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CAPITULO XLVI. Del temeroso espanto cencerril y gatuno, que recibió Don Quixote en el discurso de los amores de la enamorada Altisidora.

 1.-NÚMERO 150.

2.-LOCALIZACIÓN. Cap. 46.PARTE II.

3.-TEXTO.

4.-.COMENTARIO.

 3.-TEXTO» : »Dexámos al gran Don Quixote envuelto en los pensamientos que le habían causado la música de la enamorada doncella Altisidora: acostóse con ellos, y como si fueran pulgas, no le dexaron dormir ni sosegar un punto,y juntábasele los que le faltaban de sus medias; pero como es ligero el tiempo y no hay barranco que le detenga , corrió caballero en las horas, y con mucha presteza llegó la de la mañana.

Lo qual visto por Don Quixote, dexó las blandas plumas y nonada perezoso se vistió su acamuzado vestido y se calzó sus botas de camino,… asió un gran rosario que consigo contino traía, y con gran prosopopeya y contoneo salió a la antesala , donde el Duque y la Duquesa estaban ya vestidos y como esperándole:..

Llegadas las once horas de la noche, halló don Quixote una vihuela en su aposento: templóla, abrió la reja, y sintió que andaba gente en el jardín;.. y luego, con una voz ronquilla aunque entonada, cantó el … romance, que él mismo aquel día había compuesto:..

Aquí llegaba Don Quixote de su canto, á quien estaban escuchando el Duque y la Duquesa, Altisidora y casi toda la gente del castillo, quando de improviso desde encima de un corredor, que sobre la reja de Don Quixote á plomo caía, descolgaron un cordel, donde venian mas de cien cencerros asidos, y luego tras ellos derramáron un gran saco de gatos , que asimismo traian cence- rros menores atados á las colas. …

Don Quixote, quedó pasmado. Y quiso la suerte que dos, ó tres gatos se entráron por la reja de su estancia, y dando de una parte á otra, parecía que una legión de diablos andaba en ella. Apagáron las velas que en el aposento ardian, y andaban buscando por do escaparse. El descolgar y subir del cordel de los grandes cencerros no cesaba: …

Levantóse Don Quixote en pie, y poniendo mano á la espada, comenzó á tirar estocadas por la reja, y á decir á grandes voces: afuera, malignos encantadores, afuera, canalla hechiceresca, que yo soy Don Quixote de la Mancha, contra quien no valen, ni tienen fuerza vuestras malas intenciones…

Ellos acudieron á la reja y por allí se salieron, aunque uno, viéndose tan acosado de las cuchilladas de Don Quixote, le saltó al rostro y le asió de las narices con las uñas y los dientes, por cuyo dolor Don Quixote comenzó á dar los mayores gritos que pudo.

Oyendo lo qual el Duque y la Duquesa, y considerando lo que podia ser, con mucha presteza acudiéron á su estancia, y abriendo con llave maestra , viéron al pobre caballero pugnando con todas sus fuerzas por arrancar el gato de su rostro. Entráron con luces, y viéron la desigual pelea: acudió el Duque á despartirla, y Don Quixote dixo á voces: no me le quite nadie, déxenme mano á mano con este demonio, con este hechicero, con este encantador, que yo le daré á entender de mí á él quien es Don Quixote de la Mancha.

ALTISIDORA ENTRE EL GATO LOS CENCERROS Y LA CANCIÓN DE LA VIHUELA

Pero el gato no curándose de estas amenazas, gruñía y apretaba.Mas en fin el Duque se le desarraigó, y le hechó por la reja…Hiciéron traer aceyte de aparicio, y la misma Altisidora con sus blanquísimas manos le puso unas vendas por todo lo herido, y al ponérselas con voz baxa le dixo: todas estas malandanzas te suceden, empedernido caballero, por el pecado de tu dureza, y pertinacia, y plega á Dios que se le olvide á Sancho tu escudero el azotarse, porque nunca salga de su encanto esta tan amada tuya Dulcinea, ni tú la goces, ni llegues á tálamo con ella, alómenos viviendo yo, que te adoro.

A todo esto no respondió Don Quixote otra palabra, sino fué dar un profundo suspiro…

 

4.-COMENTARIO.

El capítulo en su primera parte no contiene más alusión religiosa destacable que la subrayada en el texto: »asió un gran rosario que consigo contino traía,», la información es nueva y puede ir encaminada a suplir la carencia que del mismo tuvo el Don Quijote de la primera parte, que fabricó uno, haciéndose nudos en una vieja camisa, y que suplió con el fabricado con los frutos de un árbol, por mandato de la Inquisición. ( Cf. Nº.23) Es a la vez un signo de a religiosidad de D. Quijote.

Sigue el capítulo sin que ocurriera nada digno de contar hasta llegada la noche en la que tendría lugar la burla que la duquesa «concertó con el duque y con sus doncellas de hacerle una burla que fuese más risueña que dañosa, y con mucho contento esperaban la noche, que se vino tan apriesa como se había venido el día, el cual pasaron los duques en sabrosas pláticas con don Quijote».

EL GATO Y EL DIABLO.

La identificación que Don Quijote hace en el texto del diablo con el gato es, sin duda, el eco de una creencia popular que tuvo su auge en Europa entre los siglos XI, XII y XIII. La hostilidad supersticiosa contra los gatos pudo estar avalada por el culto que algunas culturas tributaban al gato, o bien por su vida nocturna, por el intenso brillo de sus ojos en la noche, por su resistencia y dureza, así como por la estigmatización que del color negro se hizo, como color diabólico ( Cf. Nº47).

En la Edad Media llegó a pagarse por la entrega de gatos muertos para ser quemados en hogueras. En algunas ciudades europeas existía un día dedicado a la realización de este rito y en el día de Todos los Santos; las fiestas populares comenzaban con la quema de cajas y sacos llenos de gatos vivos.

En Escocia, los gatos eran empalados y asados , en una ceremonia llamada «La cena del diablo». En París, durante la noche de San Juan, se quemaban gatos vivos en presencia del Rey, hasta que Luis XIV prohibió estas hogueras..( Cf Frank Donovan. Historia de la brujería. Madrid, Alianza Editorial, 1988, cap. 5 y 6.)

La secta luciferista alemana de los «stadingers» (s. XIII), fue acusada de venerar la estatua de un gato negro en sus ritos. Por otra parte, se creía que el nombre de los «cátaros» tenia su origen en la palabra latina cattus=gato. (Cf. Frederik Koning. Diccionario de demonología. Barcelona, Bruguera, 1974.)

Por tanto, durante la Edad Media se torturó y mató a millones de gatos, como consecuencia de unas persecuciones muy activas en toda Europa y que entraron a formar parte de los rituales cristianos. (Cf .Jeffrey Burton Russell. Satanás. La primitiva tradición cristiana. México, E C. E.; 1986.)

Como consecuencia de aquella persecución a la que eran sometidos los gatos en esta época, las ratas y ratones invadieron las ciudades, produciendo gravísimos daños en los alimentos.

A mediados del s. XIV, una plaga originada por ratas, conocida como la Peste Negra, atacó a las ciudades europeas. Las pulgas de las ratas comenzaron a transmitir la peste, que llegó a exterminar a la tercera parte de la población de la época. La peste vino a reivindicar la utilidad de los gatos.

FLOR PARA EL ACEITE CON QUE ALTISIDORA CURÓ DON QUIJOTE.

El aceite con que Altisidora curó a Don Quijote se llamaba aparicio porque se atribuia a Aparicio Zubia.

La facilidad con que Altisidora se ofrece a Don Quijote, aunque sea todo una burla, es sin embargo por la laxitud existente en la época en las relaciones hombre mujer.

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