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LOS  JURAMENTOS  EN EL QUIJOTE.

Estos son los puntos del tema:

1.- Descripción del juramento religioso.

2.- Algunos juramentos del Quijote.

3.-Concluyendo.

 1.-DESCRIPCIÓN DEL JURAMENTO RELIGIOSO.

Un juramento es una invocación a Dios para que testifique la verdad de una afirmación,  es decir es poner a Dios por testigo de algo ante alguien.

Puede ser explícito y directo, como cuando uno jura por Dios mismo; o implícito y tácito, como cuando juramos por criaturas, ya que guardan una relación especial con el Creador y manifiestan su majestad y la verdad suprema en forma especial: por ejemplo, si uno jura por el cielo, el trono de Dios (Mt. 5,34), la Santa Cruz o los Evangelios.

Los juramentos imprecatorios también son tácitos Para hacer un juramento in foro interno debe existir la intención, por lo menos implícita, de invocar el testimonio de Dios, así como una palabra o signo mediante el cual se manifieste dicha intención.

El  juramento  es un acto lícito bajo ciertas condiciones. En efecto, es un homenaje de la criatura a la sabiduría y omnipotencia de su Creador; por lo tanto, es un acto de virtud religiosa. Además, es una forma excelente de dar seguridad a los hombres en sus relaciones. Está justificado en el Antiguo Testamento; desde la época apostólica hasta el presente, los fieles y la Iglesia han empleado juramentos; y el derecho canónico y los decretos doctrinales han afirmado su legalidad.

Con frecuencia se hace mal uso de los juramentos, y el hábito de jurar puede conducir fácilmente a abusos e incluso al perjurio. Al aconsejar a los hombres “no jurar nunca” (Mt. 5,34) Cristo quiso decir, como explican los Padres de la Iglesia y otros escritores eclesiásticos, que fueran sinceros a tal punto que los demás pudieran creerles sin necesidad de jurar para confirmar sus palabras. No prohibió el uso de juramentos bajo condiciones adecuadas, cuando sean necesarios para garantizar a otros nuestra sinceridad.

Ha habido épocas en nuestra sociedad en la que se juraba con mucha   facilidad y sin ninguna necesidad, una de esas épocas es en la que se celebró el Concilio de Trento. El habito de jurar estaba tan extendido y además, era tan frecuente su incumplimiento, que el Concilio Tridentino se ocupó expresamente de este problema. (Cf. Sesión 24.c.20 De ref.).

Testimonio de esto es el tema del que nos ocupamos a continuación, es decir del Juramento en el Quijote , advertir que los textos están tomados de un facsimil del original del Quijote por lo que su ortografía corresponde a la del tiempo de la obra.

 

2.-ALGUNOS JURAMENTOS DEL QUIJOTE.

 1.-LOS JURAMENTOS CUANDO LA DEL ALVA SERÍA.

 «La del alva sería, quando Don Quixote salió de la venta …no había andado mucho, quando le pareció …salían unas voces delicadas como de persona que se quexaba… Y á pocos pasos que entró en el bosque vió atada á una yegua á una encina, y atado en otra un muchacho, desnudo de medio cuerpo arriba, hasta de edad de quince años, que era el que las voces daba, y no sin causa, porque le estaba dando con una pretina muchos azotes un labrador de buen talle, y cada azote le acompañaba con una reprensión y consejo, porque decía: la lengua queda y los ojos listos. Y el muchacho respondía: no lo haré otra vez, señor mio: por la pasion de Dios…Y viendo Don Quixote lo que pasaba, con voz airada dixo: que yo os haré conocer ser de cobardes lo que estais haciendo. El labrador que vió sobre sí aquella figura llena de armas, blandiendo la lanza sobre su rostro, túvose por muerto…: señor caballero, este muchacho que estoy castigando, es mi criado… dice que lo hago de miserable, por no pagalle la soldada que le debo, y en Dios y en mi ánima que miente ¿Miente, delante de mí, ruin villano? dixo Don Quixote. Por el sol que nos alumbra, que estoy por pasaros de parte á parte con esta lanza; pagalde luego sin mas réplica, si no, por el Dios que nos rige, que os concluya y aniquile en este punto: desataldo luego.

El labrador baxó la cabeza, y sin responder palabra, desató á su criado: al qual preguntó Don Quixote que quanto le debía su amo: él dixo que nueve meses á siete reales cada mes: hizo la cuenta Don Quixote…y díxole al labrador que al momento los desenvolsase, si no queria morir por ello. Respondió el medroso villano, que por el paso en que estaba, y juramento que había hecho ( y aun no habia jurado nada) que no eran tantos..

El daño está, señor caballero, en que no tengo aquí dineros: véngase Andrés conmigo á mi casa, que yo se los pagaré un real sobre otro. ¿ Irme yo con él, dixo el muchacho, mas? ¡mal año! no señor, ni por pienso, porque en viéndome solo me desollará como á un San Bartolomé. No hará tal, replicó Don Quixote, basta que yo se lo mande para que me tenga respeto y con que él me lo jure por la ley de caballería que ha recebido , le dejaré ir libre y aseguraré la paga.

 Mire vuestra merced, señor, lo que dice,dixo el muchacho, que este mi amo no es caballero, ni ha recebido órden de caballería alguna, que es Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar. Importa poco eso, respondió Don Quixote, que Haldudos puede haber caballeros; quanto mas, que cada uno es hijo de sus obras.

Así es verdad, dixo Andrés, pero este mi amo ¿de qué obras es hijo, pues me niega mi soldada y mi sudor y trabajo? No niego, hermano Andrés, respondió el labrador, y hacedme placer de veniros conmigo, que yo juro por todas las órdenes que de caballerías hay en el mundo de pagaros, como tengo dicho, un real sobre otro, y aun sahumados.

Del sahumerio os hago gracia, dixo Don Quijote, dádselos en reales…sino por el mismo juramento, os juro de volver á buscaros, y á castigáros…sabed que yo soy el valeroso Don Quixote de la Mancha, el desfacedor de agravios y sin razones, y á Dios quedad, y no se os parta de las mientes lo prometido y jurado, sopena de la pena pronunciada. Y en diciendo esto picó á su Rocinante, y … se apartó dellos».( Cf. Cap. 4. Parte 1ª)

COMENTARIO.

            No pocos y de diversas clases  son los juramentos que se dan en el capítulo.

El mozo le jura « por la pasión de Dios», en una clara confesión de la divinidad de Cristo.

El dueño una vez visto a Don Quijote se defiende acusando al muchacho de algo distinto de por lo que parece le está pegando: «de que lo hace miserable», tacaño, pues no le paga la soldada y jura: «juro por Dios y por mi anima que miente»; es una fórmula de juramento muy utilizada en el Quijote, que pone de manifiesto la idea de la existencia del alma frente al cuerpo en el hombre. Otra fórmula usada en el Quijote es: «en Dios y en mi conciencia». En la que aparece la idea de conciencia moral. Dos formulas similares de juramento, la una usada preferentemente por las mujeres y la otra por los hombres. Aunque en el Quijote son utilizadas indistintamente.

De inmediato D. Quixote hace otro juramento implícito Por el sol que nos alumbra, dice, refiriéndose a esa obra del creador autor de ese luminar mayor

Don Quijote no cree al labrador y le conmina, como a cobarde con un : «por el Dios que nos rige», a que le pague la soldada. La frase tiene también sentido de juramento, aunque exprese la idea del gobierno divino sobre el hombre.

El amo dice que  pone su juramento como prueba de la verdad de su promesa de pagar lo que debe al muchacho , («y aun no habia jurado nada») dice el narrador, lo que indica el escaso valor que se le concedia al juramento religioso; juraría luego diciendo  que yo juro por todas las órdenes que de caballerías hay en el mundo de pagaros, como tengo dicho, un real sobre otro, y aun sahumados.

La frase del labrador «que por el paso en que estaba, y juramento que habíahecho» recuerda a Garcilaso: égloga II, v.653: « y por el paso en que ves, te juro».

El «quanto mas, que cada uno es hijo de sus obras» es una frase en la que Don Quijote, cuando Andrés le dice que su amo no es caballero, concede  al amo tal  categoría por  el juramento que ha hecho de pagarle real tras real y aun «perfumados»

Don Quijote, sin embargo, queda muy satisfecho de esta su primera hazaña y muy seguro de su cumplimiento por parte del labrador quien «No hará tal, replicó Don Quixote, basta que yo se lo mande para que me tenga respeto…»; al final se despide del amo «y á Dios quedad, y no se os parta de las mientes lo prometido y jurado, sopena de la pena pronunciada».

 2.-UN JURAMENTO SINGULAR.

“Lleváronle luego á la cama , y contándole las feridas, no le halláron ninguna, y él dixo, que todo era molimiento, por haber dado una gran caida con Rocinante su caballo, combatiéndose con diez jayanes, los mas desaforados y atrevidos que se pudieran fallar en gran parte de la tierra. Ta, ta, dixo el cura ¿ Jayanes hay en la danza? Para mi santiguada, que yo los queme mañana antes que llegue la noche.( Cf. Cap.5. Parte I).

COMENTARIO.

El texto hace referencia a lo ocurrido a D. Quijote en el capítulo anterior, en el que fue apaleado por unos  mercaderes que iban de Toledo a Murcia, a los que quiso obligar a ir al Toboso  a rendir pleitesía a Dulcinea, mercaderes, que para nuestro  hidalgo, eran diez jayanes, gigantes, lo que dio al cura ocasión para hacer ese juramento que hemos llamado singular: Ta, ta, dixo el cura ¿ Jayanes hay en la danza? Para mi santiguada, que yo los queme mañana antes que llegue la noche.

«Para mi santiguada», solía utilizarse como juramento significando por mi fe o por la santa cruz.; «que yo los queme mañana antes que llegue la noche»; a nos lleva a pensar en  los autos de fe de la Inquisición.

3.-EL CURA TAMBIÉN JURA OLVIDANDO EL DECRETO TRIDENTINO.

Este libro es, dixo el Barbero, abriendo otro, Los diez libros de Fortuna de Amor, compuesto por Antonio Lobraso, poeta Sardo. Por las órdenes que recibi, dixo el Cura…tan gracioso y disparatado libro como ese no se ha compuesto…Dádmele acá, compadre, que precio más haberle hallado, que si me dieran una sotana de raja de Florencia… Pues no hay que hacer, dixo el cura, sino entregarlos al brazo seglar del Ama, y no se me pregunte el porque, que sería nunca acabar».(cf, Cap. 6 Parte I.)

 COMENTARIO.

 El cura como jurando por las «órdenes que recibí», se refiere a las órdenes sagradas en general, por lo que lo mismo entran las llamadas Menores como las Mayores. El libro que tanto aprecia, Los diez libros de Fortuna de Amor, compuesto por Antonio Lobraso, poeta Sardo que  tenía el catalán por lengua materna y en esta lengua fue publicado en Barcelona en 1573. La «sotana de raja de Florencia» de la que habla el cura, era de sarga de lana fina e impermeable que empezó a fabricarse en Florencia y se puso de moda en el siglo XVI.

El cura continúa con la alegoría del «acto público» equiparando al ama con el poder civil, al que el tribunal de la Inquisición entregaba al reo una vez juzgado y condenado, para que ejecutase la sentencia.

 

4.-TRES JURAMENTOS DE UN SOLO GOLPE:

 Todo esto que Don Quixote decía, escuchaba un escudero de los que el coche acompañaban, que era vizcaino… se fué hacia Don Quixote y asiéndole de la lanza, le dixo en mala lengua castellana, y peor vizcaína de esta manera: anda caballero que mal andes, por el Dios que crióme , que si no dexas coche,asì te matas como estás ahí vizcaino. Entendióle muy bien Don Quixote y con mucho sosiego le respondió: si fueras caballero, como no lo eres, yo ya te hubiera castigado…A lo qual replicó el vizcaino: ¿yo no caballero? juro á Dios tan mientes como christiano...Si lanza arrojas, y espada sacas, que al gato llevas: vizcaino por tierra, hidalgo por mar, hidalgo por el diablo, y mientes, que mira si dices otra cosa.( Cf. Cap. 9, Parte I).

 COMENTARIO.

 Dentro de este texto, que literalmente y sin los cortes con que aquí se transcribe comprende tres páginas, hay subrayadas varias frases.

La primera por el «Dios que criome» la dice el vizcano, y tiene sentido de juramento implicando la fe en Dios creador del hombre.

La segunda «juro á Dios tan mientes como christiano» también es del vizcaíno, que en buen castellano, significaría: «juro por Dios como cristiano que soy, que mientes».

La tercera, «hidalgo por diablo» forma parte de la anterior en la que jura que él es «hidalgo por tierra, por mar y por el diablo».

La cuarta es del narrador que describe, de manera exajerada y no exenta de ironía, la actitud de las señoras que «estaban haciendo mil votos» para que Dios las librase a ellas y a su escudero.

En la obra aparece, con cierta frecuencia, la exajeración del número de oraciones vocales recitadas por los personajes. En la espiritualidad de la época, la oración mental metódica era aconsejada por casi todas las escuelas de espiritualidad, entre ellas la eramista,  en contraste con la oración vocal, no es extraño que Cervantes esté reflejando esta actitud, sin ser por ello eramista.

La historia de la batallla entre el vizcaino y Don Quijote la corta Cervantes en este capítulo aunque, «no desesperó de hallar el fin desta apacible historia, el qual siéndole el cielo favorable, le halló del modo que se contará en la segunda parte.

 5.-SANCHO ADVIERTE A DON QUIJOTE LO PERJUDICIALES QUE SON LOS JURAMENTOS.

 “Sacó Sancho de las alforjas hilas y ungüento, mas quando D. Quixote llegó á ver rota su celada, pensó perder el juicio, y puesta la mano en la espada, y alzando los ojos al cielo dixo: yo hago juramento al Criador de todas las cosas, y á los santos quatro Evangelios, donde mas largamente estan escritos, de hacer la vida que hizo el grande Marques de Mantua quando juró de vengar la muerte de su sobrino Valdovinos: que fué de no comer pan á manteles, ni con su muger folgar…hasta tomar venganza del que tal desaguisado me fizo.

Oyendo esto Sancho le dixo,advierta vuestra merced , señor Don Quixote,que si el caballero cumplió lo que se le dexó ordenado… ya habrá cumplido con lo que debía, y no merece otra pena , sino comete nuevo delito.

 Has hablado y apuntado muy bien, respondió Don Quijote, y así anulo el juramento en lo que toca á tomar dèl nueva venganza, y confírmole de nuevo de hacer la vida que he dicho, hasta tanto quite por la fuerza otra celada  tal y tan buen á como esta á algun caballero….Que dé al diablo vuestra merced tales juramentos, señor mio, replicó Sancho, que son muy en daño a la salud, y muy en perjuicio de la conciencia… Pero dexemos esto para su tiempo,dixo Don Quixote, y mira si traes algo en esas alforjas que comamos, porque vamos luego en busca de algun castillo donde nos alojemos esta noche y hagamos el bálsamo que te he dicho, porque te voto á Dios que me va doliendo mucho la oreja» ( Cf.Cap 10. Parte I.)

 COMENTARIO .

 La cura que Sancho quiere hacer a D. Quijote es de la  cuchillada que le dio el vizcainomas quando D. Quixote llegó á ver rota su celada, pensó perder el juicio ,y puesta la mano en la espada, como si fuera una cruz y alzando los ojos al cielo dixo: yo hago juramento al Criador de todas las cosas, y á los santos quatro Evangelios», donde mas largamente están escritos»,  añade como coletilla al uso de lo que solían utilizar los escribanos cuando se trataba de documentos que necesitaban reforzar con un nuevo testimonio.

No es nada probable que Cervantes  esté interpretando la palabra Evangelio en su doble acepción: Evangelio = Buena Noticia y Evangelios = Libros donde se contiene esta Buena Noticia.

Sancho se refiere al juramento que ha hecho Don Quijote de hacer la vida que hizo el Marqués de Mantua hasta que no se vengue por completo del vizcaíno, es el mismo Sancho quien le recuerda que si ya cumplió la promesa de ir a ver a Dulcinea, ya queda libre de  venganzas.

Así lo reconoce su amo, por más que renueva su propósito de conservar la primera parte del juramento; es en ese momento en el  que Sancho le dice: «Que dé al diablo vuestra merced tales juramentos, señor mio, replicó Sancho, que son muy en daño de la salud, y muy en perjuicio de la conciencia…». Pues deberá cumplirlos tal como manda el segundo mandamiento de la ley de Dios.

El capítulo termina con el deseo de D. Quijote, acompañado de un nuevo juramento, de recogerse en algún castillo, “porque te voto á Dios que me va doliendo mucho la oreja» equivalente a: te juro por Dios…

6.-SANCHO JURA EN UNA SITUACIÓN DESGRACIADA.

 “En este acontecimiento  que ahora nos ha acontecido, respondió Sancho quisiera yo tener entendimiento, y ese valor que vuestra merced dice: mas yo le juro, a fé de pobre hombre, que mas estoy para vizmas que para pláticas…( Cf. Cap. 15. Parte I).

VILLA DE YANGUAS.

 COMENTARIO.

 El acontecimiento al que se refiere Sancho esla degraciada aventura que se topó Don Quixote en topar con unos desalmados Yangüeses”, en la que tanto don Quijote como  Sancho salieron molidos a palos, que le hizo decir  a Sancho “ mas yo le juro, a fé de pobre hombre, que  mas estoy para vizmas, ( cataplasmas) que para pláticas…” dado que tras la paliza  ambos mantuvieron una no muy alegre plática.

El juramento de Sancho, juro a fe de pobre hombre es un remedo de otro de su amo que varias veces juró a fe de caballero andante.

 7.-AL TRASTE CON LOS CORDEROS.

 “Estaba Sancho Panza colgado de sus palabras sin hablar ninguna, y de quando en quando volvia la cabeza á ver si veia los caballeros y gigantes, que su amo nombraba, y como no descubria á ninguno, le  dixo: señor, encomiendo al diablo, hombre, ni gigante ni caballero de quantos vuestra merced dice parece por todo esto, aloménos yo no los veo, quizá esto debe ser encantamiento, … ¿ Como dices eso? respondio Don Quixote…y diciendo esto, puso espuelas á Rocinante, y puesta la lanza en ristre, baxó  de la costezuela como un rayo. Dióle voces Sancho, diciéndole: vuélvase vuestra merced, señor Don Quixote,que voto á Dios, que son carneros y  ovejas las que va á embestir…¡ qué locura es esta! mire que no hay gigante, ni caballero alguno, ni gatos, ni armas ni escudos partidos ni enteros, ni veros azules, ni endiablados, ¿ que es lo que hace ? pecador soy yo á Dios.»( Cf. Cap. 18. Parte I).

 COMENTARIO.

 Realízase en  Sancho  un proceso, que inicia con un « señor, encomiendo al diablo», pasando de la fe a la duda del «quizá  esto debe ser encantamiento», y de ahì al reconocimiento de la realidad que se le impone, es decir que los gigantes y caballeros no eran mas que un rebaño de ovejas,  con un «voto a Dios», Juro por Dios.

Termina con un desesperanzado «pecador soy yo ante Dios» que muestra su impotencia al no poder impedir el disparate que su amo está haciendo, algo que lograría si fuera un santo.

8.-ENCUENTRO CON EL MISMO DIABLO.

 Óla, hermano correo dixo el Duque, ¿quien sois, adonde vais, y que gente de guerra es la que por este bosque parece que atraviesa? Á lo que respondió el correo con voz  horrísona y desenfadada: yo soy el diablo, voy á buscar á Don Quixote de la Mancha,…

 Si fuerades diablo como decis, y como vuestra figura muestra, ya hubierades conocido al tal caballero Don Quixote de la Mancha, pues le teneis delante. En Dios y en mi conciencia, respondió el diablo,  que no miraba en ello, porque traigo en tantas cosas divertidos los pensamientos, que la de la principal á la que venia se me olvidaba.

Sin duda , dixo Sancho, que este demonio debe ser hombre de bien y buen christiano, porque á no serlo no jurara  en Dios y en mi conciencia: ahora yo tengo para mí, que aun en el mismo infierno debe haber buena gente.( Cf Cap. 34. Parte II).

 COMENTARIO.

 Ya conocemos el juramento “ juro por Dios y por mi conciencia”( Cf nº 1), ahora puesto en labios del mismo demonio.

La reacción de Sancho , es sin duda, una ironía de Cervantes sobre las horripilantes  descripciones que en su tiempo, y casi hasta nuestros días, hacían los predicadores del infierno y de sus pobladores los demonios.

9.-CONCLUYENDO.

Hemos puesto unos cuantos ejemplos de juramentos en el Quijote, con ellos no agotamos ni la frecuencia y variedad  de los mismos en la obra cervantina , así lo muestran los siguientes que ni comentamos ni localizamos pero que tienen un aire similar a los comentados:” Yo os juro por la fe de caballero y de christiano”. “ Por quien Dios es” “ A fe de hombre de bien juro y por el siglo de todos mis antepasados los Panzas”. “ Par Dios que he de volar ( a los negros) chico con grande”” Que voto… y no digo más “” Voto a tal don bellaco…” etc.etc.

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