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CAPITULO XXVIII. De cosas que dice Benengeli, que las sabrá quien leyere, si las lee con atención.

1.-NÚMERO 126.

2.-LOCALIZACION. Cap 28. Parte II.

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 

SANCHO PANZA REBUZNANDO.

3.-TEXTO.

              »…tan en hora mala supistes vos rebuznar, Sancho ¿y donde hallástes vos ser bueno el nombrar la soga en casa del ahorcado? Á música de rebuznos ¿que contrapunto se había de llevar, sino de varapalos? Y dad gracias á Dios, Sancho, que ya que os santiguaron con un palo, no os hicieron el per signum crucis con un alfange.

No estoy para responder, respondió Sancho, porque me parece que hablo por las espaldas: subámos, y apartémonos de aquí, que yo pondré silencio en mis rebuznos; pero no en dexar de decir, que los caballeros andantes huyen, y dexan á sus buenos escuderos molidos como alheña ó como cibera en poder de sus enemigos.

No huye el que se retira, respondió Don Quijote: porque has de saber, Sancho, que la valentía, que no se funda sobre la basa de la prudencia se llama temeridad, y las hazañas del temerario, mas se atribuyen a la buena fortuna, que á su ánimo: y así yo confieso, que me he retirado, pero no huido…

De quando en quando daba Sancho unos ayes profundísimos…y preguntándole Don Quixote la causa de tan amargo sentimiento, respondió, que desde la punta del espinazo , hasta la nuca del celebro le dolia de manera que le sacaba de sentido. La causa dese dolor debe de ser sin duda , dixo Don Quixote, que como era el palo largo y tendido, te cogió todas las espaldas, donde entran todas esas partes que te duelen, y si mas te cogiera, mas te doliera.

Por Dios, dixo Sancho, que vuesa merced me ha sacado de una gran duda, y que me la ha declarado por lindos términos...A la fe , señor nuestro amo, el mal ageno de pelo cuelga y cada día voy descubriendo tierra de lo poco que puedo esperar de la compañía que con vuesa merced tengo, porque si esta vez me ha dexado apalear, otras y otras ciento volverémos á los manteamientos de márras..

Harto mejor haría yo…en volverve á mi casa, y á mi muger y á mis hijos, y sustentarla, y criarlos con lo que Dios fuere servido de darme, y no andarme tras vuesa merced por caminos sin camino…que quemado vea yo,...ó aloménos al primero que quiso ser escudero de tales tontos, como debieron ser todos los caballeros andantes pasados: de los presentes no digo nada, que por ser vuestra merced uno de ellos , los tengo respeto, y porque sé que sabe vuesa merced un punto mas que el diablo en quanto habla y en quanto piensa...dixo Don Quixote…

Hablad hijo mio, todo aquello que se os viniere al pensamiento…:y si tanto deseais volveos á vuestra casa con vuestra muger e hijos, no permita Dios que yo os lo impida: dineros teneis mios, mirad…lo que podeis, y debeis ganar cada mes, y pagaos de vuestra mano.

Quando yo servia, respondió Sancho, á Tomé Carrasco, el padre del Bachiller Sanson Carrasco…dos ducados ganaba cada mes, amen de la comida... con dos reales mas que vuesa merced añadiese cada mes , me tendría por bien pagado, esto en quanto al salario de mi trabajo; pero en quanto á satisfacerme á la palabra y promesa que vuestra merced me tiene hecha de darme el Gobierno de una Ínsula, sería justo que se me añadiesen otros seis reales, que por todos serian treinta.

Está muy bien, replicó Don Quixote, y conforme al salario que vos habeis señalado, veinticinco días ha que salimos de nuestro pueblo, contad, Sancho, rata por cantidad, y mirad lo que os debo y pagaos, como os tengo dicho, de vuestra mano

.¡Ó cuerpo de mi! dixo Sancho, que va vuesa merced muy errado en esta cuenta , porque en lo de la promesa de la Ínsula, se ha de contar desde el día que vuesa merced me la prometió, hasta la presente hora…

¿ Pues qué tanto ha , Sancho, que os lo prometí, dixo Don Quixote?

Si yo mal no me acuerdo, respondió Sancho, debe de haber mas de veinte años, tres dias mas á ménos

DON QUIJOTE NO SALÍA DE SI COMO ESPANTADO POR LAS PRETENSIONES DE SANCHO

Dióse Don Quixote una gran palmada en la frente, y comenzó á reir de muy gana, y dixo: pues no anduve yo en Sierra Morena, ni en todo el discurso de nuestras salidas, sino dos meses apénas ¿ y dices Sancho, que ha veinte años que te prometí la Insula?… vuelve las riendas, ó el cabestro al rucio, y vuélvete á tu casa, porque un solo paso desde aquí no has de pasar mas adelante conmigo.¡Ó pan mal conocido! ¡ó promesas mal colocadas! ¡ ó hombre que tiene más de bestia que de persona…

Miraba Sancho á Don Quixote de hito en hito, en tanto que tales vituperios le decia, y compungióse de manera que le viniéron las lágrimas á los ojos, y con voz dolorida y enferma le dixo: señor mio, yo confieso que para ser todo asno, no me falta mas de la cola, si vuestra merced quiere ponérmela , yo la daré por bien puesta, y le serviré como jumento todos los dias que me quedan de mi vida.Vuesa merced me perdone, y se duela de mi mocedad, y advierta que sé poco, y que si hablo mucho, mas procede de enfermedad, que de malicia, mas quien yerra, y se enmienda á Dios se encomienda.

Maravillárame yo, Sancho, si no mezclaras algun refranico en tu coloquio. Ahora bien, yo te perdono con que te enmiendes, y con que no te muestres de aquí adelante tan amigo de tu interes, sino que procures ensanchar el corazon, y te alientes, y animes á esperar el cumplimiento de mis promesas, que aunque se tarda, no se imposibilita. »

4.COMENTARIO.

Santiguar es igual que hacer el «signum crucis»: la señal de la cruz, lo que no es lo mismo, es que te lo hagan con un palo que con un alfange, en ambos casos puede estar refiriéndose a alguna acción religiosa, especialmente sacramental, como el bautismo o la confirmación, en las que se hacia sobre los receptores del sacramento, en algún momento, la señal de la cruz sobre la frente.

Llamar al apaleamiento con palo o con alfange, santiguar, es una manera de decir que lo dejaron bien marcado, como los sacramentos que imprimen « carácter».

El desengaño que le causó a Sancho el sentirse abandonado por su amo, es el que le da pie a que se replantee el seguir sirviéndole como escudero.

Don Quijote le da una justificación, que es otra de las muestras de que este Don Quijote no es el de la primera parte, pues se pone a hacer distinciones entre los conceptos de temeridad, valentía, y prudencia aplicado a sus acciones, llegando a la conclusión de que su comportamiento ha sido un acto de prudencia: «y así yo confieso, que me he retirado, pero no huido.»

El autor maneja el concepto aristotélico tomista de prudencia, virtud que dispone la razón práctica a descubrir en cada circunstancia el bien verdadero, y a elegir los medios para llevarlos a cabo. La prudencia es la «regla recta de la acción,» dice santo Tomás (Sum. th. 2-2, 47, 2), siguien- do a Aristóteles.

No se confunde ni con la timidez o el temor, ni con la doblez o la disimulación. Es llamada «auriga virtutum»: pues «conduce» las otras virtudes, indicándoles su justo medio. Don Quijote se ve que está aplicando los consejos que le diera el Bachiller Sansón Carrasco antes de su tercera salida, quien le habia dicho «que entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía» ( Cf. Nº 91).

Sancho sigue en su enfado, sobre todo, cuando Don Quijote se burla de él, explicándole que

«le duele desde la punta de la cabeza hasta todo el espinazo porque los varapalos le han ido midiendo todas esas partes.» Eso exaspera a Sancho que comienza a llamar tontos a los caballe- ros andantes del pasado y mucho más a sus escuderos, salva a Don Quijote diciendo que sabe tanto como el diablo.

Posteriormente entran en el ajuste de cuentas porque Sancho la ha manifestado que está decidido a marcharse a su casa y D. Quijote, sin más, le dice que coja su asno y marche.

DON QUIJOTE PASA DE LA ADMIRACIÓN A LA IRA.

En el ajuste de cuentas D. Quijote se muestra dispuesto a darle lo que le pida, hasta que Sancho, pensando que su amo es loco, le pide que ha de abonarle desde el dia que le prometió hacerle merced de la Ínsula, de lo que hace ya veinte años , la reacción de Don Quijote va de la risa a la ira, dando muestras, también en esto, de cordura.

Sancho, como en otras ocasiones, acaba arrepintiéndose y pidiendo perdón a su amo, quien no solo le perdona sino que como el sacerdote, que además de absolver al pecador con un «yo te perdono», le marca el camino para que se enmiende, aconsejándole ataque a la raiz de su pecado que es el interés, así como al de la desconfianza que tiene en sus promesas.

Reconciliados, pasaron la noche en una alameda.

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elcuradellugar,

 ES MUY IMPORTANTE LEER LOS COMENTARIOS DE LOS CAPITULOS, EN ELLOS SE ENCUENTRA EL ASPECTO RELIGIOSO DEL QUJOTE.

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