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CAPÍTULO XX. Donde se cuentan las bodas de Camacho el rico, con el suceso del Basilio pobre.

1,.NÚMERO 114.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 20. Parte II. Pags 168-9-70- T. III

3,.TEXTO,

4.-COMENTARIO-

3.-TEXTO.

“Apénas la blanca Aurora habia dado lugar á que el luciente Febo con el ardor de sus calientes rayos las líquidas perlas de sus cabellos de oro enxugase , quando Don Quixote,…se puso en pie y llamó à su escudero Sancho, que aun todavía roncaba: lo qual visto por Don Quixote, antes que le despertase, le dixo: ó tú, bienaventurado sobre quantos viven sobre la haz de la tierra, pues sin tener invidia, ni ser invidiado, duermes con sosegado espíritu: ni te persiguen encan- tadores ni sobresaltan encantamentos. Duerme , digo otra vez, y lo diré otras ciento, sin que te tengan en continua vigilia zelos de tu dama, ni te desvelen pensamientos de pagar deudas que debas, ni de lo que has de hacer para comer otro dia tú y tu pequeña y angustiada familia. Ni la ambición te inquieta, ni la pompa vana del mundo te fatiga, pues los límites de tus deseos no se extienden á mas que á pensar en tu jumento, que el de tu persona sobre mis hombros le tienes puesto: contrapeso y carga que puso la naturaleza y la costumbre á los señores. Duer- me el criado, y está velando el señor, pensando como le ha de sustentar, mejorar y hacer mercedes. La congoja de ver que el cielo se hace de bronce sin acudir á la tierra con el conve- niente rocío no aflige al criado, sino al señor, que ha de sustentar en la esterilidad y hambre al que le sirvió en la fertilidad y abundancia.

Á todo esto no respondió Sancho, porque dormia, ni despertara tan presto si Don Quixote con el palo de la lanza no le hiciere volver en sí.

Despertó, en fin, soñoliento y perezoso, y volviendo el rostro á todas partes dixo: de la parte desta enramada, si no me engaño, sale un tufo y olor harto mas de torreznos asados que de juncos y tomillo: bodas que por tales olores comienzan, para mi santiguada que deben de ser abundantes y generosas.

Acaba, glotón, dixo Don Quixote, ven irémos á ver estos desposorios, por ver lo que hace el desdeñado Basilio.

Mas que haga lo que quisiere, respondió Sancho: no fuera él pobre, y casárase con Quiteria….Yo apostaré un brazo que puede Camacho envolver en reales á Basilio: y si esto es así, como debe de ser, bien boba fuera Quiteria en desechar las galas y las joyas que le debe de haber dado, y le puede dar Camacho, …

ALGUNOS DE LOS INVITADOS POR CAMACHO.

Sobre un buen tiro de barra ó sobre una gentil treta de espada no dan un quartillo de vino en la taberna…. pero quando las tales gracias caen sobre quien tiene buen dinero, tal sea mi vida como ellas parecen. Sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio, y el mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero.

Por quien Dios es, Sancho, dixo á esta sazón Don Quixote, que concluyas con tu arenga, que tengo para mí que si te dexasen seguir en las que á cada paso comienzas, no te quedaría tiempo para comer ni para dormir, que todo le gastarias en hablar…

Sancho Panza, que lo escuchaba todo, dixo: el Rey es mi gallo: á Camacho me atengo. En fin, dixo Don Quixote, bien se parece , Sancho, que eres villano, y de aquellos que dicen: viva quien vence. No sé de los que soy respondió Sancho; pero bien sé…que tanto vales quanto tienes, y tanto tienes quanto vales. Dos linages solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener, aunque ella al del tener se atenía: y el día de hoy, mi señor Don Quixote, ántes se toma el pulso al haber que al saber: un asno cubierto de oro parece mejor que un caballo enalbardado.

ESTAS SON LAS RAZONES DE SANCHO.

Así que vuelvo á decir, que á Camacho me atengo de cuyas ollas son abundantes espumas gansos, y gallinas, liebres y conejos, y de las de Basilio serán, si viene á mano, y aunque no venga sino al pie, aguachirle.

¿Has acabado tu arenga, Sancho? dixo Don Quixote.

Habréla acabado, respondió Sancho, porque veo que vuestra merced recibe pesadumbre con ella, que si esto no se pusiera de por medio, obra habia cortada para tres días .

Plega á Dios, Sancho, dixo D. Quixote, que yo te vea mudo antes que me muera. Al paso que llevamos respondió Sancho,ántes que vuesa merced se muera estaré yo mascando barro, y entónces podrá ser que esté tan mudo, que no hable palabras hasta la fin del mundo ó por lo menos hasta el día del juicio...

Aunque esto así suceda, ó Sancho, respondió Don Quixote, nunca llegará tu silencio á do ha llegado lo que has hablado…y mas que está puesto en razon natural, que primero llegue el día de mi muerte, que el de la tuya..

À buena fe, señor, respondió Sancho, que no hay que fiar de la descarnada, digo de la muerte, la qual tambien come cordero , como carnero, y á nuestro Cura le oido decir, que con igual pie pisaba las altas torres de los Reyes, como las humildes chozas de los pobres.

Tiene esta señora mas poder, que de melindre, no es nada asquerosa, de todo come, y de todo hace, y de toda suerte de gentes, edades y preeminencias hinche sus alforjas. No es segador que duerme las siestas, que á todas horas siega, y corta así la seca como la verde yerba, y no parece que masca, sino que engulle y traga quanto se le pone delante, porque tiene hambre canina, que nunca se harta, y aunque no tiene barriga, da á entender que está hidrópica, y sedienta de beber solas las vidas de quantos viven, como quien se bebe un jarro de agua fría.

No mas, Sancho, dixo á este punto Don Quixote: tente en buenas, y no te dexes caer, que en verdad que lo que has dicho de la muerte por tus rústicos términos, es lo que pudiera decir un buen predicador. Dígote Sancho, que si como tienes buen natural, tuvieras discrecion, pudieras tomar un púlpito en la mano, y irte por ese mundo predicando lindezas.

Bien predica quien bien vive, respondió Sancho, y yo no sé otras tologías. Ni las has menester, dixo Don Quixote; pero yo no acabo de entender, como siendo el principio de la sabiduría el temor de Dios, tú , que temes mas á un lagarto que á él, sabes tanto. Juzgue vuesa merced de sus caballerías y no se meta , en juzgar de los temores ó valentías agenas, que tan gentil temeroso soy yo de Dios, como cada hijo de vecino: y déxeme despabilar esta espuma, que lo demas todas son palabras ociosas, de que nos han de pedir cuenta en la otra vida.”

 

EL DESMAYO DEL POBRE BASILIO.

4.-COMENTARIO.

Lo primero que llama la atención en el texto del capítulo, es el contraste del pensamiento del señor, que en esta ocasión habla por boca de Don Quijote, con el del criado pobre y siervo, que habla por boca de Sancho.

El señor llama bienaventurados a los criados porque llevan una vida placentera, sin envidiar ni ser envidiado,sin preocupaciones ni cargas económicas, satisfechas sus pocas necesidades propias y las de su familia… el criado duerme y el señor vela…el señor mira al cielo en espera de la lluvia que fertilice la tierra...

Es como una original versión del Beatus ille que, sin embargo, se aleja del tono pastoril, introduciendo un nuevo y peculiar estilo.

El criado, en cambio, afirma que de nada sirven las gracias y dotes, por ser pobre, todas ellas pierden su valor y valen menos que un «quartillo de vino en la taberna,…»

Sancho expresa clara y crudamente la idea que tiene del tener: »pero bien sé …que tanto vales quanto tienes, y tanto tienes quanto vales. Dos linages solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener, aunque ella al del tener se atenia: y el día de hoy, mi señor Don Quixote, ántes se toma el pulso al haber que al saber: un asno cubierto de oro parece mejor que un caballo enalbardado.

BUSCADOR DE ORO EN LAS AGUAS DE UN RÍO.

Aunque expresada esta idea de forma tan cruda, no implica, necesariamente, que el autor considere el tener como un valor en sí mismo, sino más bien la constatación de un hecho sociológico que nos recuerda el dicho de Erasmo: »Entre los bienes – como los llama Aristóteles- que no forman parte de la naturaleza del hombre las riquezas son los más aparentes. Para el vulgo, mejor dicho para casi todos, la preeminencia la tiene quien, sea como sea, consiga poseerlas; todos las buscan a través de las rocas, a través del fuego»( Cf. Adagios 110 )

La frase «plega a Dios» equivale a quiera Dios. Sancho dice que puede que se muera él antes que su amo y entonces no hablará ó hasta el fin del mundo ó hasta el dia del juicio final», lo que supone la distinción entre esos dos hechos.

La descripción que hace Sancho de la muerte es realmente esperpéntica, no tiene ningún atisvo de ser el paso para la otra vida, pero D. Quijote afirma que así se hace más o menos en los púlpitos; en la época la meditación sobre la muerte era aconsejada por los maestros de espiritualidad, casi como un lugar común y no dejaba de tener ese matiz, dado que se invitaba incluso a la representación de la misma, en orden a sentir lo poco que valía la vida presente y la miseria encerra- da en nuestro cuerpo del que tanto cuidado en esta vida tenemos.

PIENSA EN LAS POSTRIMERÍAS Y NO PECARÁS.

«Piense con atención el paso de la muerte lo más entrañablemente que pudiere, como si en ella estuviese, notando particularmente cómo estará en la cama, la candela en la mano, y todo lo demás que el Señor le diere; y tras esto, cómo, salida el ánima, quedará aqui su cuerpo y será llevado a enterrar. Y haga cuenta que oye los cantos y lloros y todo lo demás que se suele hacer, y cómo echado su cuerpo debajo de la tierra, será hollado, y quizá de los animales, y podrá ser que anden los huesos rodando. Y pues esto ha de venir, haga cuenta que ha venido, y dése por muerto a este mundo...»( Cf. Epistolario, Carta 5, Obras Completas Maestro Juan de Avila B.A.C. Madrid 1952)

A la alabanza del saber de Sancho, que ha hecho D. Quijote, responde éste que « bien predica quien bien vive» y esa es la verdadera teología, lo cual es un eco del evangélico el árbol se conoce por sus frutos.«Todo árbol bueno da frutos buenos, y el árbol que no es bueno no los da.» (Mt 7,17-20) O la fe sin obras está muerta:«¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga Tengo fe, si no tiene obras?, ¿a caso podrá salvarle la fe? Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de ustedes les dice:váyanse en paz, caliéntense y hártense, pero no les dan lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?. Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta.» (Santiago 2, 14-17).

BIEN PREDICA QUIEN BIEN VIVE.

La alabanza que D. Quijote hace de Sancho después de su prédica viene a corroborar lo que se ha dicho ya en otros lugares, la imagen de Sancho de esta segunda parte del Quijote es bastante más elevada que la de la primera parte y es curioso que el autor haya puesto en boca de Don Quijote algo que la sobrina y el ama aplicaron a Don Quijote quien en esta ocasión cita el texto de la Sabiduria que dice: «el principio de la sabiduria es el temor de Dios» «Initium sapientiae est timor Domini» ( Proverbios 1,7 ) la cita en buena ascética, aun en tiempo de Cervantes, no se consideraría muy apropiada, pues el temor bíblico, no es lo que siente Sancho: »que temes mas á un lagarto que á él,»

Sancho le reprocha a su amo, el que se meta a juzgar su vida interior, corrigiéndole, pues el temor que el tiene a Dios es tan bueno como el de «cualquier hijo de vecino»

Finalmente recuerda el dicho ascético, de que aun de las palabras ociosas « nos han de pedir cuenta en la otra vida.»

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elcuradellugar.

 

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