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CAPITULO LXI. De lo que sucedió á Don Quixote en la entrada de Barcelona, con otras cosas que tienen mas de lo verdadero, que de lo discreto.

1.-NUMERO 174.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap.61.Parte II. Pág. 242.T.IV

3.TEXTO

4.-COMENTARIO.

LA RECEPCIÓN DE DON QUIJOTE Y SANCHO EN BARCELONA.

3.-TEXTO.

 » …Tres días y tres noches estuvo Don Quixote con Roque, … Aquí amanecian, acullácomian: unas veces huian, sin saber de quien, y otras esperaban, sin saber á quien; dormían en pie, interrompiendo el sueño, mudándose de un lugar á otro….

Roque pasaba las noches apartado de los suyos, en partes y lugares donde ellos no pudiesen saber donde estaba, porque los muchos bandos que el Visorrey de Barcelona había echado sobre su vida, le traían inquieto y temeroso, y no se osaba fiar de ninguno, temiendo que los mismos suyos, ó le habían de matar ó entregar á la justicia: vida, por cierto, miserable y enfadosa. En fin, por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partiéron Roque, Don Quixote y Sancho con otros seis escuderos á Barcelona

LAS MEJORES PLAYAS DE BARCELONA.

Llegaron á su playa la víspera de San Juan, en la noche , y abrazando Roque á Don Quijote y á Sancho, á quien dió los diez escudos prometidos, que hasta entónces no se los habia dado, los dexó, con mil ofrecimientos que de la una á la otra parte se hicieron….

En esto llegaron corriendo, con grita, lililíes y algazara , los de las libreas adonde Don Quixote suspenso y atónito estaba, y uno dellos, que era el avisado de Roque, dixo en alta voz á Don Quixote: bien sea venido á nuestra ciudad el espejo, el farol, la estrella y el norte de toda la caballería andante, donde mas largamente se contiene..

Al son de las chirimías y de los atables, se encaminaron con él á la ciudad: al entrar en la qual, el malo,que todo lo malo ordena, y los muchachos que son mas malos que el malo, dos dellos traviesos y atrevidos se entráron por toda la gente, y alzando el uno de la cola del rucio, y el otro la de Rocinante, le pusieron y encaxáron sendos manojos de aliagas.

Sintiéron los pobres animales las nuevas espuelas, y apretando las colas, aumentáron su disgusto de tal manera, que dando mil corcovos, diéron con sus dueños en la tierra….

Volvieron á subir Don Quixote y Sancho, con el mismo aplauso y música llegaron á la casa de su guía , que era grande y principal, en fin como de caballero rico, donde le dexaremos por agora, porque así lo quiere Cide Hamete.»

4.-COMENTARIO.

En el presente capítulo y en el anterior se nos ha hablado de Roque Guinart el bandolero, de una forma tal que, por un lado, queda reflejada la: «vida, por cierto, miserable y enfadosada» que llevaba, mas por otro da la impresión que el tal Guinart era una persona honrada y sobre todo con grandes amigos y relaciones en la sociedad, tanto que fue él quien en la distancia preparó el formi- dable recibimiento que le hicieron a Don Quijote y Sancho en Barcelona; mas el bandolerismo en España, como en otras partes de Europa, era un fenómeno muy extendido que no dejaba de preocupar a las autoridades y a la sociedad.

Las Siete Partidas tienen leyes contra los llamados por entonces bandidos, nombre relacio nado con el hecho de las publicaciones de bandos en sus persecución. Enrique II, Juan I y después Juan II, ratificaron y perfeccionaron tales leyes y se enfrentaron contra aquellos, también contra agentes de la nobleza que encubrían a estos malechores.

LA SANTA HERMANDAD VIEJA.

El fenómeno del bandidaje dio lugar al nacimiento de la llamada Santa Hermandad vieja, en tiempo de los Reyes Católicos que protegía, especialmente la meseta manchega y, como hemos visto en otro texto, tenía en Peralvillo el centro de las ejecuciones de los bandoleros penados. ( Cf. Nº142)

En el siglo XVI el bandolerismo andaluz, y el catalán o aragonés era fuerte y organizado. Fernando el católico llegó a organizar una campaña de captura contra los bandoleros de Aragón en 1515. Muchos de ellos, tanto en Aragón como en las Alpujarras eran moriscos, como los hermanos Lope Gonzalo; en otro lugar hemos indicado como los bandoleros moriscos asociados a los piratasdel norte de Africa asolaban las costas mediterráneas españolas. ( Cf. Nº 164)

ASALTO DE BANDOLEROS. FRANCISCO DE GOYA.

Se puede afirmar que durante el siglo XVI y XVII los bandoleros actuaban en toda España: Antonio Roca, Testa de Ferro y Perot Rocaguinarda en Cataluña; Perandrés, de origen valenciano que con una cuadrilla de más de treinta hombres fue el autor de una venganza contra un médico de Cuenca. Los cuatreros o ladrones de ganado, denominados vaqueros, actuaban sobre todo en torno a Ronda. Vicente Espinel narra en su Marcos de Obregón (1618) que la cuadrilla de Roque Amador contaba con hasta trescientos miembros pudiendo admitir como verosimil la narración de Cervantes en estos pasajes del Quijote que nos presenta a un Roque Guinart rodeado casi de un verdadero ejercito que extendía sus tentáculos por un extenso territorio.

Un lugar, desde antiguo propio para salteadores de caminos, era Sierra Morena, ya desde el siglo I a. C., llegó a difundirse la frase hecha de «váyase a robar a Sierra Morena».( Cf Cristobal Ramirez de Arellano quien tradujo y amplió un librito titulado Historia de los bandidos más célebres en Francia, Inglaterra etcétera, traducida del francés y adicionada con la de los más famosos bandoleros españoles Córdoba: Imprenta de Noguer y Manté, 1841).

LIBRANOS DEL MALO.

El capítulo está todo él dedicado al recibimiento que en Barcelona, el amigo de Guinart había preparado a Don Quijote, recibimiento que, como vemos por el texto, resultó en un momento deslucido por la estratagema de los muchachos «ordenada por el malo», el maligno del que habla el evangelio, y el latino » sed liberanos a malo», transformado en el «líbranos del mal» en la traducción del Padrenuestro.

Es significativa la relación amistosa que Don Quijote mantiene con el bandido, el motivo de tal relación: extender su acción caballeresca también a la conversión de los pecadores.

del norte de Africa asolaban las costas mediterráneas españolas. ( Cf. Nº 164)

Se puede afirmar que durante el siglo XVI y XVII los bandoleros actuaban en toda España: Antonio Roca, Testa de Ferro y Perot Rocaguinarda en Cataluña; Perandrés, de origen valenciano que con una cuadrilla de más de treinta hombres fue el autor de una venganza contra un médico de Cuenca. Los cuatreros o ladrones de ganado, denominados vaqueros, actuaban sobre todo en torno a Ronda. Vicente Espinel narra en su Marcos de Obregón (1618) que la cuadrilla de Roque Amador contaba con hasta trescientos miembros pudiendo admitir como verosimil la narración de Cervantes en estos pasajes del Quijote que nos presenta a un Roque Guinart rodeado casi de un verdadero ejercito que extendía sus tentáculos por un extenso territorio.

Un lugar, desde antiguo propio para salteadores de caminos, era Sierra Morena, ya desde el siglo I a. C., llegó a difundirse la frase hecha de «váyase a robar a Sierra Morena».( Cf Cristobal Ramirez de Arellano quien tradujo y amplió un librito titulado Historia de los bandidos más célebres en Francia, Inglaterra etcétera, traducida del francés y adicionada con la de los más famosos bandoleros españoles Córdoba: Imprenta de Noguer y Manté, 1841).

El capítulo está todo él dedicado al recibimiento que en Barcelona, el amigo de Guinart había preparado a Don Quijote, recibimiento que, como vemos por el texto, resultó en un momento deslucido por la estratagema de los muchachos «ordenada por el malo», el maligno del que habla el evangelio, y el latino » sed liberanos a malo», transformado en el «líbranos del mal» en la traducción del Padrenuestro.

Es significativa la relación amistosa que Don Quijote mantiene con el bandido, el motivo de tal relación: extender su acción caballeresca también a la conversión de los pecadores.

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