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CAPITULO XXXIV. Que cuenta de la noticia que se tuvo de como se habia de desencantar a la sin par Dulcinea del Toboso, que es una de las aventuras mas famosas deste libro.

1.-NÚMERO 134.

2.-LOCALIZACIÓN.Cap. 34.Parte II.Pág.4.T.IV

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 3.-TEXTO.

 »Grande era el gusto que recebian el Duque y la Duquesa de la conversación de Don Quixote, y de la de Sancho Panza, y confirmándose en la intencion que tenían de hacerles algunas burlas que llevasen vislumbres y apariencias de aventuras,…y así habiendo dado órden á sus criados de todo lo que habian de hacer, de allí á seis dias les llevaron á caza de montería , con tanto aparato de monteros y cazadores como pudiera llevar un Rey coronado ….

Sancho…dixo:.. yo no sé que gusto se recibe de esperar á un animal, que si os alcanza con un colmillo, os puede quitar la vida: yo me acuerdo haber oido cantar un romance antiguo, que dice: De los osos seas comido/ como Fabila fué nombrado, Ese fué un Rey Godo, que yendo á caza de montería le comió un oso, dijo el Duque

Eso es lo que yo digo, respondió Sancho, que no querría yo que los Principes y los Reyes se pusiesen en semejantes peligros á trueco de un gusto, que parece que no le había de ser, pues consiste en matar un animal que no ha cometido delito alguno.

Ántes os engañais, Sancho, respondió el Duque, porque el exercicio de la caza de monte es el mas necesario y conveniente para los Reyes y Príncipes, que otro alguno. La caza es imagen de la guerra, hay en ella estratagemas, astucias, insidias para vencer á su salvo al enemigo:.. Así que, ó Sancho , mudad de opinión, y quando seais Gobernador ocupaos en la caza, y veréis como os vale un pan por ciento..

EL BUEN GOBERNADOR .

Eso no, respondió Sancho, el buen Gobernador, la pierna quebrada y en casa: bueno seria que viniesen los negociantes á buscarle fatigados, y él estuviese en el monte holgándose, así enhoramala andaría el Gobierno. Mia fe, señor, la caza y los pasatiempos mas han de ser para los holgazanes , que para los Gobernadores: en lo que yo pienso entretenerme, es en jugar al triunfo envidado las Pascuas, y á los bolos los domingos y fiestas, que esas cazas , ni cazos no dicen con mi condición, ni hacen con mi conciencia.

Plega a Dios, Sancho, respondió el Duque, que así sea, porque del dicho al hecho hay gran trecho. Haya lo que hubiere, replicó Sancho, que al buen pagador no le duelen prendas, y mas vale al que Dios le ayuda, que al que mucho madruga y tripas llevan pies, que no pies á tripas « quiero decir , que si Dios me ayuda, y yo hago lo que debo con buena intencion, sin duda gobernaré mejor que un gerifalte: no sino pónganme el dedo en la boca, y veran si aprieto, ó no.

Maldito seas de Dios y de sus Santos, dixo Don Quixote, y quando será el día , como otras veces te he dicho, donde yo te vea hablar sin refranes una razon corriente y concertada. Vuestras grandezas dexen á este tonto, señores mios, que les molerá las almas, no solo puestas entre dos, sino entre dos mil refranes, traidos tan á sazon y tan á tiempo, quanto le dé Dios a él la salud, ó a mí, si los querría escuchar.

Con estos y otros entretenidos razonamientos saliéron de la tienda al bosque, y en requerir algunas paranzas y puestos se les pasó el día y se les vino la noche,… pero un cierto claro escuro, que truxo consigo ayudó mucho á la intención de los Duques, y así como comenzó á anochecer, un poco mas adelante del crepúsculo, á deshora pareció que todo el bosque por todas quatro partes se ardia, y luego se oyéron por aquí y por allí, y por acá y por acullá infinitas cornetas, y otros instrumentos de guerra, como de muchas tropas de caballería que por el bosque pasaban…

Con el temor les cogió el silencio, y un postillon que en trage de demonio les pasó por delante, tocando en vez de corneta, un hueco y desmesurado cuerno, que un ronco y espantoso son despedia.

Óla, hermano correo dixo el Duque, ¿quien sois, adonde vais, y que gente de guerra es la que por este bosque parece que atraviesa? Á lo que respondió el correo con voz horrísona y desenfadada: yo soy el diablo, voy á buscar á Don Quixote de la Mancha, la gente que por aquí viene son seis tropas de encantadores, que sobre un carro triunfante traen á la sin par Dulcinea del Toboso: encantada viene con el gallardo Frances Montesinos á dar órden á Don Quixote de como ha de ser desencantada la tal Señora.

Si fuerades diablo como decis, y como vuestra figura muestra, ya hubierades conocido al tal caballero Don Quixote de la Mancha, pues le teneis delante. En Dios y en mi conciencia, respondió el diablo, que no miraba en ello, porque traigo en tantas cosas divertidos los pensamientos, que la de la princial á la que venia se me olvidaba.

Sin duda , dixo Sancho,que este demonio debe ser hombre de bien y buen christiano, porque á no serlo no jurara en Dios y en mi conciencia: ahora yo tengo para mí, que aun en el mismo infierno debe haber buena gente.

Luego el demonio encaminando la vista á Don Quixote, dixo: á tí El Caballero de los Leones (que entre las garras de ellos te vea yo) me envia el desgraciado, pero valiente caballero Montesinos, mandándome , que de su parte te diga, que le esperes en el mismo lugar que te topare, á causa de que trae consigo á la que llaman Dulcinea del Toboso, con órden de darte la que es menester para desencantarla, y por no ser para mas mi venida, no ha de ser mas mi estada: los demonios como yo queden contigo, y los Ángeles buenos con estos señores: y en diciendo esto tocó el desaforado cuerno, y volvió las espaldas, y fuese sin esperar la respuesta de ninguno.                                                 

Renovóse la admiración en todos, especialmente en Sancho y Don Quixote…el Duque le dixo: ¿ piensa vuestra merced esperar, señor Don Quixote? ¿ Pues no? respondió él, aquí esperaré intrépido y fuerte, si me viniese á embestir todo el infierno.

Pues si yo veo otro diablo, y oigo otro cuerno como el pasado, así esperaré yo aquí, como en Flandes, dixo Sancho.»

CACERÍA DEL JABALÍ.

4.-COMENTARIO.

Don Quixote y Sancho asisten a la cacería, en ella se narra la caza de un gran jabalí. Sancho, que ha estado asustado todo el tiempo expresa su opinión negativa sobre tal cacería, y cuando se entera de que el tal Fabila era un rey godo, se afianza más en el sin sentido de tales cacerías, por el peligro que conlleban para los Reyes y Principes y por el tiempo que pierden, dirá después.

El duque lo justifica con la idea , que viene ya de Jenofonte, autor griego del siglo V, antes de Cristo, » Ciropedia: I,10», es por lo tanto, una justificación ya tópica y común, diciéndole a Sancho que esa es la caza propia de los Reyes y Principes, por ser la mejor preparación para la guerra, pues en ella, como en la guerra, se pasan mil fatigas, peligros… que merecen soportarse recogiendo luego su fruto: »vale un pan por ciento» que recuerda «al ciento por uno del evange- lio» (Cf. Marcos, cap.9,30)

Sancho expresa su desacuerdo con otro refrán, el refrán original es :» La mujer honrada, la pierna quebrada y en casa» que ya le había dicho su mujer, Teresa Panza.

EL TRUQUE DE ESPADA Y BASTO.

Posteriormente afirma que « la caza y los pasatiempos mas han de ser para los holgazanes,que para los Gobernadores;» él cuando sea gobernador se entretendrá « en jugar al triunfo envidado las Pascuas». Es un juego de cartas parecido a nuestro truque de Espada y Basto en el que se comienza con el envite.

Y éste sólo « las Pascuas», es decir, de vez en cuando. Su conciencia no le permitiría otra cosa. Cervantes, pone en boca de Sancho, una crítica del mal gobierno de todos aquellos , gobernadores o reyes, que dedican su tiempo a pasárselo bien, olvidándose del pueblo y de su obligación de servirle con un buen gobierno.

El duque le dice que Dios quiera que así sea y emplea un refrán para reafirmar su idea,« del dicho al hecho va mucho trecho», a lo que Sancho contesta con más refranes, explicándole con ellos, lo que quiere decir: »quiero decir , que si Dios me ayuda, y yo hago lo que debo con buena intencion, sin duda gobernaré mejor que un gerifalte: no sino pónganme el dedo en la boca, y veran si aprieto, ó no.»

La ira de Don Quijote era previsible dado que en varias ocasiones le había reprendido su costumbre de ensartar los refranes y además con una maldición: »Maldito seas de Dios y de sus Santos, « no propia en él; tampoco está de acuerdo con el protagonismo que la duquesa le concede.

Aunque no cabe duda que el autor lleva razón de que la caza era entretenimiento de reyes, no se cumplía del todo en el que hacía poco habia gobernado en España , el gran Felipe II, el cual, aunque aficionado a la misma, su entrega a la gobernación de sus reinos le impedía entregarse más a ella. En una carta que escribe a sus hijas las infantas les dice:

«Ya podréis pensar lo que me habré holgado con vuestras cartas y con las buenas nuevas que me dais en ellas de mi hermana y de todo lo que pasó en el Pardo hasta que vos escribisteis. Y así las espero el miércoles, con lo que después pasaría, así allí como en el camino y en Sant Lorenc,o, que todo creo que me lo escribiréis. Y demás de la mucha envidia que os tengo de haber visto a mi hermana, no dexo de tener alguna, a la estada en el Pardo, que debe estar bueno, como este año ha llovido mucho; y es gran cosa estar más espeso que solía: que si lo está no dexará de haber caza en él: No sé qué le habrá parecido a vuestro hermano dél y de Sant Lorenzo, pues creo que nunca habia estado allí, aunque no se me acuerda muy bien; y así me lo decid, y le preguntar de mi parte cómo le ha parecido lo uno y lo otro, y si se ha holgado: estos dias y a buen tiempo llegó Tofiño, aunque era poco tiempo el que allí quiso estar mi hermana. Y creo que me habréis escrito cómo os habrá ido en los oxeos.»(Cf. Lettres, pag 111).

EL TEMA DEL INFIERNO UNA VERDAD  MALE DICTA MAL DICHA EN EL CATOLICISMO QUE HA ENGENDRADO UNA RELIGIÓN DEL MIEDO A DIOS.

La reacción de Sancho ante la afirmación del diablo «de que en Dios y en su conciencia» está en contradicción de lo que tantas otras veces han dicho tanto él como Don Quijote, mostrándo- se instruidos sobre la naturaleza del diablo,( Cf. Nº.77 ) no acaba de encajar, ni ser creible, que Sancho creyera:» ahora yo tengo para mí, que aun en el mismo infierno debe haber buena gente.» , por más que todo sea una broma ,a través de la cual, el mismo Cervantes debe estar ironizando sobre las creencias en el diablo y sus intervenciones, y las terroríficas descripciones que del infierno se hacía por los predicadores en su tiempo.

TORMENTOS DE LOS SENTIDOS CORPORALES.

« Comenzando, pues, por las penas de los sentidos exteriores, la primera es fuego de tan gran ardor y eficacia que según dice San Agustín, este nuestro de acá es como pintado si se compa- ra con él. …Pues mira, tú ahora, ¿qué sentirán los malaventurados, estando siempre acostados en tal cama como ésta? …

Gravísimas son todas estas penas de los sentidos exteriores del cuerpo; pero mucho mayores serán las de los sentidos interiores del ánima… Porque primeramente la imaginación será allí atormentada con una tan vehemente aprehensión de aquellos dolores, que en ninguna otra cosa pensará ni podrá pensar. ..La memoria también, por su parte, los atormentará, cuando allí se les acuerde de su antigua felicidad y de sus deleites pasados por los cuales vinieron a padecer tales tormentos…

De aquí nace aquel gusano remordedor de la conciencia, con que tantas veces amena- za la escritura divina (Ecl. 7), Isa. 66, etc.); el cual noche y día siempre morderá y roerá y se apacentará en las entrañas de los malaventurados… Sobre todo esto, ¿cuáles serán los tormentos y dolores de la mala voluntad?

En ella estará siempre la envidia rabiosa de la gloria de Dios y de sus escogidos, la cual estará siempre royendo las entrañas, no menos que aquel gusano susodicho. De esta pena dice el salmo (sal. 111) «El pecador verá y airarse ha, con sus dientes regañará y deshacerse ha»; … con esto tienen también una perpetua desesperación… y aún porque están ciertos que nunca tendrán fin ni remedio sus penas. …

FIERAS Y MONSTRUOS.

Y no solamente los atormentará el frío y el fuego sino también los mismos demonios con figuras horribles de fieras y monstruos espantables en que les aparecerán: los cuales con su vista atormentarán los ojos adúlteros y deshonestos… Esta pena es mucho mayor de lo que nadie puede pensar porque si nos consta que algunas personas han perdido el sentido y aun muerto de espanto con la vista o imaginación de algunas cosas temerosas, y a veces la sospecha sola de ellas nos hace erizar los cabellos y temblar, ¿qué será el temor de aquel lago tenebroso, lleno de tan horribles y espantosas quimeras como allí se ofrecerán a los ojos de los malos? …

Al tormento de los ojos se añade otra pena terrible para las narices, que será un hedor insoportable que habrá en aquel lugar, para castigo de los olores y atavío que los hombres carnales y mundanos buscaron en este mundo, como lo amenaza Dios por Isaías diciendo: «porque se envanecieron las hijas de Sión y anduvieron con los cuellos levantados, halconeando con los ojos y pavoneándose en su pasear, haciendo alarde sus pompas y riquezas entre los flacos y desnudos; por tanto el Señor les pelará la cabeza, con todos los otros atavíos profanos y darles ha en lugar de suaves olores, hedor y en lugar de la cinta una soga y en lugar de los cabellos ondeados la calva pelada y en lugar de la faja de los pechos un cilicio, esta es la pena que se debe a los olores y atavíos de los hombres mundanos». (Cf. Fr. Luis de Granada: Libro de la oración y meditación, BAE, 8, páginas 48-52.)

ESCUDO DE ARCALAUS EL ENCANTADOR.

El capítulo termina con la descripción de la venida del cortejo, entre ruidos y músicas, un carro en el que venía el sabio Lirgandeo, en otro el sabio Alquife, un tercer carro en el que según dixo con voz mas ronca y endiablada venía Arcalaus el encantador, finalmente se escuchó una música que alegró a Sancho diciendo a la duquesa: señora , donde hay música no puede haber cosa mala. Ello dirá, dixo Don Quixote, que todo lo escuchaba, y dixo bien como se muestra en el capítulo siguiente.

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