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EL RETABLO DE MAESE PEDRO.

CAPITULO XXVI. Donde se prosigue la graciosa aventura del Titiritero con otras cosas en verdad harto buenas.

1.-NÚMERO123.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap.26. Parte II. Págs.229 a 239. T.III

3.-» TEXTO. »

4.-COMENTARIO.

ATENTOS A LA EXPLICACIÓN DEL RETABLO.

 3.-TEXTO.

 Calláron todos, Tirios y Troyanos: quiero decir, pendientes estaban todos los que el retablo miraban de la boca del declarador de sus maravillas…alzó la voz el muchacho, y dixo: esta verdadera historia que aquí á vuesas mercedes se representa, es sacada al pie de la letra de las crónicas francesas, y de los romances españoles…

Trata de la libertad que dió el señor Don Gayféros á su esposa Melisendra, que estaba cautiva en España en poder de Moros en la ciudad de Sansueña, que así se llamaba entónces la que hoy se llama Zaragoza: …

Y aquel personaje que allí asoma con corona en la cabeza y cetro en las manos, es el Emperador Carlomagno, padre putativo de la tal Melisendra, el qual mohíno de ver el ocio y descuido de su yerno, le sale a reñir…

Miren vuestras mercedes tambien, como el Emperador vuelve las espaldas y dexa despechado á Don Gaiferos, el qual…se entra á armar, para ponerse luego en camino.

Vuelvan vuestras mercedes los ojos á aquella torre que allí parece, que se presupone que es una de las torres del Alcázar de Zaragoza, que ahora llaman la Aljafería; y aquella dama que en aquel balcon parece vestida á lo moro, es la sin par Melisendra,..

Miren tambien un nuevo caso que ahora sucede, quizá no visto jamas. ¿No ven aquel Moro, que callandico, y pasito á paso, puesto el dedo en la boca, se llega por las espaldas de Melisendra?

Pues miren como la da un beso en mitad de los labios, y la priesa que ella se da á escupir, y á limpiárselos con la blanca manga de su camisa, y como se lamenta y se arranca de pesar sus hermosos cabellos, como si ellos tuvieran la culpa del maleficio.

Miren tambien como aquel grave moro que está en aquellos corredores, es el Rey Marsilio de Sansueña , el qual por haber visto la insolencia del Moro,…le mandó luego prender, y que le dén docientos azotes, lle- vándole por las calles acostumbradas de la ciudad , con chilladores delante, y envaramiento detras: y veis aquí donde salen á executar la sentencia, aun bien apenas no habiendo sido puesta en execución la culpa, porque entre Moros no hay traslado á la parte, ni á prueba, y estése, como entre nosotros.

Niño, niño, dixo con voz alta á esta sazón Don Quixote, seguid vuestra historia en linea recta y no os metais en las curvas, ó transversales, que para sacar una verdad en limpio, menester son muchas pruebas, y repruebas…

Yo lo haré así, respondió el muchacho, y prosiguió diciendo: esta figura, que aquí parece á caballo, cubierta con una capa gascona , es la mesma de Don Gayféros, á quien su esposa , ya vengada del atrevimiento del enamorado Moro, con mejor y mas sosegado semblante se ha puesto á los miradores de la torre, y habla con su esposo… basta ver como Don Gayféros se descubre, y que por los ademanes alegres que Melisendra hace, se nos da á entender, que ella le ha conocido, y mas ahora que vemos se descuelga del balcon para ponerse en las ancas del caballo de su buen esposo…

Veis también como los relinchos del caballo dan señales que va contento con la valiente y hermosa carga que lleva en su Señor y en su Señora. Veis como vuelven las espaldas, y salen de la ciudad y alegres y regocijados toman de París la via. Vais en paz, ó par sin par de verdaderos amantes…

Aquí alzó otra vez la voz Maese Pedro y dixo: llaneza, muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala. No respondió nada el intérprete, ántes prosiguió diciendo: no faltaron algunos ociosos ojos, que lo suelen ver todo, que no viesen la baxada y la subida de Melisendra, de quien dieron noticia al Rey Marsilio, el qual mandó luego tocar al arma, y miren con que priesa, que ya la ciudad se hunde con el son de las campanas que en todas las torres de las mezquitas suenan.

Eso no, dixo á esta sazon Don Quixote, en esto de las campanas anda muy impropio Maese Pedro, porque entre Moros no se usan campanas, sino atabales y un género de dulzaynas que parecen nuestras chirimías y esto de sonar campanas en Sansueña sin duda que es un gran disparate.

Lo qual oido por Maese Pedro, cesó el tocar y dixo: no mire vuesa merced en niñerías, señor Don Quixote, ni quiera llevar las cosas tan por el cabo, que no se le halle…

Prosigue, muchacho, y dexa decir, que como yo llene mi talego, siquiera represente mas impropiedades que tiene átomos el sol, el muchacho dixo: miren quanta y quan lucida caballería sale de la ciudad en siguimiento de los dos católicos amantes, ..

Viendo y oyendo, pues, tanta morisma, y tanto estruendo Don Quixote, parecióle ser bien dar ayuda á los que huian, y levantándose en pie, en voz alta dixo:… deteneos, mal nacida canalla, no le sigais, ni persigais, si no, conmigo sois en la batalla, y diciendo y haciendo desenvaynó la espada, y de un brinco se puso junto al retablo, y con acelerada y nunca vista furia comenzó á llover cuchilladas sobre la titerera morisma , derribando á unos, descabezando á otros, estropeando á este, destrozando á aquel,..

Daba voces Maese Pedro,diciendo: deténgase vuesa merced, señor Don Quixote, y advierta que estos que derriba, destroza y mata no son verdaderos Moros, sino unas figurillas de pasta: mire, ¡pecador de mí!, que me destruye y echa á perder toda mi hacienda…

Finalmente, en ménos de dos credos, dió con todo el retablo en el suelo, hechas pedazos y desmenuzadas todas sus jarcias y figuras, el Rey Marsilio malherido, y el Emperador Carlomagno, partida la corona y la cabeza en dos partes…

Enternecióse Sancho Panza con las razones de Maese Pedro y díxole: no llores, Maese Pedro, ni te lamentes, que me quiebras el corazón, porque te hago saber que es mi señor Don Quixote tan católico y escrupuloso christiano, que si él cae en la cuenta de que te ha hecho algun agravio, te lo sabrá y te lo querrá pagar y satisfacer con muchas ventajas.

Con que me pagase el señor Don Quixote alguna parte de las hechuras que me ha deshecho , quedaría contento, y su merced aseguraría su conciencia, porque no se puede salvar quien tiene lo ageno contra la voluntad de su dueño, y no lo restituye....

Finalmente, Sancho le pagó muy bien, por órden de su señor, y despidiéndose dél, casi á las ocho del día, dexaron la venta, y se pusieron en camino, donde los dexaremos ir, que así conviene para dar lugar á contar otras cosas pertenecientes á la declaración desta famosa historia.»

UNA IMAGEN DE LA JUSTICIA EN TIEMPOS DE CERVANTES.

4.-COMENTARIO.

Pocas referencias religiosas y morales en el capítulo. El subrayado referente a la justicia entre los moros que contrasta con la que se hace entre nosotros, es similar al texto del capítulo 22, parte I, que comentamos en su momento ; parece como si a Cervantes no le gustara que se hiciesen comparaciones entre el modo de hacer justicia entre los moros y los cristianos, posiblemente por- que también « entre nosotros» ésta, a pesar de los procedimientos judiciales, funcionaba mal: «no os metais en las curvas, ó transversales, que para sacar una verdad en limpio, menester son muchas pruebas, y repruebas…»( Cf. Nº 32 )

La corrección de Don Quijote sobre el no uso de campanas en las mezquitas es correcta y para los musulmanes el « Al Adhán» ( forma de llamar a la oración) tiene su leyenda y tradición. »Fue instaurada en el 1º año de la Hégra. Cuando el sello de los Profetas, Muhammad (P y B) se estableció en Medina, la gente tenía dudas acerca del momento de la oración (Salat). Los musulmanes se reunieron para decidir cual sería la modalidad de anunciar los tiempos del rezo, algunos sugirieron el uso de la campana, a lo que el Profeta (P y B) dijo: “Es de los cristianos”, otros dijeron el sonido del cuerno y el Profeta (P y B) dijo: “Es de los judíos”, otros dijeron el tambor y el Profeta (P y B) dijo: “es de los Bizantinos”, otros propusieron el fuego, a lo que el Noble Profeta (P y B) dijo: “es de los Mazdeos”. Ese día no se llegó a una conclusión favorable y este asunto le preocupaba al Profeta (P y B).

Abdullah Ibn Záid (que Dios esté complacido con él) vió en sueños a un ángeL que le indicaba como llamar a la oración, dictándole las bellas frases que componen al Adhán y la Iqama; al otro día se lo informó al Profeta Muhammad (P y B) quien estuvo muy complacido y contó con el consenso de todos.

El Adhán es una práctica profética confirmada que se realiza desde los minaretes de las mezquitas para que la gente de la zona conozca los momentos de la oración. El almuecín (quien realiza el llamado) debe ser musulmán, estar purificado y tener buena voz.El Adhán anuncia el tiempo de la oración, y la Iqama indica el momento exacto deComienzo de la oración, la Iqama se realiza con posterioridad al Adhán y debe haber un intervalo de tiempo entre ambos.

El primer almuecín en la historia del Islam fue Bilal (que Dios esté complacido con él). Desde ese entonces hasta hoy los cielos del mundo son surcados por las armoniosas voces de los almuecines llamando a los creyentes a la oración.

Es aconsejado por la Sunnah (Tradición Profética) recitar el Adhán en el oído derecho del recién nacido y la Iqama en el oído izquierdo.

Dice Dios en el Sagrado Corán: ¡Vosotros que creéis! Cuando se llame a la Oración del Viernes, acudid con prontitud al Recuerdo de Dios y dejad toda compraventa; eso es mejor para vosotros si sabéis. (Corán 62-9) ( Cf. Al Adhán ( llamada a la oración ) Omán amores.)

Sancho sale a consolar a Maese Pedro y con esa ocasión subraya la catolicidad y cristiandad de Don Quijote: »porque te hago saber que es mi señor Don Quixote tan católico y escrupuloso christiano, que si él cae en la cuenta de que te ha hecho algun agravio, te lo sabrá y te lo querrá pagar y satisfacer con muchas ventajas

Maese Pedro utiliza la definición de robo del catecismo y aún saca conclusiones que van más allá de lo que el ctecismo dice: « porque no se puede salvar quien tiene lo ageno contra la voluntad de su dueño, y no lo restituye…»

MENUDO DESTROZO.

Don Quijote al final terminó pagando., sin escudarse en las exenciones y privilegios del caballero andante de la primera parte.

QUIZÁS TAMBIÉN LE INTERESE DEL BLOC: CAP. I SOBRE LA CONDICIÓN DEL HIDALGO.

elcuradellugar.

 ES MUY IMPORTANTE LEER LOS COMENTARIOS DE LOS CAPITULOS, EN ELLOS SE ENCUENTRA EL ASPECTO RELIGIOSO DEL QUJOTE.

 

 

 

 

 

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