muchas te he dicho, contra quien no fuere armado caballero: á tí, Sancho, toca si quieres tomar la venganza del agravio que á tu rucio se le ha hecho,.. .

No hay para que , señor, respondió Sancho, tomar venganza de nadie, pues no es de buenos Christianos tomarla de los agravios, quanto mas que yo acabaré con mi asno, que ponga su ofensa en las manos de mi voluntad, la qual es vivir pacificamente los dias que los Cielos me dieren de vida.

Pues esa es tu determinación , replicó Don Quixote, Sancho bueno, Sancho discreto, Sancho christiano,Sancho sincero, dexemos estas fantasmas, y volvamos a buscar mejores y mas calificadas aventuras,… que no han de faltar en ella muchas y muy milagrosas.»

 EL MITO DE CARONTE.

4.-COMENTARIO.

 La sentencia del autor referente a la tristeza nos recuerda el dicho teresiano: «un santo triste es un triste santo» y también nos lleva a distintos lugares del libro de los Proverbios en los que se habla del bien de la alegría: « El corazón alegre produce buena disposición: mas el espíritu triste seca los huesos «( Cf. Proverbios 17,22; 15,13; 12,25.)

Sancho el urdidor de la «maldad, el embuste y la bellaquería» se esfuerza por animar a Don Quijote buscando que se meta de nuevo en su papel de caballero andante, encomendando al diablo y a Satanás a todo aquello que pueda desviarles de su camino, aún a la misma Dulcinea. Si bien se piensa el Sancho de esta segunda parte se va viendo ya bastante distinto del primero, en sus reflexiones y consejos. Algo que se irá viendo a lo largo de esta segunda parte de la obra cervantina.

Don Quijote, sabiendo que  lo que le aconseja Sancho eso es imposible,  califa de «blasfemia» tal consejo; Don Quijote no es la primera vez que aplica este calificativo a aspectos que vayan en desdoro de Dulcinea, signo del carácter religioso que para Don Quijote tiene todo aquello que atañe a la andante caballería.

Sancho termina diciendo: «pero encomendémoslo todo a Dios, que él es sabidor de todas las cosas, que han de suceder» No deja de ser un sarcasmo, la invitación de Sancho en esta ocasión.

ABOGADA NUESTRA…

La calificación de «Valle de lágrimas” a esta vida terrenal es de la oración a la Virgen de la Salve. La idea de que no haya apenas cosa que no tenga una mezcla de mal, era frecuente en la predicación de la época , así como esa visión del mundo como « noche en mala posada» »Que no queramos regalos, hijas; escribe Santa Teresa, bien estamos aquí; todo es una noche la mala posada. Alabemos a Dios. Esforcémonos a hacer penitencia en esta vida. Mas ¡qué dulce será la muerte de quien de todos sus pecados la tiene hecha y no ha de ir al purgatorio! ¡Cómo desde acá aun podrá ser comience a gozar de la gloria! No verá en sí temor sino toda paz. (Camino de perfección, cap. 40, 9).

La Salve es una oración compuesta en el siglo X, los historiadores de la Edad Media, tales como Juan Eremita y Alberico de Trois Fontaines, a quienes más tarde seguiría el gran canonista Alpizcueta y la Venerable María de Agreda, creían que su origen era angélico.

Variada ha sido la reivindicación de la paternidad de esta oración. En el presente la crítica señala a tres, como posibles autores de la misma : el alemán Hermann Contractus, el francés Aymar de Puy y el español San Pedro de Mezonzo.(Cfr. H. T. Henry, Salve Regina, The Catholic Encyclopedia, Volume XIII)

El texto del capítulo , desde el punto de vista religioso, informa de la costumbre de la época de representar, en torno a la fiesta del Corpus, autos sacramentales.

El auto que aquí se menciona: Las Cortes de la Muerte es atribuido a diversos autores, en cualquier caso tal auto es herencia de las antiguas Danzas de la muerte de la baja Edad Media.

Una referencia muy concreta a las mismas es La Danza de la muerte castellana, texto de principios del siglo XV. Se conserva en un manuscrito de la Biblioteca del Escorial. Consta de más de seiscientos versos y en ella, la Muerte va llamando a bailar a diversos personajes, como el Papa, el Obispo, el Emperador, el Sacristán, el Labrador, etc., recordando cuan presto se pasa la vida y cómo «transit gloria mundi» junto con los placeres mundanos.

Todos caen en sus brazos como ya nos habían recordado las Coplas de Jorge Manrique, y no pocas veces Sancho en nuestra obra..

Este macabro espectáculo se desarrolló en toda la literatura europea, procedente de Francia. El tema de la muerte dominó la Baja Edad Media. Presenta, por un lado, una intención religiosa :recordar que los goces del mundo son perecederos y que hay que estar preparado para morir cristianamente; por otro lado, una intención satírica, al hacer que todos caigan muertos, con independencia de su edad o su posición social, dado el poder igualatorio de la muerte.

El texto que comentamos no deja de translucir ambos aspectos.

También tuvo expresión pictórica, por ejemplo en los grabados que hizo Hans Holbein el Viejo. Su influencia está presente en autores españoles posteriores, como la Barca de la Gloria, de Gil Vicente, Diálogo de Mercurio y Carón de Alfonso de Valdés , Farsa llamada Danza de la Muerte de Juan de Pedraza, La farsa de la Muerte de Diego Sánchez de Badajoz, Las Cortes de la Muerte de Miguel de Carvajal y Luis Hurtado de Mendoza, a quien algunos le atribuyen estas Cortes mencionadas por Cervantes, y Coloquio de la Muerte con todas las edades y estados, de Sebastián de Orozco.

Finalmente, en el Barroco se encuentran las últimas referencias en los autos de Calderón de la Barca y en los Sueños de Quevedo.( Cf.La Danza de la Muerte, Códice de El Escorial, Ed. de Sabas Martín. Miraguano Ediciones, Madrid, 2001. ISBN 84-7813-220-1)

De nuevo, en el texto nos encontramos aspectos de lo que subrayamos anteriormente: ( Cf Nº 98) Don Quijote no transforma la realidad tan fácilmente sino que está atento a comprobar si las apariencias no engañan: » y ahora digo que es menester tocar las apariencias con la mano para dar lugar al desengaño.», por otro, Sancho sigue jugando con la locura de Don Quijote y utiliza el argumento de que no es prudente enfrentarse a un escuadrón en el que vienen emperadores, ángeles buenos  y malos… por ver si surte el efecto que desea, viendo que el mismo no parece ser útil, emplea el argumento,de que entre la farándula no hay ningún caballero andante.

YA NO HA LUGAR , AQUÍ ESTÁ EL RUCIO…

Ahora sí dixo Don Quijote, has dado, Sancho, en el punto que puede y debe mudarme de mi ya determinado intento.» corroborando Don Quijote que los cómicos son cómicos y que las apariencias no engañan.

Sancho invitado a tomar venganza se muestra como un cristiano que quiere seguir al pie de la letra el precepto del Señor: dispuesto a perdonar, a devolver bien por mal, y a no utilizar el ojo por ojo, lo que mueve a Don Quijote a llamarle:»Sancho bueno, Sancho discreto, Sancho christiano,Sancho sincero,» ( Cf. Mateo cap. 5 ).

QUIZÁS TAMBIÉN LE INTERESE DEL BLOC: CAP. II. LA PRIMERA SALIDA DE DON QUIJOTE DE SU TIERRA.

elcuradellugar.

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