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CAPITULO LXX. Que sigue al sesenta y nueve,y trata de cosas no excusadas para la claridad de esta historia.

 1.-NÚMERO 188.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 70, Parte II.

3.-TEXTO.

4.-COMENTARIO.

 

 3.-TEXTO .

«Durmió Sancho aquella noche en una carriola en el mesmo aposento de Don Quixote…apenas hubo entrado su señor en el lecho, quando dixo: ¿que te parece, Sancho, del suceso desta noche?

Muriérase ella enhorabuena quanto quisiera, y como quisiera, respondió Sancho, y dexárame á mí en mi casa, pues ni yo la enamoré ni la desdeñé en mi vida. Yo no sé, ni puedo pensar como sea, que la salud de Altisidora, doncella mas antojadiza, que discreta, tenga que ver, como otra vez he dicho, con los martirios de Sancho Panza. Agora si que vengo á conocer clara y distintamente, que hay encantadores y encantos en el mundo, de quien Dios me libre, pues yo no me sé librar: con todo esto suplico á vuesa merced me dexe dormir…porque el sueño es alivio de las miserias de los que las tienen despiertas.

Sea así dixo Don Quixote, y Dios te acompañe…Los cuales, el uno durmiendo á sueño suelto y el otro velando á pensamientos desatados, les tomó el día y la gana de levantarse..

Altisidora, en la opinión de Don Quixote, vuelta de muerte á vida,…entró en el aposento de Don Quixote, con cuya presencia turbado y confuso se encogió y cubrió casi todo con las sábanas y colchas de la cama, muda la lengua, sin que acertase á hacerle cortesía ninguna.

Sentóse Altisidora en una silla, junto á su cabecera, y despues de haber dado un gran suspiro, con voz tierna y debilitada le dixo:…Dos días ha que con la consideración del rigor con que me has tratado, ¡ó más duro que mármol á mis quejas, empedernido caballero! he estado muerta …

Bien pudiera el amor, dixo Sancho, depositarlos en los de mi asno, que yo se lo agradeciera.

Pero dígame, señora, así el Cielo la acomode con otro más blando amante que mi amo,¿ que es lo que que vió en el otro mundo? ¿que hay en el infierno?

La verdad que os diga, respondió Altisidora, yo no debí morir del todo pues no entré en el infierno, que si allá entrara, una por una nunca podría salir del, aunque quisiera.

JUGANDO A LA PELOTA CON LOS LIBROS EN EL INFIERNO.

La verdad es que llegué á la puerta, adonde estaban jugando hasta una docena de diablos a la pelota, …y lo que más me admiró fué, que les servían en lugar de pelotas libros, al parecer llenos de viento y borra, cosa maravillosa y nueva; pero esto no me admiró tanto, como al ver, que siendo natural de los jugadores el alegrarse los gananciosos y entristecerse los que pierden, allí en aquel juego todos gruñian, todos regañaban y todos se maldecían.

Eso no es maravilla, respondió Sancho, porque los diablos jueguen o no jueguen, nunca pueden estar contentos, ganen á no ganen.

Así debe de ser respondió Altisidora, mas hay otra cosa , que tambien admira ( quiero decir me admiró entónces) y fué, que al primer boleo no quedaba pelota en pie, ni de provecho para servir otra vez, y así menudeaban libros nuevos y viejos , que era una maravilla

Á uno dellos, nuevo, flamante y bien encuadernado, le diéron un papirotazo, que le sacaron las tripas y le esparcieron las hojas

Dixo un diablo a otro: mirad que libro es ese  el diablo le respondió: esta es la Segunda parte de la historia de don Quijote de la Mancha, no compuesta por Cide Hamete, su primer autor, sino por un aragonés, que él dice ser natural de Tordesillas.

Quitádmele de ahí, respondió el otro diablo, y metedle en los abismos del infierno, no le vean más mis ojos. ¿Tan malo es? respondió el otro. Tan malo, replicó el primero, que si de propósito yo mismo me pusiera a hacerle peor, no acertara.»

EL VALLE DE HINNOM. LA GEHENA.

4.-COMENTARIO.

Todo el capítulo continúa con la burla iniciada en el anterior, ahora es Altisidora quien sigue con ella intentando ablandar a Don Quijote que sigue en sus trece, »muda la lengua, sin que acertase á hacerle cortesía ninguna.»

Sancho cambia el tercio, pregunta a Altisidora por lo que ha visto en el infierno, los subraya- dos recogen sus contestación y las apostillas de Sancho.

El autor, partiendo de la idea popular de que los demonios juegan en el infierno con los condenados como si fueran pelotas, los cambia por libros, »al parecer llenos de viento y borra,» materia empleada para hacerlas.

El hecho de que Cervantes introduzca en la burla a través de las preguntas de Sancho ¿ que es lo que que vió en el otro mundo? ¿ que hay en el infierno? temas referentes al más allá, puede considerarse como coherente y como una consecuencia de toda la trama, si Altisidora está «vuelta de muerte a vida, » parece lógico  que se le pregunte por lo que vio en el otro mundo y en especial de lo que hay en el infierno, y esto, no tanto porque esté especialmente interesado en ese tema, sino por lo que se ha dicho de su intención de presentar a los diablos jugando a la pelota con libros; posiblemente porque está haciendo una crítica de los muchos libros que tras la aparición de la imprenta se publicaban, vacios de contenido: »mas hay otra cosa , que tambien admira ( quiero decir me admiró entónces) y fué, que al primer boleo no quedaba pelota en pie, ni de provecho para servir otra vez, y así menudeaban libros nuevos y viejos , que era una maravilla»

Lo que si es evidente, es como aprovecha la escena para hacer una nueva crítica del falso Quijote de Avellaneda, al que lanza a lo más profundo del abismo, poniendo en boca de uno de los demonios el motivo de tal condena¿Tan malo es? respondió el otro. Tan malo, replicó el pri- mero, que si de propósito yo mismo me pusiera a hacerle peor, no acertara»

Creo haber dicho, de pasada en otro lugar ( Cf. Nº 86 ), que el Quijote apócrifo muestra tener por autor a una persona culta, cuya obra se ha querido acomodar a la de Cervantes, quien la tuvo en cuenta, en varios aspectos, en la composición de esta segunda parte.

ALTISIDORA MANIFIESTA QUE LO DE SU MUERTE Y  ES UNA FARSA ASÍ COMO SU ENAMORAMIENTO DE DON QUIXOTE.

El capítulo termina, entre otras cosas, con la confesión de AltisidoraVive el señor Don bacallao, alma de almirez, cuesco de dátil , más terco y duro que villano rogado quando tiene la suya sobre el hito , que si arremeto á vos, que os tengo de sacar los ojos! ¿Pensáis por ventura, Don vencido y Don molido á palos, que yo me he muerto por vos? Todo lo que habéis visto esta noche ha sido fingido, que no soy yo mujer que por semejantes camellos había de dexar que me doliese un negro de la uña, quanto más morirme. Eso creo yo muy bien dixo Sancho, que esto del morirse los enamorados es cosa de risa: bien lo pueden ellos decir, pero hacer, créalo Judas»

A pesar de ello, todo queda en una calculada ambiguedad por parte del autor, tanto la realidad del amor de Altisidora, como la creencia de Sancho sobre la existencia de encantadores, pues como ha dicho anteriomente: «Agora si que vengo á conocer clara y distintamente, que hay encantadores y encantos en el mundo, de quien Dios me libre, pues yo no me sé librar: «Acabose la plática, vistióse Don Quixote, comió con los Duque, y partióse aquella tarde.”

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