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CAPITULO XLV. De como el gran Sancho Panza tomó la posesión de su Ínsula, y del modo que comenzó á gobernar.

 1.-NÚMERO 149.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 45, Parte II, pág. 86 a 94. T.IV

3.-TEXTO .

4.-COMENTARIO.

 

INSULA BARATARIA.

 3.- TEXTO.

 «Digo pues, que con todo acompañamiento llegó Sancho á un Lugar de hasta mil vecinos, que era de los mejores que el Duque tenia.

Diéronle á entender, que se llamaba Ínsula Barataria, ó ya porque el Lugar se llamaba Baratario, ó ya por el barato con que se le habia dado el Gobierno.

Al llegar á las puertas de la villa, que era cercada, salió el Regimiento del pueblo á recibirle, tocáron las campanas, y todos los vecinos dieron muestras de general alegria, y con mucha pompa le llevaron á la Iglesia mayor para dar gracias á Dios, y luego con algunas ridículas ceremonias, le entregaron las llaves del pueblo, y le admitieron por perpetuo Gobernador de la Insula Barataria. Finalmente en sacándole de la Iglesia le llevaron á la silla del juzgado...estaba él mirando unas grandes y muchas letras, que en la pared frontera de su silla estaban escritas, y como no sabia leer, preguntó, que eran aquellas pinturas que en aquella pared estaban.

Fuele respondido: señor , allí está escrito y notado el dia en que V.S. tomó posesión de esta Ínsula, y dice el epitafio: hoy día á tantos de tal mes, y de tal año, tomó la posesión de esta Ínsula el señor Don Sancho Panza, que muchos años goce.

¿ Y á quien llaman Don Sancho Panza, pregunto Sancho. Á V.S. respondió el mayordomo, que en esta Ínsula no ha entrado otro Panza, sino el que está sentado en la silla.

Pues advertid, hermano, dixo Sancho, que yo no tengo Don, ni en todo mi linage lo ha habido: Sancho Panza me llaman á secas sin añadiduras ni Dones, ni donas, que en esta Insula debe de haber mas Dones que piedras; pero basta, Dios me entiende, y podrá ser que si el Gobierno dura cuatro días, yo escarde estos Dones, que por la muchedumbre deben de enfadar como los mosquitos

EL SASTRE  PRODUCTOR DE CAPERUZAS.

Á este instante entráron en el juzgado dos hombres, el uno vestido de labrador, y el otro de sastre, porque traia unas tixeras en la mano y el sastre dixo: señor Gobernador, yo y este hombre labrador, venimos ante vuesa merced en razón que este buen hombre llegó á mi tienda ayer, que yo con perdón de los presentes soy sastre examinado, que Dios sea bendito, y poniéndome un pedazo de paño en las manos, me preguntó: señor ¿ habría en este paño harto para hacerme una caperuza ?

Yo tanteando el paño, le respondí que sí: él debióse de imaginar, á lo que yo imagino, é imaginé bien, que sin duda yo le quería hurtar alguna parte del paño, fundándose en su malicia y en la mala opinión de los sastres y replicóme, que mirase si habría para dos: adivinéle el pensamiento, y díxele, que sí y el caballero en su dañada y primera intención , fué añadiendo caperuzas, y yo añadiendo sies, hasta que llegamos á cinco caperuzas y ahora en este punto acaba de venir por ellas: yo se las doy, y no me quiere pagar la hechura , antes me pide que le pague ó vuelva su paño.

¿Es todo esto así, hermano? preguntó Sancho. Sí, señor, respondió el hombre: pero hágale vuesa merced que muestre las cinco caperuzas que me ha hecho. De buena gana, respondió el sastre, y sacando el contendiente debaxo del herreruelo, mostró en ella cinco caperuzas puestas en las cinco cabezas de los dedos de la mano y dixo: he aquí las cinco caperuzas que este buen hombre me pide , y en Dios y en mi conciencia que no me ha quedado nada del paño.

Sancho se puso a considerar un poco, y dixo: Paréceme que en este pleito no ha de haber largas dilaciones, sino juzgar luego á juicio de buen varón, y así, yo doy por sentencia que el sastre pierda las hechuras, y el labrador el paño, y las caperuzas se lleven á los presos de la cárcel…

UN NUEVO JUICIO EXITOSO DE SANCHO GOBERNADOR.

Al fin se hizo lo que mandó el Gobernador, ante el qual se presentaron dos hombres ancianos, el uno traia una cañaheja por báculo, y el sin báculo dixo: señor, á este buen hombre le presté dias ha diez escudos de oro en oro…con condición de que me los devolviese quando se los pidiese: pasáronse muchos dias sin pedírselos…se los he pedido una y muchas veces, y no solamente no me los devuelve, pero me los niega y dice que nunca tales diez escudos le presté, y que si se los presté, que ya me los ha devuelto…querria que vuesa merced le tomase juramento, y si jurare que me los ha devuelto, yo se los perdono para aquí y para delante de Dios,

¿ Que decís vos á esto, buen viejo del báculo?

A lo que dixo el viejo: yo, señor confieso que me los prestó… y pues él lo dexa en mi juramento, yo juraré como se los he devuelto, y pagado real y verdaderamente.

Baxó el Gobernador la vara , y en tanto el viejo del báculo dió el báculo al otro viejo que se lo tuviese en tanto juraba…diciendo, que era verdad que se le habian prestado aquellos diez escudos…pero qué se los había vuelto de su mano a la suya…

Viendo lo qual el Gobernador preguntó al acreedor, que respondia a los que decía su contrario, y dixo, que sin duda alguna su deudor debía de decir la verdad, porque le tenia por hombre de bien y buen christiano, y que á él se le debía haber olvidado el como y quando se los había vuelto, y que desde allí en adelante jamas le pediría nada.

Tornó á tomar su báculo el deudor, y baxando la cabeza, se salió del juzgado. Visto lo qual Sancho…estuvo como pensativo un pequeño espacio, y luego alzó la cabeza, y mandó que le llamasen al viejo del báculo…

Truxéronsele, y en viéndole Sancho, le dixo: dadme , buen hombre ese báculo… de muy buena gana, respondió el viejo, tomóle Sancho, y dándoselo al otro viejo, le dixo: andad con Dios, que ya vais pagado

¿ Yo señor, respondió el viejo, pues vale esta cañaheja diez escudos de oro? Sí, dixo el Gobernador…y mandó que allí delante de todos se rompiese y abriese la caña. Hízose así, y en el corazon della hallaron diez escudos de oro.

Quedaron todos admirados, y tuvieron á su Gobernador por un nuevo Salomón...de donde se podía colegir, que los que gobiernan, aunque sean unos tontos, tal vez los encamina Dios en sus juicios…

DESVELANDO EL COMPORTAMIENTO DE LA MUJER.

Luego acabado este pleito, entró en el juzgado una mujer fuertemente asida de un hombre, vestido de ganadero rico, la qual venía dando grandes voces, diciendo, justicia , señor Gobernador, justicia, y si no la hallo en la tierra la iré á buscar al cielo.

Señor Gobernador de mi ánima, este mal hombre me ha cogido en la mitad dese campo, y se ha aprovechado de mi cuerpo…y desdichada de mi me ha llevado lo que yo tenía guardado mas de veinte y tres años...para que este hombre llegase ahora con sus manos limpias á monosearme. Aun eso está por averiguar, si tiene limpias, ó no las manos este galan, dixo Sancho, y volviéndose al hombre, le dixo que dexia,… respondió: señores , yo soy un pobre ganadero de ganado de cerda, y esta mañana salía desde Lugar de vender, con perdón sea dicho, quatro puercos…, topé en el camino á esta buena dueña, y el diablo que todo lo añasca, y todo lo cuece, hizo que yogásemos juntos, paguele lo soficiente y ella mal contenta asió de mí…

Entonces el Gobernador, le preguntó si traia consigo algun dinero en plata: el dixo, que hasta veinte ducados tenia en el seno de una bolsa de cuero. Mandó que la sacase y se la entregase a la muger…tomóla la muger y haciendo mil zalemas á todos, rogando á Dios por la vida y salud del Gobernador…salió del juzgado…

Apénas salió Sancho dixo al ganadero… id tras aquella muger, y quitadle la bolsa… y de allí á poco volvieron el hombre y la muger, mas asidos y aferrados que la vez primera: ella la saya levantada , y en el regazo puesta la bolsa, y el hombre pugnando por quitársela, mas no era posible, segun la muger la defendia, la qual daba voces, diciendo : justicia de Dios y del mundo, mire vuesa merced, señor Gobernador, la poca verguenza, y el poco temor deste desalmado que en mitad del poblado… me ha querido quitar la bolsa…¿ y ha osla quitado? preguntó el Gobernador.

¿ Como quitar? dixo la muger, antes me dexara yo quitar la vida… Ella tiene razón, dixo el hombre, y yo me doy por rendido y sin fuerza, pues las mias no son batantes para quitársela; y dexola.

Entonces el Gobernador dixo á la muger: mostrad honrada y valiente esa bolsa: ella se la dió luego, y el Gobernador se la volvió al hombre, y dixo á la esforzada, y no forzada: hermana mia, si el mismo aliento, y valor que habeis mostrado para defender la bolsa, le mostrárades…. para defender vuestro cuerpo, las fuerzas de Hércules no os hicieran fuerza: andad con Dios, y mucho de enhoramala…y el Gobernador dixo al hombre, andad con Dios á vuestro Lugar con vuestro dinero, y de aquí adelante , si no le quereis perder, procurad que no os venga en volutad de yogar con nadie.»

CABEZA DEL CAMPO DE CALATRAVA.

 4.COMENTARIO.

Toda la aventura del gobierno de la ïnsula por parte de Sancho tiene como base real e histórica la permanencia , en la España de los siglos XVI y XVII, del Régimen Señorial, que tiene muchas cosas en común con el Régimen Feudal aún siendo dos realidades distintas,éste último fue muy escaso en España dándose sin embargo el primero con múltiples variantes: Señorios de reagalengo, de solariegos, abaciales, eclesiásticos, de las Órdenes Militares suponemos que en el caso del señorío de los duques se trataba de un señorío de solariego que incluía dominio sobre la tierra y poderes jurisdicionales.

El régimen señorial jurisdicional perduró en España hasta el año 1811, año en que fue abolido por las Cortes de Cadiz, aunque de hecho, perduraron hasta el 1837. La disolución de los mayorazgos por decreto de 27 de septiembre de 1820 terminó por suprimir las vinculaciones señoriales. ( Cf.A.M. Guilarte, El régimen señorial en el siglo XVI, Madrid 1962; C. Sánchez Albornoz, Estudio sobre las instituciones medievales españolas. Mejico 1965; S.de Moxó, La incorporación de los señoríos en la España del Antiguo Régimen, Valladolid 1959)

LAJUNTA DE REGIDORES ANTE SANCHO.

El texto puede describir de forma sintetizada el modo en que los gobernantes eran recibidos en su dominios. EL Regimiento era Junta de regidores. Sancho como gobernador tendrá que ocuparse de las funciones propias del alcalde o corregidor del Lugar.

La recepción en el templo y las oraciones y acciones de gracias á Dios, muestran el detalle de un aspecto de la unión entre el poder civil y la iglesia.

Después de la estancia en el templo, le llevaron a la silla del juzgado, porque una de las funciones que habría de desempeñar, era la de la vista pública de las causas que le presentasen los vecinos de la Insula Barataria, por» lo barato que le habia costado el adquirirla»

Informado Sancho de que es tratado de Don, rechaza tal tratamiento, mostrando su actitud acorde con su origen, tal como le habia aconsejado Don Quijote y promete , sabiendo que «Dios me entiende,» ha de hacer una limpieza de Dones, es decir, bien de gente aduladora y engreida más molestos que los mosquitos, o bien de los que por grangearse su aprecio van con dones y regalos.

»El sastre examinado» quiere decir que ha sido admitido en el gremio de los sastres, habien- do pasado por los distintos pasos de aprendiz, oficial y maestro. En señal de agradecimiento por haber alcanzado tal puesto y como muestra de humildad, dada la mala fama que tenian los sastres, utiliza «el Dios sea bendito»

LOS GREMIOS EN ESPAÑA.

La existencia de los gremios de artesanos era una realidad que aun perduraba en los siglos XVI y XVII aunque alcanzara su mayor pujanza en Edad Media . Estos gremios tenían unos estatutos básicos fundados mas o menos en los siguientes principios:

  • Jerarquización con los niveles de Maestro, Compañero (Oficial) y Aprendiz;
    • Reglamentación de las relaciones de trabajo, con énfasis en la protección del
      • Trabajo diurno y prohibición del nocturno para garantizar su buena
    • Cumplimiento de obligaciones religiosas, como el descanso dominical, celebración del santo Patrono…
    • Trabajo en los talleres, con prohibición del trabajo domiciliar, para evitar el intrusismo y compe
    • Fijación de los salarios en cadacategoría.
    • Establecimiento de unas normas de conducta no solo relativas al trabajo sino a todos los aspectos tanto de la vida pública como privada de sus

Los Gremios de Artesanos supusieron en su momento un verdadero monopolio que comenzó a decaer con el advenimiento del capitalismo y nuevas técnicas, impulsadas por la mayor competencia entre actores de diferentes mercados.

Fueron desapareciendo, o sobreviviendo al incorporar a nuevos miembros sin ser operarios del Oficio respectivo. Es decir, que entre el siglo XVI y comienzos del XVIII, solo sobrevivían en Europa los Gremios de Artesanos que tomaron la decisión de transformarse en asociaciones económicas sectoriales.

Entre ellos, algunos Gremios de Constructores, llamados también Masones, devotos de San Juan Bautista, que fueron admitiendo en su seno durante todo el siglo XVI a miembros no albañiles en calidad de “Aceptados”.

SANCHO EMPIEZA A EJERCER UNA DE SUS FUNCIONES.

Los casos sometidos al juicio de Sancho, a pesar de su comicidad, nos sitúan dentro de una realidad que era corriente, en el caso del sastre, aparece la malicia y desconfianza del cliente que de antemano va preparado para que el sastre, en concepto de pago y para tranquilidad de su conciencia, se quede con parte del paño, porque no debian ser infrecuentes tales hurtos en los profesionales, hasta el punto de que en los gremios había « veedores» inspectores, que se nombraban para juzgar si la obra y su precio eran acordes con lo pactado. ( Cf I, cap 22,)

La otra frase con que termina el sastre poniendo a Dios y su conciencia por testigo, ya nos es conocida y es en este caso la única prueba que se aporta para su veracidad.

Sancho sentencia »a juicio de buen varón», en un juicio rápido sin más pruebas. Tal tipo de juicios era frecuente entre los musulmanes, no así entre los cristianos, a no ser de casos sin más transcendencia, similares al presente.

Era costumbre enviar a la cárcel alimentos o bienes robados; el que mande las caperuzas que para nada podían servir a los presos es, posiblemente, una ironia del autor que critica que los envios a las cárceles solía ser aquello que estaba en mal estado o era inservible.

EL JUICIO DE SALOMÓN,

El segundo de los casos se comenta por si mismo, es, sinembargo, de destacar las varias alusiones religiosas, en juramentos, como cuando el Gobernador bajó la vara que tenía forma de cruz para que jurara el viejo, expresiones en las que entra el nombre de Dios , así como la referencia cada una a un hijo uno de los cuales nació muerto y ambas se atribuian la maternidad del niño vivo el rey mandó entonces que partieran en dos al niño vivo y le dieran la mitad a cada una, la verdadera madre del niño gritó diciendo que se lo entregaran a la otra, y entonces el rey sentenció, esta es su verdadera madre ( Cf. Reyes 3,16,28) La sentencia de Sancho le mereció el título de nuevo Salomón»

Es sugerente en el texto la idea última en la que el narrador hace un comentario que da a entender que los que gobiernan tienen una especial asistencia de Dios para el ejercicio de su gobierno: «que los que gobiernan, aunque sean unos tontos, tal vez los encamina Dios en sus juicios.»

Las relaciones sexuales maritales entre solteros, aun de mutuo consentimiento, siempre fue- ron consideradas por la iglesia como pecado mortal ( Cf. Dezinger nº453, y 1198). Se cita al respec- to el texto de San Pablo 1.Corintios 6,9 ss. donde se afirma «que los fornicarios y adúlteros no entrarán en el reino de los cielos.» Antes del Concilio de Trento, sin embargo, la Inquisición se ocupó poco o nada de perseguir este pecado.

Desde el punto de vista religioso el texto seleccionado , no tiene más interés que el compro-bar, una vez más, cómo toda la vida y la comunicación entre las gentes estaba aderezada con sentimientos y palabras religiosas, aún en asuntos como el del juicio. Aparece, igualmente, la importancia que se le concedía el quitar o conservar la virginidad, eso que la mujer dice llevaba guardando toda su vida: «mas de veintitrés años.»

A PESAR DE LO DE LA PERLA, NO ES LA PERLERINA.

En varios comentarios hemos hecho referencia al desorden moral y malas costumbres existentes en la época, desorden que alcanzaba a todos los estamentos de la sociedad, por lo que el caso sometido al juicio de Sancho, a pesar de su comicidad, entraba dentro de lo posible.

Dos de los casos sometidos al juicio de Sancho están relacionados con el sexto y septimo mandamientos de la ley de Dios, con relación a los cuales corria un dicho en la época: « si en el sexto no hay perdón ni en el septimo rebaxa, ya puede Dios ir llenando el cielo de paxa»

También nos hemos referido a la existencia de la prostitución aceptada como «mal menor» aun por la iglesia y los espíritus moralmente más estrictos, se ha hecho referencia a la existencia de las mancebías, así como a la existencia de la prostitución en general. (Cf. Nº 2 ).

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LA LECTURA DEL COMENTARIO ES IMPORTANTE, EN ELLOS SE DESTACAN LOS ASPECTOS RELIGIOSOS DE LOS CAPÍTULOS.

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