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CAPITULO XXXII: De la respuesta que dió Don Quixote á su reprensor, con otros graves y graciosos sucesos.

1.-NUMERO 131.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 32, Parte II, Pág. 278-9. T.III

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

DON QUIJOTE ANTE EL ECLESIASTICO.

 3.-TEXTO.

               » Levantado pues en pie Don Quixote, temblando de los pies á la cabeza como azogado, con presurosa y turbada lengua dixo: el lugar donde estoy, y la presencia ante quien me hallo, y el respeto que siempre tuve, y tengo al estado que vuestra merced profesa, tienen, y atan las manos de mi justo enojo: y así por lo que he dicho, como por saber que saben todos, que las armas de los togados son las mesmas que las de la muger, que son la lengua, entraré con la mía en igual batalla con vuestra merced, de quien se debia esperar ántes buenos consejos, que infa- mes vituperios.

Las reprensiones santas, y bien intencionadas otras circunstancias requieren, y otros puntos piden, aloménos el haberme reprendido en público, y tan ásperamente ha pasado todo los limites de la buena reprensión, pues las primeras mejor asientan sobre la blandura que sobre la aspereza, y no es bien sin tener conocimiento del pecado que se reprende, llamar al pecador, sin mas, ni mas mentecato, y tonto.

Sino, dígame vuesa merced ¿ por qual de las mentecaterias que en mí ha visto me condena, y vitupera, y me manda me vaya á mi casa á tener cuenta con el gobierno de ella, y de mi muger y de mis hijos, sin saber si la tengo, ó los tengo?

EL ECLESIASTICO Y SU MALA CATADURA.

¿ No hay mas sino á troche moche entrarse por las casas agenas á gobernar sus dueños, y habiéndose criado algunos en la estrecheza de algún pupilage, sin haber visto mas mundo que el que puede contenerse en veinte, ó treinta leguas de distrito, meterse de rondon á dar leyes á la caballería, y á juzgar de los caballeros andantes? ¿ por ventura es asunto vano, ó es tiempo mal gastado el que se gasta en vagar por el mundo, no buscando los regalos dél, sino las asperezas por donde los buenos suben al asiento de la inmortalidad?

Si me tuvieran por tonto los caballeros, los magníficos, los generosos, los altamente nacidos, tuviéralo por afrenta irreparable; pero de que me tengan por sandio los estudiantes, que nunca entraron, ni pisáron las sendas de la caballería, no se me da un ardite: caballero soy, y caballero he de morir, si place al Altísimo: unos van por el ancho campo de la ambición y la soberbia, otros por el de la adulación servil y baxa,otros por el de la hipocresia engañosa, y algunos por los de la verdadera Religión; pero yo inclinado por mi estrella, voy por la angosta senda de la caballeria andante, por cuyo exercicio desprecio la hacienda, pero no la honra.

Y ATROPELLADO VESTIGLOS.

Yo he satisfecho agravios, enderezado tuertos, castigado insolencias, vencido gigantes, y atropellado vestiglos: yo soy enamorado, no mas de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean, y siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes.

Mis intenciones siempre las enderezo á buenos fines, que son de hacer bien á todos, y mal á ninguno: si el que esto entiende , si el que esto obra, si el que de esto trata merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas, Duque y Duquesa excelentes.

Bien por Dios, dixo Sancho, no diga mas vuestra merced, señor y amo mio, en su abono, porque no hay mas que decir, ni mas que pensar, ni mas que perserverar en el mundo: y mas, que negando este señor , como ha negado, que no ha habido en el mundo , ni caballeros andantes, ¿ que mucho que no sepa ninguna de las cosas que ha dicho?

Por ventura, dixo el Eclesiástico ¿ sois vos, hermano, aquel Sancho Panza, que dicen , á quien vuestro amo tiene prometida una Insula?

QUIEN A BUEN ÁRBOL SE ARRIMA BUENA SOMBRA LE COBIJA.

Si soy, respondió Sancho, y soy quien la merece tan bien como otro qualquiera: soy quien júntate á los buenos, y serás uno de ellos, y soy yo de aquellos, no con quien naces sino con quien paces, y de los , quien á buen árbol se arrima, buena sombra le cobija: yo me he arrimado á buen señor, y ha muchos meses que ando en su compañía , y he de ser otro como él, Dios queriendo, y viva él, y viva yo, que ni á él le faltaran Imperios que mandar, ni á mí Insulas que gobernar.

No por cierto, Sancho amigo, dixo á esta sazon el Duque, que yo en el nombre del Señor Don Quixote, os mando el Gobierno de una que tengo de nones de no pequeña calidad.

Hincate de rodilllas, Sancho, dixo Don Quixote, y besa los pies á su Excelencia por la merced que te ha hecho.

Hízolo así Sancho, lo qual visto por el Eclesiástico, se levantó, de la mesa mohino ademas, diciendo: por el habito que tengo , que estoy por decir que es tan sancio Vuestra Excelencia como estos pecadores: mirad si no han de ser ellos locos, pues los cuerdos canonizan sus locuras, que en tanto estuvieren en casa, me estaré yo en la mía, y me excusaré de reprender lo que no puedo remediar, y sin decir mas, ni comer mas se fué sin que fuesen parte á detenerle los ruegos de los Duques, aunque el Duque no le dixo mucho, impedido de la risa que su impertinente cólera le habia causado.

NO AGRAVIA QUIEN QUIERE SINO QUIEN PUEDE.

Acabó de reir, y dixo á Don Quixote: vuestra merced, señor Caballero de los Leones, ha respondido por sí tan altamente, que no le queda por satisfacer deste que aunque parece agravio, no lo es en ninguna manera, porque así como no agravian las mugeres, no agravian los eclesiasticos, como vuestra merced mejor sabe.

Asì es, respondió Don Quixote, y la causa es , que el que no puede ser agraviado, no puede agraviar á nadie. Las mugeres, los niños y los eclesiasticos, como no pueden defenderse, aunque sean ofendidos, no pueden ser afrentados, porque entre el agravio y la afrenta hay esta diferencia, como mejor vuestra Excelencia sabe.

La afrenta viene de parte de quien la puede hacer, y la hace y la sustenta, el agravio puede venir de cualquier parte, sin que afrente….Finalmente Don Quixote se sosegó, y la comida se acabó, y en levantando los manteles llegaron quatro doncellas, la una con una fuente de plata, y la otra con un aguamanil asimismo de plata, …

Llegó la de la fuente, y con gentil donayre y desenvoltura encaxó la fuente debaxo de la barba de Don Quixote…Estaba atento Sancho, á las ceremonias de aquel lavatorio, y dixo entre si: válame Dios ¿ si será también en esta tierra lavar las barbas á los escuderos como á los caballeros? porque en Dios y en mi ánima que lo he bien menester, y aunque si me las rapasen a navaja, lo tendría á mas beneficio.

EN LEVANTANDO LOS MANTELES…

¿ Que decis entre vos Sancho?, preguntó la Duquesa, digo señora, respondió él, que en las Cortes de los otros príncipes, siempre he oido decir, que en levantando los manteles dan agua á las manos; pero no lexía a las barbas, y que por eso es bueno vivir mucho, aunque tambien dicen que el que larga vida vive mucho mal ha de pasar, puesto que pasar por un lavatorio de estos ántes es gusto que trabajo.

No tengais pena, amigo Sancho, dixo la Duquesa, que yo haré que mis docellas os laven y os metan en colada si fuera menester. Con las barbas me contento, respondió Sancho, por ahora alómenos, que andando el tiempo Dios dixo lo que será.

La Duquesa rogó á Don Quixote, que le delinease y describiese, pues parecía tener felice memoria, la hermosura de la Señora Dulcinea del Toboso…

Sospiró Don Quixote oyendo lo que la Duquesa le mandaba, y dixo, si yo pudiera sacar mi corazón y ponerle ante los ojos de vuestra grandeza, aquí sobre esta mesa y en un plato , quitara el trabajo á mi lengua de decir lo que apénas se puede pensar… habrán de saber vuestras grandezas, que yendo los dias pasados á besarle las manos, y á recibir su bendición y beneplácito para esta tercera salida, hallé otra de la que buscaba: halléla encantada, y convertida de Princesa en labradora, de hermosa en fea, de Ángel en diablo, de olorósa en pestífera, …

No hay mas que decir , dixo la Duquesa, pero si con todo eso hemos de dar crédito á la historia que del Señor Don Quixote de pocos días á esta parte ha salido á la luz del mundo…della se colige…que nunca vuestra merced ha visto á la Señora Dulcinea, y que esa tal Señora no es en el mundo, sino que es dama fantástica que vuesa merced la engendró y parió en su entendimiento, y la pintó con todas aquellas gracias y perfecciones que quiso.

DIOS SABE SI HAY DULCINEA O NO EN EL MUNDO…

En eso hay mucho que decir, respondió Don Quixote: Dios sabe si hay Dulcinea, ó no en el mundo, ó si es fantástica o nó fantástica: y estas no son las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo. Ni yo engendré, ni parí á mi Señora, puesto que la contemplo como conviene...

Así es dixo el Duque; pero hame de dar licencia el Señor Don Quixote para que diga lo que me fuerza á decir la historia que de sus hazañas he leido, de donde se infiere, que puesto que se conceda hay Dulcinea en el Toboso, o fuera dél…en lo del linage no corre parejas con las Orianas, con las Alastrajareas, con las Madasimas, …

A eso puedo decir, respondió Don Quixote, que Dulcinea es hija de sus obras, y que las virtudes adoban la sangre, y que en mas es de estimar y tener un humilde virtuoso, que un vicioso levantado: quanto mas, que Dulcinea tiene un giron, que la puede llevar á ser Reyna de corona y cetro, que el merecimiento de una muger hermosa y virtuosa á hacer mayores milagros se extiende, y aunque no formálmente, virtualmente tiene en sí encerradas mayores venturas.

Digo, señor Don Quixote, dixo la Duquesa, que en todo quanto vuesa merced dice ya va con pies de plomo, y como suele decirse con la sonda en la mano, y que yo desde aquí en adelante creeré, y haré creer á todos los de mi casa, y aun al Duque mi señor, si fuere menester, que hay Dulcinea en el Toboso…

LA DULCINEA CREADA POR SANCHO

Pero no puedo dexar de formar un escrúpulo, y tener algun no sé que de ojeriza contra Sancho Panza: el escrúpulo es, que dice la historia referida, que el tal Sancho Panza halló á la tal Señora Dulcinea, quando de parte de vuesa merced le llevó una epístola, ahechando un costal de trigo, y por más señas dice, que era rubion, cosa que me hace dudar de la alteza de su linage.

Á lo que respondió Don Quixote: señora mía, sabrá la vuestra grandeza, que todas, ó las mas cosas, que á mi me suceden, van fuera de los términos ordinarios de las que á otros caballeros andantes acontecen...y como ya es cosa averiguada, que todos, ó los mas caballeros andantes famosos, uno tenga una gracia de no poder ser encantado, otro de ser impenetrables de carnes, que no pueda ser herido,…Quiero inferir de lo dicho que yo tuviese alguna gracia destas…Y así viendo mis encantadores que con mi persona no pueden usar de malas mañas, vénganse en las cosas que mas quiero, y quieren quitarme la vida, maltratando la de Dulcinea por quien yo vivo..»

LA CAUSA DE LOS TEMBLORES.

 4.-COMENTARIO.

El largo texto comienza describiendo a Don Quijote en una situación nueva: « temblando de pies a cabeza, como azogado…» las palabras del eclesiástico son las que le han puesto en esa situación, lo 1º, por venir de un eclesiástico, lo que le obliga a vencer el respeto que siempre tiene a los de su profesión; 2º, por decirlo delante de quien lo dice: los duques, aunque en el capítulo anterior el narrador ha dicho que contestó sin «guardar respeto a los duques»; 3º, porque por tratarse de un eclesiástico, no se puede defender con las armas, como él quisiera, que sería retándole en duelo; 4º, porque obligado a defenderse con la palabra, se siente en desventaja con el eclesiástico ducho en letras; 5º, porque creía que de él no podia esperar más que buenos consejos y no infames vituperios, olvidando, quizás, que lo primero que ha hecho el religioso es aconsejarle de que deje de hacer el ridículo, y aunque reconoce que la reprensión del pecado es buena y necesaria, recurre a un motivo religioso y cristiano indicándole que, 6º, tal reprensión debía y estaba obligado a hacerla con más misercordia, y no en público, segun dice el evangelio, « Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano.» (Mt 18, 15-20) y 7º, además dando por descontado que le está reprendiendo por un pecado que él desconoce , aunque el narrador ha dicho que el duque le ha leido la primera parte de la historia ya publicada de D. Quijote de la Mancha, donde ha conocido lo que el eclesiástico ha calificado de mentecaterías.

COMO SI FUERA UN FÁMULO.

A partir de ahí Don Quijote utiliza una especie de » argumentum ad hominem» reprochándole que se ha metido en una casa ajena a gobernar a sus dueños, cuando posiblemente lo que sabe, lo ha adquirido a través de una educación recibida a costa de un pupilage, o como fámulos que han estado en la universidad o en el propio estudio de su órden religiosa pagándoselos sirviendo como criado, para terminar dando a los nobles una educación que los convierte de pródigos en miserables.

Vuelve Cervantes a reprochar acremente la presencia de los eclesiásticos en las casas de los nobles, posiblemente reclamando otra clase de educación a quienes detentan el poder , nueva, más humanista y erasmiana.

Don Quijote pasa luego a defenderse enumerando los hechos, hazañas y aventuras de su vida, todas buenas por ser obras de misericordia, por proceder de una mejor intención y de la vocación proveniente del Altísimo, que él ha seguido, como dice el evangelio andando, «no por el camino ancho,» de la soberbia, la adulación, la hipocresia, la avaricia… que lleva a la perdición», sino por el estrecho que lleva a la «inmortalidad( Cf. Mat. 7,13-14) Palabras que son una crítica implicita a realidades sociales de la época, entre los cuales se encuentran muchos» devotos», religiosos» eclesiásticos..,aunque admite que hay también algunos «que van por el de la verdadera Religión «

Finalmente utiliza la defensa de los testigos cualificados socialmente: «los caballeros, los magníficos, los generosos, los altamente nacidos,» todos los que le han seguido la corriente y no a estudiantes y togados, que son como en este caso, el religioso, el canónigo, el poeta. Y también Sancho, quien utiliza un argumento aparentemente muy superior a su capacidad que es: quien parte del prejuicio de que no ha habido en el mundo,ni hay caballeros andantes «¿ que mucho que no sepa ninguna de las cosas que ha dicho?»

En este momento el eclesiástico ha descubierto a Sancho Panza, al que identifica como el que tiene prometida una Insula por parte de su amo. Sancho se identifica como tal y defiende su derecho al gobierno de la Insula con tres refranes, que aunque como frases un tanto fosilizadas son difíciles de aplicar a la situación concreta, sin que en este caso tengan valor moral, en todo caso social.

Fundado en esas razones él se afianza en la verdad de D.Quijote «al cual no le faltaran imperios que gobernar ni a él Insulas.» Es el momento que aprovecha el autor para cumplir la promesa de D. Quijote a Sancho haciendo que el duque le ofrezca una Insula para que la gobierne.

El eclesiastico reacciona reprendiendo al duque porque con su acción certifica como verdad las locuras de Don Quijote. El duque , que es quien tiene el poder, termina burlándose del eclesiás- tico, para continuar con su juego trágico de gozar a costa de Don Quijote y Sancho. Cervantes no parece que critique este comportamiento de la nobleza que convierte a todos los demás en sus bufones.

D.Quijote,con un argumento confuso, ayudado por el duque, quiere terminar sosegándose diciendo »que los eclesiásticos, los mujeres y los niños no pueden agraviar» , porque no pueden ser agraviados, lo cual no es cierto , cualquiera puede agraviar y ser agraviado, lo que no puede un eclesiástico, ni nadie, que se considere católico, a partir del Concilio Tridentino, es defender con las armas el agravio. El argumento correcto hubiera sido decir: como los eclesiásticos no pueden ser afrentados, tampoco pueden afrentar. La afrenta sería la que debería ser lavada con el uso de las armas.

Sosegado Don Quijote, terminada la comida, se sigue un ceremonial que extraña a Sancho : que le laven las barbas a Don Quijote, no parece que el autor esté pensando en el salmo en el que habla «del siervo de Dios a quien mesaban su barba,» sino más bien en el hecho de que manosear las barbas a uno, era una ofensa.

EN DIOS Y EN MI CONCIENCIA.

Después utiliza una expresión muy repetida a través del Quijote: «en Dios y en mi animaque es una especcie de juramento como «en Dios y en mi conciencia. « Se dice que una formula era propia de las mujeres y la otra de los hombres, aunque en el Quijote son utilizadas indistinta-mente.

La frase de Sancho: «que el que larga vida vive ...» está tomada de dos versos del Romance del Marqués de Mantua: Siempre he oido decir/ agora veo que es verdad/que quien larga vida vive/ mucho mal ha de pasar. Aunque Sancho la aplica en su situación bien distinta, pues en el Romance está dicha con ocasión de la muerte de Valdovinos. No deja de ser un sarcasmo.

La frase «andando el tiempo Dios dixo lo que será» Es una verdad de carácter teológico que afirma que para Dios no hay tiempo, sino eternidad, por lo que todo lo ve como presente

La frase:« La Duquesa le rogó á Don Quixote que le delinease…» con que se inicia el texto, tiene como fin, hacer entrar a Dulcinea como personaje central en esta parte del Quijote. » Sospiró Don Quixote… si yo pudiera sacar mi corazón , y ponerle ante los ojos…» Nos recuerda unos versículos de la 2ª Carta a los Corintios: « Quisiera que fuera posible sacarme el corazón y ponerle en vuestras manos, para que apareciera el fruto que ha hecho en vosotros mi justa reprensión» (Cf. 2ª Cor. Cap. 3,2-3.

Don Quijote sigue diciendo que describir a Dulcinea es una carga digna de otros hombros, tendría que tener los pinceles de Parrasio. En fin es inefable y se necesitaria la elocuencia de Cicerón o de Demóstenes…La duquesa sigue presionando a Don Quijote para que al menos se la describa, aunque sea en bosquejo, para que todas las mujeres le tengan envidia.

Don Quijote le dice que si al ir a verla al Toboso un encantador enemigo no la hubiera puesto tal como se describe en el texto: « Halléla encantada, convertida de Princesa en labradora…. y finalmente en una villana de Sayago» : En una labradora dura y áspera, como marmol.( Cf. «La ilustre fregona « f. 162 v.) Donde se emplea la misma frase : villana de Sayago.

La Duquesa insiste y le recuerda que en la historia se dice « que nunca vuesa merced ha visto á la Señora Dulcinea de lo que se colige que es una pura invención de su fantasía.»

La respuesta que da Don Quijote y que aparece en el texto:» Dios sabe si hay Dulcinea ó no en el mundo etc.» ha sido interpretada de muchas formas:1.- Es una muestra de la decepción de Don Quijote que ya no sabe si realmente existe o no existe.2.- Se necesita para saberlo, una visiòn de carácter místico, recordando a San Pablo cuando habla de sus visiones, en una de las cuales habia estado en el « tercer cielo con cuerpo o sin cuerpo, no lo sé» 3.-Esto es un asunto similar a la fe religiosa «cuya averiguación no se puede llevar al fin.» Se cree, o no se cree» dando a entender que Cervantes está dando un mensaje subliminal acerca de las verdades religiosas, que nos pudieran hacer pensar en un ateísmo del autor; algo que contradice al texto: « Dios sabe»

Don Quijote afirma rotundamente que Dulcinea no es producto de su imaginación, ni la engendró, ni la parió « y la contempla como conviene..» y lo que realmente importa es el papel que está desempeñando en su vida.

Esta idea la expresó Don Quijote con el cuento de la viuda que prefirió al lego a los teólogos diciendo: para lo que yo lo quiero sabe más que Aristóteles.

El Duque argulle a Don Quijote que Dulcinea según la historia de sus aventuras ya publica- da, es de bajo linaje.» A eso puedo decir, respondió Don Quixote…» , que «Dulcinea es hija de sus obras…» y hace una descripción de sus virtudes por las cuales es capaz de hacer milagros, sino realmente, sí potencialmente, si no reálmente si por su intercesión ante Dios y debido a sus virtu- des. Emplea como se ve una frase escolástica:» aunque no formalmente , sí virtualmente» Las obras que Don Quijote llama milagros virtuales, pueden ser las hazañas que él realiza movido por su amor a Dulcinea..

QUE HAY DULCINEA

La duquesa le habla de que ella ya cree en Dulcinea, » que hay Dulcinea,» es más, se va a convertir en defensora de su existencia, aunque tiene «el escrúpulo» : «el escrúpulo es, que dice la historia referida, que el tal Sancho Panza halló á la tal Señora Dulcinea, quando de parte de vuesa merced le llevó una epístola, ahechando un costal de trigo, y por más señas dice, que era rubion, cosa que me hace dudar de la alteza de su linage.» a lo que contesta Don Quijote que como a él no lo han podido vencer directamente, se vengan maltratando a quien más quiere, y por quien vive, que es Dulcinea su Dama y Señora.

El capítulo termina con la burla que la servidumbre hace a Sancho, a quien intenta lavar y hacer la barba con agua sucia de fregar, la ira de Sancho llega a oidos de la duquesa, quien sale en su defensa e impidiendo que consumen la burla pues a su amo le lavan «con agua de Ángeles y á mí con lejía de diablos.»

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ES MUY IMPORTANTE LEER LOS COMENTARIOS DE LOS CAPITULOS, EN ELLOS SE ENCUENTRA EL ASPECTO RELIGIOSO DEL QUJOTE.

 

 

 

 

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