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CAPITULO XXXIII. De la sabrosa plática que la Duquesa, y sus doncellas pasáron con Sancho Panza digna de que se lea, y de que se note.

 1.-NÚMERO 133.

2.- LOCALIZACIÓN. Cap. 33.Parte II.Pág.295 a 298 T.III

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 3.-TEXTO.

 »Cuenta, pues, la historia, que Sancho no durmió aquella siesta, sino que, por cumplir su palabra, vino en comiendo á ver à la Duquesa, la qual, con el gusto que tenía de oírle, le hizo sentar junto á sí en una silla baxa,…

Rogóle la Duquesa que le contase aquel encantamento (de Dulcinea) ó burla, y Sancho se lo contó todo del mesmo modo que había pasado, de que no poco gusto recibieron los oyentes; y prosiguiendo en su plática, dixo la Duquesa: de lo que el buen Sancho me ha contado me anda brincando un escrúpulo en el alma, y un cierto susurro llega á mis oidos, que me dice: pues Don Quixote de la Mancha es loco, menguado y mentecato, y Sancho Panza su escudero le conoce, y con todo eso le sirve y le sigue…sin duda alguna debe ser él mas loco y tonto, que su amo: y siendo esto así, como lo es, mal contado te será, señora Duquesa, si al tal Sancho Panza le das la Insula que gobierne, porque el no sabe gobernarse á si ¿ como sabrá gobernar a otros?

Par Dios, señora, dixo Sancho que ese escrúpulo viene con parto derecho; pero dígale vuesa merced, que hable claro, ó como quisiere, que yo conozco que dice verdad, …pero esta fué mi suerte y mi malandanza: no puedo mas, seguirle tengo, somos de un mismo Lugar, he comido su pan, quiérole bien, es agradecido, dióme sus pollinos, y sobre todo yo soy fiel, y así es imposible que nos pueda apartar otro suceso que el de la pala y azadón: y si vuestra altanería no quisiere que se me dé el prometido Gobierno, de ménos me hizo Dios, y podría ser que el no dármele redundase en pro de mi conciencia, que magüera tonto se me entiende aquel refran, por su mal le nacieron alas á la hormiga y aun podría ser, que se fuese mas ahina Sancho escudero al cielo, que no Sancho Gobernador…: y las avecitas del cielo tienen á Dios por su proveedor y despensero... y al dexar este mundo, y meternos tierra adentro, por tan estrecha senda va el Principe, como el jornalero: y no ocupa mas pies de tierra el cuerpo del Papa, que el del sacristán, aunque sea mas alto el uno que el otro, que al entrar en el hoyo, todos nos ajustamos y encogemos, ó nos hacen ajustar ó encoger, mal que nos pese, y á buenas noches: y torno á decir que si Vuestra Señoría no me quiere dar la Insula por tonto, yo sabré no dárseme nada por discreto: y yo he oido decir , que detrás de la cruz está el diablo…

YO SÉ DE BUENA PARTE QUE HAY DULCINEA.

Vos teneis razon, Sancho, dixo la Duquesa, pero volviendo a la plática que poco ha tratábamos , del encanto de la Señora Dulcinea, tengo por cosa cierta y mas que averiguada, que aquella imaginación que Sancho tuvo de burlar á su señor, y darle á entender, que la labradora era Dulcinea…toda fué invención de alguno de los encantadores que al señor Don Quixote persiguen, porque real y verdaderamente, yo sé de buena parte, que la villana que dió el brinco sobre la pollina, era y es Dulcinea del Toboso, y que el buen Sancho pensando ser el engañador, es el engañado, y no hay que poner mas duda en esta verdad, que en las cosas que nunca vimos: y sepa el señor Sancho Panza, que tambien tenemos aquí encantadores , que nos quieren bien, y nos dicen lo que pasa por el mundo pura y sencillamente,sin enredos, ni maquinas, y créame Sancho, que la villana brincadora era, y es Dulcinea del Toboso que está encantada como la madre que la parió, y quando ménos nos pensémos, la habemos de ver en su propia figura, y entónces saldrá Sancho del engaño en que vive.

Bien puede ser todo eso, dixo Sancho Panza, y agora quiero creer lo que mi amo cuenta de lo que vió en la cueva de Montesinos, donde dice que vió á la señora Dulcinea del Toboso, en el mesmo trage y hábito que yo dixe quando dixe que la encanté por solo mi gusto, y debió ser al revés, como vuesa merced, señora mía, dice… pero no por eso será bien que vuestra bondad me tenga por malévolo, pues no está obligado un porro como yo á taladrar los pensamientos y malicias de los pésimos encantadotes…Dios está en el cielo que juzga los corazones.

EN LA CUEVA DE MONTESINOS.

Así es la verdad, dixo la Duquesa; pero dígame agora Sancho, que es esto que dice de la cueva de Montesinos, que gustaría saberlo. Entónces Sancho Panza le contó punto por punto lo que queda dicho acerca de la tal aventura. Oyendo lo qual la Duquesa, dixo: deste suceso se puede inferir, que pues el Gran Don Quixote dice que vió allí a la mesma labradora que Sancho vió a la salida del Toboso, sin duda es Dulcinea, y que andan por aquí los encantadores muy listos y demasiadamente curiosos»

4.-COMENTARIO.

Dice la duquesa: « Me anda brincando un escrúpulo en el alma», se refiere a un escrúpulo moral que pudiera ser pecado.» y un cierto susurro llega á mis oidos;» alude a la voz de su conciencia.» que me dice:si Sancho dice que su amo es loco , tan loco ó mas es él que le sigue; mal contado te será, señora Duquesa, si á tal Sancho le das la Insula que gobierne».

Esto es lo que le dicta la conciencia y el escrúpulo: que si hace a Sancho Gobernador puede estar en peligro su salvación:» mal contado te será en el dia del juicio:»Pues quien no sabe regirse a si mismo¿cómo podrá gobernar a otros»? (Cf. 1ª Timoteo, cap. 3, 4-5)

«Par Dios, señora, dixo Sancho que ese escrúpulo viene con parto derecho; »Sancho ha entendido a la duquesa y por eso le dice que le hable a su conciencia claro o lo que quiera, y así se le irá el escrúpulo, porque él sabe que todo lo que ella ha dicho es verdad y que como discreto se le ha pasado muchas veces por la cabeza dejarlo, pero ha descubierto que no tiene más remedio que seguirle, porque « esta fue mi suerte y esta mi malandanzaSancho sabe que ni la suerte, ni la fortuna existen, pues, como le dijo en una ocasión Don Quijote, lo que la gente llama , suerte o fortuna, es la especial providencia que Dios tiene con cada uno en particular.( Cf. Nºs.82,183.), y éste su pecado «malandanza»: pasando a describirlo tal como aparece en el texto.

Por todo ello, «así es imposible que nos pueda apartar otro suceso que el de la pala y el azadon», sólo la sepultura, hecha con la pala y el azadón, nos podrá separar.

POR SU MAL LE NACIERON ALAS A LA HORMIGA.

Sancho continúa diciéndole a la duquesa que si eso es motivo para no darle el Gobierno, «de menos me hizo Dios», porque creó todo de la nada y al hombre del barro de la tierra. ( Cf Génesis cap.1 y cap 2,7) por lo que no le importa mucho, ya que es posible que eso sea mejor para él, en última instancia podría ser que, Sancho escudero, se fuera más ràpido al cielo, que Sancho Gober- nador. Sancho ilustra esta última razón con un conjunto de refranes, uno de ellos: «por su mal le nacieron alas a la hormiga», queriendo decir que si el volara tan alto llegando a ser gobernador podría ser para su mal.

Después de todos los refranes y razones Sancho dice unas palabras basadas en la sagrada escritura: » y las avecitas del campo tienen á Dios por su proveedor y despensero» »Por eso os digo… mirad como las aves del cielo no siembran , ni siegan, ni encierran en graneros y Vuestro Padre Celestial las alimenta.¿ No valéis vosotros más que ellas ? ( Cf. Mateo cap 6,25)

Luego, ya vemos como sigue argullendo Sancho con motivo de la muerte: a la hora de la muerte todos somos iguales, lo mismo da ser Papa que sacristán.

Finalmente le vuelve a decir a la duquesa que si no le da la Insula por tonto, no le importará nada con lo que demostrará que en lugar de tonto es discreto, pues ha oido decir que «tras la cruz está el diablo», así que tras la cruz que le supondría no tener la Insula, se encontraría que se ha librado del diablo.

A través de todo el diálogo aparece, en boca de Sancho, el orgullo que el pueblo puede esgrimir ante la nobleza: que Dios a todos nos hizo iguales, que ante El no cuentan las diferencias que nacen de los cargos y poderes sociales, que se ocupa de todos como de las aves del cielo, que lo importante no es tener bienes, sino lograr el único y mayor bien que puede desear el hombre, la salvación de su alma, que la igualdad entre nobles y pueblo aparecerá al fin en la sepultura y en la muerte, que a todos iguala.

La Duquesa introduce de nuevo el tema de Dulcinea, y va a convertir a Sancho de engañador en engañado.

Por ese motivo le dice: » yo sé de buena parte» de buena fuente. La buena fuente a la que se refiere la duquesa, tiene como tres motivos, según el texto transcrito: 1.- «Y no hay que poner mas duda en esta verdad, que en las cosas que nunca vimos.» Esta verdad de la existencia de Dulcinea es similar a las verdades de fe , que según el catecismo católico « Es creer lo que no se ve» ( Cf. Catecismo de Ripalda y Astete pág 82)

2.- Y sepa el señor Sancho Panza, «que tambien tenemos acá encantadores buenos, que nos quieren bien, y nos dicen lo que pasa en el mundo, y sencillamente,sin enredos, ni máquinas.», afirmando que ella ha sido informada por uno de éstos

3.- La visión que tuvo Don Quijote en la cueva de Montesinos, tal como Sancho Panza se la había descrito: « de este suceso se puede inferir que pues el gran Don Quixote dice que vió allí á la mesma labradora que Sancho vió á la salida del Toboso, sin duda es Dulcinea, y que andan por aquí los encantadores muy listos y demasiadamente curiosos»

Sancho, al fin, cae en la trampa que le tiende la duquesa y termina convenciéndose de que Dulcinea existe, está encantada, y que él Sancho fue también encantado por los encantadores ha- ciéndole creer que fue él quien la encantó.

EL DIOS QUE ESTÁ EN LOS CIELOS JUZGA LOS CORAZONES.

Sigue Sancho dejando entrever su personalidad en todo este suceso, diciéndole a la duquesa que no crea que por eso es «malévolo» y para reforzar su afirmación recurre a Dios diciendo: «Dios está en los cielos que juzga los corazones.» Recordando las palabras de Jesús: «Vosotros pretedéis pasar por justos ante los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que es para los hombres estimable es abominable ante Dios»( Lucas, cap. 16,15 )

Finalmente la duquesa le dice que los encantadores andan por aqui, « muy listos y muy curiosos», es una frase que prepara los sucesos siguientes.

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