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EL CABALLERO DE LA BLANCA LUNA.

CAPÍTULO LXIV. Que trata de la Aventura que más pesadumbre dió á Don Quixote de quantas hasta entónces le habían sucedido.

 1.-NÚMERO. 180.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 64. Parte II.Pág. 271.-273T.IV

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 TEXTO. “…y una mañana, saliendo Don Quixote á pasearse por la playa…vió venir hacia él un caballero, armado asimismo de punta en blanco que en el escudo traía pintada una luna resplandeciente, el qual llegándose á trecho que podía ser oído, en altas voces, encaminando sus razones á Don Quijote, dixo: insigne Caballero, y jamas, como se debe, alabado Don Quixote de la Mancha, yo soy el caballero de la Blanca Lunavengo á contender contigo…en razon de hacerte conocer y confesar, que mi dama, sea quien fuere, es sin comparación mas hermosa que tu Dulcinea del Toboso, la qual verdad si tú la confiesas de llano en llano, excusarás tu muerte, y el trabajo que yo he de tomar en dártela, y si tu peleares, y yo te venciere, no quiero otra satisfacción, sino que dexando las armas, y absteniéndote de buscar aventuras, te recojas y retires á tu Lugar por tiempo de un año, donde has de vivir sin echar mano a la espada, en paz tranquila y en provechoso sosiego, porque así conviene al aumento de tu hacienda y á la salvacion de tu alma:...

LA ARROGANCIA DEL CABALLERO DE LA BLANCA LUNA.

Don Quijote quedó suspenso y atónito, así de la arrogancia del Caballero de la Blanca Luna como de la causa por que le desafiaba, y con reposo y ademan severo le respondió: Caballero de la Blanca Luna, cuyas hazañas hasta agora no han llegado á mi noticia, yo os haré jurar que jamás habeis visto á la ilustre Dulcinea…

Tomad, pues, la parte del campo que quisiéredes , que yo haré lo mesmo, y á quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga…

Llegóse el Visorrey á Don Antonio y preguntóle paso, si sabía quién era el tal Caballero de la Blanca Luna.. Don Antonio le respondió que ni sabía quién era, ni si era de burlas ni de veras el tal desafío.

Esta respuesta tuvo perplexo al Visorrey, en si les dexaría ó no pasar adelante en la batalla; pero no pudiéndose persuadir á que fuese sino burla, se apartó diciendo: Señores caballeros, si aquí no hay otro remedio sino confesar ó morir, y el señor Don Quixote está en sus trece, y vuestra merced el de la Blanca Luna en sus catorce , á la mano de Dios, y dense.

Agradeció el de la Blanca Luna con corteses y discretas razones al visorrey la licencia que se les daba, y Don Quixote hizo lo mesmo; el qual, encomendándose al Cielo de todo corazon y á su Dulcinea,..tornó á tomar otro poco mas del campo, porque vió que su contrario hacía lo mesmo,…y como era más ligero el de la Blanca Luna, llegó á Don Quixote á dos tercios andados de la carrera , y allí le encontró con tan poderosa fuerza, sin tocarle con la lanza, que la levantó, al parecer, de propósito, que dió con Rocinante y con Don Quixote por el suelo una peligrosa caída.

. Don Quixote, molido y aturdido, sin alzarse la visera, como si hablara dentro de una tumba, con voz debilitada y enferma, dixo: Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza y quítame la vida, pues me has quitado la honra

4.-COMENTARIO.

Los subrayados del texto se comentan por sí mismos.Sansón Carrasco vuelve a desafiar a D. Quijote: «porque así conviene al aumento de tu hacienda y á la salvacion de tu alma»( Cf. Partida segunda, XXI, 12, de Alfonso X el Sabio. )

Aparece en el texto un personaje denominado Visorrey en castellano Virrey .El título de Virrey lo encontramos en el siglo XIV en documento en latín de Pedro el Ceremonioso (1381),[1] aunque no se aplica en Cataluña hasta el año 1520.

EL VISORREY EN CATALÁN , VIRREY EN CASTELLANO.

A mediados de siglo XVI, se introdujo la palabra virrey derivada de la palabra “visrei” ya utilizada al menos en el siglo XV, que terminó por sustituir totalmente a lloctinent (lugarteniente), y del catalán pasaría al castellano “visorey“.[

 En los documentos de la Corona de Aragón del siglo XV (1428), redactados en latín, se empleaba el término “vice rex”.[4] [5]

Durante la dinastía de la Casa de Aragón, el lugarteniente era, normalmente, el heredero al trono o la reina consorte, y solo actuaba como tal cuando el monarca se encontraba fuera del reino, bajo el título de lloctinent reial (lugarteniente real).

En el momento en que el rey entraba en el reino, el cargo desaparecía inmediatamente. Así, pues, era un cargo de corta duración y solo empleado en momentos extraordinarios.

Las cosas cambiaron con la entronización de la dinastía de los Trastámara.

Exceptuando el primer rey de origen castellano (Fernando I de Aragón), los dos monarcas siguientes van a necesitar continuamente un lugarteniente, ya sea por sus estancias fuera del Principado (en el caso de Alfonso el Magnánimo) o por los continuos intentos de sublevación (en el caso de Juan II de Aragón).

FERNANDO EL CATÓLICO.

El rey Fernando el Católico institucionalizó el cargo en la persona de su primo el infante Enrique de Aragón Infant Fortuna en 1479, ya que tenía muchas posesiones alrededor del mundo y se ausentaba de los territorios durante largos periodos de tiempo. Estas vacantes reales se alargaron (y, de hecho, se hicieron casi permanentes) con los Habsburgo.

En un principio, el virrey tenía que ser una persona de sangre real, pero de hecho era un noble o eclesiástico que hacía de ejecutor de las órdenes del monarca en el Principado. Era quien nombraba a los cancilleres, a los tesoreros o abogados fiscales, cargos que recaían en miembros de la alta jerarquía eclesiástica o de la alta nobleza castellana, y en ocasiones sobre algún noble catalán.

REUNIÓN DE LAS CORTES ARAGONESAS.

Durante el siglo XVI los monarcas españoles no ejercieron una autoridad absoluta en Cataluña, pero a partir del siglo XVII la situación política y económica va a cambiar. Las Cortes eran convocadas cada vez con menos frecuencia, hasta que hacia finales del siglo dejaron de ser convocadas.

El cargo desapareció al final de la guerra de sucesión, junto con las leyes e instituciones del Principado de Cataluña y el resto de la Corona de Aragón. El Decreto de Nueva Planta de 1716 sustituyó la figura del virrey por la del capitán general (capità general).( (Cf. Wikipedia)

El Visorey les dio licencia para el desafio llegando a la conclusión de que era una burla. Don Quijote utiliza la frase:»y á quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga.», aplicándola no al matrimonio sino a la victoria.

El significado original de la frase a quien Dios se la dio san Pedro se la bendiga parece se refería al amor de enamoramiento de entre un hombre y una mujer que teniendo su origen en Dios necesitaba la bendición de la Iglesia, significada por san Pedro. para convertirse en un verdadero matrimonio.

El hidalgo « encomendándose al Cielo de todo corazón, y á su Dulcinea» arriesga su vida por su dama dándole así una prueba de amor, aunque por la frase siguiente parece estimar más su honra que el amor de la dama, sintetizando en esa frase Cervantes el motivo de todo el quehacer de Don Quijote: « aprieta caballero y quítame la vida, pues me has quitado la honra» dijo caido en el suelo y con enferma y debilitada voz .

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