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DE CAMINO A LA VENTA.

CAPITULO LIX. Donde se cuenta el extraordinario suceso que se puede decir aventura, que le sucedió á Don Quixote.

 1.-NÚMERO 172.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 59.Parte II.

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

DULCINEA EN EL PENSAMIENTO.

 3.-TEXTO.

 « Come , Sancho amigo, dixo Don Quixote, sustenta la vida, que mas que á mí te importa, y déxame morir á mí á manos de mis pensamientos, y á fuerza de mis desgracias. Yo, Sancho, nací para vivir muriendo, y tú para morir comiendo:… me he visto pisado y acoceado, y molido de los pies de animales inmundos y soeces.

Esta consideración me embota los dientes…de manera que pienso dexarme morir de hambre, muerte la mas cruel de las muertes.

De manera, dixo Sancho, sin dexar de mascar apriesa, no aprobará vuesa merced aquel refran que dice: muera Marta, y muera harta...yo tiraré mi vida comiendo , hasta que llegue al fin que le tiene determinado el Cielo:y sepa, señor, que no hay mayor locura, que la que toca a querer desesperarse como vuesa merced…

Si tú, ¡oh Sancho!, quisieses hacer por mí lo que yo ahora te diré, serían mis alivios más ciertos y mis pesadumbres no tan grandes: y es que mientras yo duermo,…te dieses trecientos o cuatrocientos azotes a buena cuenta de los tres mil y tantos que te has de dar por el desencanto de Dulcinea…

Durmamos por ahora entrambos,dixo Sancho, y después Dios dixo lo que será...y hasta la muerte, todo es vida: quiero decir, que aún yo la tengo, junto con el deseo de cumplir con lo que he prometido.

Agradeciéndoselo Don Quixote, comió algo, y Sancho mucho, y echáronse a dormir entrambos,..Despertaron algo tarde,…, dándose priesa para llegar á una venta que al parecer una legua de allí se descubría. ..»

4.-COMENTARIO.

El estado de ánimo de Don Quijote , según el mismo dice, le nace de verse atropellado y coceado por los toros con los que terminó el capitulo anterior.

Su desánimo es tal, que llega a decir :«Yo, Sancho,nací para vivir muriendo,» que podía ser un remedo del «vivo sin vivir en mi» más bien la frase es una imitación del cancionero y la de Sancho un sarcasmo del mismo: »No sé para qué nascí, / pues en tal estremo estó, / que el vevir no quiero yo / y el morir no quiere a mí» (Alfonso de Cartagena, en el Cancionero general de Hernando del Castillo, Valencia, 1511, f. 122v)

Sancho lo corrige y le advierte que debiera seguir su propósito, que es seguir comiendo hasta que le llegue el momento por Dios determinado. Don Quijote, admitiendo las razones de Sancho, pasa a rogarle cumpla su promesa de darse los azotes para desencantar a Dulcinea, a lo que Sancho le contesta: durmamos por ahora entrámbos, y después Dios dixo lo que será. Frase ya utilizada por el mismo Sancho indicando que para Dios todas los sucesos son presentes´.

Terminan yéndose á una venta : « dándo particulares gracias al Cielo de que á su amo no le hubiese parecido castillo aquella venta» .

Pocas, por no decir ninguna, referencias religiosas y morales en el resto del capítulo, el cual se ocupa en contar que situados Don Qujote y Sancho en una habitación de la venta escucharon que junto a la misma había otros huéspedes ocupados en leer el « falso» Don Quixote de la Mancha, es decir el Quijote de Avellaneda, apenas oyó su nombre Don Quixote se puso en pie estando atento a la lectura.

Don Juan, uno de los hospedados , interrumpiendo la lectura comentó: «Lo que á mí mas me desplace es, que pinta á Don Quixote ya desenamorado de Dulcinea del Toboso. Lo cual oido por Don Quijote le hizo gritar airado que «quien tal dixere yo le haré entender con armas que va muy lexos de la verdad.»

Esto oido por los huéspedes hizo que fueran a la habitación de Don Quijote, al que invitaron a cenar, siguiendo comentado juntos la historia de la que dijo Don Quijote: «y que no quería, si acaso llegase a noticia de su autor que le había tenido en sus manos, se alegrase con pensar que le había leído, pues de las cosas obscenas y torpes los pensamientos se han de apartar, cuanto más los ojos.»

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