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CAPITULO LI. Del progreso del Gobierno de Sancho Panza, con otros sucesos tales como buenos.

 1.NÚMERO 159.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 51. Parte II.

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 3.-TEXTO.

» . Sucedió pues, que habiendo comido aquel dia contra las reglas y aforismos del Doctor Tirteafuera, al levantar de los manteles entró un correo con una carta de Don Quixote para el Gobernador. Mandó Sancho al secretario que la leyese … y dice así:

Carta de Don Quixote de la Mancha á Sancho Panza, Gobernador de la Ínsula Barataria.

Quando esperaba oir nuevas de tus descuidos, é impertinencias, Sancho amigo, las oí de tus discreciones, de que dí por ello gracias particulares al Cielo, el qual del estiercol sabe levantar los pobres, y de los tontos hacer discretos..Para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas has de hacer dos cosas: la una ser bien criado con todos…y la otra, procurar la abundancia de los mantenimientos que no hay cosa que mas fatigue el corazón de los pobres, que el hambre y la carestía…

No hagas muchas pragmáticas, y si las hicieres procura que sean buenas, y sobre todo que se guarden y se cumplan, que las pragmáticas que no se guardan, lo mismo es que si no lo fuesen; antes dan á entender, que el Principe que tuvo discrecion y autoridad para hacerlas, no tuvo valor para hacer que se guardasen: y las leyes que atemorizan, y no se executan, vienen á ser como la viga, Rey de las ranas, que al principio las espantó, y con el tiempo la menospreciáron y se subieron sobre ella. Sé padre de las virtudes y padrastro de los vicios...

Visita las cárceles, las carnecerias y las plazas, que la presencia del Gobernador en lugares tales, es de mucha importancia.Consuela á los presos que esperan la brevedad de su despacho. Sé coco á los carniceros, que por entonces igualan pesos, y sé espantajo á las placenteras por la misma razón.

No te muestres ( aunque por ventura lo seas, lo qual yo no creo) codicioso, mugeriego, ni glotón porque sabiendo el pueblo y los que te tratan tu inclinación determinada, por allí te darán bateria, hasta derribarte en el profundo de la perdición…

Escribe a tus señores, y muéstrateles agradecido, que la ingratitud es hija de la soberbia, y uno de los mayores pecados que se sabe, y la persona que es agradecida á los que bien le han hecho, da indicio, que también lo será á Dios, que tantos bienes le hizo, y de contino le hace…

Un negocio se me ha ofrecido, que creo que me ha de poner en desgracia destos señores ; pero aunque se me da mucho, no se me da nada, pues, en fin en fin, tengo de cumplir antes con mi profesión que con su gusto, conforme á lo que suele decirse: Amicus Plato, sed magis amica veritas. Dígote este latín porque me doy á entender que después que eres gobernador lo habrás aprendido. Y á Dios, el qual te guarde de que ninguno te tenga lástima.. Tu amigo Don Quixote de la Mancha.

»Carta de Sancho Panza á Don Quixote de la Mancha.

La ocupación de mis negocios es tan grande que no tengo lugar ni aun para cortarme las uñas, y así las traigo tan crecidas qual Dios lo remedie. Digo esto, señor mío de mi alma, porque vuesa merced no se espante si hasta agora no he dado aviso de mi bien ó mal estar en este Gobierno, en el qual tengo mas hambre que quando andábamos los dos por las selvas y por los despoblados…pues cuando pensé venir á este gobierno á comer caliente y á beber frío, y á recrear el cuerpo entre sábanas de holanda, sobre colchones de pluma, he venido á hacer penitencia, como si fuera ermitaño, y como no la hago de mi voluntad, pienso que al cabo me ha de llevar el diablo...

Hasta agora no he tocado derecho ni llevado cohecho, y no puedo pensar en que va esto, porque aquí me han dicho que los Gobernadores que á esta Ìnsula suelen venir, antes de entrar en ella ó les han dado ó les han prestado los del pueblo muchos dineros, y que esta es ordinaria usanza en los demas que van á gobiernos, no solamente en este.

AVELLANAS Y OTROS MUCHOS MÁS PRODUCTOS.

Yo visito las plazas, como vuesa merced me lo aconseja, y ayer hallé una tendera que vendía avellanas nuevas, y averigüele que habia mezclado con una hanega de avellanas nuevas otras viejas, vanas y podridas: apliquélas todas para los niños de la doctrina, que las sabrian bien distinguir, y sentenciéla que por quince dias no entrase en la plaza: hanme dicho que lo hice valerosamente, lo que sé decir á vuesa merced es, que es fama en este pueblo, que hay gente mas mala que las placenteras, porque todas son desvergonzadas, desalmadas y atrevidas, y yo así lo creo por las que he visto en otros pueblos…

Y con esto Dios libre á vuesa merced de mal intencionados encantadores, y á mi me saque con paz y con bien deste Gobierno, que ó dudo, porque le pienso dexar con la vida, segun me trata el el Doctor Pedro Recio.

Criado de vuesa merced. Sancho Panza el Gobernador.

«Cerró la carta el secretario, y despachó luego al correo, y juntándose los burladores de San- cho, diéron órden entre sí como despacharle del Gobierno, y aquella tarde la pasó Sancho en hacer algunas ordenanzas tocantes al buen gobierno de la que él imaginaba ser Ínsula, y ordenó que no hubiese regatones de los bastimentos en la República, y que pudiesen meter en ella vino de las partes que quisiesen, con aditamento que declarasen el Lugar de donde era, para ponerle el precio según su estimación, bondad y fama, y el que lo aguase ó le mudase el nombre perdiese la vida por ello: moderó el precio de todo calzado, principalmente el de los zapatos, por parecerle que corría con exôrbitancia: puso tasa en los salarios de los criados, que caminaban á rienda suelta por el camino del interese: puso gravísimas penas á los que cantaren cantares lascivos y descompuestos,ni de noche ni de dia:

ordenó que ningun ciego cantase milagro en coplas, si no truxese testimonio auténtico de ser verdadero, por parecerle que los mas que los ciegos cantan son fingidos en perjuicio de los verdaderos.

Hizo y creó un alguacil de pobres, no para que los persiguiese, sino para que los examinase si lo eran, porque á la sombra de la manquedad fingida y de la llaga falsa, andan los brazos ladrones y la salud borracha. En resolución él ordenó cosas tan buenas, que hasta hoy se guardan en aquel Lugar, y se nombran: Las constituciones del gran Gobernador Sancho Panza.»

 4.-COMENTARIO.

Comienza Don Quijote su carta mostrando su extrañeza por el inesperado y discreto compor- tamiento de Sancho y le invita a que de gracias a Dios: «el qual del estiercol sabe levantar los pobres, y de los tontos hacer discretosel texto está casi literalmente tomado del Antiguo Testa- mento «Suscitat de pulvere egenum, et de stercore elevat pauperum» (1º Samuel, 2, 8); o bien«Suscitans a terra inopem, et de stercore erigens pauperum»; (Salmo, 112, 7). «Levanta del polvo al mendigo y saca del estiércol al probre» y « Levantando de la tierra al caido y sacando al pobre del estiércol», respectivamente.

Sigue después una serie de consejos muchos de los cuales pueden estar tomados de tratados sobre la gobernación de los pueblos a los principes, pero en cualquier caso, no faltan consejos muy concretos que nos muestran las necesidades y carencias de la época, como «procurar la abundancia de los mantenimientos», pues uno de los mayores problemas que tenían las ciudades era la de su abastecimiento de los alimentos de primera necesidad; a su vez:

»Visita las cárceles, las carnecerias y las plazas», tres lugares donde se solían cometer grandes abusos, las cárceles por lo general y, con excepción de las de la Inquisición, eran lugares donde se hazinaban los delicuentes,en condiciones donde la higiene brillaba por su ausencia.»Consuela a los presos que esperan la brevedad de su despacho»

El consejo de Don Quijote no es más que un eco de las advertencias de los espíritus más conspicuos de la iglesia de la época, así San Juan de Avila en sus «Advertencias al concilio de Toledo» aconsejaba» Otra cofradía se debe semejantemente ordenar para el remedio de los pobres de la cárcel, o dar el asumpto de ella a alguna de las ya constituidas para que los visitasen, consolasen y socorriesen a los necesitados, y a los que no tuviesen quien hiciese por ellos, favoreciesen y ayudasen entendiendo en sus negocios como en negocios de hijos de Jesucris- to; y el obispo fuese en ésta como en la la ya dicha, y alguna vez los visitase y consolase con alguna plática...»( O.C. T. VI. pag. 259).

Las carnicerías, porque en ellas se solían hacer trampas en los pesos, así como en los precios y calidad de las carnes ofrecidas y en general las plazas, los mercados y plazas públicas donde se vendian toda clase de viandas y artículos, y en éstas: «sé espantajo á las placenteras por la misma razón», mujeres que atendían a los clientes en los puestos con total desvergüenza.

Los consejos referidos a las virtudes de la humildad y agradecimiento tienen sabor cristiano:»que la ingratitud es hija de la soberbia, y uno de los mayores pecados que se sabe, y la persona que es agradecida á los que bien le han hecho, da indicio, que tambien lo será á Dios, que tantos bienes le hizo, y de contino le hace…

Significativo es el final de la carta en el que le dice: «Y á Dios, el qual te guarde de que ninguno te tenga lástima». Posiblemente el deseo de Don Quijote estaría en la línea del que dice, mejor es que te tengan envidia que no lástima, pues la una habla de la presencia de un bienestar y pasar en el sujeto, y la otra de un malestar y pasar.

SANCHO AMIGO.

Cervantes no ha caracterizado a Sancho ni como mujeriego ni codicioso, ni propiamente como glotón, por más que se ha encontrado en situaciones en las que han asomado ribetes de los tres defectos que Don Quijote le invita a desterrar de su persona.

El temor de Don Quijote a que el tema de la dueña doña Rodriguez le enfrente con los duque le da ocasión a Don Quijote a hacer una profesión de amor a la verdad como valor que está por cima de la acepción de personas: « Amicus Plato, sed magis amica veritas.»: Amigo de Platón, pero más amigo de la verdad.

Advertir por último el tono de toda la carta llena de afecto y aprecio de Don Quijote con Sancho a quien comienza a tratar de igual a igual.

Lo primero que sale a la vista en la respuesta de Sancho es el tono de la misma, hecho desde el respeto, sí, pero también desde la igualdad. Se ve que no ha seguido el consejo que su amo le dió de cuidarse las uñas, por falta de tiempo y encomienda a Dios su remedio.

Los niños y niñas de la doctrina vuelven a salir, lo que muestra lo extendido que este problema se encontraba en la sociedad el tiempo.

Parece que bajo esa denominación se entienden a los niños y niñas huérfanos, o abandonados que eran recogidos en « Hospitales» o casas especialmente dedicados a ellos y ellas, una de las principales preocupaciones que tenían era la de su educación, de ahí el sobrenombre de niños y niñas de la doctrina.

A ellos se refiere de forma expresa San Juan de Avila en un de sus Tratos de Reforma el titulado: « Causas y remedios de las herejías» en el que dice:

«Para el catecismo de las niñas no hay tan convenientes medios como para el de los niños, por no ser dado a ellas ir a las escuelas con la seguridad que a ellos…También hay niñas huérfanas desamparadas, como niños; y por ser su peligro más cierto, ha menester mayor remedio; y sería recogerlas en alguna casa con alguna buena maestra, según se dijo para los niños, y sacarlas de allí cuando fuese tiempo para ponerlas con amas o enseñarlas oficios con que se mantuviesen: También se ha comenzado a hacer esta obra en España. Al santo concilio pertenece procurar remedio a ánimas tan flacas y tan aparejadas a perderse y ser ocasión de que se pierdan muchos» ( Cf. O.C. T. VI pag 151) El Papa Paulo IV promovió este servicio al que se refiere Juan de Avila que se extendió por Europa y también como vemos en España.

Las ordenanzas de Sancho responden a necesidades concretas y se corresponden, en algunos casos, con la existentes en distintos Lugares.

Así la referida a los regatones, revendedores de artículos de primera necesidad, que los aca paraban para luego especular con ellos: » Cualquier persona que comprare mercadurías para tornarla a vender; ansí paño como sayales, liensos y estopas, y xerga, y dandas, o cueros o calsado, o azucar o confitado, o azeite o miel o cera o garbanzos, y nueces y avellanas, y sal y pescado,… que el mismo dia que lo comprare, sea obligado a lo manifestar y azer saber a los presidentes y fieles y a qualquier dellos, y jurar el precio a como lo compró. Y los dichos presidentes y fieles lo manden a publicar en la Plaza pública de la dicha ciudad para que si algún vecino de la dicha ciudad oviere menester cualquier cosa de la susodicha que ansí se compraren para el proveimiento de su casa , lo pueda tomar por el tanto dentro de tercero dia , porque los vecinos se abastezcan sin carestía»( Cf. Ordenanzas de la Ciudad de Plasencias. Partido , T.XXII « De las condiciones del Mercado Franco» Cit. por Antonio Miguel Linares Luján: El mercado Franco de Plasencia)

En esta época el pobre mendicante era propiamente una clase, un precioso texto de Fray Antonio de Güevara los sitúa bien claramente: « El oficio del labrador es cavar, el del monje contemplar; el del ciego, rezar; el del oficial, trabajar; el del mercader, trampear; el del usurero guardar; el del pobre pedir y el del caballero dar.. ( Fray Antonio de Güevara, Libro Primero de las Epistolas familiares. Ed. José María Cossío, Madrid, 1950, pág. 186).

Felipe II ordenó en 1565 el mundo de la mendicidad determinando que se hiciera relación de los pobres existentes en todas las parroquias. Estas debían elegir dos personas buenas encargadas de establecer los casos de necesidad, con sus firmas se extendía un documento avalado con las firmas del párroco y el Justicia del Lugar que daba derecho al mendigo a pedir limosna dentro de la jurisdicción parroquial durante el periodo de un año.

Cristóbal Pérez de Herrera , a finales del siglo XVI calcula en 150.000 el número de vagabundos existentes en España:»

La mayor parte de los vagabundos y ociosos se dedicaban a la mendizidad profesional y fingida, encubridora de la criminalidad o lindante con ella; otros adoptaban oficios inferiores que solían ser puro pretexto para eludir las leyes, y apenas daban por si mismos de comer…o bien ejercian la vergonzante mendiguez de los hidalgos solicitantes en cortes o adheridos con pegajosa oficiosidad a los poderosos de la política y la riqueza»( Cit. por Vicens Vives: Historia de España, pág 145)

Los ciegos tenían un trato especial y no necesitaban licencia para pedir . Ya hemos visto como Fray Antonio dice de ellos que su oficio es rezar, algo que está relacionado con lo que dice el texto de los cantares que en pliegos vendían narrando milagros de santos.

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