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CAPITULO XLVIII.De lo que sucedió á Don Quixote con Doña Rodriguez la dueña de la Duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna.

1.-NÚMERO 154.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 48. Parte II. Pág 110. T.IV

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 

 LA DUEÑA Y DON QUIJOTE CON SUS ESCRÚPULOS.

TEXTO.

« Ademas estaba mohino, y malencólico el mal ferido Don Quixote, vendado el rostro, y señalado, no por la mano de Dios, sino por las uñas de un gato: desdichas anexas á la andante caballería.

Seis días estuvo sin salir en público, en una noche de las quales…sintió que con una llave abrian la puerta de su aposento, y luego pensó que la enamorada doncella venía por sobresal- tar su honestidad, y ponerle en condición de faltar á la fe que guardar debía á su Señora Dulcinea del Toboso.

No, dixo, creyendo á su imaginación… no ha de ser parte la mayor hermosura de la tierra, para que yo dexe de adorar la que tengo grabada y estampada en la mitad de mi corazon, y en lo mas escondido de mis entrañas, ora estes, Señora mia, transformada en cebolluda labradora, ora en Ninfa del dorado Tajo…que adonde quiera eres mia, y á do quiera he sido yo he de ser tuyo.

El acabar estas razones, y el abrir la puerta todo fué uno…Clavó los ojos en la puerta y vió entrar á una reverendísima dueña con unas tocas blancas repulgadas y luengas..Miróla Don Quixote desde su atalaya, quando vió su adeliño...pensó que alguna bruxa, ó maga venía en aquel trage á hacer con él alguna mala fechuria, y comenzó á santiguarse con mucha priesa.

Fuese llegando la visión, y quando llegó á la mitad del aposento, y vió la priesa con que estaba haciendo cruces Don Quixote…dió una gran voz diciendo: Jesús ¿ que es lo que veo?…y con el miedo tropezó en sus faldas y dió consigo una gran caida.

Don Quixote temeroso comenzó a decir: conjúrote, fantasma, ó lo que eres, que me digas quien eres, y que me digas que es lo que de mí quieres.

Si eres alma en pena, dímelo, que yo haré por ti todo quanto mis fuerzas alcanzaren, porque soy católico christiano y amigo de hacer bien á todo el mundo, que para esto tomé la órden de caballeria andante que profeso, cuyo exercicio aun hasta hacer bien á las ánimas del purgatorio se extiende.

La brumada dueña, que oyó conjurarse…le respondió no soy fantasma sino Doña Rodriguez…

Dígame señora Rodriguez, dixo Don Quixote ¿por ventura viene vuesa merced á hacer alguna tercería? porque le hago saber que no soy de provecho para nadie, merced á la simpar belleza de mi Señora Dulcinea del Toboso...

¿Yo recado de nadie? señor mio, respondió la dueña, mal me conoce vuesa merced…pues Dios loado, mi alma tengo en mis carnes… pero espéreme vuesa merced un poco, saldré á encender mi vela, y volveré en un instante á contar mis cuitas..

LA DUEÑA MIRA   Y DON QUIJOTE  QUE ESTÁ AÚN EN LA CAMA.

Quedó Don Quixote sosegado y pensativo esperándola; pero luego le sobrevinieron mil pensamientos acerca de aquella nueva aventura, y parecíale ser mal hecho y peor pensado, ponerse en peligro de romper á su Señora la fe prometida; y decíase á sí mismo: quien sabe si el diablo, que es sutil y mañoso, querrá engañarme agora con una dueña, lo que no ha podido con Emperatrices, Reynas, Duquesas, Marquesas ni Condesas, que yo he oido decir muchas veces, y á muchos discretos, que si él puede, antes la dará roma, que aguileña, y quien sabe si esta soledad, esta ocasión y este silencio despertará mis deseos que duer men, y harán que al cabo de mis años venga á caer donde nunca he tropezado, y en casos semejantes mejor es huir que esperar batalla:...

Y diciendo esto se arrojó del lecho con intención de cerrar la puerta, y no dexar entrar á la señora Rodriguez; mas quando llegó á cerrar, ya la señora Rodriguez volvia, encendida una vela de cera blanca, y quando ella vió á Don Quixote de mas cerca envuelto en la colcha…dixo ¿ estamos seguras, señor caballero? porque no tengo á muy honesta señal haber se vuesa merced levantado de su lecho.

LA TENTACIÓN FUE VENCIDA.

Eso mesmo es bien que yo pregunte, señora, respondió Don Quixote: y así pregunto si estaré yo seguro de ser acometido y forzado. ¿ De quien ó a quien pedis , señor caballero, esa seguridad?… á vos y de vos la pido, replicó Don Quixote…Pero dadme, señora la mano, que yo no quiero otra seguridad mayor, que la de mi continencia y recato, y la que ofrecen esas reverendísimas tocas: y diciendo esto, besó su derecha mano, y la asió de la suya, que ella le dió con las mesmas ceremonias…y, habiéndose los dos sosegado, el primero que rompió el silencio fué Don Quixote, diciendo: puede vuesa merced ahora, mi señora Doña Rodríguez, descoserse y desbuchar todo aquello que tiene dentro de su cuitado corazón …

Así lo creo yo, respondió la dueña.,que de la gentil y agradable presencia de vuestra merced no se podia esperar sino tan christiana respuesta.

Es, pues, el caso, señor Don Quixote, que…soy natural de las Asturias de Oviedo, y de linage …Pero mi corta suerte, y el descuido de mis padres, que empobrecieron ántes de tiempo sin saber como ni como no, me truxeron á la corte de Madrid…

Mis padres me dexaron sirviendo y se volvieron á su tierra, y de allí á pocos años se debieron de ir al Cielo, porque eran ademas buenos y católicos christianos: quedé huérfana, y atenida al miserable salario y á las angustiadas mercedes que á las tales criadas se suele dar en Palacio, y en este tiempo, sin que diese yo ocasion á ello, se enamoró de mí un escudero de casa, hombre ya en días, barbudo y apersonado, y sobre todo, hidalgo como el Rey, porque era Montañés. No tratámos tan secretamente nuestros amores, que no viniesen á noticia de mi señora, la qual, por excusar dimes, y diretes, nos casó en paz y en haz de la santa madre Iglesia Católica Romana, de cuyo matrimonio nació una hija para rematar con mi ventura, si alguna tenía, no porque yo muriese del parto, que le tuve derecho y en sazon, sino porque desde allí á poco murió mi esposo de un cierto espanto que tuvo …Quedé yo viuda, y desamparada, y con hija á cuéstas, que iba creciendo en hermosura como la espuma de la mar…

En resolución, desta mi muchacha se enamoró un hijo de un labrador riquísimo, que está en una aldea del Duque mi señor, no muy léjos de aquí.

En efecto, no sé como, ni como no, ellos se juntaron, y debaxo de la palabra de ser su esposo burló á mi hija, y no se la quiere cumplir:… Querría, pues, señor mío, que vuesa merced tomase á cargo el deshacer este agravio ó ya por ruegos ó ya por armas, pues según todo el mundo dice, vuesa merced nació en él para deshacerlos y para enderezar los tuertos y amparar los miserables, y póngasele á vuesa merced por delante la orfandad de mi hija, su gentileza, su mocedad, con todas las buenas partes que he dicho que tiene, que en Dios y en mi conciencia que de quantas doncellas tiene mi señora, que no hay ninguna que llegue á la suela de su zapato, y que una que llaman Altisidora, que es la que tienen por mas desenvuelta y gallarda, puesta en comparación de mi hija no la llega con dos leguas: …

Y aun mi señora la Duquesa… Quiero callar, que se suele decir que las paredes tienen oidos

.¿Que tiene mi señora la Duquesa, por vida mía, señora Doña Rodríguez? preguntó Don Quixote. Con ese conjuro, respondió la dueña, no puedo dexar de responder á lo que se me pregunta con toda verdad. ¿Vee vuesa merced, señor Don Quixote, la hermosura de mi señora la duquesa, …? Pues sepa vuesa merced que lo puede agradecer primero á Dios y luego, á dos fuentes que tiene en las dos piernas, por donde se desagua todo el mal humor de quien dicen los médicos que está llena.

¡Santa María! dixo Don Quijote ¿y es posible que mi señora la duquesa tenga tales desaguaderos? No lo creyera si me lo dijeran frailes descalzos; pero pues la señora Doña Rodríguez lo dice, debe de ser así. Pero tales fuentes y en tales lugares no deben de manar humor, sino ámbar líquido. Verdaderamente que ahora acabo de creer que esto de hacerse fuentes debe de ser cosa importante para salud»

4.-COMENTARIO.

Burlonamente contrapone el autor, la mano de Dios con las uñas del gato: »Don Quixote, vendado el rostro, y señalado, no por la mano de Dios, sino por las uñas de un gato: desdichas anexas á la andante caballería»

El texto subraya la fidelidad y honesto amor de Don Quijote a su dama, de él hemos oido frases que suenan a divinización: «para que yo dexe de adorar la que tengo grabada y estampa- da en la mitad de mi corazon,».La adoración de la que habla debe entenderse en sentido metafórico; unívocamente tomado, la adoración es el culto de latría exclusivo de Dios.

La creencia en brujas y magos era corriente en la época , Don Quijote creyendo estar en presencia de alguna bruja o fantasma, acude al remedio aplicado en estos casos: «y comenzó a santiguarse con mucha priesa»

La caida de la dueña le hace cambiar de opinión y pone de manifiesto otra de las creencias del tiempo:» Si eres alma en pena, dímelo, que yo haré por ti todo quanto mis fuerzas alcanzaren, porque soy católico christiano y amigo de hacer bien á todo el mundo, que para esto tomé la órden de caballeria andante que profeso, cuyo exercicio aun hasta hacer bien á las almas del purgatorio se extiende»; el concilio Tridentino, antes el de Florencia definió la existencia del Purgatorio.

A partir de la enseñanza tridentina, (sesión 25) que ratificó la existencia del purgatorio y el valor de las indulgencias, creció la devoción a las benditas almas del purgatorio, creándose nume- rosas cofradías de ánimas: la Muy Humilde y Antigua Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas y Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas. de Sevilla, tiene su origen en la Cofradía de Ánimas fundada en la ermita de Nuestra Señora de las Montañas en 1537; en Granada, en 1541, se aprueban las ordenanzas de la Cofradía de las Ánimas del Purgato- rio, cuya finalidad es la ayuda mutua, basada en el socorro al hermano necesitado, la visita al enfermo y la compañía en el entierro.

Las obligaciones festivas de los cofrades eran asistir a las misas solemnes y procesión del día de conmemoración de los fieles difuntos, (2 noviembre) y el de los Santos Ángeles (primer domingo de mayo. ( Cf Ordenanzas de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio de Granada, aprobadas por D. Gaspar Dábalos, 9-V-1541.) La de Cádiz ( 1591). La Cofradía de Ánimas del Santo Hospital de Pamplona ( 1647). Benditas Almas del purgatorio de Illora ( 1649). etc.

REMEDIO DE ÁNIMAS EN SUS COFRADÍAS.

Es curiosa la relación, en algunas regiones, entre el Carnaval y la devoción por las almas del purgatorio. Muy antigua es la de Pedroñera (Cuenca), fundada en el siglo XIV, y que en los días anteriores al carnaval se formaba una comitiva integrada por el Diablo grande, seis diablejos y los alabarderos, que iban por los caseríos cercanos para recolectar sugragios y pago de la misa domi- nical de las 11, de todo el año.

También en Cuenca, en Carboneras, salía en carnavales la Cofradía de ánimas para recolectar dinero, con un Diablo que remedaba al cura y golpeaba a las mujeres. Hasta tal punto están relacionadas estas cofradías con las diversiones carnavalescas, que en la palentina Alba de Cerrato se denominaba carnaval a «la fiesta de la cofradía de las ánimas».( Cf. Juliana Izquierdo, «Cofradías típicas de Pedroñera (Cuenca)», Revista de Dialectología y Tradicio- nes Populares, nº II, 1946: 493-495. María A. Luz y C. Prieto, «Palabras más típicas de Palencia», RDTP, nº I (3 y 4), 1945: 670.)

Descubierta la identidad de la Dueña, Don Quijote le pregunta si viene a hacer de « Celestina», es decir de mediadora de la enamorada Altisidora, lo que la dueña rechaza afirmando que, «gracias a Dios todavía tiene el alma en sus carnes» es decir, juventud, para tener que dedicarse a la alcahuetaría.

La ascética cristiana, especialmente en los pecados referidos al sexto mandamiento, recomendaba no ponerse en peligro, «pues quien ama el peligro en él perecerá», Don Quijote recuerda el consejo, que era un lugar común, así como «en las tentaciones contra la castidad lo mejor es huir que presentar batalla.» ( Cf. Nº. 56 ).

El diablo es el tentador por excelencia sutil y engañoso que « si el puede antes la dará chata que aguileña», dice Don Quijote. La frase está tomada del «Diablo Cojuelo II, pág. 95» de Vélez de Guevara.

LA EXALTACIÓN DE DON QUIJOTE ANTE LAS MUTUAS BUENAS INTENCIONES.

Al final la dueña y Don Quijote se reafirman en su propia virtud y buena intención, eco del «guardate y te guardaré» que ya había referido en otro lugar el autor Pero dadme , señora la mano, que yo «no quiero otra seguridad mayor, que la de mi continencia y recato, y la que ofrecen esas reverendísimas tocas, y diciendo esto, besó su derecha mano,».

Después el capítulo continúa contando las cuitas de la dueña , su origen, alcurnia…el favor que le pide es que el labrador cumpla la promesa que ha hecho a su hija, después de juntarse con ella bajo promesa de matrimonio, de casarse con ella.

En la narración siguen saliendo frases y exclamaciones religiosas como: «Mis padres se debieron ir al Cielo,» « nos casó en paz y haz de la Santa Iglesia Católica Romana»Válame Dios», « que en Dios y en mi conciencia» y el resto de la subrayadas en el texto.

En el texto se hace alusión: »al miserable salario y á las angustiadas mercedes que á las tales criadas se suele dar en Palacio,».

La servidumbre era numerosa en España y sobre todo, en las grandes casas nobiliarias: el mantener un gran número de servidumbre era un signo de prestigio social. El servicio doméstico no era considerado como de los más deshonrosos y desde el punto de vista económico permitía tener casa, sustento y una cierta seguridad en caso de enfermedad o cuan- do llegaba la vejez, puesto que, con frecuencia, se establecía entre amo y criado una relación de intimidad que hacía que las « criadas», como su nombre indica, fueran como miembros de la familia .

Doña Rodriguez desvela el secreto la belleza de su señora la duquesa, que tiene su origen, además de «en el favor de Diosen las incisiones que le hacen para que salgan de ella» los malos humores

Don Quijote muestra su extrañeza ante el hecho de que la belleza de la duquesa proceda de las incisiones en las piernas, para retirar los líquidos que retienen las mujeres:

»¡Santa María! dixo Don Quijote ¿y es posible que mi señora la duquesa tenga tales desaguaderos? No lo creyera si me lo dijeran frailes descalzos «

La exclamación de Don Quijote incluye dos referencias religiosas, la referida a Santa María, es ésta, según creo, la primera y única vez que es nombrada la Virgen de esta forma; la de los frailes descalzos no es nueva.

Cervantes, por el contrario, se sirve de la chismorrería de la dueña para desmontar el mito de la belleza femenina, tanto hablando de Altisidora, de la que ha dichoPorque quiero que sepa vuesa merced, señor mío, que no es todo oro lo que reluce, porque esta Altisidorilla tiene mas de presunción que de hermosura, y mas de desenvuelta que de recogida, ademas que no está muy sana, que tiene un cierto aliento cansado , que no hay sufrir el estar junto a ella un momento.También como hemos visto la hermosura de la duquesa es puesta en tela de juicio.

El capítulo termina con el apaleamiento tanto, de la dueña, como de Don Quijote, debido a que detrás de la puerta estuvieron escuchando las confidencias de la dueña y el hidalgo manchego.

»Duró la batalla casi media hora, saliéronse las fantasmas, recogió doña Rodríguez sus faldas y, gimiendo su desgracia, se salió por la puerta afuera, sin decir palabra á Don Quixote, el cual, doloroso y pellizcado, confuso y pensativo, se quedó solo, donde le dexaremos deseoso de saber quien había sido el perverso encantador que tal le había puesto. Pero ello se dirá a su tiempo, que Sancho Panza nos llama y el buen concierto de la historia lo pide.»

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