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CAPITULO LVI. De la descomunal y nunca vista batalla que pasó entre Don Quixote de la Mancha, y el lacayo Tosílos en la defensa de la hijade la dueña Doña Rodriguez.

1.-NÚMERO 166.

2.-LOCALIZACION. Cap. 56.Parte II. Pág.190-195T.IV

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 3.-TEXTO.

Despues de esto cuenta la historia, que llegó el día de la batalla aplazada, y habiendo el Duque una y muchas veces advertido á su lacayo Tosilos como se habia de avenir con Don Quixote para vencerle, sin matarle, ni herirle, ordenó, que quitasen los hierros á las lanzas, diciendo á Don Quixote, que no permitía la christiandad, de que él se preciaba, que aquella batalla fuese con tanto riesgo y peligro de las vidas… puesto que iba contra el decreto del santo Concilio, que prohibe los tales desafios, y no quisiese llevar por todo rigor aquel trance tan fuerte.

Don Quixote dixo, que Su Excelencia dispusiese las cosas de aquel negocio como mas fuese servido…

De allí á poco, acompañado de muchas trompetas, asomó por una parte de la plaza, sobre un poderoso caballo, hundiéndola toda , el grande lacayo Tosilos…

Fué condición de los combatientes que si Don Quixote vencía, su contrario se había de casar con la hija de Doña Rodríguez, y si él fuese vencido, quedaba libre su contendor de la palabra que se le pedía , sin dar otra satisfacion alguna…

Finalmente Don Quixote,encomendándose de todo corazón á Dios nuestro Señor, y á la Señora Dulcinea del Toboso, estaba aguardando que se le diese señal precisa de la arremetida…

Empero nuestro lacayo tenía diferentes pensamientos: no pensaba él sino en lo que agora diré. Parece ser que quando estuvo mirando á su enemiga le pareció la más hermosa muger que había visto en toda su vida, y el niño ceguezuelo, á quien suelen llamar de ordinario amor …

llegándose á él bonitamente sin que nadie le viese, le envasó al pobre lacayo una flecha de dos varas por el lado izquierdo y le pasó el corazon de parte á parte: y púdolo hacer bien al seguro, porque el amor es invisible y entra y sale por do quiere, sin que nadie le pida cuenta de sus hechos. Digo pues, que quando diéron la señal de la arremetida estaba nuestro lacayo transportado, pensando en la que ya había hecho señora de su libertad, y así no atendió al son de la trompeta, como hizo Don Quixote…y viéndole partir su buen escudero Sancho, dixo á grandes voces: Dios te guie, nata y flor de los andantes caballeros: Dios te dé la victoria, pues llevas la razón de tu parte.

Y aunque Tosilos vió venir cotra sí á Don Quixote, no se movió un paso de su puesto;

antes… llamó á grandes voces al Maese de campo, el qual venido á ver lo que queria, le dixo ¿ esta batalla no se hace porque yo me case, ó no me case con aquella señora? Asi es le fué respondido: Pues yo, dixo el lacayo, soy temeroso de mi conciencia, y pondríala en gran cargo si pasase adelante en esta batalla, y asi digo que yo me doy por vencido, y que quiero casarme con aquella señora..

Tosilos se llegó adonde Doña Rodriguez estaba, y dixo á grandes voces: yo, señora, quiero casarme con vuestra hija, y no quiero alcanzar por pleytos lo que puedo alcanzar por paz, y sin peligro de muerte.

Oyó esto el valeroso Don Quixote, y dixo: pues esto es así, yo quedo libre y suelto de mi promesa: cásense en buena hora, y pues Dios nuestro Señor se la dió, San Pedro se la bendiga.»

4.-COMENTARIO.

El título no puede ser más irónico, a no ser que se interprete de la herida que Tosilos recibió de Cupido, algo que no parece probable.

El duque se refiere al Concilio de Trento. Aunque prohibidos con anterioridad los duelos , fue el Concilio de Trento el que urgió la prohibición bajo pena de excomunión y pérdida de jurisdición e interdictum, en su caso.

La excomunión y el  interdictum o entredicho son , en el derecho eclesiástico unas penas por las que , en  el caso de la excomunión   una persona es excluida de la comunión con la Iglesia ( Cf. el canon 1324 § 1, 1, …)  de lo que se sigue la privación que los bienes que conlleva la comunión eclesiástica como el acercarse a la Eucaristía, el gozar de beneficios canónicos etc. y en el caso del entredicho   bien sea de una persona, o un grupo de personas y hasta un pueblo entero, se ve privado de los beneficios conónicos tales como la confección o recepción de los sacramentos, el ser asistidos por un sacerdote , en el caso de una autoridad , un rey por ejemplo, el verse privado del derecho de ser obedecidos por los súbditos etc. ( Cf. (cf. canon 1431).

DON QUIJOTE NO DEJA DE PENSAR EN DULCINEA EN ESTAS OCASIONES.

Ya hemos dicho en otro lugar, cómo Don Quijote siempre que entraba a alguna aventura primero se encomendaba sólo a Dulcinea hasta que le dijeron que esa acción era propia de un pagano terminando desde entonces por encomendarse a Dios y luego a Dulcinea. El narrador pone un mayor énfasis que otras veces en esta encomienda y añade algo que es poco frecuente, la frase : «nuestro Señor» para expresar que se refiere a Jesucristo.

Las invocaciones a Dios por parte de Sancho las justifica « pues llevas la razón de tu parte»recordando la creencia de que la victoria era signo de la justicia de la causa.

Tosilos se muestra también movido a actuar no sólo por el amor súbito que ha sentido, sino también por motivos religiosos, su conciencia no le permite hacer algo que ponga en peligro la integridad de los contrincantes ni hacer pleitos por algo que se puede alcanzar por la paz.

Es de notar cómo Cervantes sutiliza el mito de Cupido por una parte, y por otra habla del amor como un sentimiento humano queentra y sale por do quiere, sin que nadie le pida cuenta de sus hechos

Don Quijote se alegra de haber obtenido una victoria a tan bajo precio y aconseja se case, pues se ha visto en todo el querer divino:» pues Dios nuestro Señor se la dió,» al que no falta más que sea ratificado por la Iglesia:

« San Pedro se la bendiga»

Dado que san Pedro es el fundamento de la Iglesia según las palabras de Cristo: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

La Sra. Rodriguez se sintió en principio burlada, viendo que quien se ofrecía a su hija no fue quien le dio palabra de matrimonio, pero la hija concluyó: « séase quien fuere este que me pide por esposa, que yo se lo agradezco, que más quiero ser muger legítima de un lacayo, que no amiga y burlada de un caballero, puesto que el que a mi me burló no lo es

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