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ESCUDEROS Y CABALLEROS HABLANDO EN DOS GRUPOS SEPARADOS.

CAPITULO XIII. Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio, que pasó entre los dos escuderos.

 1.-NÚMERO 102.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap.13. Parte II.Pág.101-2 T.III

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 LOS ESCUDEROS DE CHARLA.

3.-TEXTO.

 » Divididos estaban caballeros y escuderos , estos contándose sus vidas y aquellos sus amores; pero la historia cuenta primero el razonamiento de los mozos y luego prosigue el de los amos: y así dice, que apartándose un poco dellos, el del Bosque dixo á Sancho: trabajosa vida es la que tenemos pasamos y vivimos, señor mio, estos que somos escuderos de caballeros andantes, en verdad que comemos el pan con el sudor de nuestros rostros, que es una de las maldiciones que echó Dios á nuestros primeros padres.

Tambien se puede decir, añadió Sancho que lo comemos en el yelo de nuestros cuerpos… y aun ménos mal si comieramos, pues los duelos con pan son menos…

Todo eso se puede llevar y conllevar con la esperanza que tenemos del premio…

Yo, replicó Sancho, ya he dicho á mi amo que me contento con el Gobierno de alguna Insula…

LOS CANÓNIGOS DE CIUDAD REAL NO TIENEN MÁS PRIVILEGIO QUE LLEVAR EN SUS TRAJES LAS CRUCES DE LAS ÓRDENES MILITARES.

Yo , dixo el del Bosque, con un Canonicato quedaré satisfecho de mis servicios…

Y que tal debe ser, dixo Sancho, su amo de vuestra merced, caballero á lo eclesiástico, y podrá hacer esas mercedes á sus buenos escuderos; pero el mio es meramente lego, aunque yo me acuerdo, quando le querían aconsejar personas discretas, aunque á mi parecer mal intencionadas, que procurase ser Arzobispo; pero él no quiso sino ser Emperador, y yo estaba entonces temblando si le venía en voluntad ser de la Iglesia, por no hallarme suficiente de tener beneficios por ella, porque le hago saber á vuesa merced, que aunque parezco hombre, soy una bestia para ser de la Iglesia.

Pues en verdad que lo yerra vuesa merced, dixo el del Bosque, á causa que los Gobiernos insulanos no son todos de buena data: algunos hay torcidos, algunos pobres, algunos malencónicos y finalmente el mas erguido y bien dispuesto trae consigo una pesada carga de pensamientos y de incomodidades, que pone sobre sus hombros el desdichado que le cupo en suerte. Harto mejor sería , que los que profesamos esta maldita servidumbre, nos retirásemos á nuestras casas…¿ que escudero hay tan pobre en el mundo, á quien le falte un rocín y un par de galgos y una caña de pescar con que entretenerse en la aldea?

Á mi no me falta nada deso, respondió Sancho, verdad que no tengo rocín; pero tengo un asno que vale dos veces mas que el caballo de mi amo: mala pascua me dé Dios, y sea la primera que viniere, si le trocara por él, aunque me diesen quatro fanegas de cebada encima…

Real y verdaderamente, respondió el del Bosque, señor escudero, que tengo propuesto y determinado de dexar estas borracherías destos caballeros, y retirarme á mi aldea, y criar mis hijitos ,que tengo tres como tres orientales perlas.

Dos tengo yo, dixo Sancho, que se pueden presentar al Papa en persona, especialmente una muchacha, á quien crío para Condesa, si Dios fuere servido, aunque á pesar de su madre.

 ¿Y que edad tiene esa señora que se cria para Condesa?, preguntó el del Bosque.

Quince años, dos mas á ménos, respondió Sancho; pero es tan grande como una lanza, y tan fresca como una mañana de Abril, y tiene una fuerza de un ganapán.

Partes son esas, respondió el del Bosque, no solo para ser Condesa, sino para ser Ninfa del verde bosque. ¡Ò hideputa puta, y que rejo debe de tener la bellaca !

A lo que respondió Sancho, algo mohíno, ni ella es puta, ni lo fué su madre, ni lo será ninguna de las dos, Dios quiriendo, mientras yo viviere: Y háblese mas comedidamente, que para haberse criado vuesa merced entre caballeros andantes, que son la mesma cortesía, no me parecen muy concertadas esas palabras.

Ò que mal se le entiende á vuesa merced, replicó el del Bosque, de achaque de alabanzas, señor escudero. Como ¿ y no sabe que quando algun caballero da una buena lanzada al toro en la plaza , ó quando alguna persona hace alguna cosa bien hecha, suele decir el vulgo, ó hideputa, puto, y que bien que lo ha hecho? y aquello que parece vituperio en aquel término , es alabanza notable, y renegad vos, señor, de los hijos ó hijas que no hacen obras que merezcan se les dén á sus padres lóores semejantes.

Sí reniego, respondió Sancho, y dese modo y por esa misma razon podia echar vuestra merced á mí y á mis hijos y á mi muger toda una putería encima, porque todo quanto hacen y dicen son extremos dignos de semejantes alabanzas; y para volverlos á ver ruego yo á Dios me saque de pecado mortal , que lo mesmo será si me saca deste peligroso oficio de escudero, en el qual he incurrido segunda vez, cebado y engañado de una bolsa con cien ducados, que me hallé un dia en el corazon de Sierra Morena, y el diablo me pone ante los ojos aquí, allí, acá, no sino acullá, un talego lleno de doblones que me parece que á cada paso le toco con la mano y me abrazo con él y lo llevo á mi casa, y echo censos y fundo rentas y vivo como un Príncipe: y el rato que en esto pienso se me hacen fáciles y llevaderos quantos trabajos padezco con este mentecato de mi amo, de quien sé que tiene mas de loco que de caballero.

Por eso, respondió el del Bosque, dicen que la codicia rompe el saco , y si va á tratar dellos , no hay otro mayor en el mundo que mi amo, porque es de aquellos que dicen: cuidados agenos matan al asno, pues porque cobre otro caballero el juicio que ha perdido, se hace él loco y anda buscando lo que no sé si despues de hallado le ha de salir á los hocicos...

No hay camino tan llano replicó Sancho, que no tenga algún tropezón,…mas si es verdad lo que comúnmente se dice, que el tener compañeros en los trabajos, suele servir de alivio en ellos, con vuestra merced podré consolarme, pues sirve á otro amo tan tonto como el mío.

Tonto, pero valiente, respondió el del Bosque, y mas bellaco que tonto y que valiente.

Eso no es el mio, respondió Sancho: digo, que no tiene nada de bellaco; antes tiene una alma como un cántaro : no sabe hacer mal á nadie, sino bien á todos, ni tiene malicia alguna, un niño le hará entender que es de noche en la mitad del día, y por esta sencillez le quiero como á las telas de mi corazón, y no me amaño á dexarle por mas disparates que haga.

Con todo eso, hermano y señor, dixo el del Bosque, si el ciego guia al ciego, ambos van a peligro de caer en el hoyo...Por eso digo, que nos dexemos de andar buscando aventuras; y pues tenemos hogazas, no busquemos tortas y volvámonos á nuestras chozas, que allí nos hallará Dios, si Él quiere.»

CON LA BOTA LLENA DE VINO DE CIUDAD REAL.

 4.-COMENTARIO.

 La frase con que comienza el texto es del escudero del Caballero del Bosque en diálogo con Sancho, que piensa que se cumple en ellos más que en otros. Está tomada del libro del Genésis: «Espinos y cardos te producirá la tierra, y comerás hierba del campo; comerás el pan con el sudor de tu rostro hasta que vuelvas a la tierra de la que fuiste tomado, pues polvo eres y en polvo te convertirás»( Génesis Cap. 3,19-20) Sancho va más allá de la maldición del Genesis pues dice que «Y aun menos mal que comiéramos , pues los duelos con pan son menos.»

El del Bosque no quiere saber nada de Ínsulas sino que se conforma con un «canonicato Está dejando entrever que su amo es ciertamente «caballero á lo eclesiastico» como apunta Sancho.

Había Canónigos, según a la diócesis a la que perteneciese, que tenÍan muy elevadas rentas. Las de Toledo, y Sevilla, por ejemplo. ( Cf. Nºss. 64,78)

EN LA IMAGEN EL OBISPO DE CIUDAD REAL DE INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL, DON EMETERIO ECHEVARRIA Y BARRENA CON DON ISAAC ZUDAIERE  RECTOR DEL SEMINARIO Y LA PRIMERA PROMOCIÓN DE  SEMINARISTAS-

Las palabras de Sancho acerca de su incapacidad para poder recibir beneficios de la Iglesia, bien podría ser una ironía del autor, dado que en la época recibían beneficios de la Iglesia muchos segundones que apenas sabían el suficiente latín para decir misa, además de que muchos se ordenaban sólo de órdenes menores dado que lo que les interesaba era la obtención del «beneficio»( Cf. Nºss.17,41 ), según denuncia reiteradamente el Consejo de Castilla y queda reflejado en las fundaciones de capellanías y obras pías servidas por parientes de los fundadores.

El estudio del Archivo Diocesano de Barcelona aporta el siguiente dato con relación a las ordenaciones habidas entre 1635 y 1717; los tonsurados eran 2.667 individuos, mientras los presbíteros eran nada más que 622, lo que viene a demostrar cómo muchos accedían al status clerical sólo con la intención de obtener beneficios económicos. Algunos de los beneficios no necesitaban nisiquiera haber recibido la «clerical tonsura»

El del Bosque está preparando el camino para que Sancho se decida a volver a casa por eso le habla, por un lado del inconveniente que puede acarrear un gobierno, y por otro, de la placentera vida que se puede llevar en su propio Lugar.

La conversación entre el escudero del Caballero del Bosque sigue por ese mismo derrotero cuando le anuncia su propósito de abandonar las « borracherias», es decir, las acciones de su amo propias de uno que estuviera borracho, para entregarse al cuidado de su familia e hijos que tiene tres como tres perlas orientales.

De inmediato sale Sancho afirmando que él tiene dos hijos. Los hijos de Sancho han salido en esta segunda parte, nada se habló de ellos en la primera, de esta forma Cervantes contradice al Quijote de Avellaneda que afirmaba que Sancho no tenia hijos; tales hijos, dice Sancho, pueden ser enviados como presente, al Papa. Esta frase podría interpretarse en un doble sentido no carente de picardía, posiblemente por ello el del Bosque se interesa tanto acerca de la hija, de su edad y condición.

 Sancho la describe tan lozana, fresca y fuerte que motiva la exclamación del compañero Hideputa, puta, y que rejo, que vigor, pasión, debe tener la bellaca.

La indignación de Sancho ante la exclamación del del Bosque, le lleva a llamarle mal educado, por utilizar un lenguaje impropio de un escudero de un caballero andante, defendiendo a su mujer e hija quienes, Dios mediante, no llegaran a tener tal condición mientras el viviere.

Tal indignación no se calma ante el razonamiento del escudero de que tal exclamación es la usual entre el vulgo cuando quiere destacar alguna buena cualidad de una persona, porque, dice Sancho, en este caso, dadas las muchas y buenas cualidades de su mujer, hija y familia, le llevaría a echarle toda una « puteria encima»

Ruega Sancho a Dios diciendo « ab omni pecado libera me Domine» le libre de pecado mortal, igual que desea le libre de estar lejos de su familia, algo que le impide el haber alcanzado cien ducados en el pasado y la esperanza de lograr otros tantos, soñando con mil proyectos que le embelesan y le mantienen cerca de su amo.

El del Bosque reinicia el tema de la vuelta ,hablando mal de su amo, del que dice que se está metiendo en un lío buscando sacar de su locura a otro caballero que ha perdido el juicio.

De este modo va adelantando la identidad de su amo, algo que a Sancho le pasa del todo desapercibido, pues no puede imaginar quien sea y a que viene el Caballero del Bosque.

Sancho en cambio termina hablando con ternura de Don Quijote, que es sencillo, como un niño, leal, liberal, motivos por los que él ha llegado a tomarle cariño y no puede dejar de compartir su vida con él.

“SI UN CIEGO GUÍA … OBRA DE PIETER BRUEGHEL EL VIEJO . 1568.

El  del Bosque recurre a un texto del Evangelio : « si un ciego guía a otro ciego ambos caen en el hoyo»( Mateo 15,14), para terminar reiterándole que se vuelvan a su casa para que Dios les encuentre en ella cuando quisiere, de acuerdo con la parábola del siervo:» dichoso el siervo que al volver su amo le encontrare velando, y si llega a media noche, o de madrugada, dichosos ellos…» (Cf. 24 24,42-51)

Al final los dos escuderos cayeron rendidos de tanto hablar y, sobre todo, de tanto comer y beber de la bota llena de vino de Ciudad Real, que le ofreció el del Bosque a Sancho, «donde los dexarémos por ahora, por contar lo que al Caballero del Bosque pasó con el de la Triste Figura»

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 elcuradellugar.

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