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CAPITULO XLIX. De lo que sucedió á Sancho Panza rondando su Ínsula.

1.-NÚMERO 155.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 49. Parte II. Pág. 120. T.IV

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 « Dexámos al gran Gobernador enojado y mohíno con el labrador pintor y socarrón.

 3.-TEXTO.

 « Dexámos al gran Gobernador enojado y mohíno con el labrador pintor y socarrón, el qual, industriado del mayordomo, y el mayordomo, del Duque , se burlaban de Sancho; pero él se las tenía tiesas á todos, maguera tonto, bronco y rollizo, y dixo á los que con él estaban, y al doctor Pedro Recio, que como se acabó el secreto de la carta del Duque había vuelto á entrar en la sala:

Ahora que verdaderamente que entiendo, que los Jueces y Gobernadores deben de ser, ó han de ser de bronce para no sentir las importunidades de los negociantes, que á todas horas y á todos tiempos quieren que los escuchen y despachen, atendiendo solo á su negocio, venga lo que viniere, y si el pobre del Juez no los escucha y despacha, ó porque no puede, ó porque no es aquel el tiempo diputado para darles audiencia, luego le maldicen y murmuran, y le roen los huesos, y aun le deslindan los linages…que los Jueces son de carne y de hueso y han de dar á la naturaleza lo que naturalmente les pide, sino es yo que no le doy de comer á la mía, merced al señor Doctor Recio de Tirteafuera, que está delante, que quiere muera de hambre, y afirma que la muerte es vida, que así se la dé Dios a él, y á todos los de su ralea, digo á los malos médicos, que la de los buenos, palmas y lauros merecen…

PARROQUIA DE TIRTEAFUERA.

Finalmente, el doctor Pedro Recio Agüero de Tirteafuera prometió de darle de cenar aquella noche,…donde le dieron de cenar un salpicón de vaca con cebolla y unas manos cocidas de ternera algo entrada en días..y entre la cena volviéndose al Doctor, le dixo: mirad, señor Doctor, de aquí en adelante no os cureis de darme á comer cosas regaladas…lo que el maestresala puede hacer , es traerme estas que llaman ollas podridas, que mientras más podridas son mejor huelen,… y no se burle nadie conmigo, porque, ó somos ó no somos:

EL DOCTOR RECIO DE TIRTEAFUERA

vivamos todos, y comamos en buena paz y compaña, pues quando Dios amanece, para todos amanece: yo gobernaré esta Insula sin perdonar derecho, ni llevar cohecho, y todo el mundo traiga el ojo alerta, y mire por el virote, porque les hago saber que el diablo está en Cantillana, y que si me dan ocasión, han de ver maravillas: no si no haceos miel, y coméros han moscas…pienso favorecer á los labradores, guardar sus preeminencias á los hidalgos, y sobre todo tener respeto á la Religión y á la honra de los religiosos.

BATIÉNDOSE EN SOLITARIO.

«Llegó la noche, y cenó el Gobernador con licencia del señor Doctor Recio. Aderezáronse de ronda… Iba Sancho con su vara…y pocas calles andadas del Lugar, sintieron ruido de cuchilladas: acudieron allá, y halláron que eran dos solos los que reñian…y el uno dellos dixo: aquí de Dios y del Rey, como ¿ y que se ha de sufrir que roben en el poblado en este pueblo, y que salgan á saltear en la mitad de las calles?

Soseagaos, hombre de bien, dixo Sancho, y contadme qual es la causa desta pendenccia, que yo soy el Gobernador.

El otro contrario dixo: señor Gobernador…vuesa merced sabrá que este gentil hombre acaba de ganar ahora en esta casa de juego que está aquí frontero mas de mil reales, y sabe Dios como, y hallándome yo presente, juzqué mas de una suerte dudosa en su favor contra todo aquello que me dictaba la conciencia: alzóse con la ganancia, y quando esperaba que me habia de dar algun escudo por lo ménos de barato…el se embolsó su dinero y se salió de la casa, yo vine despechado tras él, y con buenas y corteses palabras le he pedido que me diera siquiera ocho reales…

¿ que decis vos a esto ? preguntó Sancho. Y el otro respondió que era verdad quanto su contrario decía, y no había querido darle mas de quatro reales, porque se los daba muchas veces…

Lo que se ha de hacer es esto, respondió Sancho: vos ganancioso, bueno, malo ó indiferente, dad luego á este vuestro acuchillador cien reales, y mas habeis de desembolsar treinta para los pobres de la carcel, y vos que no teneis oficio ni beneficio, y andais de nones en la Insula, tomad luego los cien reales, y mañana en todo el dia salid de esta Insula.

Desembolsó el uno, y recibió el otro, y el Gobernador quedó diciendo: ahora yo podré poco, ó quitaré estas casas de juego, que á mi se me trasluce que son muy perjudiciales.

Esta álomenos, dixo un escribano , no la podrá vuesa merced quitar, porque la tiene un gran personage…contra otros garitos de menor cantía podrá vuestra merced mostrar su poder, que son los que mas daño hacen…que en las casas de los Señores principales, no se atreven los famosos fulleros á usar de sus tretas: y pues el vicio del juego se ha vuelto en exercicio comun, mejor es que se juegue en casas principales, que no en la de algun oficial, donde cogen á un desdichado de media noche abaxo y le desuellan vivo.

Y en esto llegó un corchete, que traía asido á un mozo, y dixo: señor Gobernador, este mancebo venia hácia nosotros, y así como columbró la Justicia, volvió las espaldas y comenzó á correr como un gamo:… ¿

Por que huías, hombre? preguntó Sancho. A lo que el mozo respondió: señor, por excusar de responder a las muchas preguntas que las Justicias hacen.

¿Que oficio tienes? Texedor. ¿Y qué texes? Hierros de lanzas, con licencia buena de vuestra merced. ¿Graciosico me sois? ¿de chocarrero os picáis ?

¡Está bien! ¿Y adonde íbades ahora? Señor, á tomar el ayre. ¿Y adonde se toma el ayre en esta Ínsula? Adonde sopla ¡Bueno, respondéis muy á propósito! Discreto sois, mancebo; pero haced cuenta que yo soy el ayre y que os soplo en popa, y os encamino á la cárcel. Asilde, ola, y llevalde , que yo haré que duerma allí sin ayre esta noche.

Par Dios, dixo el mozo, así me haga vuestra merced dormir en la cárcel como hacerme Rey. Pues ¿por qué no te haré yo dormir en la cárcel? respondió Sancho.

¿No tengo yo poder para prenderte y soltarte cada y quando que quisiere ? Por mas poder que vuestra merced tenga,dixo el mozo, no será bastante para hacerme dormir en la cárcel. ¿Cómo que no? replicó Sancho: llevalde luego donde verá por sus ojos el desengaño, aunque mas el alcaide quiera usar con él de su interesal liberalidad , que yo le pondré pena de dos mil ducados si te dexa salir un paso de la cárcel.

 ¿tienes algun Ángel que te saque y que te quite los grillos que te pienso mandar echar ?

Todo eso es cosa de risa respondió el mozo. El caso es que no me harán dormir en la cárcel cuantos hoy viven. Dime, demonio, dixo Sancho ¿tienes algun Ángel que te saque y que te quite los grillos que te pienso mandar echar ? …¿ será vuestra merced bastante con su poder para hacerme dormir , si yo no quiero?…

De modo dijo Sancho, que no dejaréis de dormir por otra cosa que por vuestra voluntad, y no por contravenir á la mía. No, señor dixo el mozo, ni por pienso.

Pues andad con Dios,dixo Sancho, idos á dormir a vuestra casa, y Dios os dé buen sueño, que yo no quiero quitárosle;

pero aconséjoos que de aquí adelante no os burléis con la Justicia, porque toparéis con alguna que os dé con la burla en los cascos»

 4.-COMENTARIO.

Como en otras ocasiones Cervantes va retratando los diversos aspectos de la realidad de su tiempo.En el texto se ocupa de los Jueces y de los médicos, apuntando su quehacer y valoración social.

El Renacimiento supuso en la mayor parte de Europa una renovación en todos los campos, especialmente en el de las ciencias, entre ellas la medicina, también en España por el impulso nacido de las universidades, sobre todos las de Salamanca y Alcalá.

En lo referente a la anatomía, en ese momento y lugar coincidieron tal cantidad de observado res y científicos, que tanto con su labor individual como colectiva, pudieron romper con la autori- dad de Galeno imperante hasta la fecha.

CIRUJÍA RENACENTISTA.

Este conocimiento anatómico fue el motor de las ciencias médicas en general y de la cirugía en particular. En España, las influencias de la cirugía renacentista llegaron con retraso. Aparecieron muchos autores que se ocuparon de las heridas de guerra. Antonio Pérez, de origen portugués, fue cirujano mayor de la Armada Invencible, y publicó en 1568 su obra «Summa y Examen de Chirurgia» Luis Mercado (1525-1606) escribió «Institutiones Chirurgicae». Otros autores publicaron obras quirúrgicas siguiendo el indice expositivo medieval, incluyendo capítulos sobre fracturas y luxaciones. Entre estos destacan: Juan Fragoso (1530-1597),

Francisco Díaz (1525-1590) y Dionisio Daza Chacón (1513-1596). Por sus aportaciones, merece ser destacado Bartolomé Hidalgo de Agüero (1530-1597), profesor de Cirugía de Sevilla.

El médico estaba presente, como un profesional imprescindible en la corte, en los palacios de los nobles, en los hospitales, en el ejército. Por Sancho sabemos que la estima de la profesión médica dependía de su calificación, si eran buenos o malos. Desde el punto de vista económico no era ésta una de las profesiones mejor pagadas.

Un ejemplo indicativo lo tenemos en las cuentas del Hospicio de Siguenza: Cuentas 1603- 04, procurador «Ytem 374 mrs que se dan de salario al procurador, Hernando de Amores; médico Ytem 748 mrs que se dan de salario al médico;cirujano Ytem 28 (952 mrs) que se dan por su salario a Manuel Antonio por su trabajo por un año; administrador Ytem 7500 mrs que se le dan de salario al dicho señor administrador por la administración; capellán Ytem 2238 mrs que se dan de salario para el capellán; secretario Ytem ducado y medio (562 mrs) que pagó al secretario por hacer las escrituras»

El nombre de Dios vuelve a aparecer una y otra vez y pone en labios de Sancho una frase

«Dios hace salir el sol para buenos y malosMirar, por el virote es que, cada uno se ocupe de lo suyo.

CANTILLANA Y SU PASTORA.

Para el significado de la frase «El diablo está en Cantillana» ( cf. Articulo de José Perez Castellano: « Fantasmas, Diablos y Refranes en una comedia de Velez de Guevara» Revista de Folklore. Año 1993, número 153) Rodriguez Marín completa la frase: « El diablo está en Cantillana y el obispo en Brenes» ( Cf. Edit. Cervantes: Don Quijote de la Mancha, 1916, p.p.242-243)

“Y EL OBISPO EN  BRENES” PUEBLO DE SEVILLA.

El propósito de Sancho de « pienso favorecer á lo2s labradores, guardar sus preeminencias á los hidalgos, y sobre todo tener respeto á la Religión y á la honra de los religiosos.» es significativa y tiene más que ver con la actitud pupular propia de la religiosidad común , que con el pensamiento de Erasmo.

El texto plantea uno de los problemas sociales de la época,: el de las casas de juego, uno de los más discutidos pues estaba asociado con el problema de la prostitución, y éste, con el de las enfermedades venéreas.

SEVILLA Y SU PUERTO EN EL SIGLO XVII.

El licenciado Porras de la Cámara afirma hablando de la Sevilla del comienzos del siglo XVII: «Lo que más en Sevilla hay son forzantes, amancebados, testigos falsos, jugadores, rufianes, asesinos, logreros…, vagabundos que viven del milagro de Mahoma, sólo de lo que juegan y roban, pues pasan de 300 casas de juego y 3.000 de rameras, y hay hombres que con dos mesas quebradas y seis sillas viejas le vale cada año la coima 4.000 ducados»

El autor por boca del escribano que acompaña a Sancho en la ronda, adopta ante el juego y«las casas de juego» la posición propia de la época, una posición intermedia: admitirlo como mal menor pero controlándolo en casas permitidas y bien vigiladas: » y pues el vicio del juego se ha vuelto en exercicio comun, mejor es que se juegue en casas principales, que no en la de algun oficial, donde cogen á un desdichado de media noche abaxo y le desuellan vivo» Sin embargo el clero y los moralistas de la época no dejaban de condenar su uso y abuso. San Juan de Avila en su tratado Advertencias necesarias a los reyes decía: »El mal que viene de los juegos donde se pretende interese o ganancia, apenas se puede decir; y cuán prohibidos están por leyes de emperadores y reyes de España, cosa es manifiesta; y mucho más manifiesta cómo, sin ninguna vergüenza ni temor, se juegan tales cantidades, que es grima decirlas…Y lo que es peor es que en la corte, y, como dicen, en la faz del mismo rey, se juegan cantidades mayores que en otras partes» ( Cf. O.C. T.VI pág 218) Distintas órdenes reales intentaron controlar el juego prohibiendo algunos de ellos.

El emperador Carlos I de España, ordenaba el 24 de agosto de 1529: «Prohíban, imponiendograndes penas, los grandes y excesivos juegos, y que ninguno juegue con dados, ni los tenga en su poder (…) y que nadie juegue a los naipes ni a otro juego más de 10 pesos en un día natural de 24 horas».

FELIPE II. TIZIANO.

En 1596, Felipe II decretaba en Madrid: «Júntase en tablajes públicos mucha gente ociosa, de vida inquieta y depravadas costumbres… por el interés de baratos y naipes; y ahora apunta a la cabeza porque estas juntas, juegos y desórdenes, suelen ser en la casa de los gobernadores, corre- gidores, alcaldes mayores… mandamos… hagan castigar y castiguen los delitos cometidos en ca- sas de juegos y juntas de gente baldía».

Y también Felipe III señalaba que «algunos ministros togados, debiendo dar mejor ejemplo en sus acciones, y corregir y castigar excesos, los cometen y consienten, teniendo en sus casas tablajes públicos, con todo género de gente, donde día y noche se pierden y se aventuran honras y haciendas».

CÚPULA Y ENTRADA DE UN CASINO DE SEVILLA.

En el siglo XVII existían casas de juego autorizadas, con licencia real, en las que había una serie de mesas conocidas como tablas de juego. Pero también se realizaba el juego, ya fuera del control gubernamental, en mesones, posadas, casas de prostitución o particulares.

Entre los juegos de azar tradicionales, el de los naipes siempre ha sido el más dado a perder o ganar dinero. Era el juego típico del jugador empedernido y a él hacen continuas referencias en la historia como vicio que es difícil dejar.

En el difícil y crítico siglo XVII el juego no se vio afectado por las penurias del entorno, sino que en cierta forma sirvió de refugio psicológico de muchos individuos.

Entre las variedades de juegos de azar estaban el «juego del hombre» o tresillo en el que el« codillo» era lance de perder el que ha entrado, por haber hecho más bazas que él alguno de los otros jugadores,y el «juego de rento» un juego de cartas y también de dados en el que se manejaban seis dados con un solo número del uno al seis, que se practicaban en casas particulares, «casas que aquí llaman de conversación y entretenimiento donde con publicidad y escándalo muchos perdían el tiempo, la hazienda y el alma a los naipes», algunas de las cuales fueron cerradas por los predicadores jesuitas en la misión de Jaén 1611-1612.( Cf..Juan Antonio López Cordero: El mito del juego en el Jaen tradicional. Publicado en El Toro de Caña. Revista de Cultura Tradicional, nº10. Área de Cultura. Diputación Provincial de Jaén. Jaén, 2003, pp. 403-422 y MOLINA, Salvador.La gran trampa. Historia secreta del juego en España. Ediciones Pirámide. Madrid, 1992)

¿ A MÍ NO ME RESPONDES ? ¿ NO TENGO YO PDER PARA PRENDERTE Y SOLTARTE ?

El texto lleno de simpatía, además de las veces que utiliza el nombre de Dios en el : «Par Dios»,»andad con Dios» y Dios os dé buen sueño, tiene dos claras alusiones bíblicas que son las que han motivado la selección del mismo, la primera»¿No tengo yo poder para prenderte y soltarte cada y cuando que quisiere ? Por mas poder que vuestra merced tenga,dixo el mozo, no será bastante para hacerme dormir en la cárcel.» Que trae espontáneamente a la memoria lescena en la que Jesús calla ante las preguntas de Pilatos y este le dice: ¿ A mi no me contestas, no sabes que tengo poder para crucificarte o soltarte,? Jesús le contestó, no tendrías poder ninguno si no te fuere concedido de lo alto. ( Juan 18,10-11)

SAN PEDRO ES LIBERADO POR UN ÁNGEL.

La segunda alusión es aún más clara » Dime, demonio dixo Sancho ¿tienes algun Ángel que te saque y que te quite los grillos que te pienso mandar echar ? …» Se está refiriendo al pasaje de los Hechos de los apóstoles en el que Pedro es liberado por un ángel de la cárcel , hecho descubierto por el alcaide que encontró vacía la cárcel y las cadenas y grillos por el suelo. ( Cf. Hechos 12,6-7)

La advertencia final de Sancho da credibilidad a la escena indicando que la referida advertencia es más bien una posible excepción.

El resto del capítulo finaliza sin más sucesos que nos atañan pero con la advertencia: « Con esto se acabó la ronda de aquella noche, y de allí á dos días el Gobierno, con que se destroncáron y borráron todos sus designios ( de Sancho), como se verá adelante:»

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