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CAPÍTULO.X LIII.-De los consejos segundos que dió Don Quixote á Sancho Panza.

 1.-NÚMERO 145.

2.-LOCALIZACION. cap. 43. Parte II.Pág. 67. T.IV

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 

3.-TEXTO.

«Prosiguió, pues, Don Quixote y dixo:En lo que toca á como has de gobernar tu persona y casa, Sancho, lo primero que te encargo es, que seas limpio, y que te cortes las uñas, sin dexarlas crecer como algunos hacen, á quien su ignorancia les ha dado á entender, que las uñas largas les hermosean las manos, como si aquel excremento, y añadidura que se dejan de cortar, fuese uña, siendo ántes garras de cernícalo lagartijero: puerco y extraordinario abuso.

No andes, Sancho, desceñido y floxo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmazalado, si ya la descompostura y floxedad no cae debaxo de socarronería, como se juzgó en la de Julio César.

Toma con discreción el pulso á lo que pudiere valer tu oficio, y si sufriere que des librea á tus criados, dásela honesta y provechosa, mas que vistosa y bizarra, y repártela entre tus criados y los pobres: quiero decir, que si has de vestir seis pages, viste tres, y otros tres pobres, y así tendrás pages para el Cielo y para el suelo: y este modo de dar librea no le alcanzan los vanagloriosos»

No comas ajos, ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería: anda despacio; habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas á ti mismo, que toda afectación es mala.

Come poco, y cena mas poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.

Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.

Ten cuenta, Sancho, de no mascar á dos carrillos ni de erutar delante de nadie…

También, Sancho, no has de mezclar en tus pláticas la muchedumbre de refranes que sueles, que puesto que los refranes son sentencias breves, muchas veces los traes tan por los cabellos, que mas parecen disparates, que sentencias.

Eso Dios lo puede remediar, respondió Sancho, porque sé mas refranes que un libro, y viénenseme tantos juntos á la boca quando hablo, que riñen por salir unos con otros; pero la lengua va arrojando los primeros que encuentra, aunque no vengan a pelo…

SANCHO A CABALLO CAMINO DE LA ÍNSULA.

Quando subieres á caballo, no vayas echando el cuerpo sobre el arzon postrero, ni lleves las piernas tiesas y tiradas, y desviadas de la barriga del caballo, ni tampoco vayas tan floxo, que parezca que vas sobre el rucio, que el andar á caballo á unos hace caballeros, á otros caballerizas.

Sea moderado tu sueño, que el que no madruga con el sol, no goza del día: y advierte, ó Sancho, que la diligencia es madre de la buena ventura, y la pereza su contraria, jamas llegó al término que pide un buen deseo.

Este último consejo que ahora darte quiero, puesto que no sirva para adorno del cuerpo, quiero que le lleves muy en la memoria, que creo que no te será de ménos provecho, que los que hasta aquí te he dado: y es, que jamás te pongas á disputar de linages , aloménos comparándolos entre sí, pues por fuerza en los que se comparan, uno ha de ser el mejor, y del que abatieres serás aborrecido, y del que levantares en ninguna manera premiado.

Tu vestido será calza entera, ropilla larga, herreruelo un poco mas largo; greguescos, ni por pienso ,que no les están bien, ni á los caballeros, ni á los Gobernadores.

Por ahora, esto se me ha ofrecido, Sancho, que aconsejarte, andará el tiempo, y segun las ocasiones, así serán mis documentos, como tú tengas cuidado de avisarme el estado en que te hallares.

Señor, respondió Sancho, bien veo que todo quanto vuestra merced me ha dicho son cosas buenas, santas y provechosas ¿pero de que han de servir, si de ninguna me acuerdo?…y así será menester, que se me den por escrito, que puesto que no sé leer ni escribir, yo se los daré á mi confesor para que me los encaje y recapacite quando fuere menester. ¡Ah pecador de mí!

                   Respondió Don Quixote: y que mal parece en los Gobernadores el no saber leer, ni escribir, porque has de saber, ¡oh Sancho!, que no saber un hombre leer, ó ser zurdo arguye una de dos cosas: ó que fué hijo de padres demasiado de humildes y baxos, ó él tan travieso y malo, que no pudo entrar en él el buen uso ni la buena doctrina. Gran falta es la que llevas contigo, y así querria que aprendieses á firmar siquiera.

Bien sé firmar mi nombre, respondió Sancho, que quando fui Prioste en mi Lugar aprendí á hacer unas letras como de marca de fardo , que decian que decia mi nombre, quanto mas que fingiré que tengo tullida la mano derecha y haré que firme otro por mí, que para todo hay remedio, si no es para la muerte, y teniendo yo el mando y el palo , haré lo que quisiere, quanto mas, que el que tiene el padre Alcalde, y siendo yo Gobernador, que es mas que ser Alcalde, llegaos, que la dexan ver, no sino popen y calóñenme , que vendrán por lana y volverán trasquilados, y á quien Dios quiere bien, la casa le sabe , y las necedades del rico por sentencias pasan en el mundo, y siéndolo yo, siendo Gobernador, y juntamente liberal, como lo pienso ser, no habrá falta que se me parezca: no sino hacéos miel, y papáros han moscas: tanto vales quanto tienes, decia una mi agüela, y del hombre arraigado no te verás vengado.

¡Ó maldito seas de Dios! dixo á esta sazon Don Quixote: sesenta mil Satanases te lleven a tí y á tus refranes: una hora ha que los estas ensartando, y dandome con cada uno tragos de tormentos…

Por Dios, señor nuestro amo, replicó Sancho, que vuesa merced se queja de bien pocas cosas. Á que diablos se pudre de que yo me sirva de mi hacienda…Así que es menester, que el que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo, porque no se diga por él: espantóse la muerta de la degollada, y vuestra merced sabe bien que mas sabe el necio en su casa que el cuerdo en la agena…

Dexemos esto aquí, Sancho, que si mal gobernares, tuya será la culpa y mia la vergüenza…con esto salgo de mi obligación y de mi promesa: Dios te guie Sancho, y te gobierne en tu Gobierno, y á mí me saque del escrúpulo que me queda, que has de dar con toda la Isula patas arriba…

Si á vuestra merced le parece que no soy de pro para este Gobierno, desde aquí le suelto, que mas quiero un solo negro de la uña de mi alma, que á todo mi cuerpo, y así me sustentaré Sancho á secas con pan y cebolla, como Gobernador con perdices y capones…

Y si se imagina que por ser Gobernador me ha de llevar el diablo, mas me quiero ir Sancho al Cielo, que Gobernador al infierno.

Por Dios, Sancho,dixo Don Quijote, que por solas estas últimas razones que has dicho, juzgo que mereces ser Gobernador de mil Ínsulas: buen natural tienes, sin el qual no hay ciencia que valga. Encomiéndate á Dios, y procura no errar en la primera intención: quiero decir, que siempre tengas intento, y firme propósito de acertar en quantos negocios te ocurrieren, porque siempre favorece el Cielo los buenos deseos, y vámonos á comer, que creo que ya estos señores nos aguardan.»

4.-COMENTARIO.

          Don Quijote dejó dicho en el capítulo anterior la finalidad de esta segunda serie de consejos a Sancho: »Esto que hasta aquí te he dicho son documentos que han de adornar tu alma , escucha ahora los que han de servir para adorno del cuerpo.» A pesar de esta afirmación muchos de ellos rebasan el campo de la mera urbanidad y tienen verdadero alcance moral. Por otra parte, son variadas las referencias religiosas en el texto. Como siempre los subrayados van por ese camino.

El seleccionado que aparece en el texto comienza por decirle que vea cuales son las posibilidades reales que tiene su oficio, procurando gastar por ejempo en el vestir a sus criados en libreas, (uniformes) útiles y honestas más que lujosas, sin olvidarse de los pobres. Este modo de dar libreas no lo entienden los vanidosos que sólo buscan la ostentación en los muchos servidores.

El consejo: « que te cortes las uñas, sin dexarlas crecer como algunos hacen», evidentemente está, en su literalidad, muy relacionado con la urbanidad, pero algunos no han dejado de ver en él una alusión a los que desde sus cargos se dedican al robo, por tener las uñas muy largas. Otros ven en él una alusión a que el dejarse crecer las uñas era signo de nobleza e hidalguía, pues con las uñas largas, no podían dedicarse a trabajos y oficios manuales, indignos para un noble.

La definición de refrán que aparece en el texto es la misma que da en I cap.39, son sentencias breves llenas de sabiduría popular y en muchos casos tienen su moraleja. Don Quijote reprocha a Sancho, una vez más, el uso y abuso que hace de los mismos

.       La mayor parte de los refranes que existen en el Quijote el autor los pone en boca de Sancho.

De los que salen en el texto que comentamos, nos afecta directamente el que dice:» que el que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo» ya que procede de una sentencia evangélica ( Mateo 7,3) cuyo sentido explica Sancho con otro refrán: »porque no se diga por él: espantóse la muerta de la degollada» El dicho completo es  Espantóse la muerta de la degollada cuando la vio tan desgreñada. Recrimina a los que se sorprenden de los defectos ajenos cuando los suyos son mayors, mayor mal es estar muerta que desgreñada.

Hay un consejo que Don Quijote da a Sancho con mucho énfasis encareciéndole su importancia:«y es que jamás te pongas á disputar de linages», a simple vista no se ve el motivo de tal encarecimiento, pero en la época de Cervantes estaba de plena actualidad, por la mercaduría que habia en torno a los títulos nobiliarios y el acceso a la hidalguía.

No deja de ser burlesco el resultado de tanto esfuerzo de Don Quijote por preparar a Sancho para el gobierno de la Ìnsula, pues como éste reconoce: » bien veo que todo quanto vuestra merced me ha dicho son cosas buenas, santas y provechosas, pero ¿de que han de servir, si de ninguna me acuerdo?», y como tendremos ocasión de ver Sancho las utilizará poco o nada, en la solución de los pleitos que se les presentarán en su gobierno: el sentido común y su filosofia popular será su código.

El autor parece estar contraponiendo ya desde este momento la naturaleza a la ley , y el : « quod natura non dat Salmántica non prestat»: «Lo que la naturaleza no da Salamanca no lo presta». pues por boca de Don Quijote termina diciendo: »buen natural tienes, sin el qual no hay ciencia que valga. Encomiéndate a Dios, y procura no errar en la primera intención:..»

A pesar de ello Sancho advierte que mandará se las escriban y que su confesor se las recuerde, subrayando lo que ya sabemos de la presencia de los eclesiasticos en las casas de los nobles como pedagogos y consejeros ( Cf. Nº. 130)

El autor pone aquí en boca de Sancho lo que parece ser una preocupación suya: »mas me quiero ir Sancho al Cielo, que Gobernador al infierno» Es el tema de la salvación del alma tantas veces aludido ( Cf. Nº112,115,123,139…)

El capítulo termina literalmente con las palabras finales del texto sintetizado: »porque siempre favorece el Cielo los buenos deseos, y vámonos á comer, que creo que ya estos señores nos aguardan.»

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